Publicado: Lun Mar 30, 2026 6:03 pm
por Kurt_Steiner
Fuente https://en.wikipedia.org/wiki/Communist ... _1944-1947

Tras tomar el poder en 1944 los comunistas en Albania llevaron a cabo purgas políticas sistemáticas contra intelectuales, nacionalistas, oficiales, líderes religiosos y opositores, muchos de los cuales fueron arrestados y ejecutados sin juicio. Estas purgas, marcadas por el terror y el secretismo, tenían como objetivo eliminar toda disidencia, real o potencial, y consolidar el control totalitario sobre el país. Constituyeron un capítulo importante de la Guerra Civil albanesa durante 1943-1944 y los años posteriores.

Purga durante la liberación
Los comunistas persiguieron a los activistas del Movimiento de la Legalidad y de Balli Kombëtar, considerándolos colaboradores del régimen nazi. Durante el movimiento de liberación, comenzaron las purgas y la persecución de los colaboradores.

El 29 de octubre de 1943 la unidad penal de Peza masacró a dos jóvenes nacionalistas: Besnik Çano, de 22 años, y Qeramudin Sulo, de 21 años. Ambos habían participado en la Conferencia de Mukje.

En octubre de 1943 Mehmet Shehu fusiló sin juicio en Priska a trece gendarmes que se habían rendido de buena fe a la Primera Brigada de Asalto para luchar con ellos contra la ocupación alemana. Entre los gendarmes asesinados se encontraban Preng Marku, Zef Ndoc Simoni, Preng Lek Shkreli, Pjetër Shkalleshi y el capitán Ali Maksuti. Posteriormente, también asesinaron al profesor Lorenc Rasha.

1944-1947
La toma del poder por los comunistas en Albania estuvo marcada por una escalada de violencia, que incluyó el asesinato de 36 civiles en la región de Kukës, el arresto y la brutal tortura de clérigos católicos como Dom Lazër Shantoja, la ejecución pública de presos políticos en Tirana y la posterior ejecución de destacadas figuras católicas en Shkodër por su oposición al comunismo ateo, bajo falsas acusaciones de colaboración.

El 17 de febrero de 1945 Enver Hoxha ratificó las sentencias de muerte de siete opositores políticos dictadas por el Tribunal Militar del Segundo Distrito Militar de Berat, en un proceso marcado por represalias políticas y la ausencia de las debidas garantías procesales.

El 4 de marzo de 1946, la ejecución en Shkodër de seis clérigos y laicos católicos marcó el inicio de la persecución sistemática de la Iglesia Católica en Albania por parte del régimen comunista.

Según un informe del Comando del Distrito de Shkodër a la División de Defensa Popular en Tirana, 39 personas fueron ejecutadas por las fuerzas comunistas entre abril y octubre de 1946, clasificadas como «criminales políticos». Entre ellas se encontraban miembros de la resistencia y civiles que habían ayudado a fugitivos, algunos de los cuales fueron recapturados y asesinados a pesar de haberse rendido o haber sido liberados previamente.

En 1947 el régimen comunista albanés llevó a cabo la ejecución y eliminación política de figuras de la oposición conocidas colectivamente como los «Grupos de Diputados». Estos juicios, celebrados entre 1946 y 1948, tuvieron como objetivo a miembros del parlamento e intelectuales prominentes que inicialmente habían formado parte del Frente Democrático, pero que posteriormente manifestaron su oposición en el parlamento. El juicio más significativo tuvo lugar en septiembre de 1947 en el cine «17 de Noviembre» de Tirana, donde 24 personas fueron procesadas; 16 fueron condenadas a muerte, entre ellas cinco miembros del parlamento. Los acusados ​​fueron imputados por formar una supuesta organización traidora y de sabotaje vinculada a potencias extranjeras y por intentar derrocar el «poder popular». Los historiadores consideran que estas acusaciones fueron fabricadas y que los juicios tuvieron motivaciones políticas, con el objetivo de silenciar la disidencia y consolidar el control del régimen.

Las figuras ejecutadas y encarceladas representaban a una pequeña pero influyente élite intelectual, muchos de cuyos miembros habían estudiado en prestigiosas universidades europeas y provenían de familias patrióticas de renombre. Además de las ejecuciones, sus familiares fueron sometidos a internamiento, persecución y exclusión prolongada de la vida pública, lo que de hecho desmanteló tradiciones intelectuales y cívicas enteras.

Ejecución de figuras religiosas
Entre 1944 y 1949, hubo 63 víctimas del clero católico, muchas de ellas beatificadas y proclamadas mártires por el Papa Francisco en 2016. Fueron perseguidas, arrestadas, torturadas y asesinadas sin juicio por ser consideradas enemigas del régimen recién establecido.