Publicado: Sab Feb 23, 2008 9:44 pm
por Joaquin Garcia Morato
Hola, Capi:

Al parecer se ha editado una nueva versión en castellano de la obra que citas. La noticia está fechada de hoy mismo. La verdad es que tiene buena pinta.
Aquí te pongo el comentario:

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Por Javier Parra

Mientras otros periodistas aduladores le calificaban de "artífice de la victoria", Grossman eludía hablar de él en sus artículos, y por Stalin en respuesta a esta actitud rechazó, por ejemplo, que le otorgaran un premio por uno de sus libros, "El pueblo inmortal", en contra de la opinión de todos los miembros del jurado.

Uno de los libros más importantes de la temporada literaria es sin duda la nueva versión en castellano de "Vida y destino", del escritor ruso Vasili Grossman (1905-1964), una novela de más de mil 100 páginas que estuvo a punto de perderse para siempre a causa de la persecución de que fue objeto su autor por parte de las autoridades soviéticas. Milagrosamente, una copia de esta crítica a los totalitarismos fue microfilmada y pudo ser conocida en Occidente a principios de la década de los ochenta.

"Las decenas de miles de habitantes de barracones del campo compartían el mismo destino, el mismo color de tez, la misma ropa, el mismo paso extenuado, la misma sopa a base de nabo y sucedáneo de sagú que los presos rusos llamaban "ojo de pescado". Para las autoridades del campo, los prisioneros solo se distinguían por el número y el color de la franja de tela que llevaban cosida a la chaqueta: roja para los prisioneros políticos, negra para los saboteadores, verde para los ladrones y asesinos".

Este es uno de los primeros párrafos de "Vida y destino", una novela monumental del escritor ruso Vasili Grossman que consigue atrapar al lector desde el comienzo de un largo relato de más de mil 100 páginas y se ha convertido en uno de los "best-sellers" de la temporada. En él se narra el tenebroso viaje al mundo del totalitarismo, a partir de la descripción de los sangrientos combates que libraron las divisiones del régimen nazi y los valientes soldados soviéticos en el cenit de la Segunda Guerra Mundial. Pero Grossman no se dejó nada en el tintero en esta minuciosa descripción de los distintos episodios. El autor nos vino a recordar que, a fin de cuentas, los totalitarismos son igual de pérfidos para la humanidad tanto si provienen de la derecha como de la izquierda.

Una idea más amplia

El historiador británico Anthony Beevor ya había anticipado en su ensayo "Un escritor en guerra", sobre la peripecia equinoccial de Grossman, que la acumulación de detalles humanos, "con la precisión y fina capacidad de observación" por parte del autor ruso supuso la aportación de "una idea más amplia y real de las razones de la fortaleza y valentía de los soldados rusos en la batalla de Stalingrado", que la propaganda oficial del Kremlin no dejaba ver.

En "Vida y destino" describe su autor el horror que le tocó contemplar en las calles de Stalingrado (actual Volgogrado), en la batalla de Kursk, en la reconquista de Ucrania o en el avance del Ejercito Rojo hacia Berlin, con el descubrimiento a su paso de los horrores del campo de concentración de Treblinka y Majdanek, o las escenas cotidianas de saqueos y violaciones.

Grossman fue destacado en el frente, entre 1941 y 1945, como reportero del "Estrella Roja", el periódico oficial del Ejército soviético. Además de asistir a la defensa de Stalingrado, que duró desde el 28 de junio de 1942 hasta el 2 de febrero de 1943 y supuso el principio del fin del III Reich, este autor fue el primero en denunciar la existencia de los campos de exterminio del régimen nazi. De hecho, sus crónicas fueron invocadas durante el proceso de Nuremberg contra los principales responsables del régimen nacionalsocialista alemán con el fin de demostrar sus sistemas de limpieza étnica y como un argumento más para probar la existencia del Holocausto.

Al término de la contienda, Grossman inició la recopilación de sus vivencias en forma de novela pero no contaba con que su forma de describir la realidad no cuadraba con el formato del realismo socialista, ya que su verdadero interés estaba en el individuo y no en el heroísmo de una colectividad, según Beevor. Tampoco suponía que "Vida y destino" no iba a gustar al inquilino del Kremlin, el cruel y déspota Josif Stalin, ni a su sucesor Nikita Kruschev.

Aunque Maximo Gorki y Mijail Bulgákov, dos buques insignia de la literatura oficial soviética, aplaudieron los primeros escritos de Grossman, "Vida y destino" acabó siendo considerada por el régimen una obra subversiva y su autor condenado al ostracismo. A pesar de la prohibición de la novela, Grossman, siempre fiel a su compromiso con la verdad, tuvo la gallardía de expresarle al mismísimo Kruschev en una carta que "no podía no haber escrito ese libro" porque solo contaba en él lo que pensaba y sentía.

Como "La guerra y la paz"

La trascendental labor testimonial de Grossman, nacido en Berdichev (Ucrania) en 1905 y muerto de cáncer en 1964 en Moscú, no se vio compensada. El escritor y periodista abandonó este mundo sin ver publicada esta obra cumbre, que ha sido comparada por los críticos más acreditados con textos inmortales de la historia de la literatura rusa como "Guerra y Paz", de Leon Tolstoi, o "Dr. Zhivago", del premio Nobel Boris Pasternak , otro autor cuya novela provocó tal rechazo entre los máximos dirigentes soviéticos que se vio forzado a renunciar a su viaje a Estocolmo en 1958 para recoger el máximo galardón literario.

