Publicado: Mié Oct 26, 2011 8:37 pm
Cartas al Director
The Times. 3 de Marzo de 1920. Sección de Cartas al Director.
“Señor Director:
La creación de la Royal Air Force era, aparentemente, un medio loable de organización de la aviación militar del Imperio. Reconocía el papel de la aeronáutica militar, que en la pasada guerra hemos visto crecer de lo que era un experimento de aventureros a un eficaz medio de combate. Reunir la aviación imperial en una única rama permitiría mejorar su eficacia, al poder disponer de los tipos de aeronaves más modernos, en mayor número y con mejor empleo. Pero el efecto real puede ser dejar indefensa a la nación contra futuros enemigos.
Sin querer minusvalorar ni un ápice el valor, el sacrificio y la resolución del Ejército Británico, no podemos olvidar que la Royal Navy fue crucial en la reciente victoria. Fue la marina la que bloqueó a los barcos alemanes en lo más recóndito de sus puertos. Fue nuestro bloqueo lo que asfixió la economía alemana, y fueron nuestros barcos los que impidió un bloqueo alemán. Barcos con nuestra bandera expulsaron a los corsarios alemanes de los océanos, y protegieron nuestro comercio en los terribles días de 1917. Sin nuestra marina el ejército británico no hubiese podido ser transportado a Francia ni al resto del mundo, y el valiente ejército norteamericano seguiría en sus campos de Luisiana.
Pero la marina, para cumplir su misión, necesita herramientas. Herramientas que debe poder controlar, manejar y encargar, por muy novedosas o extraordinarias que puedan parecer. Absurdo sería que los cañones de nuestros acorazados dependiesen del Real Cuerpo de Artillería. Igualmente absurdo es que se haya privado del control de los aviones embarcados en nuestros buques a sus mandos naturales.
Se dirá que la R.A.F. ha mantenido un escuadrón naval, en el que se han incorporado los pilotos que volaron desde el Princess y el Argus. Pero no es cierto, a pesar del acuerdo entre Sir Hugh Trenchard y Lord David Beatty se ha obligado a los oficiales a escoger entre llevar anclas o alas. Sería motivo de orgullo para la marina a la que me honra pertenecer que casi unánimemente los pilotos del Servicio Aéreo Naval hayan optado por seguir sus carreras en la marina, si no fuese porque esa elección ha dejado vacías las cubiertas de vuelo de nuestros portaaviones.
Se dirá que algo tan novedoso como la guerra aérea debe ser controlado por un organismo nuevo, la R.A.F. Pero eso es cerrar los ojos a la Historia, la Royal Navy ha triunfado sobre los enemigos del Imperio por ser la que antes y mejor ha aplicado los avances técnicos. Los oficiales de la Navy han sabido usar cañones, torpedos o calculadoras ¿por qué no aviones? No se ha llamado al Royal Observation Corps para que maneje la telegrafía sin hilos en los acorazados. Tampoco debe llamarse a nadie para disparar contra el enemigo. Sea con un cañón, sea lanzando una bomba.
Se dirá que la R.A.F. ha dejado obsoleta a las marinas de guerra pero ¿No eran barcos de guerra los que llevaron los aviones que atacaron Frisia? ¿Es que nuestros barcos van a ser solo taxis para una nueva raza de románticos guerreros? Me atrevo a augurar que esos románticos guerreros ni sabrán volar desde un portaaviones, ni sabrán atacar a los enemigos de la Patria.
Y, Dios Nuestro Señor no lo quera, si esos enemigos cuentan con una aviación naval como la que nosotros hemos creado y ahora estamos destruyendo, la Union Jack dejará de ondear sobre las aguas, y la hora final del Imperio habrá llegado.
Atentamente
Contraalmirante Charles Madden CVO GCB GCVO KCMG”
The Times. 9 de Marzo de 1920. Sección de Cartas al Director.
“Señor Director:
Tras leer la dramática carta del Contraalmirante Madden que usted tuvo el honor de publicar, he sufrido una pesadilla en la que embarcaciones soviéticas y hunas envíaban nubes de aviones pintados de azul que se ceban en las sacrosantas naves de nuestra patria. Pero desperté, y recordé que la pesadilla la han vivido los derviches del Mullah loco. Sí, esos elusivos guerreros somalíes que llevaban diez años burlando a nuestro ejército, y que han sido destruidos en seis semanas de campaña aérea ejecutada por ¡doce aviones!
¿Qué hacía mientras la Royal Navy? ¿Nada? No, peor de nada. Su poder se acababa donde finalizaban las playas. Las operaciones de la Royal Navy en el Báltico sólo han servido para granjearnos la enemistad de los soviets. El HMS Vindictive que acompañaba a nuestros barcos solo pudo lanzar un ataque y perdió varios aviones. Pero si solo fuera eso... el desastre del Geryon nos ha recordado la pérdida del Princess. En los dos barcos han perdido la vida más británicos que en toda la guerra aérea en 1918. Pero si hubiese sido para algo… el haber del Servicio Aéreo Naval hasta la fecha es de tres zeppelines y un aviatik derribados, y un submarino ametralaldo. Punto.
