Publicado: Lun Jul 30, 2007 3:09 pm
por Kurt_Steiner
Después de haber sido mimado por los altos jefes de la Wehrmacht, Skorzeny volvió a la acción. El 25 de mayo de 1944 se le encomendó la orden de capturar vivo o muerto al jefe de los partisanos yugoslavos Tito, que estaban causando graves problemas en los Balcanes. Ese mes y el siguiente ejecutó la Operación Rösselsprung, donde envío comandos de paracaidistas al cuartel general de Tito, los alemanes en numérica desventaja lograron derrotar a los partisanos, pero durante el ataque Tito escapó.

El 10 de septiembre de ese mismo año, Hitler lo llamó de nuevo a la Guarida del Lobo para comunicarle una misión secreta. Allí Hitler le contó de algunos contactos que el regente de Hungría el almirante Miklós Horthy estaba colaborando con el Ejército Rojo, para rendirles el país. Si esto se efectuaba, casi un millón y medio de rusos se abalanzarían sobre un millón de alemanes y se abriría un amplio corredor hacia Alemania y Austria. Se le ordenó que en caso de que se intentará rendir a Hungría, Skorzeny debía tomar el Burgberg, la colina donde residía Horthy. Después de indagar en Budapest, Skorzeny descubrió que el hijo de Horthy, Miki estaba negociando la rendición con partisanos de Tito, por lo que el 15 de octubre se dirigió al hotel donde estaban negociando la rendición y arrestó a los partisanos junto con el joven Horthy. A las pocas horas, Horthy el padre anunció en la radio que Hungría se rendiría a los rusos, por lo que Skorzeny acudió al Burgberg a arrestar al viejo Horthy también. Sin embargo, al temer por la vida de su hijo, Horthy decidió finalmente no rendir a Hungría, para aquel momento Skorzeny ya había partido a asaltar el Burgberg y nadie se molestó en avisarle la cancelación de la operación.

La Operación Panzerfaust se llevó a cabo esa misma noche, Skorzeny y sus tropas sitiaron la colina, y se pusieron a patrullar alrededor, los húngaros creyeron que los alemanes iban a sitiar el lugar y se confiaron, sin embargo, inesperadamente Skorzeny subió con sus vehículos armados la colina y después de enfrentarse con los defensores, la tomó, con 4 muertos alemanes. El almirante Horthy fue llevado como 'invitado' a Alemania, donde abdicó pocos días después, el germanófilo conde Ferenc Szálasi lo reemplazó como regente. Skorzeny se quedó en el Burgberg, disfrutando de la simpatía de Hitler, sin embargo no pudo descansar mucho, ya que el 21 de octubre, éste lo llamó al cuartel general para anunciarle que iba a empezar la Batalla de las Ardenas y necesitaba su ayuda para una operación especial.

El 22 de octubre Hitler le contó a Skorzeny de una ofensiva que llevaría a cabo en las Ardenas, una zona boscosa que comprende Bélgica y Luxemburgo, cuyo objetivo final era la captura del puerto de Amberes, que retrasaría notablemente la ofensiva en el oeste, dándole tiempo a los alemanes de estabilizar el Frente Oriental, así como intentar lograr la paz con las potencias de habla inglesa.

Luego Hitler le contó a Skorzeny acerca de una idea que había tenido al enterarse que algunos norteamericanos se habían disfrazado de alemanes cerca de Aquisgrán. El Führer había decidido que Skorzeny y sus unidades pasarían las líneas enemigas disfrazados de militares británicos y norteamericanos, y sembrarían la confusión entre las tropas aliadas, justo horas antes de iniciarse la ofensiva en las Ardenas. Esta operación secreta recibió el nombre de Operación Greif. La unidad de Skorzeny poseía 80 soldados que hablaban inglés con soltura, así como 14 jeeps americanos y 60 carros armados camuflados como tanques Sherman. Skorzeny poseía también unos 3500 hombres que pasarían detrás de los soldados camuflados. Después de internar a sus soldados por varias semanas en campos aislados del exterior para enseñarles costumbres americanas, Skorzeny se sintió listo para llevar a cabo la misión.

En horas de la mañana el 16 de diciembre de 1944, dos mil cañones alemanes dispararon al frente de las Ardenas y se inició la ofensiva. Las tropas alemanas se avalanzaron sobre los sorprendidos norteamericanos, sin embargo, a pesar de cumplir sus objetivos iniciales, las bajas fueron elevadas y el avance inicial se detuvo. Mientras tanto varios jeeps 'norteamericanos' penetraron las filas aliadas, sin embargo, después de sembrar la confusión en el enemigo, logrando incluso desviar importantes unidades desde su destino, por un momento la confusión fue total. Pronto los aliados se percataron que las rutas de sus unidades habían sido alteradas por "oficiales" que estaban en las convergencias de los caminos en jeeps américanos y que sin duda eran infiltrados alemanes, se tomaron las medidas del caso. Los alemanes disfrazados fueron uno por uno siendo descubiertos y arrestados. Debido a que utilizaban el uniforme enemigo, se les acusó de espionaje y fueron fusilados inmediatamente, no menos de 200 alemanes fueron fusilados.

No obstante, antes de ser ejecutados los soldados germanos habían declarado, basándose en rumores, que el objetivo de la Operación Grief era asaltar el Cuartel General de Eisenhower y su asesinato. Esto produjó pánico entre los aliados y desató una ola de medidas paranoicas que dificultaron las operaciones militares, tales como el encierro de Eisenhower en el cuartel general por dos semanas. En este período los norteamericanos le asignaron a Skorzeny el título de el hombre más peligroso de Europa, sin duda lo era. Mientras tanto, Skorzeny se había dado cuenta que la misión estaba condenada al fracaso, pero bajo la insistencia de Hitler decidió no cancelarla. Un día mientras se desplazaba por el frente fue alcanzado por metralla que le hirió gravemente en la cabeza y se le envió a Berlín.