Publicado: Dom Mar 29, 2009 12:48 pm
Ante todo, disculpas por no aparecer por aquí sino esporádicamente, cuestiones laborales y familiares lo condicionan.
Joaquín, como pilotos sabrás que no es tan sencillo como eso.
La estación de radar de Opana era un dispositivo experimental, y no había un procedimiento para actuar en esos casos. Sobre todo, el encargado en Fort Shafter era un teniente novato, llegado a ese puesto una semana antes, y sin conocimientos técnicos. Tampoco sabían ni el oficial al cargo ni los operadores del radar si la señal recibida podría ser causada por los B-17 (considerados entonces una especie de acorazados volantes).
Lo de llamar a los B-17… por favor, para entonces ya te habías estrellado, pero sabes el rendimiento de las radios de la época. Aparte que la navegación en distancias tan grandes era bastante a “ojo”, tanto que la radio hawaiana emitió música toda la noche para que los B-17 pudiesen orientarse. Podrían estar en cualquier lugar, y ellos pensar que estaban en otro.
Lo grave no es sólo esto, sino el avistamiento y hundimiento de un submarino en la bocana del puerto. Que un dragaminas descubra un submarino, y que luego lo confirmen un PBY y un destructor, que lo echan a pique, y que nadie despierte al almirante… Me gustaría saber cual era el talante de Kimmel y de Short (y de sus subordinados), y eso no lo he encontrado en ningún lugar. Hay muchos mandos que mantienen un ambiente de temor entre sus subordinados, con broncas (suyas o de sus subordinados) ante la más mínima, esté justificada o no. Al final los de abajo, con las orejas calientes de anteriores, prefieren no molestar por esas minucias. Luego, la culpa suya, claro.
Por cierto, el radar de Opana siguió a los aviones atacantes en su vuelta a los portaaviones, pero la flota norteamericana salió a buscarlos al sur, por suerte para ellos. Indica lo poco integrada que estaba esa estación en el dispositivo.
Además, una pregunta. Si se hubiese tomado la alerta en serio ¿qué? No daba tiempo a nada. Los pilotos estaban en sus residencias, o todavía de juerga (como Welch y Taylor). Lo mismo con los mecánicos y armeros. Los aviones estaban sin municiones ni combustible.
La flota, lo mismo, con bastantes tripulantes en tierra, las calderas sin presión, los cañones antiaéreos sin munición, los pañoles cerrados, y los oficiales encargados, en tierra. La prueba es que en la hora entre los dos ataques muy pocos buques pudieron hacerse a la mar. Especialmente, pocos acorazados podrían moverse: los situados en la línea exterior. Ya puestos, si el ataque se produce estando los acorazados saliendo por el canal, podrían haber conseguido un éxito inesperado: una voladura como la del Arizona (que no da tiempo ni a embarrancar ni nada) hubiese cerrado el puerto durante semanas o meses.
En cualquier caso, que se ignorase tanto la alerta del radar como la del Ward indica bastante desbarajuste, por lo que no creo que Short y Kimmel estén exentos de culpa en el desastre.
Bueno, el mensaje se descifró algo antes de su entrega, pero la antelación fue de pocas horas. Entre que el contenido del mensaje se tradujo y se movió por la cadena de mando, hasta que se tomaron decisiones, casi no quedó tiempo. Y se empeoró enviando la alerta por cable comercial, ante el temor que las propias claves de radio estuviesen comprometidas y comprometiesen la seguridad de MAGIC. En cualquier caso, los mandos en Washington no tuvieron su mejor día. Pero de eso a fusilarlos… Gerow (uno de los implicados) resultó un buen jefe de cuerpo de Ejército.
Pero todo eso, recordemos, es lo que pretende un ataque sin declaración de guerra: en tiempos de paz indicios muy serios son malinterpretados, o simplemente no llegan a quienes deben tomar decisiones. Un ejemplo palmario, el ataque alemán a la URSS. De esas dos sorpresas se ha aprendido bastante, y aun así se sigue metiendo la pata (como en Egipto en 1967).
Saludos
en su pantalla de radar en Opana y avisaron al centro de control, el teniente de guardia hubiera dado la alerta general. O, aún más simple: haber contactado por radio con los B-17 que ( también es casualidad, pero así fue ) se esperaban a esas horas, y verificar su posición. Eso sin contar conque, a las 06:45, el radar detectó la presencia de uno de los hidroaviones exploradores enviados a la zona...
