Publicado: Vie Dic 22, 2006 3:53 am
por Bitxo
Martin Allen llega a la conclusión de que existía una trama secreta, ideada por el Servicio de Inteligencia británico, para hacer creer a los alemanes que había una facción propensa a la paz encabezada por Hoare, todo ello destinado a inducir a Hitler a atacar a la URSS. Hace tiempo que leí el libro y precisamente estos días he estado releyendo algunos pasajes para exponer mejor mis conclusiones acerca de R. Hess. Si bien estoy de acuerdo con buena parte de las cosas que se dicen en el libro, que no son más que indicios basados en documentación y en testimonios, no estoy de acuerdo con la conclusión del libro. Esa manía, ya mítica, de los ingleses resolviéndolo todo con su Servicio de Inteligencia... Los ingleses no pudieron hacer mucho más de lo que hicieron, que dadas las circunstancias no fue poco: derrotaron a la Luftwaffe y a los italianos en África. No entiendo por qué les sabe tan a poco, si bien el tamaño de su Imperio, en apariencia, daba para más.
En mi opinión, sí había una facción, por decirlo así, que se inclinaba hacia la paz. No es de extrañar en absoluto. ¡La había en Alemania encabezada por el propio Hitler y estaban ganando la guerra en apariencia! El problema es desmentir el mito de nación heroica, que el propio Churchill inició muy hábilmente en momentos tan duros. Pero cualquiera que estuviese en condiciones de saberlo todo, como los miembros del gobierno, tenía muy claro que Alemania no podía sostener la guerra desde un punto de vista financiero, y más aún cuando desde el Reich llovían las ofertas de paz la mar de generosas desde el punto de vista alemán, pero inaceptables para el Imperio amenazado por un nuevo Imperio Central.
Estoy de acuerdo, pues, con Allen con que en Inglaterra esperaban a un emisario alemán que no tenía por qué ser Hess y en que el hecho que fuese este comprometía seriamente a Churchill en sus intentos de atraerse a los EUA o a la URSS. Que el número 2 del Reich alemán visitara Inglaterra podía ser interpretado de cualquier manera. El secretismo de su viaje no tendría por qué ser más que una estratagema, en especial a ojos de Stalin. Pero de ahí que todo fuese una operación secreta destinada a manipular a Hitler... No se, uno sólo tenía que leer el Mein Kampf para conocer las intenciones geoestratégicas y políticas del Führer. Si además este estaba presionado por la tremenda tensión inflacionista de su Reich al borde de la quiebra; y a sabiendas de las maniobras financieras, auténticas peripecias, en los países ocupados, que convertían a los alemanes es auténticos piratas, lo más lógico era esperar a que Alemania atacase a una URSS que estaba poniéndose al día a toda prisa.
Pero, claro, los ingleses, a los que le faltó Ejército y preparación, eran supertaimados y si Hitler atacó a Stalin fue sólo porque ellos lo indujeron con una operación de su Servicio de Inteligencia. Igualito que el Día D no triunfó gracias al poderío aportado por los EUA, sino a otra operación de Inteligencia. De hecho uno, poco a poco, va descubriendo operaciones del Servicio de Inteligencia Británico para todo, incluso para manipular la dieta del líder alemán...
Pero, más allá de la conclusión, el libro de M. Allen es harto interesante.