Publicado: Vie Dic 22, 2006 3:52 am
por Mikhailovna
Huy!, que conversación más interesante y que preñadita de conjeturas...

No estoy por la labor de colgar aquí una disertación científica sobre la esquizofrenia (y sus múltiples tipos), ni tampoco sobre brotes o crisis, que son personales e intransferibles como el DNI, más que nada para no aburrir al personal y porque no es el tema, pero sí quiero puntualizar algunas cosillas.
Personalmente, me parece bastante poco profesional hacer diagnósticos clínicos retrospectivos; está bien lanzar hipótesis, hacer elucubraciones...hasta para vender un libro, pero de ahí a creer firmemente que tal o cual persona padeció este o aquel trastorno de personalidad o mental basándose en ¿un diario personal?, ¿percepciones de los que le rodearon?, ¿de sus guardianes?. Por dios, y además hasta le pone apellido: paranoide.
Si ya es considerablemente complicado evaluar a un paciente para diagnosticarlo, no digamos cuando no has hablado en tu vida con dicha persona, no conoces su entorno real, no has intervenido con la familia, no conoces sus redes sociales, ni sus recursos, ni sus vivencias...ni mucho menos le has pasado una triste batería de test.
En el caso de Hess no podemos olvidar su contexto: una guerra. Una guerra donde toda una nación compartía un enorme y patológico delirio de grandeza, ya sabéis: la superioridad de la raza aria y todas esas cosas...Un caldo de cultivo ideal para que hasta el más pintado acabara desarrollando una paranoia con delirios de persecución, enemigos por todas partes, etc. y no necesariamente como respuesta a una esquizofrenia. La esquizofrenia no es el único trastorno que cursa con delirios, alucinaciones, ya sean éstas visuales o auditivas, y paranoias; hay muchos más, incluso cierto tipo de depresiones, y muchos de estos trastornos se solapan en sus síntomas o en sus síndromes.

Lo anormal es la guerra, no las conductas de los individuos, y las reacciones a esa situación...es lo único "normal"y sano. Con este precedente cualquiera acaba como un cencerro, o sea, que Hess diera muestras de "mente desequilibrada" no me resulta significativo, incluso me parece lógico y, repito, sano. Me parecería más llamativo y patológico, en medio de esa locura idealista, que alguien mantuviera la cabeza fría: sería psicopático, como tristemente fue el caso de muchos.

En la cárcel muy bien pudo fingir "locura", sobre todo si sabe que su diario va a ser leído por sus -carceleros-. Te sorprendería saber que grado de imaginación (y de dotes teatrales) alcanzan algunos para simular desequilibrios y lograr así reducciones de condena, permisos, un tercer grado cuando aún no le corresponde o un eximente.

Respecto al suicidio, se tiende a pensar que en todos los casos es un acto de locura, una prueba de patología mental o al menos de no estar en un buen momento emocional...no, no tiene porqué; así de pronto me viene a la cabeza el caso de Ramón Sampedro, un tipo de lo más equilibrado y con una decisión de morir muy meditada y respetable. El modo de suicidarse sí suele ser más elocuente respecto al estado mental de una persona, y a eso me refería al hablar de "autoestrangulamiento".

Hess pudo suicidarse (si verdaderamente se suicidó) por muchas causas que jamás sabremos; y desde luego no hay formas típicas de suicidarse en prisión... ni en ningún sitio.

En lo tocante a la irrefutabilidad...uf, muy poquitas cosas considero yo irrefutables, y desde luego la ciencia no está entre esas cosas, y mucho menos cuando hablamos de psiquiatría o psicología.

Precisamente la grandeza de la ciencia es su capacidad de ser refutada, ¿no?.

Saludotes peloneros.