Publicado: Sab May 30, 2009 5:05 pm
por grognard
Viggo Mortensen, protagonista de 'Good'

"El uniforme nazi era incómodo, y así debía ser"
"Puede parecer que es otra película sobre los nazis, pero no lo es en absoluto" - "Los políticos quieren apartar a la gente de la política, por eso hay que estar atentos"

PEDRO VALLÍN | Madrid | 22/05/2009

Sobrevivir a la fama de haber encarnado en tres películas (doce horas, en la versión íntegra de 'El señor de los anillos') al héroe cinematográfico más relevante desde Indiana Jones -y era ya un icono literario- no es para tomar a la ligera. Viggo Mortensen lo ha logrado gracias más al talento de David Cronenberg (por 'Promesas del Este') que al del tándem Pérez Reverte-Díaz Yanes (por 'Alatriste'), pero, sobre todo, gracias a su propio criterio, que ahora lo ha llevado a encarnar a John Halder, un profesor alemán que por conveniencia acaba afiliado al partido nazi, en la adaptación de la obra teatral 'Good', de C. P. Taylor.

Es raro verlo en este papel. Ha encarnado desde un pérfido Satanás hasta el heroico Aragorn, espadachines, mafiosos, pero nunca le habíamos visto como un pusilánime.


No creo que Halder sea un pusilánime. Es obvio que no es un tipo que va a salir con un cuchillo y que no toma decisiones de forma inmediata, pero no es del todo pasivo. Tiene mucha gente de la que cuidar: su esposa, sus hijos, su madre... Trata de que todo esté bien, que todo esté tranquilo. Cuando el gobierno nazi le hace la oferta de escribir un ensayo sobre la eutanasia, él, que no es simpatizante, piensa que no pasa nada. Poco a poco se va metiendo más y más, aunque nunca se sienta uno de ellos...

Hasta que está metido hasta el cuello.

Cuando se da cuenta de lo que están haciendo, discriminando a los judíos, como su amigo, lo rechaza, piensa que no está bien, se siente incómodo, pero no actúa.

¿Quien no se mancha las manos es cómplice, un cobarde?

No somos malos. La gente, todo el mundo, quiere pensar que es buena, piensa que es decente. Este personaje es muy complicado. Cuando el público ve el cartel de la película puede pensar que se trata de otra película de nazis, o de la II Guerra Mundial, pero no lo es en absoluto. Precisamente la hice porque son un personaje y una historia muy sutiles. No hay eventos históricos, no se ven desfiles, sólo una transformación cotidiana. Y eso le quita el peso que habitualmente se le da a estas películas.

¿Qué peso?

Cuando ves 'La lista de Schindler', por ejemplo, ocurren esas cosas extraordinarias, tremendas, que en el fondo crean una distancia con el espectador, como un velo. En cambio en 'Good', ni hay un final que todo lo resuelve ni se ven atrocidades. Es muy importante que la historia empiece con la década de los años 30, y se vea cómo lo cotidiano va cambiando, que la bandera nazi era un símbolo neutro, no estaba adjetivada, lo vemos hoy. Los periódicos de todo el mundo la reproducían como símbolo del país, y comentaban entusiasmados el milagro económico alemán, a pesar de lo que tenían que pagar tras los acuerdos de Versalles, tan humillantes para los alemanes. Es en ese sentido una historia muy pertinente hoy.

¿Cree que tiene que ver con nosotros?

Los políticos, todos los políticos, aprovechan las dificultades y la inseguridad de la gente para apartarla de la política, "que no se metan, nosotros nos ocupamos". El propósito de cualquier gobernante (...) es permanecer en el poder. Ese es el primer objetivo, porque sin él no pueden llevar a cabo sus ideas. Por eso hay que saber decir no, y estar siempre atentos.

¿Ve riesgos?

Hay un momento en que no queremos saber o creemos que no estamos involucrados, que no nos concierne, que la vida sigue, pero al final nos involucra y nos sentimos incómodos.

Hay una escena en la que se mira en un espejo vestido de nazi. ¿Qué sintió con el uniforme?

Es curioso. Verá, de las pruebas de vestuario, semanas antes de rodar, lo último que me probé fue el uniforme, y me puse muy terco con la encargada de vestuario. Me sentía incómodo, le preguntaba si estaba bien, si era mi talla. Hasta que me di cuenta de que me hacía sentir incómodo y eso debía ser así, porque tenía que ver con lo que sentía. Superar ese obstáculo me ayudó mucho. En todos mis papeles, los obstáculos siempre son una oportunidad.

Fuente: http://www.lavanguardia.es/cultura/noti ... a-ser.html