Publicado: Dom Oct 28, 2007 12:16 am
Rusia 1941-42
La operación "Barbaroja", la invasión alemana de la URSS, comeinza el 22 de junio de 1941. Es uno de los momentos decisivos de la historia Europea, y que lleva la idea de la guerra a una nueva dimiensión. Este conflicto será una veresión moderna de la lucha primitiva por la existencia, ya que Wehrmacht y las Waffen-SS se arropan con el papel de defensores de la civilización occidental, unos nuevos cruzados que luchan contra las malvadas hordas del comunismo. De este tremendo conflicto saldrá una nueva clase de héroes en ambos bandos. Uno de ellos será Michael Wittmann.
La historia del 'punto 65.5'
Los ejércitos alemanes se organizan en tres grupos. El grupo Norte avanza hacia Leningrado, el Central hacia Moscú y el Sur, al que pertenece la LSSAH, hacia Ucrania y el Cáucaso. Pronto se demuestra que Hitler y el OKH infravaloraron la fortaleza y la organización del Ejército Rojo, pese a las victorias inciiales. A principios de Julio los panzers devoran las estepas ucranianas sin apenas encontrar resistencia digna de tal nombre. Parte de este éxito incluye al StuG III de Wittmann.
El 12 de julio, el StuG III de Wittmann recibe la orden de posicionarse en un punto de una colina denominada 65.5. Alcanzando su objetivo -tras casi hundir las narices en una fosa- el artillero de Wittman, el rottenführer Klinck, divisa ung rupo de tanques enemigos avanzando rapidamente. Tras moverse a una posición que le daba mayor ventaja visual, se confirma la presencia de 18 T34/76, desplegados en dos gurpos, uno de 12 y otro de 6. Tras ordenar a Koldenhöff, el conductor, que mueve el vehículo al lado izquierad de la colina, Wittmann prepara a su tripulación para el asalto. Rapidamente el primer T34/76s es puesto fuera de combate por el cañón KwK de 75mm. Como el StuG III no tenía una torre giratoria, toda la responsabildad recae en Koldenhöff, que va moviendo el vehículo de una posición de tiro a otra, dando a Klinck una buena posición de tiro. Pronto el segundo T34/76 desaparece envuelto en llamas, y en pocos segundos, el cargador, Petersen, ha puesto el siguiente proyectil en la caliente y aceitosa recamara. Tras evitar un proyectil enemigo por poco -casi por mérito de la mala puntería del artiller soviético- Wittmann logra alcanzar un pequeño bosque, desde donde planea su siguiente movimiento. Al ver a un tercer vehículo enemigo y asumiendo que no ha sido visto, Wittmann escucha un ruido terrorífico y rueda por los suelos. Tras levantarse, puede ver al destrozado T34/76, cuya torreta está arrancada de cuajo. Los poderes de observación, la iniciativa y la puntería de Klinck han sido decisivos. Los dos vehículos dispararon simultáneamente, pero Klinck fue más preciso. Tras regresar a su vehículo, Wittmann no pudo sino elogiar a su diestro artillero.
Tras otro fallo por los pelos y dos tiros muy mal apuntados de un T34/76, Wittmann ve otro vehículo enemigo. Dandole vida al motor Maybach, Koldenhöff maniobra de manera impecable el StuG III para permitir que Klinck se apunte el cuarto tanque destruído. Pocos después Wittman localiza tres vehículos rusos. Tras examinar el area, ve tres T34/76 parados con sus motores en marcha en la cumbre de la colina. Koldenhöff se aproxima rapidamente a 500 metros del ultimo tanque soviético y, Klinck, reaccionando rapidamente a la orden de Wittmann, le envía un proyectil perforante de 75mm que destroza al tanque ruso. Los dos restantes T34/76 rapidamente dirigen sus cañones hacia el StuG, mientras Koldenhöff intenta desesperadamente ponerse en potención. Klinck dispara, otro tanque que arde, mientras el cargador Petersen, que trabaja a destajo, introduce otro proyectil, que remata al tanque herido. Mientras tanto, el tercer T34/76 busca su propia seguridad y huye. Con el trabajo aparentemente hecho, Wittmann y su tripulación se relajan.
!Entonces, la torre del segundo T34/76 vuelve a la vida! Petersen pone en la recámara otro proyectil, y el tiro resultante convierte al vehículo ruso en un infierno de llamas del que sus tripulantes tratan de escapar desesperadamente. Wittmann, al ver que tres de los rusos estan ardiendo, ordena a sus hombres que apaguen las llamas con sus mantas.
Por estas acciones, que causan la destrucción de 6 vehículos rusos, el 12 de julio el Unterscharführer Wittmann recibe de manos de 'Sepp' Dietrich la Cruz de hierro de Segunda Clase. Preguntado por Dietrich si tiene algún deseo en especial, Wittmann solicita que los tres heridos rusos reciban el mejor tratamiento médico.
El condecorado comandante del StuG III fue calurosamente recibido por su tripulación. Había nacido un guerrero.
