Publicado: Sab Nov 24, 2007 12:23 am
La Unidad K (segunda parte) :
C.- Operaciones :
3.- Los Hombres Rana :
En el mes de Diciembre de 1943, en la base naval de La Spezia, había una reunión muy particular, entre un grupo de oficiales de la Marina alemana, y seis hombres vestidos con monos de trabajo color verde, con pinta de obreros de los muelles. De estos seis hombres, dos eran alemanes, y los demás italianos. Su particularidad estaba en que eran unos expertos en el arte de adherir minas a los cascos de los buques enemigos; y aquella noche iban a hacer una demostración a estos oficiales, un tanto escépticos, de la misión alemana.
Los miembros de la misión alemana serían conducidos hasta un destructor italiano fondeado en la mitad del puerto. La demostración consistía en un ataque de parte de los seis hombres rana, contra el destructor. El ataque empezaría a medianoche, y se les daría una hora para llevarla a cabo.
Era tal el escepticismo, que un capitán de fragata, miembro de la misión, justificando que el personal de observación del buque eran expertos en guardia marítima nocturna, estaba dispuesto a establecer una apuesta. Uno de los nadadores alemanes, el teniente Alfred Von Wurzian, aceptó la apuesta, añadiendo que recomendaba que los observadores usaran prismáticos nocturnos para vigilar la superficie del agua. Se estableció que por cada nadador, que se descubriera se pagaría una botella de champán. En ese momento el capitán preguntó, que pasaría en caso de que un nadador descubierto no quisiera salir del agua. Von Wurzian le respondió que entonces sólo disparara al hombre. El capitán aceptó diciendo que darían tres llamados antes de disparar. Von Wurzian entonces remató con que la apuesta no estaba completa, y que por cada llamado erróneo o disparo sin efecto, deberían ser ellos los que pagaran una botella de champán.
Con esto comenzó la prueba, y entre la medianoche y la una de la madrugada fueron lanzados treinta llamados y fueron disparadas 12 balas de pistola : 10 entre las 0:00 horas y las 0:30, y dos más cerca de la 1:00. La incógnita era si los nadadores se habían acercado entre las 0:30 y las 0:50, pero nadie vio nada. Al final de cuentas, el personal en el buque pensó que los nadadores no habían llevado a cabo su misión. Pero la sorpresa para la los oficiales del buque vino cuando al abordar la lancha que los llevaría de nuevo a tierra, el marino que la tripulaba se dio cuenta que le faltaba el timón, que estaba allí dos horas antes. Al mismo tiempo, llegaban los nadadores al destructor, indicando que la misión estaba cumplida. Efectivamente, al revisarse el casco del buque, se encontraron las minas necesarias para hundirlo. Y tal como Stirling lo había hecho en Heliópolis, los nadadores pudieron convencer a oficiales de la Marina alemana, que actos de esta naturaleza eran posibles, y de paso se ganaron una caja de botellas de champán.
El 2 de enero de 1944, los dos nadadores alemanes, reciben en Valdagno, a los primeros treinta "reclutas voluntarios". La sorpresa fue mayúscula cuando estos "veteranos" vieron llegar a lo más graneado de los nadadores deportivos alemanes, para enseñarles la profesión de "hombres rana".
Lugar de entrenamiento de los hombres rana en Italia.
Von Wurzian junto a Richard Reimann, habían sido entrenados, para ellos transformarse en instructores por el teniente de navío Wolk, de la Marina italiana, e integrante de la famosa Décima MAS. Debe recordarse que después del armisticio llevado a cabo por los italianos, gran parte de la Décima MAS, continuaba al lado de las fuerzas del Eje, cosa que posibilitó que su entrenamiento fuera completo.
El entrenamiento de los treinta reclutas, con la asesoría de Wolk, consistía en pasarse cinco o seis horas al día en una piscina, nadando, cosa que era bastante aceptable para estos campeones alemanes. Se organizaban competencias de nado, primero sin equipo y más tarde con todo el aparato de hombres rana. Wolk decidió que para la etapa final del entrenamiento el equipo fuera trasladado a la laguna de Venecia, y que su entrenamiento sólo fuera nocturno para así mantener el secreto.
Ahora venía una parte muy importante para el entrenamiento, el vestirse para llevar a cabo la labor. Por encima de la ropa interior de lana, llevaban un traje de lana gruesa y tejida, para mantener el calor del cuerpo. Encima de esto, suéteres o chalecos de cuero, según el gusto de cada uno. Después venía el traje de natación, el que era de caucho muy ligero, con un espesor no superior al de una cámara de aire de una rueda de bicicleta, y estaba dividido en dos partes. Los pantalones, terminados en la forma de zapatos deportivos, llegaban en su parte superior hasta los sobacos y se enrollaban de vuelta hasta los muslos. Una chaqueta del mismo material les cubría la parte superior del cuerpo y se introducía en ella pasando la cabeza primero, la parte inferior de dicha prenda era recogida por la parte superior de los pantalones y enrolladas juntas hasta formar una especie de neumático a la altura de las caderas. Un cinturón de plástico ceñía este "neumático" y se mantenía fijado por una solución líquida de hule. En el cuello y las muñecas se sellaban las aberturas con una especie de brazaletes que mantenían el traje hermético al agua. Sobre el traje, hacia el pecho colgaba una bolsa de caucho, amarrada desde la espalda, un pulmón artificial. Desde su parte superior salía un tubo, con el cuál respiraban los hombres rana. En la parte inferior de este pulmón artificial, estaba un recipiente de oxígeno, con una válvula, con la cuál se llenaba el pulmón. Encima del pulmón estaba un cartucho de potasio, cuya función es extraer el letal carbono exhalado por los pulmones. El aire neutral, purificado y enriquecido en el pulmón artificial por la admisión de oxígeno era inspirado nuevamente. Sobre el se colocaba un traje especial de lona que servía de camuflaje y también protegía el traje de caucho contra las raspaduras. En los píes llevaban unos zapatos livianos, que les permitieran caminar, y sobre ellos se ponían unas aletas de caucho para ayudar al nado.
Equipo de nadador de combate. El traje inicial italiano con una gruesa escafandra y zapatos de plomo para caminar en el fondo. Obsérvese el pulmón de aire y dos estanques de oxígeno bajo él.
El vestirse era todo un arte, pues la flotabilidad dependía de la cantidad de aire existente entre el cuerpo y el traje de goma, y a más ropa más flotabilidad. Al entra al agua el hombre rana debía meter sus dedos entre el cuello y el traje, para permitir que saliera una cantidad de aire, pero no toda, para así mantener algo para que sirviera como protección contra el frío.
El hombre rana Herbert Klein usando un traje tipo alemán. Obsérvese los pulmones artificiales, el recipiente de oxígeno y el tubo con boquilla para respirar. Después de la guerra Herbert Klein fue campeón europeo en los 200 metros estilo pecho.
El nado se debía hacer sobre la espalda, inclinados ligeramente hacia un lado. Los brazos deberían estar contra el pecho, a no ser que se arrastrara alguna carga explosiva. Se avanzaba moviendo las piernas en forma de tijera y ayudados por las aletas que tenían en los pies. Este movimiento debía hacerse bajo el agua para evitar chapoteos, que pudieran delatarlos. Unicamente los ojos, nariz y la boca del nadador podían salir fuera del agua; la cara, ennegrecida con crema especial, era cubierta con una pequeña red verde oscura, casi negra, que se ataba al gorro de tejido negro que les cubría la cabeza. De esta forma, disfrazados, el hombre rana era muy difícilmente descubierto por el enemigo.
