Publicado: Vie Mar 30, 2007 10:27 am
oscar argelia (previsión) 29-03-2007
'Days of Glory' da voz a musulmanes, héroes silenciados de II Guerra Mundial
Rachid Bouchareb logró con su filme 'Days of Glory', saldar una deuda histórica: sacar a la luz a unos héroes silenciados durante más de medio siglo, los miles de musulmanes reclutados por Francia en sus colonias para luchar en la II Guerra Mundial, sometidos al racismo, el maltrato y la injusticia.
Bouchareb, autor de 'Little Senegal', residente en Francia pero descendiente de argelinos que sufrieron en sus carnes la colonización, vio llegado el momento de 'contar toda la verdad sobre el pasado común', aunque su filme sólo abarque la II Guerra Mundial, confiesa a Efe en una entrevista realizada en París, en este filme que se estrena mañana.
El título original, 'Indigénes', hace referencia al nombre con el que le designó el ejército francés, 'Los indígenas', aquellos reclutados en sus colonias del Norte de Africa: 'Hoy, por fin, se puede decir que miles de soldados musulmanes combatieron al lado de los Aliados contra el nazismo y el fascismo, para lograr una Europa libre', añade Bouchareb, cuyo filme logró, en el pasado Cannes, el Premio de Interpretación Masculina al conjunto de sus actores: Jamel Debbouze y otros rostros desconocidos para el gran público.
Pero esto fue sólo el principio, 'Days of Glory' se convirtió en todo un acontecimiento, tanto en Francia como en los países del Norte de Africa donde se estrenó. Provocó debates que desembocaron en la frase que Jacques Chirac pronunció tras ver el filme: 'No se puede mantener esta injusticia'.
Finalmente, Francia modificó la ley para igualar las pensiones de los veteranos franceses con los musulmanes, algo que enorgullece al cineasta, pero también le pesa que sea un logro de una película, cuando distintas organizaciones llevan años luchando por esta reforma.
Bouchareb siempre huyó del mensaje, y prefirió centrarse en 'el factor humano' en 'transmitir la emoción y el sentimiento. Hasta el punto de que ese sentimiento se vivió durante todo el rodaje, algo que el cineasta explica diciendo 'si no te conmueves cuando ruedas, el público no lo va a hacer cuando vea la película'.
Y tanto el espectador como la crítica percibió esa conmoción, hasta el punto de que el filme fue candidato, por Argelia, al Oscar a Mejor Películas de Habla No Inglesa.
'Tenía una responsabilidad con la Historia, darle una nueva luz a ese rincón olvidado; por eso mi compromiso fue con la verdad y la sinceridad', señala Bouchareb, quien se sometió a un exhaustivo proceso de documentación, revisando todo tipo de archivos y recogiendo los testimonios de supervivientes o sus familiares.
'Hablé con unos cien soldados en el Norte de Africa -cuenta- y me dejó totalmente sorprendido que, a pesar de haber sido utilizados y luego abandonados, no sentían cólera ni violencia, ni lamentaban haber luchado por Francia'.
Esto obligó a Bouchareb a cambiar su planteamiento inicial, como recuerda: 'Estaba convencido de que mi película tendría una fuerte carga de ira, cólera y violencia, pero no fue así porque tuve que ser fiel a los sentimientos de esos viejos soldados'.
También entendió que no podía centrar el argumento en un sólo protagonista, sino en un colectivo, un grupo de soldados de distintas procedencia y posturas divergentes ante la contienda, que sufren en sus carnes el racismo por parte de los franceses, el maltrato y el ser usados como carne de cañón de primera línea.
El resultado es una película desoladora, pues el espectador comprueba cómo estos hombres luchan por lo que creen que es su patria; mientras su patria les rechaza: 'Sí -puntualiza Bouchareb-
pero ellos, finalmente, se dan cuenta de que de no son realmente los hijos de Francia. Y ahí está el germen del porqué, algunos años después, estallara la guerra de Argelia y se resquebrajara el antiguo imperio colonial francés'.
A pesar de la realidad de entonces y la de hoy, el cineasta mira el futuro con optimismo: 'Hay -dice- una parte del mundo que escribe la Historia Oficial y el resto son espectadores. Yo estoy entre los espectadores y actúo a través del cine, para intentar rectificar esa Historia que ha sido deformada'.
Y añade: 'El islam no es violento, pero hay lugares, como Palestina, que son campos de batalla, donde hombres frustrados por vivir en esa parte del mundo que sufre la violencia económica, militar y el poderío de Estados Unidos, se lanzan a hacer la guerra, aunque sólo sea para combatir a los americanos en Irak'.
