Título: De aquí a la eternidad
Autor: James Jones
Editorial: Ediciones B
Colección: Byblos Narrativa. Grandes películas, grandes novelas
Páginas: 1337 (Tomo I: 632: Tomo II: 705)
ISBN: 84-666-2465-X (Tomo I) == 84-666-2446-8 (Tomo II)
Primera edición: Marzo de 2006
Precio: 11 Euros (5 Euros el Tomo I, 6 Euros el Tomo II). Precio variable según establecimiento 5 o 6 Euros
.....
Sinopsis (http://www.edicionesb.com)
El autor estadounidense James Jones escribió en 1951 esta novela bélica, cuya acción se desarrolla en un campamento militar en Hawai en 1941, y que explica las relaciones que vinculan a los individuos que allí viven. En esta clásica, aunque brutal obra sobre la vida militar, Jones describe la audacia, la pasión y los sentimientos extremos que caracterizan la existencia de hombres y mujeres sometidos a códigos rigurosos pero nunca expresados.
En 1951 Fred Zinnemann llevó la gran pantalla esta novela, convertida en mito por haber ganado ocho Oscar: mejor película, mejor director, mejor guión adaptado (Daniel Taradash), mejor actor secundario (Frank Sinatra) y mejor actriz secundaria (Dona Reed), entre otros.
Comentario Personal
Me decidí a comprar esta novela porque tenía curiosidad por leer el origen de lo que considero una gran película, que he visto varias veces, y porque ya había leído anteriormente “La delgada línea roja”, del mismo autor, de la cual también he visto las dos versiones cinematográficas, “El ataque duró siete días” (Andrew Marton, 1984) y la versión homónima de Terrence Malik de 1998.
He de reconocer que, en ambos casos, se dan dos circunstancias peculiares con las novelas: sus historias varían ligeramente con respecto a las películas, siendo la versión más fiel “De aquí a la eternidad” (no entro a juzgar aquí la mini serie de televisión del año 1979), seguida de “La delgada línea roja” y de “El ataque duró siete días; y desde mi punto de vista, las novelas son superiores a la versión cinematográfica. Eso sin dejar de reconocer que considero como obra maestra la adaptación de Fred Zinnemann.
Centrándonos en la novela, es preciso indicar que se trata de un relato cruel, descarnado, pesimista e iconoclasta, que retrata la vida de cuartel en una compañía de infantería del ejército USA durante los meses previos al ataque a Pearl Harbor. Me ha sorprendido gratamente la ácida visión del día a día cuartelero de un ejército poblado de oficiales más centrados en su vida social que en el bienestar de sus hombres y de unos soldados solamente preocupados por emborracharse un día sí y otro también y por visitar los burdeles en cada ocasión que pueden. Todo ello bajo la espada de Damocles de una guerra que lleva dos años desarrollándose en Europa y en la que todos, oficiales y soldados, están seguros de entrar en breve plazo.
En este panorama se desarrollan dos historias paralelas: la del soldado Prewitt, boxeador arrepentido tras dejar ciego a un compañero y magnífico corneta, y el sargento primero Milt Warden, el prototipo de suboficial cuartelero que es quien lleva el peso de mantener perfectamente engrasada la compañía del capitán Holmes, más preocupado por su ascenso en el escalafón entrenando al equipo de boxeo del regimiento y participando en las orgías que organiza su coronel que en su papel como oficial responsable de la compañía.
Prewitt, rebotado de otra compañía por no reconocerse sus méritos como corneta, recala en la compañía D, donde Holmes quiere obligarle a boxear para conseguir méritos ante sus superiores, consiguiendo el trofeo de temporada para el regimiento. Ante la negativa de Prewitt, comienza a presionarle secundado por un grupo de suboficiales de la compañía, que han ascendido por su dedicación al boxeo más que por méritos militares. Todo ello bajo la vigilante mirada de Warden, quien a su vez tiene una aventura con la esposa del capitán Holmes.