Su forma de ataque era el interrumpir todo movimiento a unas 20 yardas de un barco anclado, y sólo mover de vez en cuando las aletas de los pies, con mucha lentitud, para modificar el curso. El cuerpo y las piernas deberían estar casi verticales. Suspendido en el agua gracias al aire que quedara en el traje, con los ojos fuera del agua buscando en le oscuridad, deberían deslizarse hasta el barco. Aunque llegaran a tocar el casco del barco con la cabeza, no debían impedirlo, sólo se debían dejar llevar por la corriente natural, a la deriva, hasta llegar a la mitad del barco.
En ese entonces venia la parte más difícil, pues debían sumergirse silenciosamente, hasta una profundidad de dos brazas, arrastrando consigo la carga explosiva. Con solo exhalar el aire de los pulmones el hombre rana provocaba un lento descenso. Finalmente, debía alcanzar la línea de la quilla, sujetarse a ella con la mano y con la otra abrir la llave de oxígeno, llenando así el pulmón artificial que llevaba encima. Pero debía sujetarse fuerte, ya que al hacer entrar el oxígeno en el pulmón auxiliar, podía llevarlo de nuevo a la superficie. Después de abierta la llave del oxígeno, debía insertar el tubo respiratorio entre sus dientes y con el último soplo que contenía su organismo, expulsar el agua del tubo antes de aspirar aire de nuevo. Esta operación debía hacerse bajo el agua para que las burbujas se estrellaran contra el casco del buque y no salieran a la superficie. Después debía colocar la mina contra la línea de la quilla, y nadar sumergidos alejándose por un largo trecho para salir a la a la superficie nuevamente a una distancia prudente.
Se necesitaron cientos de ataques simulados antes de que los hombres rana pudieran hacer la operación si errores. Cualquier error podía provocar la muerte del nadador y el fracaso de la operación. Se realizaron ataques simulados a antiguos buques italianos anclados en la laguna de Venecia.
Los hombres rana eran entrenados para hundir buques con cargas explosivas de 15 libras, o con descomunales torpedos de tres toneladas en ríos donde las orillas podían estar tomadas por el enemigo.
Algunos entrenamientos más avanzados fueron, el que se les llevara mar adentro en una lancha, a una distancia apreciable, y soltados allí para volver al punto de partida, por si solos, sin mas ayuda que una brújula que llevaban a manera de reloj de pulsera.
Otras definitivamente fueron operaciones de comando, como cuando asaltaron un poco custodiado arsenal naval italiano, o cuando casi roban una lancha torpedera italiana, escapando perseguidos por una lluvia de balas.
Equipo de nadadores de combate alemanes observando un ataque aéreo en Italia.
Apenas estos primeros treinta hombres habían terminado su entrenamiento, cuando el lugar de estos ya estaba ocupados por nuevos reclutas.
Cuando el 6 de Junio de 1944, los aliados desembarcan en la Bahía del Sena, la Unidad K tenía 30 hombres rana para mandarlos a la acción.
4.- Los Hombres Rana - Operaciones en Francia :
El 12 de Junio de 1944, los británicos habían extendido hasta Caen y hacia el este sobre el Orne y el canal que conducía al mar. Todos los abastecimientos y refuerzos para estas tropas británicas tenían que atravesar los dos puentes que cruzaban el Orne y el canal Caen.
Puente tomado por tropas aerotransportadas británicas en el Canal Caen.
Alemania no había podido provocar ningún daño en dichos puentes, ni con los débiles ataques de la Luftwaffe, ni por el ataque de tropas de asalto por tierra, por lo tanto la única solución era atacarlos desde el agua, y esto daba a los hombres rana de la Unidad K, la oportunidad de demostrar sus capacidades.
Se enviaron diez hombres seleccionados desde Italia, capitaneados por Von Wurzian. Cuatro de los comandos fueron heridos en un ataque aéreo antes de llegar a París. Al llegar a Caen, los seis hombres restantes fueron puestos al mando del teniente Prinzhorn ( MEK-60 ), ya que a Von Wurzian se le tenía prohibido el tomar parte en los combates, debido que su pérdida, en su calidad de instructor de hombres rana, sería irreparable para la unidad.
El 22 de Junio, los seis hombres con Prinzhorn a la cabeza, estaban listos en Caen con dos minas torpedo, una para cada puente. Siendo las 22:40, se conectó el mecanismo de relojería de las minas torpedo, para que explotaran a las 5:30, para después depositarlas en el agua. Al entrar en ésta, ambas minas, tanto la que se depositó en el río Oren, como la que se puso en el canal Caen, se fueron directamente al fondo. Dado aquello, Prinzhorn mandó a traer latas vacías de petróleo, para adosarlas a las minas. La razón de éste percance fue que el grado de flotabilidad de las minas torpedo había sido ajustado para el mar, y no en un agua liviana dulce, como las del río y el canal. Con las latas se pudo ajustar mejor la flotabilidad de las minas, y aunque algunas de éstas sobresalían por la superficie, y podían ser vistas por el enemigo, se decidió correr el riesgo.
A los equipos ( tres nadadores cada uno ) se les habían entregado mapas, con la ubicación de los puentes y los caminos, para que pudieran guiarse.
El equipo que entró al canal Caen, debía llegar al segundo puente. Con grandes dificultades, pero sin ser descubierto, en especial de los centinelas del primer puente, se trasladó la mina torpedo al objetivo. Después de la 1:30 de la madrugada, los tres nadadores llegaron a unas cien yardas del puente. Nadando sigilosamente, llegaron bajo su estructura. Colocaron en posición la mina, y enterraron dos pequeñas anclas, que estas llevaban, para mantenerla a 90 centímetros sobre el lecho y sujetarla adecuadamente a la columna central del puente. Se aseguraron que el disparador del reloj funcionaba perfectamente, y se alejaron en forma tan sigilosa como la que habían llegado. Al llegar a Caen, se reportaron con Prinzhorn. El oficial los felicitó y mostrándoles un mapa, pidió que le enseñaran el lugar exacto en el cual habían puesto la mina. Al ver el mapa, los nadadores se dieron cuenta que el lugar no concordaba, ya que el puente a destruir, quedaba aún más lejos. Al comparar los mapas, se pudo ver que en el de los nadadores habían dos puentes, y no tres como en el del oficial. Esto significaba que un puente había sido omitido en el mapa, y por lo tanto ellos llegaron al segundo puente y no al tercero.
Prinzhorn recibió el informe que a las 5:30, el puente había sido destruido, y aunque no era el correcto, el oficial no se deprimió por ello, ya que al fin y al cabo era un puente menos para el enemigo, y los nadadores habían cumplido su misión sin ser descubiertos.
