Publicado: Vie Dic 22, 2006 11:42 am
Si es por cátedros, yo también me sé de dos o tres como para ponerlos en una vitrina (previo tratamiento por un taxidermista). Más en una época en la que las amistades (políticas) tenían mucho que decir. Pero en principio, a un profesional la capacidad se le supone.
Pero en el caso concreto de Hess coinciden muchos testigos en su "desequilibrio". El diagnóstico de Vallejo Nájera se basa (por lo que dice) en el testimonio de los psiquiatras que lo evaluaron durante los primeros años de su prisión y durante el juicio, y en los testimonios de sus compañeros de prisión (que también coinciden en su "desequilibrio", cuando Hess pocos beneficios carcelarios podía conseguir). Podrá discutirse la validez del diagnóstico que, repito, a mí me pareció bien fundado (pero aceptando que Vallejo Nájera era el que presentaba las "pruebas") pero en cualquier caso parecería que Hess sufría de una psicosis con rasgos paranoides.
Por cierto, ese experto tenía mucha menos presión política o mediática para llegar a una determinada conclusión: ni era un libro monográfico sobre Hess (en ese caso hay interés en que sea polémico), era el capítulo 19 de 20. Ni era de un país en el que la insania o no del personaje hubiese tenido mucha repercusión. Al contrario, los que sí tenían una clara presión política eran los que lo estudiaron durante el juicio: un diagnóstico que lo eximiese de responsabilidad no sería bien recibido.
Que esa psicosis con rasgos paranoides pueda ser o no una esquizofrenia paranoide… de nuevo, y por lo poquillo que sé, el diagnóstico de las enfermedades mentales no es categórico como decir "sarampión o varicela" sino que está en la línea de verde amarillento o amarillo verdoso. En cualquier caso la enfermedad de Hess justificaría las "rarezas" de su comportamiento, su defección, su actuación posterior y hasta su suicidio. Que pueda haber otras causas, puede, pero entonces esperaría argumentos más sólidos que dudar de la opinión de un experto que además no tenía (a priori) especial interés en llegar o no a un diagnóstico concreto.
Respecto a lo que dice LeMay: no estoy ni por asomo de acuerdo con él.
Puede ser discutible la responsabilidad de un enfermo mental. Ya que gusta la serie de House (que poco tiene que ver con la realidad, aviso) os recuerdo el episodio de un preso condenado, que resulta tener un tumor que liberaba hormonas que lo hacían agresivo (un feocromocitoma, mirad en Google que es eso). No recuerdo las palabras del ínclito House sobre su responsabilidad, pero eran más o menos "muchos otros tienen feocromocitomas, y no matan a la gente".
Habría que considerar si a Hess era responsable (jurídicamente hablando) durante el ascenso del partido nazi y los primeros meses de la guerra. Tuviese o no una psicosis, parece que esta no le afectaba en tal grado que no pudiese conocer las consecuencias de sus actos. Durante ese tiempo Hess dio forma a una teoría política racista y genocida (él fue quien ayudó a Hitler a escribir Mein Kampf), y fue uno de los jerarcas del régimen en una época en la que hubo purgas políticas (la de las SA), asesinatos racistas (empezando por la Kristallnatch) y una guerra de agresión con el propósito de robar a los ciudadanos de otros países su territorio, su riqueza y su vida. Cuando Hess voló a Inglaterra ya había campos de concentración y ya había escuadrones de la muerte. Esos crímenes no son banales, no es robar en un supermercado ni dar una cuchillada en un callejón, es una de las peores catástrofes de la humanidad. No se puede decir a los quince años "es agua pasada, todos a la calle".
Si era responsable, la pena impuesta a Hess debe considerarse adecuada (incluso leve, dependiendo de la posición sobre la pena de muerte). Participar en el ascenso de un régimen como el nazi debe tener una pena tal que disuada a otros de hacerlo. De nuevo, puede discutirse si el escarmiento es una buena doctrina jurídica, pero (que yo sepa) Hess en ningún momento se arrepintió de sus crímenes, luego no era reinsertable. Había un riesgo real de que fuese usado como figurón por grupos neonazis o negadores del Holocausto.
Si no era responsable, era un enfermo con una enfermedad peligrosísima, capaz de contagiarse a una nación y provocar una catástrofe mundial. Mantener aislado a un enfermo así no es una cuestión de derechos humanos.
