Publicado: Lun Abr 11, 2016 12:40 am
por ParadiseLost
Hola a todos,
os dejo una traducción del libro de Sally Perel, Ich war Hitlerjunge Salomon, en el que el autor, cuando colaboró con el ejército alemán como intérprete, fue testigo directo de la captura del hijo de Stalin, Jacob.
Me ha parecido un acontecimiento muy interesante, del que no se dispone de mucha información, y que a continuación os traduzco del alemán:



Permanecimos algunos días en Smolensk. Y allí tuve la oportunidad de tomar parte en un emocionante acontecimiento histórico. Fui llamado desde el cuartel de la compañía para hacer las funciones de intérprete en el interrogatorio de un oficial ruso, que justamente había sido hecho prisionero. […]
Una motocicleta me recogió. Después de varios kilómetros llegamos al lugar, donde los oficiales rusos habían sido hecho prisioneros. Era una casita con techo de paja, cuyos inquilinos habían huido. […] Noté el miedo y la inquietud [en sus caras] por el futuro que se avecinaba. Los centinelas señalaron a un prisionero y los oficiales alemanes, con el Oberleutnant Henmann de la 2.ª Compañía del Panzerjägerabteilung de la Panzerdivision al frente, se acercaron a un prisionero y empezaron inmediatamente con el interrogatorio. Me sorprendí, de cómo lo trataron con total respeto. Por lo general solían mostrarse altivos y crueles con los rusos.
Ya en la primera fase del interrogatorio no quedó duda alguna sobre la identidad del hombre: se trataba del oficial de artillería Jakow Dschugaschwili, el hijo de Stalin. Estaba allí sentado, mientras su padre organizaba a toda prisa la defensa de Moscú.
Apenas pude ocultar mi excitación. Tampoco la cara de los oficiales alemanes allí presentes mostraban indiferencia. El examen de los papeles lo confirmó. Le pidieron información detallada sobre las posiciones de su unidad, que aun se hallaba en combate pero se negó y soló dio indicaciones personales, acogiéndose al derecho de los oficiales prisioneros de guerra.
Mientras tanto el comandante de la división recibió un mensaje y ordenó su inmediato traslado al Cuartel General. Tuve tiempo de sonreírle y desearle dobrowo puti, “buen viaje”. No volví a verle.



Hace unos años Sally Perel presentó en una conferencia su libro en la Deutsche Schule de Barcelona, al cual asistí y del que guardo un buen recuerdo, sobre todo por su libro firmado.
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Saludos