Paradójicamente, "Vida y destino", cuyo texto estuvo a punto de ser destruido para siempre, se ha convertido en un "best-seller" después de su descubrimiento en Europa occidental. Solo en España se han vendido ya unas 125 mil copias desde que fuera editada en septiembre de 2007 por Círculo de Lectores-Galaxia Gutenberg, con traducción directa del ruso a cargo de Marta Rebón.

En su presentación a los medios de comunicación, tres afamados escritores españoles Antonio Muñoz Molina, Luis Mateo Díez y Xavier Antich, definieron la obra coral de Grossman con elogiosos calificativos como "monumento de ficción", "la gran novela del sufrimiento humano" y "obra que ayuda a restablecer el pacto de la literatura con el mundo".

De "Vida y destino" ya había hecho una edición la mítica editorial Seix Barral en 1985, luego de ser traducida del francés, pero pasó desapercibida entonces quizá como consecuencia de una promoción deficiente y en la actualidad los ejemplares de aquella tirada resultaban "inencontrables", según los responsables de Círculo de Lectores

La temible policía secreta soviética, el KGB, confiscó el primer borrador de "Vida y destino", tras advertir a su autor de que ese texto atentaba contra los intereses y la memoria del pueblo soviético. Aunque los sabuesos del KGB confiscaron hasta la cinta de la máquina de escribir que utilizó Grossman para elaborar su monumental relato, la eficiencia policial no fue total ya que el escritor logró, con notable habilidad y sangre fría, esconder una copia del manuscrito.

La microfilmación de Sajárov

A pesar de que las autoridades soviéticas auguraron entonces a Grossman que "ni dentro de doscientos años podrá publicarse" su novela, la copia del manuscrito quedó escondida a la espera de que una mano piadosa la rescatara del olvido. El milagro de la recuperación del texto tuvo lugar en los círculos clandestinos rusos a principios de los años 80 y sería el físico Andrei Sajárov, quien se distinguió por su activo papel de disidente en los últimos estertores de la URSS, el que se encargaría de microfilmar el documento y conseguir pasarlo a Occidente, donde se tradujo a varias lenguas y causó conmoción entre la clase intelectual centroeuropea.

Grossman dedicó "Vida y destino" a su madre, Yekaterina Saveliévna Grossman, una de las personas que más apoyaron a este literato que sufrió en su propias carnes las experiencias más terribles y penosas del encarnizado conflicto bélico que enfrentó a las obstinadas y resistentes fuerzas del Ejército Rojo y al invasor nazi. Precisamente, al hilo de la recuperación de la monumental novela de Grossman, Círculo de Lectores va a editar su narrativa completa. Desde "Todo fluye", la novela que escribió después de haber intentado publicar "Vida y destino", hasta "Por una causa justa", una especie de primera parte de aquella, sus cuentos completos y las cartas que Grossman le escribió tanto a su madre tras su fallecimiento como la referida al dirigente Kruschev pidiéndole que levantara la prohibición que pesaba sobre su obra.

Desde el punto de vista literario, la escueta descripción que hace Grossman en "Vida y destino" de la ejecución del soldado desertor, en solo dos párrafos, constituye una de las piezas más poderosas que puedan escribirse, según los estudiosos de su obra.

Otro aspecto importantísimo de la novela, y que tanto molestó al Kremlin, es la evidencia que hace Grossman de la absoluta desinformación de los rusos, en 1941, cuando Hitler convierte el pacto de no agresión Ribbentrop-Molotov en papel mojado e inicia la gran ofensiva bélica hacia el Este. Los rusos no podían entender por qué los alemanes les atacaban y pensaron que lo hacían porque querían hacerse con sus materias primas y sus riquezas. Por eso al llegar a Berlin los soldados soviéticos se quedaban pasmados ante el lujo y esplendor de la capital alemana mientras que la inmensa mayoría de sus compatriotas vivían en la pobreza.

Grossman se hace eco también de la ingenuidad con la que actuaron al principio sus compatriotas, ignorantes del antisemitismo reinante en Alemania. Prueba de ello fue la convocatoria por parte de los invasores nazis de la población de origen judío durante la ocupación de Ucrania. Al menos 37.000 personas pertenecientes a esta raza se presentaron voluntariamente, como si fueran corderos, ignorantes del trágico destino que les esperaba.

Por otro lado, la descripción del robo de bombillas en las viviendas alemanas por parte los ocupantes rusos "para llevarse la luz a sus casas", cuando éstos no disponían siquiera de tendido eléctrico en sus ciudades, revela el choque tecnológico y cultural entre los dos pueblos.

Una de las razones fundamentales por las que "Vida y destino" resultó anatemizada fue la falta de confianza que demostró Grossman hacia Stalin. Según Beevor, el escritor siempre sospechó que el tirano que no sólo formaba parte del sistema de terror impuesto en la URSS a mediados de los años 30 del pasado siglo, sino su verdadero impulsor y no otros miembros de la policía secreta como se había hecho creer.

Mientras otros periodistas aduladores le calificaban de "artífice de la victoria", Grossman eludía hablar de él en sus artículos, y por Stalin en respuesta a esta actitud rechazó, por ejemplo, que le otorgaran un premio por uno de sus libros, "El pueblo inmortal", en contra de la opinión de todos los miembros del jurado.
(Fuente:http://www.prensalibre.com/pl/2008/febrero/08/219237.html)

:D Un saludo cordial.
García-Morato.