Las noticias de retirada militar fue firmada por el rey Jorge VI y colacada en las islas del canal dos semanas antes de que llegaran los alemanes.

Policias britanicos en la Isla de Guernsey, ocupada por alemanes, charlan inquietos en el camino de un centinela aleman que patrulla el malecon.
La dama de Sark Heredera de la isla que lleva su nombre se reune con oficiales alemanes en el patio de su propiedad
No es que la ocupacion estuviese extensa de incomodidades para los nativos: toque de queda; prohibicion de las bebidas alcoholicas; peliculas nazis en los cines y construcciones de defensas aereas y costeras. Pero los isleños siguiendo las indicaciones de sus lideres se cuidaron de no mostrar ninguna hostilidad. Cuando un anciano de Gruernsey se aposto en la puerta de su casa con un fusil y amenazo con carjar el primer aleman que ponga un pie en la isla sus familiares lo desarmaron suave mente. Y la dama de Sark señora feudal de su territorio de 5 kilometros cuadrados se mostro tan tranquila ante los invasores que era dificil saber quien habia conquistado a quien. Cuando uno de los intrusos habia preguntado que si no estaba asustada le respondio dulcemente en aleman ¿Hay alguna razon para temer a unos oficiales alemanes?
Habitantes de Guernsey observan a las tropas alemanas marchar por las calles del puerto de Saint Peter, el principal pueblo de la isla.
Al dia siguiente de la invasion, el comandante de la Wehrmacht se apodero del periodico local, imprimio y distribuyo copias especiales con un comunicado de lo que les esperaba a los sojuzgados.
Los isleños cumplieron con las medidas impuestas, si bien algunos se burlaron de la regularizacion de las armas comprando pistolas de jugete y entregandolas a los alemanes. Aun que educados los ocupantes aplicaron disposiciones muy fuertes: en proclamacion susecivas, prescribieron la pena de muerte para cualquiera que tuvieran palomas, que los alemanes creian que podian ser utilizadas para enviar mensajes secretos a Gran Bretaña.
Continua




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