Publicado: Jue Jun 28, 2012 2:35 pm
por Bitxo
jeje... Puedo dar fe de que aquellos que lograron, siquiera lo intentaron, resolver mis crucigramas pueden sentirse muy contentos de sí mismos :wink: . De hecho, fueron muy pocos los valientes. Y eso que di pistas de cómo resolverlos, a ver si así se animaba alguien más.

Bien, de colega a colega, arriesgándome a que me retrates, me gustaría aconsejarte un poco: un What is if..., a mi entender, no debe de partir de supuestos excesivos. Se debe fijar una fecha y proponer qué hacer a partir de ahí y con lo que había. Tú estás cambiando la personalidad de Hitler, los índices de producción, etc.. Ya puestos podrías añadir que Alemania disponía de bomba atómica y platillos volantes en 1939. Está claro que con otro Hitler o, mejor, sin un Hitler y con una producción mayor de armamentos Alemania lo hubiese tenido más fácil. Ahora bien, cabría explicar cómo y por qué Alemania dispone de una temprana economía de guerra. Porque para que Alemania dispusiera de una temprana economía de guerra hubiese resultado necesario una temprana visión de una guerra larga y global, cosa que no hubo y que, de haberla habido, hubiese resultado más que dudoso que Alemania hubiese provocado dicha guerra dadas sus carencias. Y de haberlo hecho, simplemente, no podemos dilucidar cuántas divisiones panzer hubieran existido pues, es de suponer, Alemania hubiese sentido la necesidad de una Marina de Guerra competente de verdad y de una flota de bombarderos estratégicos. Probablemente la guerra no habría empezado en 1939, sino más tarde, y la URSS hubiese estado igualmente más preparada.

Aumentar la producción en 1940 en la misma línea (un Ejército de escala operativa) probablemente habría desatado a los soviéticos. También habría que ver en cómo lo haces pues tienes un pequeño problema de orden interno: los alemanes no desean la guerra y, Hitler, muy consciente de ello y muy paranoico hacia cuanto ocurrió o creyó que ocurrió durante la PGM, es reacio a que los alemanes pasen por serias dificultades económicas. Pese a los grandes éxitos militares que calman los ánimos, el Reich no dispone de una auténtica economía de guerra hasta bien avanzada la guerra. Por algo será, digo yo. En cualquier caso, no se puede pasar a una economía de guerra de la noche a la mañana. Y menos cuando los empresarios están aún más mimados: la economía del III Reich no estaba tan planificada como la soviética. De hecho los empresarios que reconvirtieron sus empresas lo hicieron por dinero, y lo que daba más dinero no era fabricar tanques, sino cosas mucho menores como, por ejemplo, espoletas para granadas de mano. Es decir, no hubo una reconversión industrial ordenada. El poder de Hitler se basaba en un galimatías de subpoderes muy influyentes, desde una frustada base obrera hasta un empresario que deseaba enriquecerse. Y a todos había que contentar.

De todas formas, repito, para imponer una economía de guerra (e imponer es la palabra adecuada) es, además, preciso tener una conciencia de lo que va a venir. En 1940 Alemania trató de afianzar sus relaciones con los soviéticos y esperó lograr un acuerdo de paz. Hasta diciembre no se ordena planificar Barbarroja... ¿Para qué vas a promover una economía de guerra cuando aún no te hace falta y con las dificultades que contrae? No olvidemos que, aparte del rebote social, una economía de guerra conlleva la hiperinflación. Para ser exactos, Alemania ya estaba condenada a la hiperinflación debido a su programa económico previo. Pero se esperaba subsanarlo con una campaña exitosa. Por lo tanto, para abultar esa hiperinflación que seguro vas a sufrir debes disponer de un poderoso motivo. Alemania buscó una paz de circunstancias en 1940 y un status quo con la URSS de la cual dependía comercialmente. Una paz de circunstancias no supone que puedas hacer lo que te venga en gana y subsanar fácilmente el golpe económico.

Por último, si los soviéticos, ya muy suspicaces pese a todo, te ven fabricando armas terrestres a porrillo... ¿Hacia dónde van dirigidas si Francia ya ha caído? Es decir, existiría una reacción soviética distinta a la histórica.

En definitiva, no se debe mezclar una guerra ficticia con una real. Se debe -es, repito, mi opinión personal- partir de un escenario histórico y variarlo, pero hacerlo con lo que había hasta ese momento.