Joaquín, como pilotos sabrás que no es tan sencillo como eso.
La estación de radar de Opana era un dispositivo experimental, y no había un procedimiento para actuar en esos casos. Sobre todo, el encargado en Fort Shafter era un teniente novato, llegado a ese puesto una semana antes, y sin conocimientos técnicos. Tampoco sabían ni el oficial al cargo ni los operadores del radar si la señal recibida podría ser causada por los B-17 (considerados entonces una especie de acorazados volantes).
Lo de llamar a los B-17… por favor, para entonces ya te habías estrellado, pero sabes el rendimiento de las radios de la época. Aparte que la navegación en distancias tan grandes era bastante a “ojo”, tanto que la radio hawaiana emitió música toda la noche para que los B-17 pudiesen orientarse. Podrían estar en cualquier lugar, y ellos pensar que estaban en otro.
Lo grave no es sólo esto, sino el avistamiento y hundimiento de un submarino en la bocana del puerto. Que un dragaminas descubra un submarino, y que luego lo confirmen un PBY y un destructor, que lo echan a pique, y que nadie despierte al almirante… Me gustaría saber cual era el talante de Kimmel y de Short (y de sus subordinados), y eso no lo he encontrado en ningún lugar. Hay muchos mandos que mantienen un ambiente de temor entre sus subordinados, con broncas (suyas o de sus subordinados) ante la más mínima, esté justificada o no. Al final los de abajo, con las orejas calientes de anteriores, prefieren no molestar por esas minucias. Luego, la culpa suya, claro.
Por cierto, el radar de Opana siguió a los aviones atacantes en su vuelta a los portaaviones, pero la flota norteamericana salió a buscarlos al sur, por suerte para ellos. Indica lo poco integrada que estaba esa estación en el dispositivo.
Además, una pregunta. Si se hubiese tomado la alerta en serio ¿qué? No daba tiempo a nada. Los pilotos estaban en sus residencias, o todavía de juerga (como Welch y Taylor). Lo mismo con los mecánicos y armeros. Los aviones estaban sin municiones ni combustible.
La flota, lo mismo, con bastantes tripulantes en tierra, las calderas sin presión, los cañones antiaéreos sin munición, los pañoles cerrados, y los oficiales encargados, en tierra. La prueba es que en la hora entre los dos ataques muy pocos buques pudieron hacerse a la mar. Especialmente, pocos acorazados podrían moverse: los situados en la línea exterior. Ya puestos, si el ataque se produce estando los acorazados saliendo por el canal, podrían haber conseguido un éxito inesperado: una voladura como la del Arizona (que no da tiempo ni a embarrancar ni nada) hubiese cerrado el puerto durante semanas o meses.
En cualquier caso, que se ignorase tanto la alerta del radar como la del Ward indica bastante desbarajuste, por lo que no creo que Short y Kimmel estén exentos de culpa en el desastre.
Una pregunta, el mensaje cifrado de declaracion de guerra, no lo sabian antes los americanos que la propia embajada japonesa? Mas alla de si sabian de antemano el tema, segun tengo entendido, unas horas antes del ataque ya sabian que se venia el ataque y no se activaron las medidas perentorias para salvaguardar Hawaii, entonces uno se pregunta si en parte no fue adrede o si los mandos de aquel momento, no deberian haber sido degradados y fusilados por ineptos
Bueno, el mensaje se descifró algo antes de su entrega, pero la antelación fue de pocas horas. Entre que el contenido del mensaje se tradujo y se movió por la cadena de mando, hasta que se tomaron decisiones, casi no quedó tiempo. Y se empeoró enviando la alerta por cable comercial, ante el temor que las propias claves de radio estuviesen comprometidas y comprometiesen la seguridad de MAGIC. En cualquier caso, los mandos en Washington no tuvieron su mejor día. Pero de eso a fusilarlos… Gerow (uno de los implicados) resultó un buen jefe de cuerpo de Ejército.
Pero todo eso, recordemos, es lo que pretende un ataque sin declaración de guerra: en tiempos de paz indicios muy serios son malinterpretados, o simplemente no llegan a quienes deben tomar decisiones. Un ejemplo palmario, el ataque alemán a la URSS. De esas dos sorpresas se ha aprendido bastante, y aun así se sigue metiendo la pata (como en Egipto en 1967).
Saludos