Publicado: Jue Abr 02, 2009 12:26 pm
por Domper
Si ya me sé el tópico “si tuviese una sartén y aceite podría hacer una tortilla, si tuviese huevos”. Pero mis afirmaciones no son gratuitas. Por partes:

1. Cruceros: dos aspectos:

- Los cruceros más modernos y potentes de la US Navy no eran los cruceros pesados, sino los cruceros “ligeros” de las clases Brooklyn y St. Louis (y su derivado, el crucero pesado Wichita). Eran buques de similar desplazamiento, más modernos y mejor diseñados, se consideraba que estaban igualmente protegidos, mejor armados y eran mucho más marineros y estables. Los cuatro buques de esa serie presentes en el Pacífico estaban expuestos, tres en Pearl (el Helena no sufrió “daños menores” sino que fue torpedeado) y otro en Filipinas.

- La mayor parte de los cruceros ausentes formaban parte de la escolta de los dos portaaviones que estaban en el mar en esos momentos, y que no estaban en Parl esa mañana por chiripa: estaba previsto que volviesen a puerto el sábado para dar descanso a sus dotaciones esa noche.

2. Acorazados: muchas cosas:

- Modernidad: de los cinco acorazados más modernos de la US Navy (los “cinco grandes”, los mejor protegidos y armados) cuatro estaban en Pearl Harbor (Tennessee, California, Maryland y West Virginia) y el Colorado, también asignado, estaba siendo reparado en San Diego. Estos buques eran más modernos que el buque insignia de Yamamoto, el Kongo (por ejemplo). Además, estaban entrando en servicio los nuevos acorazados de la clase North Carolina, pero tenían problemas graves con la planta motriz (vibraciones de los ejes) y no estaban aún en servicio.

- Voladuras de pañoles: una proporción importante de los acorazados hundidos lo fueron (o se agravó su pérdida) por dichas explosiones:

Inglaterra: tres de siete (Royal Oak, Hood y Barham).

Francia: dos de dos (Bretagne, Dunkerque, esta por la explosión de un buque amarrado).

URSS: uno de una (Marat).

Alemania: cuatro de seis: Bismarck, Scharnhorst (ambos con incendios parciales en torres), Gneisenau (dañado gravemente) y Tirpitz.

Italia: uno (Roma) de tres.

Japón: cuatro (Mutsu, Fuso, Kongo, Yamato) de diez.

Estados Unidos: uno (Arizona) de cinco.

Es decir: si exceptuamos Estados Unidos y Alemania, casos especiales, la mitad de los acorazados perdidos lo fueron por explosiones de pañoles (sin contar al Dunkerque). Si consideramos que dos de los acorazados japoneses hundidos estaban vacíos y amarrados, empeora la relación. Luego los incendios de pañoles no son algo raro, sino una causa muy frecuente. No sólo eso, sólo un acorazado de los hundidos en puerto sin explosiones de pañoles no fue recuperado (Oklahoma, por causas varias). Los otros cuatro de Pearl, los dos de Alejandría o los dos de Tarento fueron recuperados. Sin embargo, de los afectados por incendios de pañoles, sólo se recuperaron el Dunkerque (donde el incendio no fue en el propio buque), el Marat (sólo la mitad del barco) y el Gneisenau (estaba en dique seco y no se hundió, al final se anularon los trabajos). Esto no finaliza con los acorazados, bastantes cruceros “imitaron” a sus hermanos mayores: buques como el Baleares, el Trento o el Mikuma, etcétera, se fueron al fondo tras explosiones similares.

En una situación “normal”, es decir, si la flota en Pearl hubiese sido de otra nacionalidad, probablemente la explosión del Arizona se hubiese repetido en dos o tres buques más. Y lo que importa: los japoneses ¿qué podrían esperar? Su historial con los pañoles (las pérdidas de los Hatsuse, Mikasa, Kawachi, Matsushima y Tsukuba) era todavía peor que el de la Royal Nay, que ya es decir.

Lo que no sabían (y era un secreto militar) era que los cañones norteamericanos usaban un propelente basado en Nitrocelulosa, más estable que la cordita usada por la mayor parte de la potencias. Este propelente era menos potente, y los ingleses, que analizaron los cañones montados en los monitores de la clase Abercrombie (construidos en Inglaterra pero con planos norteamericanos, al ir destinados al Salamis griego) pensaron que el diseño era rudimentario en comparación con los nuevos cañones que estaban desarrollando (y que culminaron en los que montaron los King George V).

Lo que no tuvieron en cuenta, insisto, era la estabilidad del propelente y la seguridad a bordo. Como ya he dicho, el monitor Lord Raglan (de esa serie) fue hundido en Mudros por el Goeben en 1918. Un proyectil de 280 mm estalló en la cámara de maniobra de la torre (la parte inmediatamente inferior, situada bajo la barbeta) e incendió las cargas de proyección, pero el incendio, similar a los de los cruceros de Jutlandia (Indefatigable, Queen Mary, Invincible, Defence, Black Prince) no se comunicó a los pañoles. La Nitrocelulosa para incendiarse requería que la llama estuviese a la mitad de distancia que la cordita: es decir, el incendio de una carga se comunicaba en un volumen ocho veces inferior: o no se incendiaban las cargas próximas, o el incendio no era tan rápido como para alcanzar las presiones elevadas capaces de destruir la estructura interna del buque.

Y no fue casualidad, durante la SGM varios cruceros norteamericanos fueron alcanzados en los pañoles por proyectiles o torpedos, sufrieron incendios más o menso graves (en un caso, el Helena, acabó con la pérdida del barco) pero no catastróficos: el Helena (pañol proel, por un torpedo), los New Orleans (pañol proel por torpedo) y Minneapolis (depósito de gasolina adyacente al pañol, por torpedo), Boise (pañol proel, por proyectiles), Savannah (bomba guiada, torre C). Sólo el Juneau sufrió una explosión catastrófica (aparte de varios portaaviones de escolta, pero esa es otra).

Luego lo dicho: la catástrofe de Pearl Harbor hubiese podido ser mucho más catastrófica:

- Se podrían haber perdido tres acorazados en explosiones de pañoles (de tener otro propelente).

- Se habrían perdido los dos portaaviones. Para ver como la US Navy podía permitirse malgastarlos, puede revisarse lo que fue el “carrier panic” de 1941: cuando se vio que hasta finales de 1943 no empezarían a entrar en servicio los portaaviones de la clase Essex.

Es decir: la US Navy se hubiese quedado sin dos de sus cinco portaaviones (el Hornet aún no estaba en servicio, y el Ranger era defectuoso), sin cuatro de los cinco acorazados más modernos, etcétera. En el peor de los casos, el canal del puerto podía bloquearse, dejando a toda la flota atrapada ahí (y fue un error japonés no usar los minisubmarinos para ello). De una tacada la US Navy se hubiese sin una tercera parte de sus buques y sin sus mejores acorazados. Debe tenerse en cuenta esto antes de pensar en conspiraciones.

Saludos