Publicado: Mar Ene 30, 2007 11:07 am
"Entre las dos guerras mundiales me consagré a la fundación de las tropas acorazadas alemanas. La 1 Guerra Mundial había aportado una serie de ejemplos sobre el transporte de tropas en automóvil. Pero estos movimientos habían tenido lugar detrás de un frente fortificado.
Los libros y artículos que atrajeron principalmente mi interés e hicieron fructificar mi fantasía fueron los de Fuller, Liddell Hart y Martel.
Estos soldados clarividentes investigaban, ya en aquel tiempo. para hacer de los carros de combate algo mas: un arma auxiliar de la Infantería. Los ponían como centro de la naciente motorización de nuestra época y serian así los innovadores del nuco modo de conducir una guerra de gran estilo.
En tierra de ciegos, el tuerto es rey. Como nadie se ocupaba de estas cuestiones, pronto se me consideró como un experto en ellas. Carecía de toda practica en relación con los carros armados; hasta entonces no me había sentado nunca en uno de ellos.
En mil novecientos veintinueve había llegado al convencimiento de que los carros de combate no alcanzarían decisiva importancia actuando solamente en cooperación con la Infantería. El estudio de la historia de la guerra, los ejercicios en Inglaterra y las propias experiencias con nuestros carros simulados, fortalecieron en mi la opinión de que los carros de combate solo estarían capacitados para el mas elevado rendimiento cuando las otras armas, de las que hasta ahora habían sido conceptúa dos como auxiliares, fueran usadas con igual denominador que ellos en cuanto a rapidez y movilidad sobre el terreno.
Para mis propuestas no encontré ninguna comprensión. El general Stülpnagel me diría: "Es usted demasiado impetuoso, creame; nunca veremos rodar los carros de combate alemanes."
El año mil novecientos treinta y tres trajo el nombramiento de Hitler como canciller del imperio y con ello un cambio completo en la política interior y exterior del Reich. Hitler mismo se intereso por las cuestiones referentes a la motorización y a las tropas acorazadas. Quedo vivamente impresionado por la rapidez y precisión de movimientos de nuestras unidades, y exclamo: "Esto puedo necesitarlo. ¡ Quiero tenerlo!"
A partir de entonces formulé las que creía condiciones básicas del arma acorazada: "Solo del movimiento sale la victoria. No podemos ni queremos proteger y apoyar a la Infantería a lo largo de semanas y meses, con un terrible consumo de municiones, sino que queremos en un corto plazo de tiempo descargar un fuerte golpe al enemigo, penetrar en profundidad en su sistema de defensa y al mismo tiempo paralizarlo.
Vemos en el arma acorazada algo más que un medio adicional para la Infantería en movimiento, que puede proporcionar la decisión de la batalla en muchas imaginables situaciones de la Infantería. Los motores de los carros nos permiten llevar nuestras armas sobre el enemigo sin previa preparación del fuego y por ello cuidamos de que se den las más importantes premisas para su entrada en acción: terreno apropiado, sorpresa y empleo en masa."
Si estas condiciones eran aprobadas, estaban asentadas las bases para una nueva forma de hacer la guerra."
Karl Heinz Guderian en Recuerdos de un Soldado
Ahí va una foto que me gusta especialmente

Los libros y artículos que atrajeron principalmente mi interés e hicieron fructificar mi fantasía fueron los de Fuller, Liddell Hart y Martel.
Estos soldados clarividentes investigaban, ya en aquel tiempo. para hacer de los carros de combate algo mas: un arma auxiliar de la Infantería. Los ponían como centro de la naciente motorización de nuestra época y serian así los innovadores del nuco modo de conducir una guerra de gran estilo.
En tierra de ciegos, el tuerto es rey. Como nadie se ocupaba de estas cuestiones, pronto se me consideró como un experto en ellas. Carecía de toda practica en relación con los carros armados; hasta entonces no me había sentado nunca en uno de ellos.
En mil novecientos veintinueve había llegado al convencimiento de que los carros de combate no alcanzarían decisiva importancia actuando solamente en cooperación con la Infantería. El estudio de la historia de la guerra, los ejercicios en Inglaterra y las propias experiencias con nuestros carros simulados, fortalecieron en mi la opinión de que los carros de combate solo estarían capacitados para el mas elevado rendimiento cuando las otras armas, de las que hasta ahora habían sido conceptúa dos como auxiliares, fueran usadas con igual denominador que ellos en cuanto a rapidez y movilidad sobre el terreno.
Para mis propuestas no encontré ninguna comprensión. El general Stülpnagel me diría: "Es usted demasiado impetuoso, creame; nunca veremos rodar los carros de combate alemanes."
El año mil novecientos treinta y tres trajo el nombramiento de Hitler como canciller del imperio y con ello un cambio completo en la política interior y exterior del Reich. Hitler mismo se intereso por las cuestiones referentes a la motorización y a las tropas acorazadas. Quedo vivamente impresionado por la rapidez y precisión de movimientos de nuestras unidades, y exclamo: "Esto puedo necesitarlo. ¡ Quiero tenerlo!"
A partir de entonces formulé las que creía condiciones básicas del arma acorazada: "Solo del movimiento sale la victoria. No podemos ni queremos proteger y apoyar a la Infantería a lo largo de semanas y meses, con un terrible consumo de municiones, sino que queremos en un corto plazo de tiempo descargar un fuerte golpe al enemigo, penetrar en profundidad en su sistema de defensa y al mismo tiempo paralizarlo.
Vemos en el arma acorazada algo más que un medio adicional para la Infantería en movimiento, que puede proporcionar la decisión de la batalla en muchas imaginables situaciones de la Infantería. Los motores de los carros nos permiten llevar nuestras armas sobre el enemigo sin previa preparación del fuego y por ello cuidamos de que se den las más importantes premisas para su entrada en acción: terreno apropiado, sorpresa y empleo en masa."
Si estas condiciones eran aprobadas, estaban asentadas las bases para una nueva forma de hacer la guerra."
Karl Heinz Guderian en Recuerdos de un Soldado
Ahí va una foto que me gusta especialmente
