Publicado: Mié May 02, 2012 6:34 am
por Mario Bros
Anibal clar escribió:Aquí se propone parar al Ostheer justo antes de Tifón, con el fin de prepararse para pasar el invierno en adecuadas posiciones defensivas, recuperar el aliento y volver a la carga con renovadas fuerzas en la primavera de 1942.
Es decir, un parón que nos lleva desde octubre del 41 a abril del 42, seis meses más o menos.

Pero, ¿parar por qué?
Hasta ese momento, la Wehrmacht ha ido de victoria en victoria, jamás ha sido derrotada (salvo aéreamente en Inglaterra). Incluso en la URSS, los alemanes han derrotados a las fuerzas adversarias una y otra vez, han hecho cientos de miles de prisioneros, destruido miles de aviones, cañones y carros de combate, han destruido a los soviéticos en el peligroso flanco derecho del avance de Guderian (en la destrucción de 44 divisiones enemigas en el cerco de Kiev), han tomado Kiev, están muy cerca de completar el cerco de Leningrado, las repúblicas Bálticas están bajo la égida alemana, gran parte de Ucrania, con lo vital de su producción, hecho por el cual desvió Hitler allí sus fuerzas para a poyar a Rundstedt, obra en manos germanas.
El enemigo está descompuesto y se bate en retirada.
Sólo un último esfuerzo y el objetivo estará completado.
Moscú.
¿por qué parar?

Es que el problema no es la cantidad de divisiones que destruí, ni la cantidad de prisioneros que tomé, ni la cantidad de bajas que le ocasioné al ejército rojo, ni la cantidad de tanques destruídos o capturados. El problema es la cantidad de divisiones nuevas que aparacen, la capacidad de recuperación del coloso ruso, los recursos huanos y económicos de la URSS.
El problema es que yo soy un Hitler con los pies en la tierra, inteligente, cauto, perspicaz, con una gran capacidad de análisis y veo que a pesar de tantos éxtios, destrucción y muerte, los soviéticos siguen de pie, dando batalla en todos lados. Lejos de estar debilitados, o al borde del colapso, siguen peleando con uñas y dientes.
Luego veo mi ejército y me doy cuenta que está desgastado, que casi el 40% de tanques y hombres son bajas, que la logística está extendida y es caótica, que pasaron 20 semanas y no hay señales de que la guerra esté por terminar.
Ni uno de los objetivos se han cumplido, y aún falta la rasputiza y luego el crudo invierno ruso.
Llamo a mis industriales y les digo: Perdí 1500 tanques en Rusia, ¿me los pueden reponer?
Y me contestan: Ni loco!!! Esa es la producción de medio año.

Por eso debo detenerme, porque un Hitler más inteligente se da cuenta que se equivocó y que la frase de que bastaba una patada para que rusia se cayera a pedazo como una estructura podrida fue no sólo una frase desafortunada, sino un error garrafal que puede llevar al colapso de la Wehrmatch.

Yo creo que para Noviembre de 1941 todos los generales se daban cuenta que no iban a poder derrotar a la URSS, pero le costaba reconocer el error. Pensaba como piensas tú: se habían tomado miles de prisioneros, habían avanzado miles de kilómetros habían destruído miles de tanques, cañones y aviones. Y por lo tanto se ilusionaban conque los rusos estaban al borde del colapso y por lo tanto no les quedaba otra que seguir en una fug desesperada hacia adelante.
Pero el problema es que estaban confundidos y los hechos los ilusionaban, pero a su vez lo perturbaban.
Para noviembre no eran generales lúcidos, sino seres estresados y desesperados por llegar a Moscú.
Moscú era un imán que los atraía, sin darse cuenta que se dirigían hacia una trampa.

Por eso decidieron seguir, pero no porque estubieran convencidos de que Rusia estaba por colapsar, sino porque estaban tan desesperados y Moscú era como un talismán que los mantenía hipnotizados, lo que evitaba que pudieran pensar con criterio y con la cabeza fría.
Durante meses le habían insistido a Hitler que los dejara lanzarse sobre Moscú, que en Noviembre ya no podían echarse atrás. Una serie de factores sicológicos, de vanidades y de egos, los había trasnformado de generales astutos y preparados, en generales torpes y vanidosos, cegados por las cúpulas de la capital Rusa. Moscú era un factor de perturbación que había producido una gran confusión entre los generales. Esta ceguera sólo se producía en el GEC, porque en los otros 2 grupos los generales (que no estaban cegados por ningún oropel o gloria barata) aconsejaban pasar a cuarteles de invierno.
Y estos generales conservaban su lucidez y su sentido crítico porque no había ningún objetivo tan importante como Moscú, que era la frutilla del postre. Si bien Leningrado era un gran objetivo, era más bien simbólico. Y aparte a Ritter Von Leeb (jefe del GEN) le habían sacado su grupo Panzer y era un Mariscal prusiano sabio y prudente, que sabía que no tenía chances de conquistar la vieja capital de los Zares.
Por su lado el Mariscal Von Rundstedt (jefe del GES), era un general muy realista y práctico, con un ego muy bajo, en parte debido a su edad, en parte a un gigantesco sentido común producto de la sabiduría que dan los años.
Sin embargo (insisto) factores sicológicos generaban una gran perturbación en las neuronas y en los cerebros de los generales del GEC.

No sé qué piensas tú.

Espero que mi razonamiento y deducción no te haya parecido muy tonto