El otro equipo, que tenía que destruir el puente del río Orne, tuvo problemas al comienzo, ya que uno de los nadadores tuvo que quedarse a medio camino, debido a que sus aletas le dañaban los pies y no pudo seguir nadando, por lo que decidió quedarse. Los otros dos siguieron, y llevando su pesada carga, ayudados por la corriente, llegaron a una barrera de madera, dispuesta por los aliados, para impedir el paso de minas que por aquellas aguas estaban a la deriva. No tuvieron dificultades para pasar, y al poco rato divisaron el puente principal. Tal como lo había hecho el otro equipo fijaron la mina a la columna central, y retornaron a Caen. Al volver se dieron cuenta del por qué su viaje había sido tan rápido. Las corrientes eran muy fuertes, y no pudieron volver a nado. Decidieron dejarse llevar por ellas y busca un lugar seguro para salir del agua, y tratar de volver por tierra. A las 5:30, sintieron la gran explosión, y se dieron cuenta de que su misión había sido exitosa. Siguieron por el agua hasta un lugar en el cual el río se acerca al canal, salieron rápida y sigilosamente del agua, recorrieron las 400 yardas que separaban los dos cursos de agua, y procedieron a volver por las aguas más calmas del canal. Los dos hombres volvieron a Caen, sin mayores contratiempos. En cuanto al tercer nadador, que se había quedado en el camino, éste al no volver sus compañeros, entró al río con el objetivo de ayudarles a volver, o rescatarles, en caso de que fuese necesario, pero como después de la explosión los británicos redoblaron las guardias, fue descubierto, hecho prisionero, se cree que herido, muriendo en cautiverio.
Esta primera operación de los hombres rana de la Unidad K, se puede considerar un éxito, dos puentes ocupados por el enemigo destruidos, y sólo una pérdida que contar.
El vicealmirante Heye con el almirante Doenitz inspeccionando el equipo de los hombres rana alemanes.
Otra operación se suscitó cuando la batería costera de Bac du Hode, cayó en manos enemigas, y los artilleros de la Marina alemana no tuvieron tiempo de destruir los cañones de 150 milímetros y las municiones. Los aliados empezaron a utilizarlas enseguida para su propio beneficio, amenazando seriamente El Havre.
Después de varias tentativas de ataque fallidas por parte de la Marina, el almirante a cargo de El Havre solicitó a Prinzhorn que se hiciera cargo con su MEK. La idea era hacer una operación de comandos por el mar.
No se pudo encontrar la fecha exacta en que se llevó a cabo esta operación, sólo su relato, pero debe haber sido a los pocos días de producida la Invasión de Normandía.
Se hizo una primera tentativa de ataque a bordo de una lancha de asalto de infantería, pero esto no funcionó.
Prinzhorn pidió dos Lentillas ( lanchas explosivas ), que con sus nuevos silenciadores podían navegar a 8 nudos si hacer mucho ruido. Utilizando, además, a un ex sirviente de la batería, se interiorizó de su ubicación exacta y de todos los accidentes que había en el terreno circundante. Con esta información, se dispuso a intentarlo de nuevo. Dispuso además, que para encontrar el punto de desembarque, y tener puntos de referencia, se instalaran un par de poderosas lámparas portátiles en el techo de dos casas bien ubicadas, con una distancia vertical entre las dos. Con estas luces se podría guiar y poder estar seguro del punto exacto de desembarque.
Flotilla de Lentillas.
Base de flotilla de Lentillas.
Lentilla llegando a su base.
A las 23:45, Prinzhorn y un equipo de siete hombres del MEK-60, se encontraban a bordo de las Lentillas, utilizando como guía al ex sirviente de la batería.
Las luces guía no funcionaron, debido a un ataque aéreo en El Havre, que lo dejó sin energía eléctrica, por lo que el equipo Sin puntos de referencia y a punta de remos, llegaron a la orilla, dándose cuenta que había desembarcado algunos kilómetros demasiado al oeste. Reembarcaron y de nuevo con remos, llegaron a un punto más favorable, y siguieron su avance a pie. Hacia las 2:30, el guía informó que estaban cerca, a unos cien metros de le batería.
Los comandos se pusieron a cubierto, mientras Prinzhorn con el guía recorrían el terreno. Se verificó que la puerta de entrada al recinto estaba custodiada, pero el guía le mostró otro camino, un "camino privado", entre unos matorrales. Era un sendero que corría a lo largo de una tapia, unía el borde la roca en que se encontraba la batería con la carretera asfaltada que pasaba detrás de la posición.
Volvió y recogió a sus siete hombres, pasando muy cerca de los centinelas que custodiaban la batería, y aunque sus trajes mojados, emitían ruidos, además de arrastrar sus cargas explosivas, no fueron descubiertos.
Las instrucciones eran sólo emplear las armas en un último extremo. Sigilosamente entraron en el recinto. Tres de los marinos deslizaron las cargas en el alma de los cañones, mientras otros tres se introducían más dentro de las aberturas para tirar las cargas en los depósitos de municiones. Todo fue hecho con una precisión admirable, sin cometerse ninguna falta. El centinela de la entrada no tuvo ninguna sospecha, al igual que los demás soldados dormidos. Para que las cargas estallaran, se usaron fusibles de cargas submarinas, las que estallaban en cualquier condición de tiempo. Las cargas se habían puesto para estallar en los cañones a los cuatro minutos y en las municiones a los cinco.
Los hombres se reunieron, dieron su parte a Prinzhorn, y salieron por el "camino privado" tan sigilosamente como habían entrado. Llegaron a la playa y sintieron el estallido. Nadie resultó herido, la batería estaba destrozada, y se regresó a El Havre sin incidentes.
Esta fue una de las 24 operaciones que llevó a cabo el MEK-60 entre la invasión y la evacuación de Francia. En este período, cuando había algo que hacer y se creía imposible, se mandaba estos hombres de la Unidad K, siempre demostrando que un pequeño grupo de hombres intrépidos, bien entrenados y equipados, era perfectamente capaz de conquistar victorias sobre un enemigo considerablemente superior.
El MEK-60 siguió actuando en Bélgica y Holanda, donde nuevamente hicieron que hablar de ellos. Aunque sus operaciones y el éxito de ellas se mantenía en secreto, había indicios de que el enemigo ya las conocía, o por lo menos en parte. La estación de propaganda de Caláis, llegó hasta proferir amenazas contra los "granujas de la banda de Prinzhorn". Estos hombres y su comandante se sentían halagados de cómo se referían de ellos los aliados.
5.- Los Hombres Rana - Operaciones en Bélgica :
Después de que los aliados habían ingresado a Francia y hecho retroceder a la Wehrmacht, hasta la frontera de Alemania, ciertas unidades rápidas aliadas se lanzaron a Bélgica, conquistando Amberes después de un breve combate. El comandante del puerto alemán murió organizando la destrucción, pero la presa principal situada en Kruisschans, permaneció intacta.
Británicos en Bélgica, en las cercanías del Canal Alberto.
El hecho constituía una ventaja considerable para los aliados. Amberes, uno de los puertos mejor equipados de Europa occidental, podía entonces servir de base de aprovisionamiento a los ejércitos aliados para lanzarse por el corazón de Alemania. Amberes se encuentra a una gran distancia del estuario de Escalda, por lo que la marea siempre se hace sentir, ya que el sector posee importantes corrientes de agua. La presa de Kruisschans tiene por tarea mantener el agua al mismo nivel. Todas las naves para entrar o salir del puerto deben flanquearla. Y ahora estaba en poder de los aliados.
Había que atacarla, y se encomendó la misión al MEK-60.
