Publicado: Vie Ene 22, 2010 10:04 pm
Hola a todos.
Os dejo un relato más cargado de humanidad, aun tratándose de soldados enemigos. El autor del mismo es Bernd F. von Loringhoven, que lo narró en su libro En el búnker con Hitler y tuvo lugar en las inmediaciones de Kalach, cerca del río Don.
"Un dia, nos encontrábamos frente a un ejército de carros rusos, T-34 y carros Stalin, más potentes todavía. Un ataque frontal en medio de la llanura nos habría acarreado graves pérdidas, ya que los T-34 podían dispararnos desde un kilómetro de distancia, de modo que decidí evitar el obstáculo describiendo una amplia curva que nos ocultó. Cuando mi compañía apareció por detrás de los soviéticos, di la orden de atacar. Los rusos se quedaron tan sorprendidos que emprendieron la huida. Un carro Stalin permanecía plantado ante nosotros, inmovilizado por una avería del motor. Abrimos fuego, un fuego graneado de 142 obuses de 5 cenrímetros, pero los proyectiles rebotaban contra el carro sin lograr atravesar el blindaje. De repente, la torreta del carro se movió ligeramente. Ordené por radio a la compañía que cesara el fuego. Tras el estruendo ensordecedor, reinaba un silencio total. Las escotillas del carro se abrierom y sus ocupantes se precipitaron fuera con las manos en alto. Mis hombres salieron de sus carros para ir al encuentro de los soldados rusos gritando '¡Jarashó soldat! ¡Jarashó soldat!' ('¡Buen soldado! ¡Buen soldado!'), en su ruso elemental, y les dieron un abrazo. Era un cálido día de verano. Soldados alemanes compartían, la bebida, la comida y los cigarrillos con soldados rusos. Era la primera vez que vivía una experiencia como aquélla. La camaradería del campo de batalla, el respeto al adversario, considerado un igual, todavía existían, a pesar de todo."
Sin duda debió ser una hermosa experiencia, pero me temo que fue un oasis en el desierto, visto como se habían desarrollado en el pasado y se desarrollaron en el futuro los acontecimientos.
Saludos
Os dejo un relato más cargado de humanidad, aun tratándose de soldados enemigos. El autor del mismo es Bernd F. von Loringhoven, que lo narró en su libro En el búnker con Hitler y tuvo lugar en las inmediaciones de Kalach, cerca del río Don.
"Un dia, nos encontrábamos frente a un ejército de carros rusos, T-34 y carros Stalin, más potentes todavía. Un ataque frontal en medio de la llanura nos habría acarreado graves pérdidas, ya que los T-34 podían dispararnos desde un kilómetro de distancia, de modo que decidí evitar el obstáculo describiendo una amplia curva que nos ocultó. Cuando mi compañía apareció por detrás de los soviéticos, di la orden de atacar. Los rusos se quedaron tan sorprendidos que emprendieron la huida. Un carro Stalin permanecía plantado ante nosotros, inmovilizado por una avería del motor. Abrimos fuego, un fuego graneado de 142 obuses de 5 cenrímetros, pero los proyectiles rebotaban contra el carro sin lograr atravesar el blindaje. De repente, la torreta del carro se movió ligeramente. Ordené por radio a la compañía que cesara el fuego. Tras el estruendo ensordecedor, reinaba un silencio total. Las escotillas del carro se abrierom y sus ocupantes se precipitaron fuera con las manos en alto. Mis hombres salieron de sus carros para ir al encuentro de los soldados rusos gritando '¡Jarashó soldat! ¡Jarashó soldat!' ('¡Buen soldado! ¡Buen soldado!'), en su ruso elemental, y les dieron un abrazo. Era un cálido día de verano. Soldados alemanes compartían, la bebida, la comida y los cigarrillos con soldados rusos. Era la primera vez que vivía una experiencia como aquélla. La camaradería del campo de batalla, el respeto al adversario, considerado un igual, todavía existían, a pesar de todo."
Sin duda debió ser una hermosa experiencia, pero me temo que fue un oasis en el desierto, visto como se habían desarrollado en el pasado y se desarrollaron en el futuro los acontecimientos.
Saludos