Publicado: Vie Dic 22, 2006 10:16 pm
por Stormbringer
Buenas.

Ante todo, y por aquello de dejar claros conceptos, tan culpables me resultan los jerarcas nazis como sus complacientes cómplices de eso llamado "obendiencia debida".

Coincido con Domper al 100% en que el peso de la ley y la justicia debía caer sobre ellos con toda su rotundidad sin más. Pero... siempre hay puñeteros "peros".

Ya que ha salido el nombre, ¿que hacemos con Doenitz? ¿De qué es culpable? ¿De dirigir el arma de la que es responsable de la manera más eficaz? No voy a compararle con Goering, cuya Luftwaffe se recreó en bombardeos terroristas mucho antes de que los aliados empezaran a pagar con la misma moneda de cambio, o similar. al aplicar la ley del talión sobre la población civil.

Pero establecer un grado de "horror", cuando el horror se ha convertido en el modus operandi de todos, resulta harto difícil y creo que aún dentro del tipo de crímenes de los que eran culpables los dirigentes nacionalsocialistas se debería establecer, en justicia, un baremo.

Doenitz, por volver a él, no puede ser comparable a Himmler, ni Hess puede ser comparable a Heydrich ni Eichmann, por mucho que el delfín de Hitler hubiera sido el autor indirecto de muchos párrafos de Mein Kapmpf, que lo fue.

Creo que una política militarista expansionista y totalitaria, como lo fue la alemana desde 1933 hasta 1941 e incluso la soviética (que pregunten a los finlandeses, cosacos, ucranianos, bálticos, etc), dista todavía todo un mundo de una políticia de exterminió racial. El gobierno nacionalsocialista tomó desde finales de 1941 una dirección de no retorno, un camino que llevaba al crimen más absoluto, al exterminio racial, político y social. ¿Podemos culpar de ello a Hess? Desde un punto de vista ideológico tal vez, pero en ese caso muy pocos alemanes se librarían. Y muy pocos europeos en general desde la Baja Edad Media, si es que somos realistas y nos ceñimos a la Historia. El antisemitismo ha sido desde hace siglos una mea culpa compartida desde Tarifa hasta los Urales.

Por tanto, ¿de qué era culpable Hess? ¿de establecer unas bases ideológicas, políticas y sociales que desembocaron en el Holocausto? Sí y rotundamente sí, como lo fue el resto de la camarilla nacionalsocialista. Pero, ¿quien comenzó a apretar el gatillo o a abrir la espita del gas? ¿Él? Honestamente creo que no. Pero se trata tan sólo de mi opinión, personal e intransferible.

Vuelvo a coincidir con Domper en que si hubiera sido juez en Nuremberg se me habrían escapado muy poquitos. Pero muy poquitos, de verdad. Sin embargo el deseo de justicia no habría sido nunca inferior al deseo de venganza. Para mi la venganza es algo que debe ser administrado con sumo cuidado, igual que el odio y el amor. ¿Por qué? Pues sencillamente porque nunca, jamas, bajo ningún concepto, podré permitirme el que mi "justa" venganza me convierta en un reflejo democrático y de derecho de aquellos a quienes debo juzgar. Pero insisto, y no me cansaré de repetirlo, son mis ideas y a mi me encajan, y hasta ahí.

Sobre Bosnia, Ruanda, Sudán, Kosovo y otros muchos infiernos actuales habría mucho de que hablar. En estos casos si que echo en falta una moral y conciencia globales y tengo mis propias opiniones sobre como tratarlos. Desde mi crítico punto de vista respecto de la política exterior norteamericana en los últimos seis años tengo que reconocer que un buen Tomahawk a tiempo, como Clinton hizo en Bosnia en el 94, hace milagros.

No sé si lo recordareis, los que ya no cumplimos 40 seguro que sí, pero haya por el 91 (más o menos) Arturo Pérez Reverte inició una crónica desde Sarajevo diciendo, más o menos, que según el enviado de la ONU, Sarajevo no era una ciudad "técnicamente" (y del adjetivo si me acuerdo) sitiada. Pocos días despues sucedió la masacre del mercado de Sarajevo y mientras que Europa seguía cogiéndosela con papel de fumar alguien al otro lado del charco decidió que ya estaba bien.

Ojalá y que sigamos siendo unos excelentes teóricos, ojalá y que nunca podamos opinar sobre algo como lo tratado en este foro desde la plena conciencia y seguridad que da el haber sido protagonistas, ojalá que durante muchos años sigamos dando sólo opiniones y no experiencias.

Mientras tanto seguiré pensando que es más rentable para la buena conciencia propia, mia y de nadie más, perdonar que olvidar, con independencia del tiempo trancurrido.

Saludos.