Después de un estudio de la situación, demostró que sólo podían llegar a la presa, los nadadores de combate. Los aliados habían obstruido los mil metros que precedían a la presa con varias líneas de redes. La fuerza de las corrientes impedían a los hombres nadar la distancia de ida y vuelta, por lo que se decidió transportarlos en Lentillas hasta las cercanías de la presa. Ya que las orillas del río estaban custodiadas por el enemigo, las embarcaciones podían ser descubiertas, por lo que el ataque debía ser hecho en una noche especialmente oscura, de cielo nublado, y un tiempo ojalá neblinoso. Por otra parte el acercamiento debía ser hecho con la marea, ya que de otro modo, se debería emplear la fuerza de los motores al máximo, lo que produciría mucho ruido. En consecuencia, los nadadores sólo podrían operar en marea alta, a muy poca distancia bajo el pasillo de la presa, la cuál estaba custodiada permanentemente. El personal no puso impedimento a esta situación.
Para ejecutar la operación se definió el uso de unas nuevas minas torpedo (To-Minen) desarrolladas por la Unidad K, para destruir esta presa de 35 metros de ancho. Estas eran largos flotadores de aluminio que contenían cargas submarinas equilibradas ( al ser llenadas de gas amoniaco ), de tal forma de permanecer justamente bajo la superficie, con flotabilidad negativa de 30 o 40 gramos. En general eran dos los nadadores que los que iban adelante remolcando esta mina, con la ayuda de cuerdas, y otro atrás la guiaba corrigiendo el curso. En aguas calmas, los nadadores no tendrían dificultad para llevarlas a su objetivo. Estas minas torpedo no explotaban nunca en la superficie del agua, sino que al pie del objeto a destruir con el fin de acrecentar el efecto destructor por la masa de agua intermedia. Con la ayuda de botones se ajustaba finalmente la mina, hundiendo el torpedo y el detonador.
Se usarían dos minas con una tonelada de explosivo cada una. La segunda mina se usaría si la primera se averiaba.
La noche del 15 al 16 de Septiembre de 1944, salieron de la boca del Escalda dos Lentillas. En cada una iban un jefe de grupo, un dragaminas, tres nadadores y una mina torpedo remolcada. Un equipo lo lideraba el alférez Doerpinghaus y el segundo Prinzhorn.
La noche era muy oscura, y en el estuario había una densa neblina, lo que era excelente para el ataque. La primera Lentilla salió primero, avanzando silenciosamente con su motor ajustado a 8 nudos, velocidad que no se alcanzaba debido al peso de la mina que remolcaban. Añadiendo 4 o 5 nudos de velocidad era fácil calcular cuando se llegaría a la altura de la presa.
Dorpinghaus y sus hombres buscaron unos grandes pilares llamados "duques de Alba", después de los cuales se encontraba la presa. Al encontrarlos ataron la Lentilla a uno de estos pilares en la rivera este del río, y desatando de ella la mina torpedo siguieron por el agua, arrastrándola, relativamente cercanos a la rivera para guiarse.
Al cabo de diez minutos de nado se encontraron con la primera red, la que esquivaron sin contratiempos. La segunda la encontraron diez minutos después. Esta era más cerrada que la anterior, por lo que buscaron un pasaje, y la flanquearon. Para las dos redes siguientes, se hizo lo mismo, se ubicó un pasaje y fueron flanqueadas.
Cuando se pasó la última red, el equipo se encontró a 50 metros de la presa. Sigilosamente nadaron hacia la presa, empujando la mina torpedo contra la presa. Accionaron el botón de sumersión, y la mina torpedo se fue al fondo, arrastrando con ella a dos hombres. Estos nadadores usando los aparatos respiratorios, bajo el agua, colocaron en su lugar la mina torpedo y accionaron el botón de detonación, emergiendo a la superficie y tomando retirada, ayudando a uno que tenía el cuerpo completamente helado.
Una hora y cuarto después encontraron la Lentilla y fueron izados a bordo, retornando a la base. No habían andado casi nada, cuando vieron una embarcación que se les acercaba a toda velocidad, no pudiendo reconocer si era la Lentilla del segundo grupo o una lancha patrullera aliada. No quisieron saber de quien se trataba, por lo que huyeron a 30 nudos por el río. En realidad como se pudieron dar cuenta más tarde era la Lentilla de Prinzhorn, los que no habían podido localizar el objetivo, y cuando se dieron cuenta de ello, dieron media vuelta, logrando ver la presa, justo en el instante que el primer equipo ya iniciaba su regreso.
Prinzhorn, se dio cuenta perfectamente que la otra embarcación era la Lentilla del primer grupo, y al ver la velocidad que tomaban, se dio cuenta también que ya no arrastraban la mina torpedo, por lo que asumió que habían cumplido la misión. Al llegar a la base Prinzhorn recibió el parte de sus hombres, por lo que los felicitó por llevar a cabo satisfactoriamente la misión, nuevamente la había realizado en las barbas del enemigo sin que éste se hubiera dado cuenta, y sin ninguna baja.
A las 5 de la madrugada, una gran explosión sacudió toda la zona. A la mañana siguiente fotografías aéreas demostraban que la presa estaba rota. Los aliados tardaron tres meses en volver a repararla.
5.- Los Hombres Rana - Operaciones en Holanda :
Después de que los aliados lanzaran la Operación Market-Garden, cayeron en su poder intactos los dos importantísimos puentes del río Waal, cerca de Nímega, a pocos kilómetros de la frontera germano-holandesa; uno, el ferroviario, que, en la precipitación de la retirada, los alemanes sólo habían destruido parcialmente su sistema de rieles; otro, cuya carretera permitía el paso a los tanques más pesados.
Puente carretero en Nímega.
Estos dos puentes adquirieron una importancia excepcional ; los alemanes trataron por todos los medios de destruirlos mientras los ingleses considerándolos tan preciosos como una joya, organizaron en pocos días una defensa al parecer infranqueable. Algunos grupos de asalto del ejercito que trataron de destruir estos puentes no pudieron acercarse al objetivo y la Luftwaffe tubo que renunciar en su afán de bombardearlos.
En esta situación, se llamó a la Unidad K. El MEK-60 fue reforzado por el MEK-65 al mando del alférez Richard, y se instalaron en una granja cercana al río a poca distancia de la frontera holandesa y dieron principio a los preparativos. Se estudió en todos sus detalles los puntos del problema : el curso del río y sus corrientes, la posición de los puentes y su amplitud, su tipo de construcción, los pilares que se deberían destruir, la cantidad de explosivo necesaria, la defensa enemiga de las orillas y en los puentes mismos, la distancia a recorrer, las condiciones del tiempo, el apoyo eventual que deberían solicitar a ciertas divisiones de la Wehrmacht; en resumen, todo lo que les permitiera evaluar con precisión si es que en realidad la operación era factible, y si era así, sus posibilidades de éxito o fracaso.
El análisis dio como resultado, que las dificultades encontradas en las operaciones anteriores, no eran comparables a las dificultades que presentaba esta nueva operación.
Del mismo modo lo complicada de esta misión, también dio como resultado que los comandantes de los dos MEK, tuvieran opiniones diferentes en cuanto de cómo se debiera realizar.
