Publicado: Sab Oct 27, 2007 8:12 pm
El comienzo de la Segunda Guerra Mundial.
Con el estallido de las hostilidades en septiembre de 1939 encontramos a Wittmann, cumplidos los 25, sirviendo en el Panzerspäh-Zugs de la LSSAH, tras haver recibido intensivo entrenamiento con el Sd. Kfz. 222 Spähwagen, primero como conductor y luego como comandante. Su primer contacto con el combate fue breve, y tras su regreso de Polonia fue asignado como suboficial instructor con la 5ª Compañía en el batallón de reemplazo de la LSSAH. Sus superiores rapidamente apreciaron sus capacidades, y el joven suboficial no les iba a decepcionar, demostrando ser un hábil instructor. El 25 de Abril de 1940 Wittmann es destinado desde la compañía de reconocimiento a la batería de cañones de asalto (StuG). Tras completar el entrenamiento con el nuevo vehículo y su poderoso cañon de 75mm (un considerable cambio con respecto al de 20mm de los vehículos de reconocimiento), es asignado al 1r pelotón, a donde llega el 16 de julio, en la zona de Paris-Clarmant antes de deslpazarse a Metz.
Tras la campaña del oeste, la LSSAH recibe nuevos vehículos, entre ellos 5 de los impresionantes cañones de asalto Sturmgeschütz III Ausf. A (StuG III), consistentes en un cañón de 75mm KwK (Kampfwagenkanone) combinado con el chasis del exitos PzKpfw III. Destinado en Metz, el Unterscharführer Wittmann tiene ocasión de examinar uno de ellos, y, tras examinarlo a conciencia, decide que debe mandar uno de ellos. Sus esfuezos son recompensados cuando se le ofrece, tras consultar con el comandante de su compañía, en entrenarse con el nuevo vehículo. Rapidamente escoje a tres compañeros para que formen su tripulación.
Por delante se presenta un duro periodo de entrenamiento, sobre todo porque, al ser una nueva arma, no hay nadie en la LSSAH que tenga experiencia con el StuG III. Finalmente, Wittmann decide seleccionar a tres experimentados soldados: como su artillero, el rottenführer Klinck, experto en los Panzer I y II; como su conductor, el rottenführer Koldenhöff, y como cargador, el rottenführer Petersen.
El entrenamiento con el StuG III es intenso y realista, sin dejar ningún detalle descuidado, desde el mantenimiento al comportamiento táctico. Wittmann y su tripulación se familiarizan con cada aspecto y cada pulgada de su vehículo, siendo capaces de desmontarlo pieza a pieza en cualquier momento que fuera necesario. Dentro del entrnamiento táctico se enfatiza que todas las tripulaciones de de los Vehículos de Combate Acorazados (VCA) sean consicentes de que hay infantería a su alrededor, tanto para ayudar a coordinar sus movimientos como para evitar la pesadilla de herir o matar a la propia infantería.
'Marita': La LSSAH en Grecia, abril de 1941
Finalizado el entrenamiento con el StuG III a finales de 1940, Wittmann y los suyos estan deseosos de entrar en combate. Su plegaria se escucha en abril de 1941, tras el fallido ataque de Mussolinni contra Italia y el ruego italiano de ayuda. el resultado fue la campaña de los Balcanes - Operación 'Marita' - lanzada el 6 Abril, con la LSSAH y la 9ª Panzerdivision encabezando el asalto a Skopje. En una semana Yugoslavia se había rendido, y la LSSAH prosigue su marcha hacia el sur. La ofensiva sobre Grecia verá el nacimiento de la Leibstandarte como una verdadera fuerza de combate, ejemplificada en hombres como el obersturmbannführer Kurt 'Panzer' Meyer, el legendario heroe protagonista del asalto del Paso de Klissura. Pese al mal terreno y las dificultades para usar equipo mecanizado, Wittmann y su StuG III participan en este asalto y el avance hacia el lago Kastoria, asistiendo en la captura de los 12.000 soldados de la 13ª Division griega.
SS-Unterscharführer Michael Wittmann en Grecia en 1941
La caída de Atenas a finales de Abril marca el final de la campaña, que sólo se prologan por la tenacidad del bien entrado y orgulloso ejército griego. Participando en una lucha en el que el traicionero terreno montañoso no favorece al entrenamiento recibido en Metz, el SS-Unterscharführer Michael Wittmann añade nuevos laureles a sus credenciales.
Tras el fin de esta campaña de tres semanas, la LSSAH es enviada a Chechoslovaquia a reequiparse, teniendo Wittmann y sus camaradas un bien merecido descanso, que no durará demasiado. En el horizonte se perfila la campaña más fiera de la historia y que catapultaría a Wittmann a la categoría de leyenda.
