Publicado: Sab Mar 21, 2009 4:30 am
por ParadiseLost
Hola a todos.
Paulus fue ascendido varias veces durante su estancia en el Kessel.

Beevor cita lo siguiente en su libro, Stalingrado:
Dentro del Kessel, la disciplina del VI Ejército se mantenía rígidamente. Hitler, entretanto, en un típico intento de asegurar su lealtad, comenzó a ser generoso con las promociones de medallas. Paulus fue ascendido a capitán general.

Manstein, en su libro Victorias frustradas habla también sobre el ascenso de Paulus:
De un parte que por el general Pickert nos enviaba el comandante del Sexto Ejército, ya entonces ascendido a coronel general, resultaba que la situación táctica en la bolsa era la siguiente.

Y de todos conocidos el último ascenso a Mariscal de campo.

Como se comenta, fueron realizados para asegurar la lealtad de Paulus, y por último para evitar que se rindiera. Por lo tanto, no fueron concedidos por sus méritos en el campo de batalla, así que fueron ascensos innecesarios, a los que Paulus no hizo asco alguno, como veremos después.
Creo recordar que con Hitler, el título de Generalfeldmarschall pasó a ser el último rango otorgado a un general, cosa que anteriormente correspondía a un título.

Por lo que he leído, los soviéticos se divirtieron un poco a costa de Paulus, cuando este se entregó. Ofrecía un aspecto lamentable acentuado por su tic nervioso, y sobre todo por el episodio en la reunión, cuando los soviéticos le llamaron coronel general, y sobre todo, por la explicación que dio sobre su rendición:

Voronov comenzó a hablar, haciendo pausas de modo que Diatlenko pudiera traducir. "Señor coronel general, es bastante tarde y usted debe de estar cansado. Nosotros también hemos estado trabajando mucho durante los últimos días. Por ello sólo hablaremos de un problema urgente".
"Perdone –interrumpió Paulus, desconcertando a Diatlenko-. Pero no soy coronel general. Anteayer , mi cuartel general recibió un aviso diciendo que había sido ascendido a gran mariscal de campo. Está también escrito en mis papeles de identidad militar". Tocó el bolsillo delantero de su guerrera. "No ha sido posible, sin embargo, cambiarme de uniforme dadas las circunstancias".
Voronov y Rokossovski se miraron con divertida ironía. El general Shumilov había ya informado al cuartel general del frente del Don del ascenso en el último minuto de Paulus.
-Bien, señor gran mariscal de campo –continuó Voronov-, le pedimos firmar una orden dirigida a la parte de su ejército que todavía resiste, diciéndoles que se rindan para evitar el inútil derramamiento de sangre.
-Sería indigno de un soldado –estalló Paulus antes de que Diatlenko hubiera terminado de traducir.
-¿Es posible decir –preguntó Voronov- que salvar las vidas de sus subordinados sea una conducta indigna de un soldado cuando el comandante mismo se ha rendido?-
-No me he rendido. Fui apresado por sorpresa.
Esta "ingenua" réplica no impresionó a los oficiales rusos, que sabían muy bien las circunstancias de la rendición. "Estamos hablando de un acto humanitario –siguió Voronov-. Nos bastarían sólo un par de días o incluso unas pocas horas para destruir el resto de sus tropas que continúa luchando. La resistencia es inútil. Sólo causaría la muerte innecesaria de miles de soldados. Su deber como comandante del ejército es salvar sus vidas, y con mayor razón porque usted ha salvado la propia al rendirse".
Paulus, que había estado jugando nerviosamente con el paquete de cigarrillos y el cenicero colocado en la mesa para su uso, eludió la pregunta apegándose a las fórmulas. "Aun cuando firmara esa orden, no obedecerían. Si me hubiera rendido, automáticamente habría dejado de ser su comandante".


Evidentemente no estuvo a la altura de las circunstancias y tampoco actuó como lo hubiera hecho un verdadero Mariscal.

Saludos