Richard opinaba que un acercamiento con Lentillas era imposible y que serían descubiertos, por lo cual tan sólo los nadadores de combate podrían llegar al objetivo.
Por el contrario, Prinzhorn pensaba que si las condiciones del tiempo eran favorables habría mayor oportunidad de éxito en un ataque con Lentillas; estimaba además que las corrientes eran muy fuertes, en especial por un pequeño recodo que tenía el Waal en ese lugar. Prinzhorn opinaba que suponiendo, y en las condiciones más favorables, que los nadadores pudieran divisar las columnas de los puentes a 150 metros, sería muy problemático que pudieran en una distancia tan corta, vencer la fuerza de la corriente para vencerlas, además que deberían arrastrar las pesadas minas torpedo al objetivo, por lo cual sus movimientos serían bastante más limitados. Los pilares eran tan macizos que necesitarían tres toneladas de explosivo cada uno. Tal cantidad de explosivos en las minas torpedo, les daría demasiados problemas para llevarlas adecuadamente y serían inexorablemente arrastradas hacia la orilla o sea hacia el enemigo.
Ya que los pilares de los puentes eran muy grandes, más de once metros de largo y cerca de cuatro de espesor, además de suponer que se necesitaría tres toneladas de explosivo, se tenía claro que no sería suficiente anclar una mina en sus cercanías, ya que la explosión las dañaría sin lugar a dudas, pero sin llegar a destruirlas. Se necesitaban medios más potentes, se estudió que se necesitaban dos cargas enormes dispuestas contra las fachadas opuestas que deberían explotar al mismo tiempo con el fin de producir dos gigantescas fuerzas de tracción.
Se escogió el uso de dos minas torpedo que contenían una tonelada y media de explosivo cada una. Tenían cinco metros de largo y un diámetro de 56 centímetros. Estaban equilibradas de manera que flotaran bajo la superficie. Se accionaba el detonador al retirar un gancho situado en la parte superior. Para hundirlas, siguiendo la trayectoria de los pilares, bastaba con apretar un botón.
Estos dos torpedos fueron atados en sus cabos traseros con cierta distancia entre ellos con la ayuda de un cable muy resistente de 15 metros de largo. La intención era que acercarse al pilar los hombres de la unidad depositarían el "paquete", de manera que uno de los torpedos pasara a la izquierda del pilar y el otro a la derecha.
Se necesitarían tres "paquetes", uno para el puente ferroviario, y dos para el puente carretero.
Todavía quedaba por decidir como se transportarían las minas, con hombres rana o con Lentillas.
Dos nadadores se ofrecieron de voluntarios, para recorrer 35 kilómetros en el río. La operación se realizó de noche y no fueron descubiertos, pero los resultados no fueron del todo buenos, ya que las corrientes les impidieron llegar a los pilares, por lo que de nuevo salió la idea de remolcar las minas con Lentillas, las que ayudadas por sus motores podrían vencer las corrientes.
Pero ocurrió algo bastante distinto que cambió la forma de ejecutar la misión. Hitler designó un nuevo jefe para la misión. Este era el capitán de la Abwehr Hummel, acompañado por dos de sus hombres. Este oficial siendo parte de la Unidad Skorzeny, había sido entrenado en operaciones con hombres rana en Italia por los hombres de la Unidad K y la Décima MAS. En aquella época se le conocía como capitán Helmers. Es necesario indicar que la Abwehr creó una escuela de nadadores de combate propia, los que después fueron asignados a la Unidad Skorzeny con el nombre de Grupo de Hombres Rana del Danubio.
Lo anterior causó indignación en los hombres de los MEK. Además este oficial desechó los proyectos que tenía la Unidad K para llevar a cabo la misión. Entre otras cosas consideró que el acercarse a los puentes en forma silenciosa y secreta no era primordial, ya que si los defensores de los puentes los descubrían se les podía mantener a raya con ametralladoras de algunas lanchas de asalto mientras los nadadores cumplían la misión...
Los hombres de la Unidad K consideraron este tipo de ataque un suicidio.
Después de la llegada del capitán Helmers o Hummel, solicitó al vicealmirante Heye, que se le asignara otra misión, y es allí cuando se le asignó el ataque a la presa de Kruisschans, ya relatada anteriormente. Cuando el MEK-60 volvió nuevamente a Nímega se encontró con algunas sorpresas.
El capitán Helmers había insistido en que se efectuara un reconocimiento hasta los puentes. Envió dos embarcaciones cuyos motores no fueron lo bastante discretos, y fueron descubiertas, por lo que tuvieron que volver perseguidos por las balas enemigas.
Lo anterior puso en alerta a los ingleses, que pudiera ser que los alemanes atacaran los puentes por el río. Establecieron "barreras luminosas" antes de llegar al primer puente, el carretero, instalando proyectores para explorar la superficie del agua. Iluminaron los puentes, reforzaron los centinelas y doblaron el número de armas ligeras en las dos orillas del río y entre los puentes, que se encontraban a unos 500 metros el uno del otro. Sobre el puente ferroviario, se instalaron varios nidos de ametralladora.
Lo anterior desechó totalmente alguna posibilidad de ataque usando Lentillas, y la única posibilidad era el uso de los hombres rana.
Ahora aquí se encontraron también dos situaciones opuestas. El exceso de iluminación era una ventaja, ya que los nadadores tendrían una gran visibilidad de los puentes. Pero a la vez, se transformaba en dificultad, ya que debían trasladar las tres toneladas de explosivos, sin ser vistos por los reflectores y en esas aguas con tantas corrientes.
En este minuto fue la Unidad K, la que inconscientemente tomó el mando tácito de la operación.
Se decidió dejar pasar una semana, para dar tiempo a que el enemigo se calmara un poco. El objetivo se logró, ya que al cabo de ocho días, el puente carretero dejó de ser barrido por los reflectores, aún cuando el puente conservó el mismo alumbrado.
En la noche del 28 al 29 de Septiembre de 1944, los comandos se deslizaron al río, a una distancia de 10 kilómetros de Nímega. Se designaron tres grupos de 4 nadadores cada uno, en total 12 hombres rana. Cada uno de los "paquetes", antes descritos, sería remolcado por los cuatro hombres. El primer grupo debía destruir el puente ferroviario; los otros dos el puente carretero.
El primer grupo lo comandaba el contramaestre radiotécnico Heinz Bretschneider, que ya había tenido al mando un grupo de nadadores en el ataque al puente del río Orne. Este grupo se deslizó por el río sigilosamente, y con bastantes dificultades, arrastrando la pesada carga de explosivos. Lograron pasar entre los pilares del puente carretero, nadando sumergidos, sin ser descubiertos. Pero antes de llegar al puente ferroviario, a unos 200 metros del puente carretero, se encuentran que los británicos estaban construyendo un puente de pontones que atravesaba el río en toda su longitud. Nadie se había percatado antes de este puente auxiliar, que no estaba en los planes. Trataron de pasar bajo éste, pero la mina torpedo se atoró en alguno de los botes. Nadaron en la superficie desatorando la mina, mientras los británicos estaban a no más de un metro de ellos; los comandos sentían sus pasos, escuchaban sus voces y veían sus cigarrillos encendidos.
