Publicado: Mié Mar 09, 2011 11:53 am
por ParadiseLost
Hola a todos.
Después de haber dejado el libro aparcado después de seleccionar los capítulos que más me interesaban, me puse de nuevo manos a la obra y he acabado su lectura.
Es un libro que recomiendo 100%, ya que ofrece un montón de datos nuevos poco conocidos, que más de una vez contradicen la historia oficial de la batalla de Stalingrado, vista desde el lado soviético, historia totalmente influida por la propaganda soviética que en muchas ocasiones distorsionó la verdad de lo acontecido a orillas del Volga.

Si se pudiera resumir en una idea el libro de Michael K. Jones, a mi parecer, esta sería que la resistencia del Ejército Rojo en Stalingrado no se realizó a punta de pistola por parte del NKVD tanto como se cree, sino a base de valor y compañerismo.

La historia oficial queda muchas veces retratada, y ello es en parte a los testimonios recogidos por Michael K. Jones de multitud de veteranos que combatieron en las filas del 62.º Ejército de Chuikov. Jones ya advierte que algunos de esos testimonios no son creíbles y que solo ha recopilado en el libro los que son ciertos y no algunas exageraciones o invenciones deformadas por el paso del tiempo de algunos de los excombatientes. Si tuviera que comparar este libro con alguno de los ya publicados sobre la batalla de Stalingrado, quizás lo haría con el William Craig, La batalla por Stalingrado. En el libro de Craig, al igual que en el de Jones, la historia del combate se narra a través de testimonios de soldados que tomaron parte en la batalla, aunque en el primer caso se hace a través de la visión alemana, y en el segundo de la soviética.

Aunque a primera vista a alguien le pueda parecer que el libro ensalce a toda costa el papel del Ejército soviético en Stalingrado, en algunos capítulos, las verdades juegan en contra de los mitos creados por la propaganda soviética. Son especialmente el interesantes, las páginas dedicadas a la defensa de la casa Pavlov, donde Jones relata por primera vez, que el verdadero héroe fue el capitán Naumov y no el sargento Pavlov, que la casa estaba defendida por más de 100 honres, que el apoyo de la artillería en la orilla oriental fue decisivo para mantener la posición, y que la casa fue abandonada por las tropas soviéticas, para posteriormente ser recuperada a finales de enero, historia que poco tiene que ver con la versión oficial extendida hasta ahora, basada en las memorias de Pavlov y en la propaganda soviética.
Jones también pone en duda la inquebrantable moral del Ejército Rojo decidido a luchar y defender Stalingrado a cualquier precio desde el inicio de la batalla, pues al principio, nadie creía que la ciudad pudiera ser defendida, aunque por medio a represalias, nadie se atrevía a decirlo en voz alta.
Eso mismo le sucedió a Chuikov, que aunque es un dato que no se conocía hasta ahora y que en el libro de Jones se hace público, el 14 y 15 de octubre el comandante del 62.º Ejército solicitó el traslado de su cuartel general a la orilla oriental, pues ya no creía en la posibilidad de defender la ciudad, solicitud que fue denegada tajantemente por Yerememko y Kruschev.
Tampoco es cierto que Vasili Zaitsev fuera el iniciador del movimiento de francotiradores en Stalingrado, puesto que fue aleccionado por un desconocido soldado Kalentiev.. ni que existiera el famoso duelo entre Zaitsev y König. Al igual que Vasili Grossman, Jones niega este episodio y afirma que se basó en un duelo menor entre Zaitsev y otro francotirador alemán, como muchos que tuvieron lugar por aquel entonces.

El libro está repleto de momentos electrizantes y cargados de emoción, como por ejemplo los combates por el Mamaev Kurgan cuerpo a cuerpo entre los dos bandos, que fueron una carnicería como pocas se habían visto o la defensa del embarcadero central cuando estaban a punto de llegar los refuerzos encabezados por la 13.ª División de Rodimtsev, una de tantas veces que la defensa de Stalingrado se puso en jaque.

Es especialmente interesante saber ciertos detalles de la batalla vistos por el bando soviético, como los ofrecidos por Anatoly Mereshko, que por aquel entonces formaba parte del Estado Mayor del 62.º Ejército, que nos señalan los momentos de mayor debilidad de la defensa de la ciudad, y que Paulus no supo aprovechar por su mentalidad poco imaginativa y no dada a arriesgarse. Si en alguno de aquellos momentos el general alemán hubiera utilizado alguna de sus unidades de refresco, como la 79.º ID, la historia podría haber cambiado.

El único reproche que quizás se le pueda atribuir es que se omiten algunos temas escabrosos que no han sido comentados, como por ejemplo el hecho de que a los civiles que cooperaban con los alemanes únicamente por instinto de supervivencia, se les disparaba por ser considerados como traidores, ya fueran mujeres o niños que iban a buscar agua a las tropas alemanas y otros como la participación de mujeres en las filas del 62.º Ejército que no se comenta en el libro.
De todas formas Jones si que hace hincapié en el hecho de que algunos civiles sí que se posicionaron a favor del bando alemán, y en las casas de los trabajadores en las inmediaciones de la fábrica de tractores, incluso llegaron a disparar contra sus propios compañeros de armas soviéticos. Y es que la derrota era tan inminente, que los civiles, con tal de sobrevivir, se aliaban con el mismo diablo.

Resumiendo, un pedazo de libro que el que quiera seguir una lectura basada en testimonios y alejada de mareantes nombres de cuerpos de ejércitos, divisiones y lugares geográficos está obligado a leer.
De momento no está disponible en castellano, sólo en inglés. A ver si alguna editorial se anima a traducirlo.

Saludos