Sí, señor director, el invento naval del portaaviones ha sido más peligroso para nosotros que para nuestros enemigos ¿Qué la marina cree necesitarlos? Sea. Pero con aviadores que sepan lo que es volar y no con aficionados que ostentan anclas.
Atentamente
Vicemariscal William Geoffrey Hanson Salmond KCB KCMG DSO"
La polémica es inventada, pero no excepcional en The Times. También es el desastre del Geryon, pero no el resto. El crucero HMS Vindictive, el antiguo crucero Cavendish, con una desafortunada conversión en portaaviones, hizo un periplo por el Báltico en el que solo destaca un ametrallamiento hecho por ocho de sus aviones (que sirvió para distraer a los soviets de un ataque lanzado por lanchas torpederas) y que acabó encallando en un banco de arena. Fue un fracaso tal que el Vindictive fue transformado de nuevo en crucero.
También es real la campaña de Somalia, que marcó el nacimiento de la RAF. El “Mullah loco” Mohammed Abdullah Hassan llevaba un decenio de rebelión, burlando a italianos e ingleses, incluso consiguió derrotar a estos últimos ocasionalmente. Al acabar la guerra se planeó una campaña convencional contra ellos, que necesitaría dos divisiones a un coste enorme. Trenchard, al mando de la RAF, propuso enviar aviones. Una docena de DH.9 apoyando a un par de batallones de policía indígena con unos pocos camiones derrotaron a los derviches (que nunca habían visto un avión) en poco más de un mes. La campaña costó 77.000 libras, y fue llamada la geurar más barata de la historia. Tal fue el éxito que Churchill (por entonces Secretario de Colonias) puso bajo el control de la RAF todas las fuerzas británicas en Irak, pensando que la aviación sería la herramienta ideal para el control de las colonias.
Una polémica similar, pero un más agria, llevó a la "Revuelta de los Almirantes de 1949 en Estados Unidos, cuando la también recién nacida USAF quiso relegar a la marina a un papel secundario. Acabó con varias carreras, entre ellas la del Almirante Gallery, pero consiguió que la marina conservase sus portaaviones ¿por qué no lo mismo en 1920? Esta polémica consecuencia de las operaciones aeronavales del final de la guerra, es el punto de divergencia real en nuestra historia.
Saludos
The Times. 3 de Marzo de 1920. Sección de Cartas al Director.
“Señor Director:
La creación de la Royal Air Force era, aparentemente, un medio loable de organización de la aviación militar del Imperio. Reconocía el papel de la aeronáutica militar, que en la pasada guerra hemos visto crecer de lo que era un experimento de aventureros a un eficaz medio de combate. Reunir la aviación imperial en una única rama permitiría mejorar su eficacia, al poder disponer de los tipos de aeronaves más modernos, en mayor número y con mejor empleo. Pero el efecto real puede ser dejar indefensa a la nación contra futuros enemigos.
Sin querer minusvalorar ni un ápice el valor, el sacrificio y la resolución del Ejército Británico, no podemos olvidar que la Royal Navy fue crucial en la reciente victoria. Fue la marina la que bloqueó a los barcos alemanes en lo más recóndito de sus puertos. Fue nuestro bloqueo lo que asfixió la economía alemana, y fueron nuestros barcos los que impidió un bloqueo alemán. Barcos con nuestra bandera expulsaron a los corsarios alemanes de los océanos, y protegieron nuestro comercio en los terribles días de 1917. Sin nuestra marina el ejército británico no hubiese podido ser transportado a Francia ni al resto del mundo, y el valiente ejército norteamericano seguiría en sus campos de Luisiana.
Pero la marina, para cumplir su misión, necesita herramientas. Herramientas que debe poder controlar, manejar y encargar, por muy novedosas o extraordinarias que puedan parecer. Absurdo sería que los cañones de nuestros acorazados dependiesen del Real Cuerpo de Artillería. Igualmente absurdo es que se haya privado del control de los aviones embarcados en nuestros buques a sus mandos naturales.
Se dirá que la R.A.F. ha mantenido un escuadrón naval, en el que se han incorporado los pilotos que volaron desde el Princess y el Argus. Pero no es cierto, a pesar del acuerdo entre Sir Hugh Trenchard y Lord David Beatty se ha obligado a los oficiales a escoger entre llevar anclas o alas. Sería motivo de orgullo para la marina a la que me honra pertenecer que casi unánimemente los pilotos del Servicio Aéreo Naval hayan optado por seguir sus carreras en la marina, si no fuese porque esa elección ha dejado vacías las cubiertas de vuelo de nuestros portaaviones.