El puente ferroviario no estaba iluminado, pudiendo reconocerlo por sólo por la caída de algunas bombas de lanzadas en un ataque aéreo alemán, en un lugar cercano. Los comandos nadaron a la deriva con la mina hacia el poderoso pilar, eran los últimos 100 o 150 metros. El personal separó las dos partes de la mina, cuatro o cinco metros una de otras, colocándolas paralelas unidas por el cable. Las pusieron en posición a cada lado del pilar, Tiraron simultáneamente los dos ganchos de detonación y las hundieron, y salieron de la zona en forma tan sigilosa como habían llegado.
En cuanto a los otros equipos de nadadores, la operación la realizaron en forma similar al equipo del puente ferroviario. En el caso segundo equipo, destinado al puente carretero, no tuvo incidentes en la primera parte, pero por una mala apreciación de la distancia al objetivo, en un momento dado se encontraron demasiado cerca de la orilla oeste, colocándolos en una posición bastante angustiosa. Ya se encontraban cerca del puente pero a no más de 50 metros de la orilla. Se toparon con un tronco que había en el río, el que fue imposible de esquivarlo, y las minas torpedo tocaron fondo, además que el agua llegaba a la cintura de los comandos, y a cincuenta metros de las posiciones inglesas. Optaron por desplazar las minas a aguas más profundas. Cuando en eso estaban sintieron gritos y disparos, dándose cuenta que el tercer equipo, también destinado al puente carretero, estando en una situación análoga, había sido descubierto, y se dispersaron dejando la mina torpedo en el lugar. De este equipo un nadador fue muerto, dos heridos y otro hecho prisionero.
Esta situación de concentración de las fuerzas enemigos frente al tercer equipo, hizo que para el segundo equipo renaciera una pequeña posibilidad para tratar de cumplir su misión. Se deshicieron del obstáculo y continuaron, llevando a la mina torpedo a aguas más profundas. Llegando al puente, se dieron cuenta que a ellos también les disparaban, por lo que sumergieron las minas como estaban y accionaron los detonadores. Los nadadores se dejaron llevar por la corriente, y finalmente fueron capturados por los ingleses, siendo uno de ellos herido.
En cuanto al primer grupo, que atacó el puente ferroviario, dos de los nadadores quedaron en el camino de regreso, el cansancio y el frío hicieron mella en ellos, siendo capturados por los ingleses, uno herido. Sólo Breitschneider y Jaeger regresaron.
A las seis de la mañana detonó la mina destruyendo el puente ferroviario. En cambio el puente carretero, sólo se sacudió su estructura, resistiendo, ya que las únicas minas que fueron instaladas, no se hicieron correctamente, por lo que siguió siendo utilizable.
De los 12 nadadores de combate que salieron, diez fueron capturados después de un combate bastante dramático de algunos, y tres de ellos murieron a consecuencia de sus heridas. A los dos nadadores que regresaron se les concedió la "Cruz de Oro de Alemania".
El enemigo reforzó de tal forma las defensas del puente, que ninguna otra operación con nadadores fue posible.
Después de la operación, el 6 de Octubre de 1944, el "Times" de Londres, publicaba que "el ataque efectuado por los alemanes contra los puentes del Waal cerca de Nímega, constituía una de las empresas más atrevidas de toda la guerra". Seis semanas más tarde, un parte del Alto Mando de la Wehrmacht, entregaba algunos detalles de la operación, hablando por primera vez del éxito obtenido por los nadadores de combate de la Marina. La agencia inglesa Reuter, entregó la traducción completa del comunicado alemán, agregando que "nadie ha desmentido oficialmente esta afirmación de los alemanes referente a los resultados obtenido por sus hombres rana". En enero de 1945, "Picture Post", calificó esta operación "como la hazaña más sorprendente de la guerra".
Después del ataque con los nadadores a los puentes del Waal, la Unidad K, intentó otra operación, pero ahora con submarinos de bolsillo, que será tema de la tercera parte de la Unidad K.
6.- Otras operaciones de Hombres Rana (a modo de paréntesis) :
Me gustaría puntualizar algo. La Unidad Skorzeny tenía una unidad de hombres rana, como ya hemos dicho anteriormente.
Este grupo fue formado por la Abwehr casi en la misma época en que se formaba el segundo grupo de hombres rana en Italia, e instruido por los instructores de la Décima MAS y los primeros instructores de la Unidad K.
Su primera misión, fue la de Nímega, que en más de algún documento el propio Skorzeny ha intentado dejar entrever que fue una misión de ellos, cosa que no fue así.
Después de esta misión, Skorzeny siempre consideró que su participación en ella fue un fracaso, pero considero que si fue un fracaso, no por los resultados, sino que principalmente por el hecho que sus hombres nunca pudieron tomar las riendas de la misión, actuando con un grado de prepotencia, además de que sus teorías eran bastante equivocadas, como se probó en los hechos que ocurrieron.
Después de lo de Nímega esta unidad tuvo una única nueva misión.
El 7 de marzo de 1945, los norteamericanos toman un puente intacto en el Rhin, el puente Remagen, el que no pudo ser volado por fallas en las cargas explosivas.
El puente Remagen.
Hitler encolerizado, considerando la captura del puente como algo personal, citó a Skorzeny.
Cuando éste llegó al cuartel general, el Furher ya se había acostado. Fue recibido por el general Jodl, quien le confió la misión de destruir el puente inmediatamente con la ayuda de sus hombres rana, los cuales transportarían cargas explosivas colocándolas en los soportes y lo volarían en mil pedazos. Skorzeny protestó debido a los malos resultados que habían obtenido sus buceadores, en el fallido intento de destruir el puente de Nímega. Ahora se le pedía que enviara a sus especialistas del "Grupo de Hombres Rana del Danubio" a una acción en aguas cuyas temperaturas eran casi de cero grados. Además los norteamericanos había establecido su cabeza de puente varios kilómetros aguas arriba, y estarían vigilantes contra los sabotedores, después de la experiencia de Nímega. Fue la primera vez que Skorzeny no aceptó una misión incondicionalmente. Se marchó prometiéndole a Jodl, hacer todo lo que se pudiera, pero sin estar convencido de que la operación fuera viable.
Los norteamericanos intentando reparar el puente Remagen.
Las defensas del puente Remagen.
Los hechos le dieron la razón. El grupo del Danubio hizo el intento varios días después, cuando los norteamericanos ya se habían establecido firmemente en la orilla opuesta del río. Saliendo una noche oscura y fría, varios de sus miembros desaparecieron tan pronto como se metieron al agua helada. Otros fueron captados un poco más tarde por la luz de los proyectores norteamericanos, colocados en ambas orillas del caudaloso río. No escapó ni uno sólo de los supervivientes que alcanzaron el Remagen. Todos fueron hechos prisioneros y, aunque algunos lograron poner las cargas, su sacrificio no valió para nada, fueron desactivadas, además, los norteamericanos ya había construido un puente de pontones para atravesar el río. Cuando, al final, el puente Remagen se desplomó, debido probablemente a los infructuosos intentos de voladura iniciales de los alemanes, los norteamericanos continuaron transportando suministros a través del Rhin por el de pontones. Todos los esfuerzos para impedirlo habían fracasado.
Hombre rana capturado en la operación del puente Remagen. Obsérvese las aletas de caucho puestas en los pies, sobre unos zapatos livianos.
