Publicado: Mié Nov 15, 2006 10:38 am
Hola a todos.
Las palabras textuales de Traudl Junge, la secretaría de Hitler en su libro Hasta el último momento, sobre Magda Goebbels, son las siguientes:
[...] Salí de la habitación de los niños y me pregunté como un ser humano podía consentir que esas criaturas inocentes murieran por su culpa. La señora Goebbles habló conmigo sobre esto, pues ya no había diferencias de clases, el destino nos había unido. Esta mujer era quien más sufría de todos nosotros. Le esperaban seis muertes, mientras que los demás sólo teníamos que enfrentarnos a una. "Es mejor que mis hijos mueran a que vivan en la vergüenza y el oprobio. Nuestros hijos no tienen sitio en una Alemania como la que habrá después de la guerra." [...]
Respecto a Goebbels cuesta creer que fuera un conquistador con el aspecto que tenía. Muy lejos del prototipo ario y con una cojera marcada (por algo tenía el apodo por parte de los aliados de Der humpelnde Teufel, el demonio que cojea). Pero era así. Según Traudl Junge por las confesiones de otras mujeres, el encanto de Goebbels radicaba en su mirada y en su forma de expresarse, por algo era el ministro de Propaganda.
Saludos
Las palabras textuales de Traudl Junge, la secretaría de Hitler en su libro Hasta el último momento, sobre Magda Goebbels, son las siguientes:
[...] Salí de la habitación de los niños y me pregunté como un ser humano podía consentir que esas criaturas inocentes murieran por su culpa. La señora Goebbles habló conmigo sobre esto, pues ya no había diferencias de clases, el destino nos había unido. Esta mujer era quien más sufría de todos nosotros. Le esperaban seis muertes, mientras que los demás sólo teníamos que enfrentarnos a una. "Es mejor que mis hijos mueran a que vivan en la vergüenza y el oprobio. Nuestros hijos no tienen sitio en una Alemania como la que habrá después de la guerra." [...]
Respecto a Goebbels cuesta creer que fuera un conquistador con el aspecto que tenía. Muy lejos del prototipo ario y con una cojera marcada (por algo tenía el apodo por parte de los aliados de Der humpelnde Teufel, el demonio que cojea). Pero era así. Según Traudl Junge por las confesiones de otras mujeres, el encanto de Goebbels radicaba en su mirada y en su forma de expresarse, por algo era el ministro de Propaganda.
Saludos