Publicado: Lun Ene 29, 2007 1:10 pm
por Bitxo
Según investigaciones del Newsweek, el banco propiedad de los Rockefeller Chase Manhattan Bank, actuó como intermediario entre los bancos alemanes y el exterior. En una época en la que la mayoría de los bancos americanos clausuraban sus operaciones en Europa por su devastación por la guerra, el Chase florecía en París. Es más, sin indicaciones previas de los alemanes, cerraba las cuentas de los judíos. La Standard Oil, también de los Rockefeller, había intercambiado patentes con la IG Farben en 1926. A partir del 33, con Hitler en el poder, los acuerdos continuaron y los alemanes obtuvieron las patentes esenciales para el combustible de avión, como la del tetrailo y otros aditivos. Esas patentes estaban en manos de la GM y de la Standard Oil. Para colmo, el producto fue remitido a Alemania desde la subsidiaria inglesa de la petrolera de los Rockefeller y también se sabe que Japón fue igualmente servido. Tanto Teagle como su sucesor al frente de la petrolera, W. S. Farish eran admiradores del nazismo alemán. Teagle y Deterding se iban de caza con H. Schmitz de la IG Farben. Farish también fue responsable de la exploración petrolera de Rumanía y Hungría para que el petróleo fluyera hacia la IG Farben en Alemania. La Standard Oil fue penada cuando la IG Farben tenía sus días contados hacia el final de la guerra.
La Texaco proporcionó el petróleo indispensable para que Franco completara su carrera hacia el poder. A través del franquismo español, Rieber, el noruego presidente de la Texaco, contactó con el nazismo alemán. Rieber presentó a la Casa Blanca la propuesta de Göring de que los EUA aceptaran a Alemania como nuevo líder de Europa. La Texaco también desvió petróleo a Alemania tras el inicio de la guerra pese al embargo británico. Es más, personalidades de la Texaco espiaron para Alemania consiguiéndoles los planes de expansión aeronáutica de los EUA con la que esperaban fabricar 50.000 aviones, así que lo que decía Göring en aquella entrevista publicada en otro hilo es absolutamente falso, si no me traiciona la memoria.
La Curtiss-Wright transferió a la Luftwaffe mediante demostraciones aéreas en 1934 su técnica desarrollada años atrás denominada "dive-bombing" que emplearían los Stukas.
La ITT negoció la protección de sus intereses alemanes en 1933 así como en los países que fueran conquistando. En 1938, S. Behn, su presidente, y K. von Schroeder, su director alemán, compraron el 28% de la Focke Wulf gracias a H. Göring, buen amigo de ellos. La ITT estuvo asociada a la Compagnie Générale de la Vichy ocupada por los nazis y con Italcable, controlada por Mussolini. También estuvo asociada a la RCA inglesa o la Telefunken alemana entre otras. Behn recibía la Medalla al Mérito de manos de Truman por los servicios prestados a su patria al tiempo que se le indemnizaba con cantidades millonarias por los daños ocasionados por los bombardeos en sus fábricas alemanas, y mientras su socio G. Westrick era igualmente indemnizado por los alemanes.

"El presidente Roosevelt supo todo el tiempo qué clase de negocios se estaban desarrollando. Antes de Pearl Harbor permitió que los máximos ejecutivos de las empresas mencionadas se entrevistaran cara a cara con el propio Hitler. Tras el ataque japonés, ¿cómo desatar el escándalo durante la guerra? ¿Cómo repercutirían en un pueblo colmado de patriotismo, y que mandaba sus hijos al frente, ciertas revelaciones? ¿Cómo llevar a juicio por traición a aquellos que eran dueños de las empresas clave para la logística del desarrollo bélico? (...)"

Personalmente, a mí no me extraña que Hitler y compañía se aventuraran en el resbaladizo mundo de unas más que conflictivas y agresivas políticas internacionales, o en el tenebroso aspecto de su política interior. Apoyados como estaban por los hombres más poderosos del mundo y sus tentáculos multinacionales, por políticos relevantes y hasta personalidades de alguna que otra realeza, no debieron sentirse intimidados. Más bien al contrario, sorprendidos, como así fue, porque la guerra polaca se les fuera de las manos. Un gobierno a fin de cuentas provinciano e inexperto en materia internacional, se abocó de manera prematura en pos de oportunidades servidas, incitado y sin darse tiempo a madurar y asentarse. Como otros tras ellos, no dejaron de ser marionetas o, al menos, productos alejados de su cadena de montaje, que resultaron emborrachados y luego, en su desmán etílico, acusados de su embriagadez. Los nuevos intereses creados por su falta de visión de futuro o de tacto les desplazarían para encauzar las aguas destadas hacia donde pudiera ser aprovechada su energía en pos de los magnates que una vez les apadrinaron. El sufrimiento, el aniquilamiento, la vergüenza, serían factores renovadores del nuevo diseño, en vez de fuerza moral para el verdardero superamiento de tan terrible experimento con el castigo de todos los culpables.
Pero, ¿era eso posible debido a su coste? ¿es posible hoy día impedir que vuelva a suceder, y de hecho sucede? ¿Es posible que aprendamos a no tener que elegir entre Hitler o Roosevelt/Churchill/Stalin? ¿Entre Bush o Sadam? ¿Entre Putin y Masjadov? ¿es posible no comprar una aspirina, un ford, o cualquier producto de las grandes compañías o sus filiales o no comprar gasolina?