Amigos hasta aquí la segunda parte, pronto la tercera parte, en la cual se tratará el uso de submarinos de bolsillo, nadadores, hombres rana y operaciones de comandos, en el Frente Oriental, y en el Adriático.
Fuentes de esta segunda parte de la Unidad K :
Los Hombres Rana (Cajus Bekker)
Otto Skorzeny (Charles Whiting)
Saludos.
C.- Operaciones :
3.- Los Hombres Rana :
En el mes de Diciembre de 1943, en la base naval de La Spezia, había una reunión muy particular, entre un grupo de oficiales de la Marina alemana, y seis hombres vestidos con monos de trabajo color verde, con pinta de obreros de los muelles. De estos seis hombres, dos eran alemanes, y los demás italianos. Su particularidad estaba en que eran unos expertos en el arte de adherir minas a los cascos de los buques enemigos; y aquella noche iban a hacer una demostración a estos oficiales, un tanto escépticos, de la misión alemana.
Los miembros de la misión alemana serían conducidos hasta un destructor italiano fondeado en la mitad del puerto. La demostración consistía en un ataque de parte de los seis hombres rana, contra el destructor. El ataque empezaría a medianoche, y se les daría una hora para llevarla a cabo.
Era tal el escepticismo, que un capitán de fragata, miembro de la misión, justificando que el personal de observación del buque eran expertos en guardia marítima nocturna, estaba dispuesto a establecer una apuesta. Uno de los nadadores alemanes, el teniente Alfred Von Wurzian, aceptó la apuesta, añadiendo que recomendaba que los observadores usaran prismáticos nocturnos para vigilar la superficie del agua. Se estableció que por cada nadador, que se descubriera se pagaría una botella de champán. En ese momento el capitán preguntó, que pasaría en caso de que un nadador descubierto no quisiera salir del agua. Von Wurzian le respondió que entonces sólo disparara al hombre. El capitán aceptó diciendo que darían tres llamados antes de disparar. Von Wurzian entonces remató con que la apuesta no estaba completa, y que por cada llamado erróneo o disparo sin efecto, deberían ser ellos los que pagaran una botella de champán.
Con esto comenzó la prueba, y entre la medianoche y la una de la madrugada fueron lanzados treinta llamados y fueron disparadas 12 balas de pistola : 10 entre las 0:00 horas y las 0:30, y dos más cerca de la 1:00. La incógnita era si los nadadores se habían acercado entre las 0:30 y las 0:50, pero nadie vio nada. Al final de cuentas, el personal en el buque pensó que los nadadores no habían llevado a cabo su misión. Pero la sorpresa para la los oficiales del buque vino cuando al abordar la lancha que los llevaría de nuevo a tierra, el marino que la tripulaba se dio cuenta que le faltaba el timón, que estaba allí dos horas antes. Al mismo tiempo, llegaban los nadadores al destructor, indicando que la misión estaba cumplida. Efectivamente, al revisarse el casco del buque, se encontraron las minas necesarias para hundirlo. Y tal como Stirling lo había hecho en Heliópolis, los nadadores pudieron convencer a oficiales de la Marina alemana, que actos de esta naturaleza eran posibles, y de paso se ganaron una caja de botellas de champán.
El 2 de enero de 1944, los dos nadadores alemanes, reciben en Valdagno, a los primeros treinta "reclutas voluntarios". La sorpresa fue mayúscula cuando estos "veteranos" vieron llegar a lo más graneado de los nadadores deportivos alemanes, para enseñarles la profesión de "hombres rana".
Lugar de entrenamiento de los hombres rana en Italia.
Von Wurzian junto a Richard Reimann, habían sido entrenados, para ellos transformarse en instructores por el teniente de navío Wolk, de la Marina italiana, e integrante de la famosa Décima MAS. Debe recordarse que después del armisticio llevado a cabo por los italianos, gran parte de la Décima MAS, continuaba al lado de las fuerzas del Eje, cosa que posibilitó que su entrenamiento fuera completo.
El entrenamiento de los treinta reclutas, con la asesoría de Wolk, consistía en pasarse cinco o seis horas al día en una piscina, nadando, cosa que era bastante aceptable para estos campeones alemanes. Se organizaban competencias de nado, primero sin equipo y más tarde con todo el aparato de hombres rana. Wolk decidió que para la etapa final del entrenamiento el equipo fuera trasladado a la laguna de Venecia, y que su entrenamiento sólo fuera nocturno para así mantener el secreto.
Ahora venía una parte muy importante para el entrenamiento, el vestirse para llevar a cabo la labor. Por encima de la ropa interior de lana, llevaban un traje de lana gruesa y tejida, para mantener el calor del cuerpo. Encima de esto, suéteres o chalecos de cuero, según el gusto de cada uno. Después venía el traje de natación, el que era de caucho muy ligero, con un espesor no superior al de una cámara de aire de una rueda de bicicleta, y estaba dividido en dos partes. Los pantalones, terminados en la forma de zapatos deportivos, llegaban en su parte superior hasta los sobacos y se enrollaban de vuelta hasta los muslos. Una chaqueta del mismo material les cubría la parte superior del cuerpo y se introducía en ella pasando la cabeza primero, la parte inferior de dicha prenda era recogida por la parte superior de los pantalones y enrolladas juntas hasta formar una especie de neumático a la altura de las caderas. Un cinturón de plástico ceñía este "neumático" y se mantenía fijado por una solución líquida de hule. En el cuello y las muñecas se sellaban las aberturas con una especie de brazaletes que mantenían el traje hermético al agua. Sobre el traje, hacia el pecho colgaba una bolsa de caucho, amarrada desde la espalda, un pulmón artificial. Desde su parte superior salía un tubo, con el cuál respiraban los hombres rana. En la parte inferior de este pulmón artificial, estaba un recipiente de oxígeno, con una válvula, con la cuál se llenaba el pulmón. Encima del pulmón estaba un cartucho de potasio, cuya función es extraer el letal carbono exhalado por los pulmones. El aire neutral, purificado y enriquecido en el pulmón artificial por la admisión de oxígeno era inspirado nuevamente. Sobre el se colocaba un traje especial de lona que servía de camuflaje y también protegía el traje de caucho contra las raspaduras. En los píes llevaban unos zapatos livianos, que les permitieran caminar, y sobre ellos se ponían unas aletas de caucho para ayudar al nado.
Equipo de nadador de combate. El traje inicial italiano con una gruesa escafandra y zapatos de plomo para caminar en el fondo. Obsérvese el pulmón de aire y dos estanques de oxígeno bajo él.
El vestirse era todo un arte, pues la flotabilidad dependía de la cantidad de aire existente entre el cuerpo y el traje de goma, y a más ropa más flotabilidad. Al entra al agua el hombre rana debía meter sus dedos entre el cuello y el traje, para permitir que saliera una cantidad de aire, pero no toda, para así mantener algo para que sirviera como protección contra el frío.
El hombre rana Herbert Klein usando un traje tipo alemán. Obsérvese los pulmones artificiales, el recipiente de oxígeno y el tubo con boquilla para respirar. Después de la guerra Herbert Klein fue campeón europeo en los 200 metros estilo pecho.