Terra Actualidad - EFE
'Days of Glory' da voz a musulmanes, héroes silenciados de II Guerra Mundial
Rachid Bouchareb logró con su filme 'Days of Glory', saldar una deuda histórica: sacar a la luz a unos héroes silenciados durante más de medio siglo, los miles de musulmanes reclutados por Francia en sus colonias para luchar en la II Guerra Mundial, sometidos al racismo, el maltrato y la injusticia.
Bouchareb, autor de 'Little Senegal', residente en Francia pero descendiente de argelinos que sufrieron en sus carnes la colonización, vio llegado el momento de 'contar toda la verdad sobre el pasado común', aunque su filme sólo abarque la II Guerra Mundial, confiesa a Efe en una entrevista realizada en París, en este filme que se estrena mañana.
El título original, 'Indigénes', hace referencia al nombre con el que le designó el ejército francés, 'Los indígenas', aquellos reclutados en sus colonias del Norte de Africa: 'Hoy, por fin, se puede decir que miles de soldados musulmanes combatieron al lado de los Aliados contra el nazismo y el fascismo, para lograr una Europa libre', añade Bouchareb, cuyo filme logró, en el pasado Cannes, el Premio de Interpretación Masculina al conjunto de sus actores: Jamel Debbouze y otros rostros desconocidos para el gran público.
Pero esto fue sólo el principio, 'Days of Glory' se convirtió en todo un acontecimiento, tanto en Francia como en los países del Norte de Africa donde se estrenó. Provocó debates que desembocaron en la frase que Jacques Chirac pronunció tras ver el filme: 'No se puede mantener esta injusticia'.
Finalmente, Francia modificó la ley para igualar las pensiones de los veteranos franceses con los musulmanes, algo que enorgullece al cineasta, pero también le pesa que sea un logro de una película, cuando distintas organizaciones llevan años luchando por esta reforma.
Bouchareb siempre huyó del mensaje, y prefirió centrarse en 'el factor humano' en 'transmitir la emoción y el sentimiento. Hasta el punto de que ese sentimiento se vivió durante todo el rodaje, algo que el cineasta explica diciendo 'si no te conmueves cuando ruedas, el público no lo va a hacer cuando vea la película'.
Y tanto el espectador como la crítica percibió esa conmoción, hasta el punto de que el filme fue candidato, por Argelia, al Oscar a Mejor Películas de Habla No Inglesa.
'Tenía una responsabilidad con la Historia, darle una nueva luz a ese rincón olvidado; por eso mi compromiso fue con la verdad y la sinceridad', señala Bouchareb, quien se sometió a un exhaustivo proceso de documentación, revisando todo tipo de archivos y recogiendo los testimonios de supervivientes o sus familiares.
'Hablé con unos cien soldados en el Norte de Africa -cuenta- y me dejó totalmente sorprendido que, a pesar de haber sido utilizados y luego abandonados, no sentían cólera ni violencia, ni lamentaban haber luchado por Francia'.
Esto obligó a Bouchareb a cambiar su planteamiento inicial, como recuerda: 'Estaba convencido de que mi película tendría una fuerte carga de ira, cólera y violencia, pero no fue así porque tuve que ser fiel a los sentimientos de esos viejos soldados'.
También entendió que no podía centrar el argumento en un sólo protagonista, sino en un colectivo, un grupo de soldados de distintas procedencia y posturas divergentes ante la contienda, que sufren en sus carnes el racismo por parte de los franceses, el maltrato y el ser usados como carne de cañón de primera línea.
El resultado es una película desoladora, pues el espectador comprueba cómo estos hombres luchan por lo que creen que es su patria; mientras su patria les rechaza: 'Sí -puntualiza Bouchareb-
pero ellos, finalmente, se dan cuenta de que de no son realmente los hijos de Francia. Y ahí está el germen del porqué, algunos años después, estallara la guerra de Argelia y se resquebrajara el antiguo imperio colonial francés'.
A pesar de la realidad de entonces y la de hoy, el cineasta mira el futuro con optimismo: 'Hay -dice- una parte del mundo que escribe la Historia Oficial y el resto son espectadores. Yo estoy entre los espectadores y actúo a través del cine, para intentar rectificar esa Historia que ha sido deformada'.
Y añade: 'El islam no es violento, pero hay lugares, como Palestina, que son campos de batalla, donde hombres frustrados por vivir en esa parte del mundo que sufre la violencia económica, militar y el poderío de Estados Unidos, se lanzan a hacer la guerra, aunque sólo sea para combatir a los americanos en Irak'.
Terra Actualidad - EFE