Se dirá que algo tan novedoso como la guerra aérea debe ser controlado por un organismo nuevo, la R.A.F. Pero eso es cerrar los ojos a la Historia, la Royal Navy ha triunfado sobre los enemigos del Imperio por ser la que antes y mejor ha aplicado los avances técnicos. Los oficiales de la Navy han sabido usar cañones, torpedos o calculadoras ¿por qué no aviones? No se ha llamado al Royal Observation Corps para que maneje la telegrafía sin hilos en los acorazados. Tampoco debe llamarse a nadie para disparar contra el enemigo. Sea con un cañón, sea lanzando una bomba.
Se dirá que la R.A.F. ha dejado obsoleta a las marinas de guerra pero ¿No eran barcos de guerra los que llevaron los aviones que atacaron Frisia? ¿Es que nuestros barcos van a ser solo taxis para una nueva raza de románticos guerreros? Me atrevo a augurar que esos románticos guerreros ni sabrán volar desde un portaaviones, ni sabrán atacar a los enemigos de la Patria.
Y, Dios Nuestro Señor no lo quera, si esos enemigos cuentan con una aviación naval como la que nosotros hemos creado y ahora estamos destruyendo, la Union Jack dejará de ondear sobre las aguas, y la hora final del Imperio habrá llegado.
Atentamente
Contraalmirante Charles Madden CVO GCB GCVO KCMG”
The Times. 9 de Marzo de 1920. Sección de Cartas al Director.
“Señor Director:
Tras leer la dramática carta del Contraalmirante Madden que usted tuvo el honor de publicar, he sufrido una pesadilla en la que embarcaciones soviéticas y hunas envíaban nubes de aviones pintados de azul que se ceban en las sacrosantas naves de nuestra patria. Pero desperté, y recordé que la pesadilla la han vivido los derviches del Mullah loco. Sí, esos elusivos guerreros somalíes que llevaban diez años burlando a nuestro ejército, y que han sido destruidos en seis semanas de campaña aérea ejecutada por ¡doce aviones!
¿Qué hacía mientras la Royal Navy? ¿Nada? No, peor de nada. Su poder se acababa donde finalizaban las playas. Las operaciones de la Royal Navy en el Báltico sólo han servido para granjearnos la enemistad de los soviets. El HMS Vindictive que acompañaba a nuestros barcos solo pudo lanzar un ataque y perdió varios aviones. Pero si solo fuera eso... el desastre del Geryon nos ha recordado la pérdida del Princess. En los dos barcos han perdido la vida más británicos que en toda la guerra aérea en 1918. Pero si hubiese sido para algo… el haber del Servicio Aéreo Naval hasta la fecha es de tres zeppelines y un aviatik derribados, y un submarino ametralaldo. Punto.
Sí, señor director, el invento naval del portaaviones ha sido más peligroso para nosotros que para nuestros enemigos ¿Qué la marina cree necesitarlos? Sea. Pero con aviadores que sepan lo que es volar y no con aficionados que ostentan anclas.
Atentamente
Vicemariscal William Geoffrey Hanson Salmond KCB KCMG DSO"
La polémica es inventada, pero no excepcional en The Times. También es el desastre del Geryon, pero no el resto. El crucero HMS Vindictive, el antiguo crucero Cavendish, con una desafortunada conversión en portaaviones, hizo un periplo por el Báltico en el que solo destaca un ametrallamiento hecho por ocho de sus aviones (que sirvió para distraer a los soviets de un ataque lanzado por lanchas torpederas) y que acabó encallando en un banco de arena. Fue un fracaso tal que el Vindictive fue transformado de nuevo en crucero.
También es real la campaña de Somalia, que marcó el nacimiento de la RAF. El “Mullah loco” Mohammed Abdullah Hassan llevaba un decenio de rebelión, burlando a italianos e ingleses, incluso consiguió derrotar a estos últimos ocasionalmente. Al acabar la guerra se planeó una campaña convencional contra ellos, que necesitaría dos divisiones a un coste enorme. Trenchard, al mando de la RAF, propuso enviar aviones. Una docena de DH.9 apoyando a un par de batallones de policía indígena con unos pocos camiones derrotaron a los derviches (que nunca habían visto un avión) en poco más de un mes. La campaña costó 77.000 libras, y fue llamada la geurar más barata de la historia. Tal fue el éxito que Churchill (por entonces Secretario de Colonias) puso bajo el control de la RAF todas las fuerzas británicas en Irak, pensando que la aviación sería la herramienta ideal para el control de las colonias.
Una polémica similar, pero un más agria, llevó a la "Revuelta de los Almirantes de 1949 en Estados Unidos, cuando la también recién nacida USAF quiso relegar a la marina a un papel secundario. Acabó con varias carreras, entre ellas la del Almirante Gallery, pero consiguió que la marina conservase sus portaaviones ¿por qué no lo mismo en 1920? Esta polémica consecuencia de las operaciones aeronavales del final de la guerra, es el punto de divergencia real en nuestra historia.
Saludos