Publicado: Lun Ago 16, 2010 7:58 pm
por Juan Manoel
El “Etappendienst” y algunas de las correrías de los Mercantes al servicio de Alemania(parte 02) :


1.- El “Etappendienst” (parte 02) :

Según el mismo almirante Reader, durante los primeros años, las pérdidas fueron solamente del 10 %, pero, debido al fortalecimiento gradual de los aliados en el mar y en el aire, se elevaron hasta alcanzar el 75 % en 1943, fecha en que el almirante dimitió su cargo al frente de la Kriegsmarine, y la organización quedó disuelta.

Los agentes trabajaron bien, y los buques estuvieron dispuestos y cargados con las mercancías y los combustibles necesarios en cada caso siempre que fue preciso, pudiendo acudir fielmente a la cita secreta en algún punto remoto de cualquier océano, a fin de proporcionar víveres, carbón o combustible a algún corsario de superficie, submarino o buque de guerra alemán que los precisase, lográndose también el envío de ciertas mercancías y barcos a la misma Alemania.

Sólo se dio un fallo, que trajo consigo, como era de esperar, muy graves consecuencias para los aprovisionadores fantasmas. El petrolero Gdynia Esso fue capturado por un buque de guerra británico y se le cogieron los códigos secretos.

Como consecuencia de este imperdonable descuido y hasta que los alemanes se percataron de él y pusieron remedio a la situación cambiando los códigos, claves, cartas y lugares de reunión, el desastre se cernió durante treinta días sobre los barcos alemanes, pues conociendo los británicos los puntos en que permanecían estacionados o donde habrían de acudir a su debido tiempo, obraron pronta y eficazmente.

El 3 de junio de 1941, los cruceros ingleses Aurora y Kenya hundían al petrolero alemán Belchen al sur de Groenlandia. El buque de igual clase Gedania (rebautizado y utilizado después por los ingleses con el nombre de Empire Garden) era apresado por el Marsdale (“Ocean Boarding Vessel”) al día siguiente, setecientas millas al oeste del cabo Finisterre, y en la misma fecha, pero a doscientas millas de distancia, se hundía el carguero Gonzenheim, acorralado por el acorazado Nelson y el crucero Neptune. Durante la misma fatídica jornada, abría sus grifos de fondo, yéndose a pique a la vista del crucero pesado London, el petrolero alemán Esso Hambourg. El mismo crucero británico hundía en idéntica posición el día 5 al también petrolero Egerland.

A quinientas millas de Brest, el crucero ligero Sheffield echaba a pique al Frederic Breme el día 12, y el 15 era capturado por el portaaviones Eagle y el crucero Dunedin, setecientas millas al oeste de Port Etienne (Africa Occidental Francesa), el petrolero Lothringen.

Finalmente, se hundían a si mismos el 21 y el 23, respectivamente, los cargueros Babitonga y el Altestor, cerca de San Pablo el primero a la vista del London, y doscientas millas al oeste de Oporto el segundo, en presencia del Marsdale y de la Octava Flotilla de Destructores de la Gran Bretaña. ¡Tamaño desastre podía provocar la negligencia de un capitán poco cuidadoso!

Seis petroleros y tres cargueros abarrotados fueron hundidos o apresados por los buques de guerra británicos; cuatro habían sido enviados para abastecer al acorazado Bismarck, y los otros a los cinco submarinos. ¡Un rudo golpe para los germanos!

Pero a pesar de lo anterior, otros escaparon y se hicieron célebres, nombres como el Asterufer, Orsono Tennelfes o el petrolero Nordmarck, suelen repetirse en la literatura, que relata las correrías de la Kriegsmarine en la Segunda Guerra Mundial. Del mismo modo los buques capturados, y comandados por tripulaciones de pasaron a engrosar la “flota” y entrar en el sistema del “Etappendienst”, siendo un caso extraordinario, las acciones del Doggerbank, que trataremos en algunas entregas más.



Imagen

Dos corsarios tomando combustible, en el Océano Indico, de un petrolero enemigo apresado.



En el año 1943, debido al estricto bloqueo británico, las cosas se habían puesto muy difíciles para los buques alemanes que trataban de entrar o salir de la Francia ocupada, y, por si fuera poco, Portugal decidió entonces ceder bases a la Fuerza Aérea Americana en las islas Azores, prácticamente en la mitad del Atlántico norte. En vista de las circunstancias, el almirante Dönitz, nuevo jefe de la Kriegsmarine, optó por dedicar todos los recursos y energías disponibles a la guerra submarina, y el “Etappendienst” quedó disuelto. Pero solamente al final de la contienda, cuando los archivos completos de la Marina Alemana cayeron en poder de los Aliados, conocieron éstos la existencia de una organización tan eficaz como secreta, que tanto había contribuido al daño causado, en especial de los corsarios de todas clases, en sus vitales líneas marítimas de comunicaciones.

Merece destacarse en este tema, el papel fundamental que le cupo a las estaciones de vigilancia del tráfico radiotelegráfico que montó el Abwehr para espiar las comunicaciones de los mercantes y buques de guerra que surcaban los mares, con especial hincapié en los potenciales enemigos del Reich. A estas estaciones se las denominó “Puestos de Observación B”; la ubicada en Kiel por ejemplo, obtuvo grandes éxitos, en primer término escuchaba las comunicaciones correspondientes al tráfico marítimo de Dinamarca y Suecia, pero luego comenzó a hacerlo con las del Almirantazgo Británico con Asia, India y Australia, y consiguió hacerse con el código secreto de la flota y el Almirantazgo, que tan útiles servicios prestaría a los corsarios alemanes. Este servicio también fue en gran medida un logro de Canaris, de quien puede afirmarse fue uno de los principales artífices y responsables del apoyo prestado a estos buques.


Desde la próxima entrega veremos un par de historias, las que considero dentro de las acciones más destacadas de los mercantes al servicio de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.


Continuará.......