La operación "Barbaroja", la invasión alemana de la URSS, comeinza el 22 de junio de 1941. Es uno de los momentos decisivos de la historia Europea, y que lleva la idea de la guerra a una nueva dimiensión. Este conflicto será una veresión moderna de la lucha primitiva por la existencia, ya que Wehrmacht y las Waffen-SS se arropan con el papel de defensores de la civilización occidental, unos nuevos cruzados que luchan contra las malvadas hordas del comunismo. De este tremendo conflicto saldrá una nueva clase de héroes en ambos bandos. Uno de ellos será Michael Wittmann.
La historia del 'punto 65.5'
Los ejércitos alemanes se organizan en tres grupos. El grupo Norte avanza hacia Leningrado, el Central hacia Moscú y el Sur, al que pertenece la LSSAH, hacia Ucrania y el Cáucaso. Pronto se demuestra que Hitler y el OKH infravaloraron la fortaleza y la organización del Ejército Rojo, pese a las victorias inciiales. A principios de Julio los panzers devoran las estepas ucranianas sin apenas encontrar resistencia digna de tal nombre. Parte de este éxito incluye al StuG III de Wittmann.
El 12 de julio, el StuG III de Wittmann recibe la orden de posicionarse en un punto de una colina denominada 65.5. Alcanzando su objetivo -tras casi hundir las narices en una fosa- el artillero de Wittman, el rottenführer Klinck, divisa ung rupo de tanques enemigos avanzando rapidamente. Tras moverse a una posición que le daba mayor ventaja visual, se confirma la presencia de 18 T34/76, desplegados en dos gurpos, uno de 12 y otro de 6. Tras ordenar a Koldenhöff, el conductor, que mueve el vehículo al lado izquierad de la colina, Wittmann prepara a su tripulación para el asalto. Rapidamente el primer T34/76s es puesto fuera de combate por el cañón KwK de 75mm. Como el StuG III no tenía una torre giratoria, toda la responsabildad recae en Koldenhöff, que va moviendo el vehículo de una posición de tiro a otra, dando a Klinck una buena posición de tiro. Pronto el segundo T34/76 desaparece envuelto en llamas, y en pocos segundos, el cargador, Petersen, ha puesto el siguiente proyectil en la caliente y aceitosa recamara. Tras evitar un proyectil enemigo por poco -casi por mérito de la mala puntería del artiller soviético- Wittmann logra alcanzar un pequeño bosque, desde donde planea su siguiente movimiento. Al ver a un tercer vehículo enemigo y asumiendo que no ha sido visto, Wittmann escucha un ruido terrorífico y rueda por los suelos. Tras levantarse, puede ver al destrozado T34/76, cuya torreta está arrancada de cuajo. Los poderes de observación, la iniciativa y la puntería de Klinck han sido decisivos. Los dos vehículos dispararon simultáneamente, pero Klinck fue más preciso. Tras regresar a su vehículo, Wittmann no pudo sino elogiar a su diestro artillero.
Tras otro fallo por los pelos y dos tiros muy mal apuntados de un T34/76, Wittmann ve otro vehículo enemigo. Dandole vida al motor Maybach, Koldenhöff maniobra de manera impecable el StuG III para permitir que Klinck se apunte el cuarto tanque destruído. Pocos después Wittman localiza tres vehículos rusos. Tras examinar el area, ve tres T34/76 parados con sus motores en marcha en la cumbre de la colina. Koldenhöff se aproxima rapidamente a 500 metros del ultimo tanque soviético y, Klinck, reaccionando rapidamente a la orden de Wittmann, le envía un proyectil perforante de 75mm que destroza al tanque ruso. Los dos restantes T34/76 rapidamente dirigen sus cañones hacia el StuG, mientras Koldenhöff intenta desesperadamente ponerse en potención. Klinck dispara, otro tanque que arde, mientras el cargador Petersen, que trabaja a destajo, introduce otro proyectil, que remata al tanque herido. Mientras tanto, el tercer T34/76 busca su propia seguridad y huye. Con el trabajo aparentemente hecho, Wittmann y su tripulación se relajan.
!Entonces, la torre del segundo T34/76 vuelve a la vida! Petersen pone en la recámara otro proyectil, y el tiro resultante convierte al vehículo ruso en un infierno de llamas del que sus tripulantes tratan de escapar desesperadamente. Wittmann, al ver que tres de los rusos estan ardiendo, ordena a sus hombres que apaguen las llamas con sus mantas.
Por estas acciones, que causan la destrucción de 6 vehículos rusos, el 12 de julio el Unterscharführer Wittmann recibe de manos de 'Sepp' Dietrich la Cruz de hierro de Segunda Clase. Preguntado por Dietrich si tiene algún deseo en especial, Wittmann solicita que los tres heridos rusos reciban el mejor tratamiento médico.
El condecorado comandante del StuG III fue calurosamente recibido por su tripulación. Había nacido un guerrero.