Publicado: Vie Sep 30, 2011 3:44 pm
por Domper
Mi opinión es categórica: el culpable de la derrota fue Freyberg.

Aquí en el hilo ya se han citado muchos de los problemas a los que se enfrentaba: una isla muy amplia, tropas desmoralizadas, con escaso equipo. Una estructura de mando rígida. Etcétera. Aunque tampoco hay que verlo todo tan negro: a pesar de todos sus defectos las tropas británicas habían luchado bien en Grecia (y muy bien en África) y seguirían haciéndolo en lo sucesivo. Las unidades rescatadas de Creta acabarían siendo consideradas las mejores tropas de las disponibles en Egipto.

Respecto al enemigo, también tenía ventajas. Eran tropas selectas voluntarias, eso siempre ha significado una capacidad muy superior a las tropas de recluta normal. La táctica alemana (tanto de pequeñas como de grandes unidades) era muy eficiente. Contaban con un importante apoyo aéreo, aunque no era abrumador. Y tenían la ventaja del atacante, pudiendo elegir el punto del ataque.

Pero no todo era de color de rosa. Las tropas eran valientes y maniobreras, pero su experiencia bélica era pequeña (las acciones de Noruega y Holanda generalmente contra escasa resistencia: eran más veteranas las tropas aliadas). Su armamento era ligero, y la técnica de lanzamiento podía causar que los infantes se quedasen sin su armamento individual. No disponían de la sorpresa: al contrario de lo que se ha dicho, los paracaidistas habían sido usados en todos las campañas previas (salvo Polonia), y en Holanda habían sido usados masivamente. En la lista aliada de posibles amenazas, los paracaidistas eran la número 1: en las zonas costeras británicas se construyeron obstáculos en los campos cercanos a la costa.

Y aquí entra Freyberg. Y me remito a mis mensajes del hilo http://www.zweiterweltkrieg.org/phpBB2/viewtopic.php?f=25&t=641&st=0&sk=t&sd=a. Al contrario de lo que se ha dicho, para Freyberg el ataque aerotransportado no era (o no debiera ser) ninguna sorpresa. Porque conocía los planes del enemigo.

La historia tiene un nombre: Ultra. Resumo aún más lo dicho en el otro hilo: gracias a los esfuerzos de varios genios del criptoanálisis, se había conseguido romper las claves alemanas e italianas. Especialmente los mensajes de la Luftwaffe eran leídos por los ingleses casi de corrido. Esta información era tan valiosa que había que proteger la fuente. Por ello la información se proporcionaba exclusivamente a los generales en jefe, que informaban a su Estado Mayor de lo que creían conveniente. Eso tenía un efecto: los Estados Mayores acababan creyendo que su jefe era un genio militar que olía las intenciones enemigas, y no le discutían nada.

Pues bien. Los primeros mensajes interceptados en Abril hablaban de un asalto anfibio y aerotransportado. Freyberg se aferró a esa idea y distribuyó sus tropas por la costa. Pero los siguientes mensajes indicaban claramente que el asalto sería aerotransportado, que los paracaidistas intentarían aeródromos y luego puertos, y que sólo entonces se enviarían tropas por mar. Pero Freyberg, con una tenacidad digna de mejor causa, se negó a admitirlo, y ni modificó su despliegue ni se dignó informar a su Estado Mayor, que estaba in albis sobre las intenciones alemanas.

Una pena. Porque por suerte uno de los oficiales presentes había realizado en los meses anteriores un reconocimiento de Creta e identificado las zonas más favorables para un asalto aerotransportado… que serían las atacadas por los alemanes. Especialmente el aeródromo clave de Maleme.

El día 20 los alemanes atacaron. En dos de los objetivos (Rezimo y Heraklion) fueron casi exterminados, unos pocos supervivientes quedaron dispersos. Sólo en Maleme se consiguió aguantar gracias al apoyo aéreo, pero fueron incapaces de tomar una colina (defendida por una compañía australiana) que dominaba el aeródromo. Pensaban que con la noche, al cesar el apoyo aéreo, serían derrotados. Pero ahora Freyberg siguió con las suyas.

A pesar de las noticias, Freiberga no hizo nada. Seguía pensando en ese asalto anfibio que nunca se produciría (como Ultra había indicado). No envió refuerzos, no informó a su Estado Mayor, ni siquiera se informó a la compañía australiana del valor de la posición. Su capitán, al llegar la oscuridad y tras soportar bombardeos todo el día, decidió retirarse. El resto es conocido.

Y ahora entra el “y si”. Supongamos que en lugar de Freyberg, favorito de Churchill, está cualquier otro general. Al no actuar tras las interceptaciones de Ultra hubiese recibido un “correctivo” del Estado Mayor Imperial o de Wavell. Y si hubiese tenido media neurona (si hubiese estado O’Connor, por ejemplo) ¿qué hubiese podido pasar? Imaginemos que en lugar de haber una compañía en Maleme, hay una brigada. Que derrotan a los paracaidistas, como pasó en Rezimo y Heraklion ¿cómo hubiese acabado lo de Creta?

Luego sin dudas: aunque tenía dificultades, Freyberg tuvo la ocasión de oro para haber conseguido una gran victoria. Si derrotaba a los paracaidistas, lo que era factible, no hubiese habido puente aéreo ni convoyes. Creta hubiese resistido el primer asalto… y tres semanas después Alemania atacaba a Rusia.

Con Creta en sus manos los suministros a Malta hubiesen sido más sencillos, se dominaría el Mediterráneo Central, se amenazarían los Balcanes, y a partir de 1942 Ploesti empezaría a saber lo que vale un peine.

Mi veredicto: Freyberg, culpable de uno de los peores errores británicos de la guerra. Parafraseando a Lincoln, “arrancó la derrota de las fauces de la victoria”.

Saludos