Se desarrollan así dos historias paralelas: la de Prewitt, su amistad con el soldado Maggio, su relación amorosa con la prostituta Lorene, su resistencia ante las presiones de Holmes y el resto del equipo de boxeo, su estancia en la prisión del regimiento (la empalizada) donde será objeto de torturas físicas y psíquicas, su deseo de venganza… y la de Warden, la aventura con Karen Holmes y su evolución hacia el amor entre ellos, su difícil trabajo manteniendo en marcha una compañía sin apenas suboficiales…
Estas dos historias son la excusa para que Jones realice una fina disección de la vida en Honolulú en los meses previos a la entrada en guerra de Estados Unidos. Por un lado, la separación de la población en estratos sociales: los terratenientes, los trabajadores de las grandes fincas de frutas tropicales, los oficiales del ejército y sus familias, la soldadesca, el submundo (prostitutas, homosexuales, madames y dueños de bares) que vive del permanente deseo de sexo y diversión de la tropa, y el río continuo de turistas en la islas. Por otro lado, la situación de un ejército sumergido en un estado de contradicción: oficiales de carrera y oficiales de reserva, soldados profesionales que se alistan por 30 años junto a reclutas que sirven apenas unos meses, mandos acomodados en una vida de semilujo frente a la tropa permanentemente falta de dinero por el juego, la bebida y las mujeres…
Todo ello compone un fresco de tonos gris oscuro que tienden al negro. Resulta sorprendente que sea habitual en los soldados el padecimiento de enfermedades venéreas, que los oficiales casi sin excepción tengan amantes, que se considere normal un estado etílico casi permanente…
Las dos historias corren paralelas a lo largo de las 1300 páginas de la novela, entrecruzándose de cuando en cuando en lugares comunes: las calles atestadas de soldados sin permiso, las oficinas de la compañía, algún burdel… hasta llegar a su punto culminante con el ataque japonés a Pearl Harbor y las acciones de los protagonistas antes, durante y después de éste.
Es una novela difícil, por su extensión y por el mismo estilo de James Jones, que a veces resulta un poco recargado, pero interesante desde un punto de vista literario. En algunos pasajes me ha recordado a Curzio Malaparte, salvando las distancias. Por otro lado, es una novela apasionante, porque escarba en el trasfondo de una sociedad, la americana, de la cual no existen muchas referencias relativas a la época de pre-guerra tan pesimistas como ésta.
Que nadie espere una novela bélica. El ataque japonés ocupa apenas una treintena de páginas, y es sólo un acontecimiento hacia el que nos lleva el devenir de los personajes, y que proporciona una excusa para la resolución de algunas líneas argumentales. Lo importante de la novela es la descripción del dónde, del cómo y, sobre todo, de los quiénes, de los protagonistas, hombres y mujeres desorientados, perdidos, aparentemente incapaces de saber lo que quieren y a dónde quieren llegar.
Resulta interesante ir descubriendo poco a poco los secretos y la personalidad de los actores del drama: el desorientado Prewitt, el seguro Warden, la calculadora Lorene, el ingenuo Maggio, la amargada Karen Holmes… y comprobar cómo van evolucionando a lo largo del tiempo, unos más, otros menos, hasta llegar a un final triste pero previsible, un reflejo de que Estados Unidos ya no volvería a ser el mismo nunca más.
(Perdonad el ladrillazo anterior, pero he estado casi dos meses con la novela y creo que merecía la pena hacer este reseña)
Autor: James Jones
Editorial: Ediciones B
Colección: Byblos Narrativa. Grandes películas, grandes novelas
Páginas: 1337 (Tomo I: 632: Tomo II: 705)
ISBN: 84-666-2465-X (Tomo I) == 84-666-2446-8 (Tomo II)
Primera edición: Marzo de 2006
Precio: 11 Euros (5 Euros el Tomo I, 6 Euros el Tomo II). Precio variable según establecimiento 5 o 6 Euros
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Sinopsis (http://www.edicionesb.com)
El autor estadounidense James Jones escribió en 1951 esta novela bélica, cuya acción se desarrolla en un campamento militar en Hawai en 1941, y que explica las relaciones que vinculan a los individuos que allí viven. En esta clásica, aunque brutal obra sobre la vida militar, Jones describe la audacia, la pasión y los sentimientos extremos que caracterizan la existencia de hombres y mujeres sometidos a códigos rigurosos pero nunca expresados.
En 1951 Fred Zinnemann llevó la gran pantalla esta novela, convertida en mito por haber ganado ocho Oscar: mejor película, mejor director, mejor guión adaptado (Daniel Taradash), mejor actor secundario (Frank Sinatra) y mejor actriz secundaria (Dona Reed), entre otros.
Comentario Personal
Me decidí a comprar esta novela porque tenía curiosidad por leer el origen de lo que considero una gran película, que he visto varias veces, y porque ya había leído anteriormente “La delgada línea roja”, del mismo autor, de la cual también he visto las dos versiones cinematográficas, “El ataque duró siete días” (Andrew Marton, 1984) y la versión homónima de Terrence Malik de 1998.
He de reconocer que, en ambos casos, se dan dos circunstancias peculiares con las novelas: sus historias varían ligeramente con respecto a las películas, siendo la versión más fiel “De aquí a la eternidad” (no entro a juzgar aquí la mini serie de televisión del año 1979), seguida de “La delgada línea roja” y de “El ataque duró siete días; y desde mi punto de vista, las novelas son superiores a la versión cinematográfica. Eso sin dejar de reconocer que considero como obra maestra la adaptación de Fred Zinnemann.
