Lo que viene ahora es un breve -con todo lo irónico que en mi resulta esa palabra- de la historia de la 250.ª División de Infantería de la Werhmacht, también llamada División Azul. La principal fuente será el libro de Osprey "Blue Division Soldier 1941-45: Spanish Volunteer on the Eastern Front" (Warrior 142), de Carlos Caballero Jurado. Si surgen otras fuentes, ya las iremos citando.
Introducción (I)
Tras la Guerra Civil española surgieron voces para proseguir el conflicto contra la URSS, a la que se culpaba de los males acaecidos sobre España. Con la victoria nacioanlista, Falange se convirtió en el principal partido del régimen, y postulaba por una revolución siguiendo las lineas del fascismo italiano y del nazismo alemán para convertir a España otra vez en una gran potencia. Pese a todo, Falange contaba con poco poder dentro del Estado, dominado por las fuerzas conservadoras tradicionales, para desespero de los falangistas.
La alianza entre Hitler y Stalin para repartirse Polonia puso difícil las cosas a los partidarios de unirse a Alemania, pues no podían admitir colaborar con el gran anticristo y las celebraciones por la conquista de Polonia fueron tíbias. No ocurrió lo mismo con la derrota de Francia en mayo de 1940, enemigo tradicional de España, y que provocó un gran entusiasmo y grandes presiones sobre el Caudillo para entrar en la guerra del lado alemán, y recuperar así Gibraltar y partes del imperio africano francés. Pero Franco no estaba seguro, ni quería participar en un conflicto estando España tan postrada.
La tensión iba creciendo entre falangistas, católicos, monárquicos y conservadores. Los primeros se veían desplazados por los otros en la lucha por el poder, y su revolución postergada. Además, eran el objetivo de la crítica de los otros tres grupos citados, que querían que Franco cortara sus lazos con Alemania, con Falange y restaurara la monarquía.
Cuando Hitler invadió la URSS el 22 de junio de 1941, una fiebre inesperada, que ni siquiera tuvo paragón en Alemania, recorrió España. Grandes demostraciones se dieron en las principales ciudades españolas, organizadas por Falange, y se pidió el envío de voluntarios para luchar en el frente oriental. Con la memoria todavía fresca de lo sucedido con la guerra civil, la creación de la División Azul contaría con un masivo apoyo inicial.

Los primeros voluntarios se agolparon en los repletos cuarteles. No era demasiado raro ver a los soldados comer en el suelo, como en esta foto. Se distingue el distintivo de la infantería española en el cuello de las camisetas azules de eatos falangistas, que visten asimismo el yugo y las felchas en sus boinas rojas (Fundación División Azul - Warrior 142, página 5)



















