Publicado: Mié Nov 04, 2009 3:18 pm
por Domper
Estoy de acuerdo en la tesis de ParadiseLost: Paulus era responsable, al menos moral, de su ejército. Máxime cuando la situación en la que se encontraba se debía, en buena parte, a errores suyos. Ya no hablo de la debatida obediencia o no a la orden de permanecer en Stalingrado, sino a las tomadas mucho antes, durante el avance hacia el Volga, durante la lucha por la ciudad (absurda donde las haya) y durante la ofensiva soviética que lo embolsó. Fue en ese momento, y no un mes después, cuando se debió tomar la decisión de retirarse.

Respecto a su capacidad o no para un mando de tal importancia, eso no le exime de responsabilidad. Un sargento o un capitán están ahí porque se les ordena. Un general siempre tiene la opción de rechazar un mando para el que se considere que no esté capacitado, o dimitir de él. Desde luego, eso no es muy conveniente para su carrera militar, pero estamos hablando de llevar o no un entorchado más, comparado con el destino de un ejército y, tal vez, de la guerra. Aparte de la moralidad de acceder a un mando de ejército en un régimen homicida como el nazi. Personalmente, creo que eso hacía culpables de crímenes de guerra a todos los mandos de Cuerpo de Ejército para arriba, y como tales hubiesen debido ser juzgados ¿o los alemanes, de vencer, hubiesen disculpado a Arthur Harris por obedecer órdenes?

Y hay un factor más que no se ha considerado: la tradición prusiana y posteriormente alemana era la de la iniciativa del subordinado. Se supone que es este el que conoce la situación sobre el terreno y el que tomará las decisiones adecuadas. El mando tan sólo le indica las directrices generales, y de los detalles se encarga el subordinado. Y dentro de ciertos límites, puede desobedecer una orden. Claro que en ese caso asume la responsabilidad, pero no se considera tan deshonrosa como la de no tomar decisiones (lo que se considera pura cobardía). Durante la primera mitad de la guerra fueron sonados los casos de desobediencias, y podemos recordar a Guderian en Francia o a Rommel en Libia. Precisamente lo excepcional es que se juzgase a Von Sponek en Crimea.

Hitler se estaba dedicando a cercenar esa capacidad de decisión, y ya puso el primer clavo de ataúd de Alemania al destituir a varios de los mandos que decidieron retirarse durante el invierno de 1941. Pero se les relevó, no se les juzgó, es decir, se consideró que la decisión tomada era errónea, no que hubiesen cometido un delito.

Desde ese punto de vista Paulus, al atenerse a la letra de las órdenes, estaba violando flagrantemente las directrices no escritas del ejército alemán. Hacía lo mismo que el soldado que cuando le ordenan resistir se esconde en el fondo de la trinchera y evita exponerse: no desobedece órdenes, pero está en el límite de la cobardía.

Por otra parte, su actuación tras la captura fue repugnante: lo que sí está en las ordenanzas es que el mando se preocupa de sus soldados y comparte su destino. NO siempre es posible, pero debe intentarlo, y se le puede juzgar si no lo hace. Ese delito fue posterior a su rendición, pero indica la catadura moral del personaje.

Para acabar, sobre las decisiones de Von Manstein. Ya sé que entre sus virtudes no estaba la de la honestidad, y tenía una desafortunada tendencia a reescribir los hechos. Notablemente en los aspectos relacionados con los crímenes de guerra, con toda su genialidad merecía la horca.

Pero lo que nos importa ¿cuáles eran sus intenciones reales respecto al VI Ejército?

Desde luego no se le ocultaría que mantener al VI Ejército en el Volga era suicida, aunque se consiguiese reforzarlo. Es probable que si conseguía abrir un pasillo diese la orden de evacuar la bolsa. Pero no se nos debe ocultar que era una decisión muy peligrosa: a la vista de lo ocurrido en posteriores embolsamientos (la bolsa de Korsun) parece probable que la retirada no fuese “de rositas”, sino que implicase unas pérdidas enormes: fácilmente, la mitad de las tropas y todo el material. Dicho material no se podía reponer alegremente, en sus memorias Manstein (disculpad si le apeo del Don, con toda su genialidad no me merece demasiado respeto) indica que la artillería perdida se echó en falta en los meses siguientes.

Además, la situación entera del frente sur era terrible. Lo realmente peligroso no era la destrucción del VI Ejército, sino que los soviéticos consiguiesen llegar a Rostov y cercasen a todo el Grupo de Ejército s A. Eso sí hubiese sido una catástrofe terrible, y es posible que Alemania no pudiese recuperarse de ella. El VI Ejército en Stalingrado actuaba un poco como rompeolas, reteniendo unos grandes contingentes soviéticos que no estaban disponibles para la explotación hacia el Mar de Azov. De lo que la STAVKA era muy consciente, de ahí sus continuas demandas de liquidar la bolsa. Y de ahí que más adelante la resistencia en Stalingrado sí tuviese razón de ser, cada día que aguantase la bolsa era un día ganado para intentar consolidar el frente ucraniano.

Una retirada a la brava sería muy peligrosa, aunque se consiguiese salvar un contingente mayor o menor, este llegaría desorganizado y sin armas, luego inútil para el combate durante varios meses. Por lo que quedaría en el centro del dispositivo alemán un hueco enorme. Es decir, que la orden de retirada a toda costa no se podía tomar alegremente. Más aún, el hundimiento del ejército italiano sería lo que condenaría a Stalingrado al obligar a Manstein a replegarse. En resumen: no tengo yo muy claro que Manstein pensase que el socorro a Stalingrado fuese viable, y tal vez pensase que el abandono de la posición pudiese causar una derrota mucho mayor.

Además, yo creo que el objetivo de Manstein era otro: llegar a dirigir el Frente del Este con un mando similar al que más adelante tendrían Eisenhower o Alexander. En ese caso, estuviesen justificadas o no las decisiones durante el socorro a Stalingrado, el abandono del VI Ejército sería una decisión tan grave que comprometería las posibilidades de Manstein para ese puesto (sin considerar que luego Hitler tenía otros planes para eso). En ese caso, dar unas órdenes claras era como poco comprometido, no sólo por el riesgo de un juicio (aunque dudo que Hitler llegase a encausar a un alto mando que acababa de designar, era como reconocer un error propio, y eso a Manstein no se le escaparía) sino por llevar el baldón de ser el artífice del desastre.

Respecto a las comunicaciones ¿qué más podía hacer que enviar a Busse? No sabemos lo que trataron con Paulus, salvo por declaraciones a posteriori, pero siendo Jefe de Operaciones es de suponer que conocería bien la situación y las intenciones de Manstein. Lo de volar Manstein a la bolsa ya me parece menos lógico. Por una parte, implicaría decir cosas que él no podía sugerir, pero sí un subordinado (para eso están, para cargar con las culpas). Por otra, que el jefe de un teatro en una situación crítica lo abandone, trasladándose a una posición donde podía quedar aislado durante varios días (según la meteorología), o incluso podía ser capturado… Eso es lo que ya no me parece tan lógico.

Saludos