Publicado: Vie Mar 07, 2008 7:17 pm
Hay cosas que no se entienden. Hace un tiempo hice un planteamiento como réplica ante un defensor de los "derechos" de los neonazis, aquí, en el foro. Ahora pretendo revisarlo y completarlo.
La sociedad, organizada por su voluntad soberana en democracia no puede eregir instituciones libertarias que vayan en su contra. Es un absurdo. No puede establecer libertad de comercio, libertad de creencias religiosas o libertad de expresión para que precisamente se parapeten tras ellas quienes pretenden lesionar gravemente o terminar con la democracia. Es tan descabellado como que los bancos de una localidad extendieran líneas crediticias para la adquisición de herramientas como ganzúas, cortadores de acero y armas a las pandillas de asaltantes del sector.
Un narcotraficante ejerce una forma de comercio, no puede escudarse en la libertad de comercio para negociar y distribuír unas sustancias que son consideradas gravemente dañinas para la sociedad. No, está desmarcado de esa libertad dada la criminalidad de su acción.
Un terrorista "islámico" actúa movido (según ellos) por mandato divino para colocar una bomba en un Metro y asesinar transeúntes inocentes, de cualquier edad y condición. No puede ampararse en la libertad de creencias para justificar su acción. No, no puede, no hay libertad religiosa para asesinar, matar personas no es un acto de religiosidad.
Un nazistoide se manifiesta difundiendo su doctrina de odios, o negando hechos históricos irrefutables según él y ahora estos pintorescos magistrados bajo el alero de la libertad de expresión. No, y mil veces no. No funciona esa libertad para que se le dé un mal uso, un pésimo uso. No fué pensada para ello, ni mucho menos. Se pensó para que las minorías oprimidas de alguna forma u otra pudieran hacer oír su voz, no para los opresores o aquellos que por naturaleza silencian a los que no concuerdan con ellos.
Los debates acerca de esto terminaron hace mucho tiempo. Es un terreno arado, sembrado, cultivado y cosechado. Se hizo en los Parlamentos de cada país donde se proscribió los neo nazismos, revisionismos y demases de esa ralea. Y se dictaron leyes al respecto, ya no es un problema político en consecuencia, es un problema penal, de administración de justicia y hete aquí, que contraviniendo el espíritu de esas leyes de protección a la sociedad aparece esta inquietante novedad.
Si a algún legislador se le ocurriera presentar un proyecto de ley ante su cámara o su senado favoreciendo a los nazistoides de seguro la o las bancadas opositoras se encargarían de hacer polvo su iniciativa y su carrera política. Por otro lado, si un jefe de gobierno parlamentario propusiera al parlamento una iniciativa de ese jaez, lo más probable es que se ganaría un voto de censura y tendría que marcharse a casa. Si lo hiciera un jefe de estado de régimen presidencial, posiblemente se ganaría una acusación constitucional y en las próximas elecciones se les pasaría la cuenta. En ambos casos su imagen internacional se vería muy lesionada. En el caso de Alemania habría que modificar su Carta Fundamental, impensable.
Entonces nos encontramos que, fuera de su escenario natural, el político, se toma una decisión del todo contradictoria con el ánimo de los legisladores. Incomprensible del todo. La pregunta es porqué. Qué motivó esto, cuál fué su origen, de donde viene, quienes son sus propulsores que con argumentos tan potentes han podido conmover una piedra angular de protección a la sociedad democrática como es la de silenciar a los criminales de opinión.
Un precedente muy desgraciado, hay oídos muy atentos a estas cosas en varias latitudes que tratarán se imite este ejemplo. Si así ocurriere, se habrán retrocedido muchos pasos. Es muy lamentable y de malos presagios, ojalá se produzca alguna reacción vigorosa, importante y se dé al traste con esta desdichada iniciativa, y se tomen medidas eficaces para que no vuelva a ocurrir, nunca.
Salu-2
La sociedad, organizada por su voluntad soberana en democracia no puede eregir instituciones libertarias que vayan en su contra. Es un absurdo. No puede establecer libertad de comercio, libertad de creencias religiosas o libertad de expresión para que precisamente se parapeten tras ellas quienes pretenden lesionar gravemente o terminar con la democracia. Es tan descabellado como que los bancos de una localidad extendieran líneas crediticias para la adquisición de herramientas como ganzúas, cortadores de acero y armas a las pandillas de asaltantes del sector.
Un narcotraficante ejerce una forma de comercio, no puede escudarse en la libertad de comercio para negociar y distribuír unas sustancias que son consideradas gravemente dañinas para la sociedad. No, está desmarcado de esa libertad dada la criminalidad de su acción.
Un terrorista "islámico" actúa movido (según ellos) por mandato divino para colocar una bomba en un Metro y asesinar transeúntes inocentes, de cualquier edad y condición. No puede ampararse en la libertad de creencias para justificar su acción. No, no puede, no hay libertad religiosa para asesinar, matar personas no es un acto de religiosidad.
Un nazistoide se manifiesta difundiendo su doctrina de odios, o negando hechos históricos irrefutables según él y ahora estos pintorescos magistrados bajo el alero de la libertad de expresión. No, y mil veces no. No funciona esa libertad para que se le dé un mal uso, un pésimo uso. No fué pensada para ello, ni mucho menos. Se pensó para que las minorías oprimidas de alguna forma u otra pudieran hacer oír su voz, no para los opresores o aquellos que por naturaleza silencian a los que no concuerdan con ellos.
Los debates acerca de esto terminaron hace mucho tiempo. Es un terreno arado, sembrado, cultivado y cosechado. Se hizo en los Parlamentos de cada país donde se proscribió los neo nazismos, revisionismos y demases de esa ralea. Y se dictaron leyes al respecto, ya no es un problema político en consecuencia, es un problema penal, de administración de justicia y hete aquí, que contraviniendo el espíritu de esas leyes de protección a la sociedad aparece esta inquietante novedad.
Si a algún legislador se le ocurriera presentar un proyecto de ley ante su cámara o su senado favoreciendo a los nazistoides de seguro la o las bancadas opositoras se encargarían de hacer polvo su iniciativa y su carrera política. Por otro lado, si un jefe de gobierno parlamentario propusiera al parlamento una iniciativa de ese jaez, lo más probable es que se ganaría un voto de censura y tendría que marcharse a casa. Si lo hiciera un jefe de estado de régimen presidencial, posiblemente se ganaría una acusación constitucional y en las próximas elecciones se les pasaría la cuenta. En ambos casos su imagen internacional se vería muy lesionada. En el caso de Alemania habría que modificar su Carta Fundamental, impensable.
Entonces nos encontramos que, fuera de su escenario natural, el político, se toma una decisión del todo contradictoria con el ánimo de los legisladores. Incomprensible del todo. La pregunta es porqué. Qué motivó esto, cuál fué su origen, de donde viene, quienes son sus propulsores que con argumentos tan potentes han podido conmover una piedra angular de protección a la sociedad democrática como es la de silenciar a los criminales de opinión.
Un precedente muy desgraciado, hay oídos muy atentos a estas cosas en varias latitudes que tratarán se imite este ejemplo. Si así ocurriere, se habrán retrocedido muchos pasos. Es muy lamentable y de malos presagios, ojalá se produzca alguna reacción vigorosa, importante y se dé al traste con esta desdichada iniciativa, y se tomen medidas eficaces para que no vuelva a ocurrir, nunca.
Salu-2