Wittmann (segundo por la izquierda) y sus camaradas, pocas semanas antes de la campaña de Rusia.
Con el estallido de las hostilidades en septiembre de 1939 encontramos a Wittmann, cumplidos los 25, sirviendo en el Panzerspäh-Zugs de la LSSAH, tras haver recibido intensivo entrenamiento con el Sd. Kfz. 222 Spähwagen, primero como conductor y luego como comandante. Su primer contacto con el combate fue breve, y tras su regreso de Polonia fue asignado como suboficial instructor con la 5ª Compañía en el batallón de reemplazo de la LSSAH. Sus superiores rapidamente apreciaron sus capacidades, y el joven suboficial no les iba a decepcionar, demostrando ser un hábil instructor. El 25 de Abril de 1940 Wittmann es destinado desde la compañía de reconocimiento a la batería de cañones de asalto (StuG). Tras completar el entrenamiento con el nuevo vehículo y su poderoso cañon de 75mm (un considerable cambio con respecto al de 20mm de los vehículos de reconocimiento), es asignado al 1r pelotón, a donde llega el 16 de julio, en la zona de Paris-Clarmant antes de deslpazarse a Metz.
Tras la campaña del oeste, la LSSAH recibe nuevos vehículos, entre ellos 5 de los impresionantes cañones de asalto Sturmgeschütz III Ausf. A (StuG III), consistentes en un cañón de 75mm KwK (Kampfwagenkanone) combinado con el chasis del exitos PzKpfw III. Destinado en Metz, el Unterscharführer Wittmann tiene ocasión de examinar uno de ellos, y, tras examinarlo a conciencia, decide que debe mandar uno de ellos. Sus esfuezos son recompensados cuando se le ofrece, tras consultar con el comandante de su compañía, en entrenarse con el nuevo vehículo. Rapidamente escoje a tres compañeros para que formen su tripulación.
Por delante se presenta un duro periodo de entrenamiento, sobre todo porque, al ser una nueva arma, no hay nadie en la LSSAH que tenga experiencia con el StuG III. Finalmente, Wittmann decide seleccionar a tres experimentados soldados: como su artillero, el rottenführer Klinck, experto en los Panzer I y II; como su conductor, el rottenführer Koldenhöff, y como cargador, el rottenführer Petersen.
El entrenamiento con el StuG III es intenso y realista, sin dejar ningún detalle descuidado, desde el mantenimiento al comportamiento táctico. Wittmann y su tripulación se familiarizan con cada aspecto y cada pulgada de su vehículo, siendo capaces de desmontarlo pieza a pieza en cualquier momento que fuera necesario. Dentro del entrnamiento táctico se enfatiza que todas las tripulaciones de de los Vehículos de Combate Acorazados (VCA) sean consicentes de que hay infantería a su alrededor, tanto para ayudar a coordinar sus movimientos como para evitar la pesadilla de herir o matar a la propia infantería.
'Marita': La LSSAH en Grecia, abril de 1941
Finalizado el entrenamiento con el StuG III a finales de 1940, Wittmann y los suyos estan deseosos de entrar en combate. Su plegaria se escucha en abril de 1941, tras el fallido ataque de Mussolinni contra Italia y el ruego italiano de ayuda. el resultado fue la campaña de los Balcanes - Operación 'Marita' - lanzada el 6 Abril, con la LSSAH y la 9ª Panzerdivision encabezando el asalto a Skopje. En una semana Yugoslavia se había rendido, y la LSSAH prosigue su marcha hacia el sur. La ofensiva sobre Grecia verá el nacimiento de la Leibstandarte como una verdadera fuerza de combate, ejemplificada en hombres como el obersturmbannführer Kurt 'Panzer' Meyer, el legendario heroe protagonista del asalto del Paso de Klissura. Pese al mal terreno y las dificultades para usar equipo mecanizado, Wittmann y su StuG III participan en este asalto y el avance hacia el lago Kastoria, asistiendo en la captura de los 12.000 soldados de la 13ª Division griega.
SS-Unterscharführer Michael Wittmann en Grecia en 1941
La caída de Atenas a finales de Abril marca el final de la campaña, que sólo se prologan por la tenacidad del bien entrado y orgulloso ejército griego. Participando en una lucha en el que el traicionero terreno montañoso no favorece al entrenamiento recibido en Metz, el SS-Unterscharführer Michael Wittmann añade nuevos laureles a sus credenciales.
Tras el fin de esta campaña de tres semanas, la LSSAH es enviada a Chechoslovaquia a reequiparse, teniendo Wittmann y sus camaradas un bien merecido descanso, que no durará demasiado. En el horizonte se perfila la campaña más fiera de la historia y que catapultaría a Wittmann a la categoría de leyenda.
Wittmann (segundo por la izquierda) y sus camaradas, pocas semanas antes de la campaña de Rusia.