Publicado: Mié Dic 27, 2006 1:40 am
Desgraciadamente, la Justicia no puede evitar en ocasiones, diría que las más importantes, inmiscuirse en la política. Por tanto supongamos que la Justicia tiene dos opciones: dar su merecido castigo a un personaje de la política como responsable en cuanto a organizador -no sólo colaborador- del gobierno que ha perpetrado crímenes; o no hacerlo para no convertirlo en un mártir de su causa.
En el primer caso se hace Justicia sin más y se da consuelo y seguridad a quienes han sufrido de cualquier manera los crímenes perpetrados, bien físicamente o bien moralmente, pues cualquier ciudadano puede sufrir moralmente si ve que la Justicia es papel mojado.
En el segundo caso no se hace Justicia por hipotéticos efectos secundarios, con lo que el ciudadano de bien contempla cómo la Justicia no prevalece y el interesado comprueba con agrado cómo se puede manipular y salirse con la suya.
Yo me quedo con la primera opción: es responsabilidad de la Justicia hacer Justicia y punto. Y es responsabilidad de la sociedad, del ciudadano, no dejarse manipular y saber anular cualquier subterfugio del criminal para minimizar su responsabilidad ante el crimen cometido. La Justicia es una herramienta en aras del ciudadano y no debe suplantarle, adoptando posturas "paternalistas" sobre lo que puede pasar con este.
Por otro lado, yo no suelo -y lo digo así porque todo el mundo puede tener una respuesta "en caliente"- abogar por la pena de muerte. Se supone que una sociedad que juzga a un criminal debe tener una postura moral más elevada que el criminal y no caer tan bajo como este por una cuestión de venganza. La venganza, pues, no debe ser ir más allá de un lógico sentimiento y, por tanto, no debe mermar la capacidad de la sociedad para juzgar con propiedad al criminal.
Dicho de otro modo: ni la Justicia debe suplantar al ciudadano ni la viceversa.
En el primer caso se hace Justicia sin más y se da consuelo y seguridad a quienes han sufrido de cualquier manera los crímenes perpetrados, bien físicamente o bien moralmente, pues cualquier ciudadano puede sufrir moralmente si ve que la Justicia es papel mojado.
En el segundo caso no se hace Justicia por hipotéticos efectos secundarios, con lo que el ciudadano de bien contempla cómo la Justicia no prevalece y el interesado comprueba con agrado cómo se puede manipular y salirse con la suya.
Yo me quedo con la primera opción: es responsabilidad de la Justicia hacer Justicia y punto. Y es responsabilidad de la sociedad, del ciudadano, no dejarse manipular y saber anular cualquier subterfugio del criminal para minimizar su responsabilidad ante el crimen cometido. La Justicia es una herramienta en aras del ciudadano y no debe suplantarle, adoptando posturas "paternalistas" sobre lo que puede pasar con este.
Por otro lado, yo no suelo -y lo digo así porque todo el mundo puede tener una respuesta "en caliente"- abogar por la pena de muerte. Se supone que una sociedad que juzga a un criminal debe tener una postura moral más elevada que el criminal y no caer tan bajo como este por una cuestión de venganza. La venganza, pues, no debe ser ir más allá de un lógico sentimiento y, por tanto, no debe mermar la capacidad de la sociedad para juzgar con propiedad al criminal.
Dicho de otro modo: ni la Justicia debe suplantar al ciudadano ni la viceversa.