Publicado: Jue Sep 23, 2010 10:20 pm
por grognard
El tema sigue coleando en la prensa de hoy, y dados los detalles que se aportan, parece que el libro contiene un buen número de sabrosos y sorprendentes detalles:

Graham Green y otros grandes literatos espiaron para el MI6
Recibían un entrenamiento básico en armas y venenos, y códigos cifrados para mandar mensajes
RAFAEL RAMOS | Londres. Corresponsal | 23/09/2010 | Actualizada a las 01:12h | Internacional


Hasta ahora se trataba de un secreto a voces, nunca confirmado, pero que ponía los pelos de punta a muchos intelectuales y amantes de las letras: Graham Greene, Somerset Maugham y algunos otros gigantes de la literatura británica del siglo XX tuvieron una segunda vida como en los contemporáneos juegos de internet, en la que ejercieron de espías. Pues bien, ahora los propios servicios de inteligencia lo han admitido.

Ha hecho falta una biografía autorizada del MI6 –la CIA del Reino Unido–, para cuya publicación el historiador Keith Jeffrey ha tenido un acceso sin precedentes a miles de documentos desde la fundación de la agencia a principios de siglo (1909) hasta su reestructuración cuarenta años más tarde, al terminar la Segunda Guerra Mundial. Y por supuesto con un montón de sellos de top secret y páginas enteras tachadas con un rotulador negro. Pero algo es algo...

Estas cosas saben a poco, y uno se queda con ganas de profundizar en los juegos dobles y triples de la guerra fría, los canjes de agentes en el Berlín dividido, el conflicto del canal de Suez, la creación de Israel, las conflagraciones del Oriente Medio, los asesinatos de los hermanos Kennedy y de Martin Luther King, la invasión soviética de Afganistán, el desmoronamiento de la URSS, la caída del Muro, la crisis de los rehenes de Irán, los Balcanes, Kosovo, el 11-S, los atentados de Londres y Madrid, Iraq y las armas nucleares inexistentes de Sadam, secretos todos ellos que tendrán que quedar para otro libro, dentro de mucho tiempo.

Por el momento, y dado el misterio que rodea las actividades de espionaje en todo el mundo, ya es mucho confesar que los escritores Graham Greene, Somerset Maugham, Compton Mackenzie y Malcolm Mudderidge, además del filósofo A.J. Freddie, estuvieron a sueldo del MI6 y espiaron para Gran Bretaña en la Segunda Guerra Mundial y sus alrededores, aprovechando su estatus internacional, la posibilidad que tenían de viajar por el continente europeo y de tener conversaciones profundas sobre lo que estaba ocurriendo sin despertar sospechas. Escritores y periodistas son curiosos por naturaleza.

La teoría es que los espías son en el fondo hombres y mujeres normales y corrientes con acceso a información, nada que ver con los superdotados de ambos sexos de las películas de James Bond, que recibían un entrenamiento básico en el uso de armas de fuego y venenos, pero sobre todo de códigos cifrados para el envío de mensajes, y sin licencia para matar más que en defensa propia. Lo cual encaja a las mil maravillas con la actual campaña del MI6 para reclutar agentes (ellos dicen patriotas) entre la comunidad musulmana del Reino Unido, para saber lo que se cuece en los barrios pakistaníes de donde salieron los terroristas del 7-J y poder desmantelar los supuestos atentados antes de que ocurran, sin hacer el ridículo como con la detención de media docena de inocentes barrenderos de Westminster con ocasión de la visita del Papa a Londres.

Pero el libro va más allá, y cuenta cómo Claude Dansey, uno de los primeros jefes de la organización, era un homosexual que compartió amante con Oscar Wilde, o que la novia del máximo responsable en Lisboa del espionaje militar alemán (Abwehr) durante la Segunda Guerra Mundial era una agente británica que respondía al código de Eclesiástica, que suministró importantísimos secretos y estaba bajo la supervisión del padre del actor Peter Ustinov. También relata la historia de Pieter Tazelaar, desplegado por el MI6 en una playa holandesa cerca del casino de Scheveningen vestido con frac y apestando a alcohol. Y de Wilfrid Dunderdale, en quien se cree que se inspiró Ian Fleming para el personaje de 007, un oficial naval "de extraordinario encanto para las mujeres y afición por el gin-tonic y los coches de carreras" que operaba en el París ocupado.

La historia oficial del MI6 niega todo tipo de responsabilidad en el asesinato de Rasputin en San Petersburgo, y su autor no ha encontrado sorprendentemente ningún documento relativo a la persecución de los judíos por Hitler y sus planes para la solución final. En cambio admite el enorme daño que hizo el agente doble soviético Kim Philby, en el que los servicios de espionaje británicos confiaron ciegamente hasta que fue demasiado tarde.

Fuente: http://www.lavanguardia.es/internaciona ... l-mi6.html


INTERNACIONALES
Gran Bretaña espió a EEUU antes de la Segunda Guerra y usó de agentes a famosos escritores


Los servicios secretos británicos MI6 espiaron a Estados Unidos antes de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y contaron entre sus agentes a los escritores Graham Greene, Somerset Maugham, Arthur Ransome y el filósofo AJ Ayer, según revela Keith Jeffery en la primera historia oficial de ese organismo de espionaje.

De acuerdo a la obra, un equipo británico que trabajaba en un puesto de control de pasaportes en Nueva York trató de buscar información sobre "invenciones de materiales de guerra, armas químicas y avances en aviación" por parte del Gobierno norteamericano, según un cable de Ansa.

El MI6 también creó una red para control a grupos comunistas, irlandeses y radicales indios, y según J. Edgar Hoover, más tarde director del FBI, al final de la Segunda Guerra Mundial "los ingleses sabían mucho más sobre las actividades radicales de Estados Unidos, al menos en Nueva York, que el propio Gobierno norteamericano".

El libro también informó que algunos funcionarios estadounidenses, entre ellos Frank Polk del Departamento de Estado, estaban al tanto de las actividades de espionaje de los británicos.

Además, indicó que el MI6 usó semen como tinta invisible durante la Primera Guerra Mundial.

En junio de 1915, Walter Kirke, encargado de la inteligencia militar en Francia, escribió en su diario que Mansfield Cumming, citado en el diario como ’C’, el jefe del servicio de inteligencia británico estaba haciendo "varios descubrimientos para conseguir tinta invisible en la Universidad de Londres".

En octubre, anotó en su diario que "había oído al jefe decir que la mejor tinta invisible era el semen", fluido que no reaccionaba a los métodos de detección usuales en la época. Además, el semen tenía la cualidad de que podía ser leído perfectamente.

Las revelaciones se encuentran en el libro "MI6: La historia del Servicio Secreto de Inteligencia entre 1909 y 1949" del profesor Jeffery al que se le concedió acceso a los archivos secretos de esos años del MI6.

Fuente: http://www.telam.com.ar/vernota.php?tip ... is=1&sec=5