Publicado: Mié Dic 27, 2006 7:00 pm
por Capitan Miller
Creo que en lo fundamental estamos todos de acuerdo, salvo el matiz del caso Hess. No es que crea que se le debiera haber liberado por una cuestión de política sino porque su castigo ya había resultado suficientemente ejemplarizante y no creo que la cadena perpetua fuera una condena proporcional a su culpabilidad, además de no tener que ver a cientos de imbéciles manifestandose con camisetas con su efigie, pero esto último es una mera valoración personal. Además, en efecto, mal vamos si la justicia se mezcla o se ve interferida con la política.

No estoy a favor de la pena de muerte, ni entonces ni ahora, pero si a un asesino sanguinario le caen 50 años son 50 años que se tira metido en una celda y a correr. Bueno, correr más bien poco ya que los patios de las prisiones no dan para tanto, y menos cuando se pasea en solitario.

La comparación con Sadam Hussein tal vez no sea la más adecuada. Habría sido perfecta en el 90, si se hubiera seguido hasta Bagdag y se hubiera liberado el pais por una coalición internacional como respuesta a la invasión de Kuwait. Pero ahora, si se juzga a Sadam por sus crímenes ¿qué hacemos con Cheney como creador de una guerra de agresión?

Y si nos remontamos a guerras anteriores nos daremos cuenta de que cuanto más atrás en el tiempo más motivos encontramos para poner en el banquillo a muchos integrantes del elenco de grandes conquistadores y genios militares. Sin ir más lejos, metemos a Suchet en un saco y le damos de palos por lo de Valencia, ¿y a Wellington? ¿Le invitamos a unas cañas por lo de Badajoz? Pero si estoy de acuerdo con que a Fouchet y a Tayllerand les habría enviado a jugar al golf a las Islas Kerguelen (como cerca) junto con otros grandes maestros de la conspiración, como Metternich.

Justicia y guerra suelen ser términos contradictorios, la una tiende a humanizarse desde Hammurabi y la otra sigue siendo la misma desde Senaquerib, con ligeras variantes.

Saludos.