Centrándonos en la novela, es preciso indicar que se trata de un relato cruel, descarnado, pesimista e iconoclasta, que retrata la vida de cuartel en una compañía de infantería del ejército USA durante los meses previos al ataque a Pearl Harbor. Me ha sorprendido gratamente la ácida visión del día a día cuartelero de un ejército poblado de oficiales más centrados en su vida social que en el bienestar de sus hombres y de unos soldados solamente preocupados por emborracharse un día sí y otro también y por visitar los burdeles en cada ocasión que pueden. Todo ello bajo la espada de Damocles de una guerra que lleva dos años desarrollándose en Europa y en la que todos, oficiales y soldados, están seguros de entrar en breve plazo.
En este panorama se desarrollan dos historias paralelas: la del soldado Prewitt, boxeador arrepentido tras dejar ciego a un compañero y magnífico corneta, y el sargento primero Milt Warden, el prototipo de suboficial cuartelero que es quien lleva el peso de mantener perfectamente engrasada la compañía del capitán Holmes, más preocupado por su ascenso en el escalafón entrenando al equipo de boxeo del regimiento y participando en las orgías que organiza su coronel que en su papel como oficial responsable de la compañía.
Prewitt, rebotado de otra compañía por no reconocerse sus méritos como corneta, recala en la compañía D, donde Holmes quiere obligarle a boxear para conseguir méritos ante sus superiores, consiguiendo el trofeo de temporada para el regimiento. Ante la negativa de Prewitt, comienza a presionarle secundado por un grupo de suboficiales de la compañía, que han ascendido por su dedicación al boxeo más que por méritos militares. Todo ello bajo la vigilante mirada de Warden, quien a su vez tiene una aventura con la esposa del capitán Holmes.
Se desarrollan así dos historias paralelas: la de Prewitt, su amistad con el soldado Maggio, su relación amorosa con la prostituta Lorene, su resistencia ante las presiones de Holmes y el resto del equipo de boxeo, su estancia en la prisión del regimiento (la empalizada) donde será objeto de torturas físicas y psíquicas, su deseo de venganza… y la de Warden, la aventura con Karen Holmes y su evolución hacia el amor entre ellos, su difícil trabajo manteniendo en marcha una compañía sin apenas suboficiales…
Estas dos historias son la excusa para que Jones realice una fina disección de la vida en Honolulú en los meses previos a la entrada en guerra de Estados Unidos. Por un lado, la separación de la población en estratos sociales: los terratenientes, los trabajadores de las grandes fincas de frutas tropicales, los oficiales del ejército y sus familias, la soldadesca, el submundo (prostitutas, homosexuales, madames y dueños de bares) que vive del permanente deseo de sexo y diversión de la tropa, y el río continuo de turistas en la islas. Por otro lado, la situación de un ejército sumergido en un estado de contradicción: oficiales de carrera y oficiales de reserva, soldados profesionales que se alistan por 30 años junto a reclutas que sirven apenas unos meses, mandos acomodados en una vida de semilujo frente a la tropa permanentemente falta de dinero por el juego, la bebida y las mujeres…
Todo ello compone un fresco de tonos gris oscuro que tienden al negro. Resulta sorprendente que sea habitual en los soldados el padecimiento de enfermedades venéreas, que los oficiales casi sin excepción tengan amantes, que se considere normal un estado etílico casi permanente…
Las dos historias corren paralelas a lo largo de las 1300 páginas de la novela, entrecruzándose de cuando en cuando en lugares comunes: las calles atestadas de soldados sin permiso, las oficinas de la compañía, algún burdel… hasta llegar a su punto culminante con el ataque japonés a Pearl Harbor y las acciones de los protagonistas antes, durante y después de éste.
Es una novela difícil, por su extensión y por el mismo estilo de James Jones, que a veces resulta un poco recargado, pero interesante desde un punto de vista literario. En algunos pasajes me ha recordado a Curzio Malaparte, salvando las distancias. Por otro lado, es una novela apasionante, porque escarba en el trasfondo de una sociedad, la americana, de la cual no existen muchas referencias relativas a la época de pre-guerra tan pesimistas como ésta.
Que nadie espere una novela bélica. El ataque japonés ocupa apenas una treintena de páginas, y es sólo un acontecimiento hacia el que nos lleva el devenir de los personajes, y que proporciona una excusa para la resolución de algunas líneas argumentales. Lo importante de la novela es la descripción del dónde, del cómo y, sobre todo, de los quiénes, de los protagonistas, hombres y mujeres desorientados, perdidos, aparentemente incapaces de saber lo que quieren y a dónde quieren llegar.
Resulta interesante ir descubriendo poco a poco los secretos y la personalidad de los actores del drama: el desorientado Prewitt, el seguro Warden, la calculadora Lorene, el ingenuo Maggio, la amargada Karen Holmes… y comprobar cómo van evolucionando a lo largo del tiempo, unos más, otros menos, hasta llegar a un final triste pero previsible, un reflejo de que Estados Unidos ya no volvería a ser el mismo nunca más.
(Perdonad el ladrillazo anterior, pero he estado casi dos meses con la novela y creo que merecía la pena hacer este reseña)