No importa mucho si había por medio o no maquinaciones políticas o maniobras secretas. Lo que hizo durante los treinta en Alemania merecía, por lo menos, la prisión a perpetuidad. Sus víctimas no tuvieron siquiera un juicio justo.
Saludos
Pero en el caso concreto de Hess coinciden muchos testigos en su "desequilibrio". El diagnóstico de Vallejo Nájera se basa (por lo que dice) en el testimonio de los psiquiatras que lo evaluaron durante los primeros años de su prisión y durante el juicio, y en los testimonios de sus compañeros de prisión (que también coinciden en su "desequilibrio", cuando Hess pocos beneficios carcelarios podía conseguir). Podrá discutirse la validez del diagnóstico que, repito, a mí me pareció bien fundado (pero aceptando que Vallejo Nájera era el que presentaba las "pruebas") pero en cualquier caso parecería que Hess sufría de una psicosis con rasgos paranoides.
Por cierto, ese experto tenía mucha menos presión política o mediática para llegar a una determinada conclusión: ni era un libro monográfico sobre Hess (en ese caso hay interés en que sea polémico), era el capítulo 19 de 20. Ni era de un país en el que la insania o no del personaje hubiese tenido mucha repercusión. Al contrario, los que sí tenían una clara presión política eran los que lo estudiaron durante el juicio: un diagnóstico que lo eximiese de responsabilidad no sería bien recibido.
Que esa psicosis con rasgos paranoides pueda ser o no una esquizofrenia paranoide… de nuevo, y por lo poquillo que sé, el diagnóstico de las enfermedades mentales no es categórico como decir "sarampión o varicela" sino que está en la línea de verde amarillento o amarillo verdoso. En cualquier caso la enfermedad de Hess justificaría las "rarezas" de su comportamiento, su defección, su actuación posterior y hasta su suicidio. Que pueda haber otras causas, puede, pero entonces esperaría argumentos más sólidos que dudar de la opinión de un experto que además no tenía (a priori) especial interés en llegar o no a un diagnóstico concreto.
Respecto a lo que dice LeMay: no estoy ni por asomo de acuerdo con él.
Puede ser discutible la responsabilidad de un enfermo mental. Ya que gusta la serie de House (que poco tiene que ver con la realidad, aviso) os recuerdo el episodio de un preso condenado, que resulta tener un tumor que liberaba hormonas que lo hacían agresivo (un feocromocitoma, mirad en Google que es eso). No recuerdo las palabras del ínclito House sobre su responsabilidad, pero eran más o menos "muchos otros tienen feocromocitomas, y no matan a la gente".
Habría que considerar si a Hess era responsable (jurídicamente hablando) durante el ascenso del partido nazi y los primeros meses de la guerra. Tuviese o no una psicosis, parece que esta no le afectaba en tal grado que no pudiese conocer las consecuencias de sus actos. Durante ese tiempo Hess dio forma a una teoría política racista y genocida (él fue quien ayudó a Hitler a escribir Mein Kampf), y fue uno de los jerarcas del régimen en una época en la que hubo purgas políticas (la de las SA), asesinatos racistas (empezando por la Kristallnatch) y una guerra de agresión con el propósito de robar a los ciudadanos de otros países su territorio, su riqueza y su vida. Cuando Hess voló a Inglaterra ya había campos de concentración y ya había escuadrones de la muerte. Esos crímenes no son banales, no es robar en un supermercado ni dar una cuchillada en un callejón, es una de las peores catástrofes de la humanidad. No se puede decir a los quince años "es agua pasada, todos a la calle".
Si era responsable, la pena impuesta a Hess debe considerarse adecuada (incluso leve, dependiendo de la posición sobre la pena de muerte). Participar en el ascenso de un régimen como el nazi debe tener una pena tal que disuada a otros de hacerlo. De nuevo, puede discutirse si el escarmiento es una buena doctrina jurídica, pero (que yo sepa) Hess en ningún momento se arrepintió de sus crímenes, luego no era reinsertable. Había un riesgo real de que fuese usado como figurón por grupos neonazis o negadores del Holocausto.
Si no era responsable, era un enfermo con una enfermedad peligrosísima, capaz de contagiarse a una nación y provocar una catástrofe mundial. Mantener aislado a un enfermo así no es una cuestión de derechos humanos.
No importa mucho si había por medio o no maquinaciones políticas o maniobras secretas. Lo que hizo durante los treinta en Alemania merecía, por lo menos, la prisión a perpetuidad. Sus víctimas no tuvieron siquiera un juicio justo.
Saludos