El nado se debía hacer sobre la espalda, inclinados ligeramente hacia un lado. Los brazos deberían estar contra el pecho, a no ser que se arrastrara alguna carga explosiva. Se avanzaba moviendo las piernas en forma de tijera y ayudados por las aletas que tenían en los pies. Este movimiento debía hacerse bajo el agua para evitar chapoteos, que pudieran delatarlos. Unicamente los ojos, nariz y la boca del nadador podían salir fuera del agua; la cara, ennegrecida con crema especial, era cubierta con una pequeña red verde oscura, casi negra, que se ataba al gorro de tejido negro que les cubría la cabeza. De esta forma, disfrazados, el hombre rana era muy difícilmente descubierto por el enemigo.
Su forma de ataque era el interrumpir todo movimiento a unas 20 yardas de un barco anclado, y sólo mover de vez en cuando las aletas de los pies, con mucha lentitud, para modificar el curso. El cuerpo y las piernas deberían estar casi verticales. Suspendido en el agua gracias al aire que quedara en el traje, con los ojos fuera del agua buscando en le oscuridad, deberían deslizarse hasta el barco. Aunque llegaran a tocar el casco del barco con la cabeza, no debían impedirlo, sólo se debían dejar llevar por la corriente natural, a la deriva, hasta llegar a la mitad del barco.
En ese entonces venia la parte más difícil, pues debían sumergirse silenciosamente, hasta una profundidad de dos brazas, arrastrando consigo la carga explosiva. Con solo exhalar el aire de los pulmones el hombre rana provocaba un lento descenso. Finalmente, debía alcanzar la línea de la quilla, sujetarse a ella con la mano y con la otra abrir la llave de oxígeno, llenando así el pulmón artificial que llevaba encima. Pero debía sujetarse fuerte, ya que al hacer entrar el oxígeno en el pulmón auxiliar, podía llevarlo de nuevo a la superficie. Después de abierta la llave del oxígeno, debía insertar el tubo respiratorio entre sus dientes y con el último soplo que contenía su organismo, expulsar el agua del tubo antes de aspirar aire de nuevo. Esta operación debía hacerse bajo el agua para que las burbujas se estrellaran contra el casco del buque y no salieran a la superficie. Después debía colocar la mina contra la línea de la quilla, y nadar sumergidos alejándose por un largo trecho para salir a la a la superficie nuevamente a una distancia prudente.
Se necesitaron cientos de ataques simulados antes de que los hombres rana pudieran hacer la operación si errores. Cualquier error podía provocar la muerte del nadador y el fracaso de la operación. Se realizaron ataques simulados a antiguos buques italianos anclados en la laguna de Venecia.
Los hombres rana eran entrenados para hundir buques con cargas explosivas de 15 libras, o con descomunales torpedos de tres toneladas en ríos donde las orillas podían estar tomadas por el enemigo.
Algunos entrenamientos más avanzados fueron, el que se les llevara mar adentro en una lancha, a una distancia apreciable, y soltados allí para volver al punto de partida, por si solos, sin mas ayuda que una brújula que llevaban a manera de reloj de pulsera.
Otras definitivamente fueron operaciones de comando, como cuando asaltaron un poco custodiado arsenal naval italiano, o cuando casi roban una lancha torpedera italiana, escapando perseguidos por una lluvia de balas.
Equipo de nadadores de combate alemanes observando un ataque aéreo en Italia.
Apenas estos primeros treinta hombres habían terminado su entrenamiento, cuando el lugar de estos ya estaba ocupados por nuevos reclutas.
Cuando el 6 de Junio de 1944, los aliados desembarcan en la Bahía del Sena, la Unidad K tenía 30 hombres rana para mandarlos a la acción.
4.- Los Hombres Rana - Operaciones en Francia :
El 12 de Junio de 1944, los británicos habían extendido hasta Caen y hacia el este sobre el Orne y el canal que conducía al mar. Todos los abastecimientos y refuerzos para estas tropas británicas tenían que atravesar los dos puentes que cruzaban el Orne y el canal Caen.
Puente tomado por tropas aerotransportadas británicas en el Canal Caen.
Alemania no había podido provocar ningún daño en dichos puentes, ni con los débiles ataques de la Luftwaffe, ni por el ataque de tropas de asalto por tierra, por lo tanto la única solución era atacarlos desde el agua, y esto daba a los hombres rana de la Unidad K, la oportunidad de demostrar sus capacidades.
Se enviaron diez hombres seleccionados desde Italia, capitaneados por Von Wurzian. Cuatro de los comandos fueron heridos en un ataque aéreo antes de llegar a París. Al llegar a Caen, los seis hombres restantes fueron puestos al mando del teniente Prinzhorn ( MEK-60 ), ya que a Von Wurzian se le tenía prohibido el tomar parte en los combates, debido que su pérdida, en su calidad de instructor de hombres rana, sería irreparable para la unidad.
El 22 de Junio, los seis hombres con Prinzhorn a la cabeza, estaban listos en Caen con dos minas torpedo, una para cada puente. Siendo las 22:40, se conectó el mecanismo de relojería de las minas torpedo, para que explotaran a las 5:30, para después depositarlas en el agua. Al entrar en ésta, ambas minas, tanto la que se depositó en el río Oren, como la que se puso en el canal Caen, se fueron directamente al fondo. Dado aquello, Prinzhorn mandó a traer latas vacías de petróleo, para adosarlas a las minas. La razón de éste percance fue que el grado de flotabilidad de las minas torpedo había sido ajustado para el mar, y no en un agua liviana dulce, como las del río y el canal. Con las latas se pudo ajustar mejor la flotabilidad de las minas, y aunque algunas de éstas sobresalían por la superficie, y podían ser vistas por el enemigo, se decidió correr el riesgo.
A los equipos ( tres nadadores cada uno ) se les habían entregado mapas, con la ubicación de los puentes y los caminos, para que pudieran guiarse.
El equipo que entró al canal Caen, debía llegar al segundo puente. Con grandes dificultades, pero sin ser descubierto, en especial de los centinelas del primer puente, se trasladó la mina torpedo al objetivo. Después de la 1:30 de la madrugada, los tres nadadores llegaron a unas cien yardas del puente. Nadando sigilosamente, llegaron bajo su estructura. Colocaron en posición la mina, y enterraron dos pequeñas anclas, que estas llevaban, para mantenerla a 90 centímetros sobre el lecho y sujetarla adecuadamente a la columna central del puente. Se aseguraron que el disparador del reloj funcionaba perfectamente, y se alejaron en forma tan sigilosa como la que habían llegado. Al llegar a Caen, se reportaron con Prinzhorn. El oficial los felicitó y mostrándoles un mapa, pidió que le enseñaran el lugar exacto en el cual habían puesto la mina. Al ver el mapa, los nadadores se dieron cuenta que el lugar no concordaba, ya que el puente a destruir, quedaba aún más lejos. Al comparar los mapas, se pudo ver que en el de los nadadores habían dos puentes, y no tres como en el del oficial. Esto significaba que un puente había sido omitido en el mapa, y por lo tanto ellos llegaron al segundo puente y no al tercero.
Prinzhorn recibió el informe que a las 5:30, el puente había sido destruido, y aunque no era el correcto, el oficial no se deprimió por ello, ya que al fin y al cabo era un puente menos para el enemigo, y los nadadores habían cumplido su misión sin ser descubiertos.
El otro equipo, que tenía que destruir el puente del río Orne, tuvo problemas al comienzo, ya que uno de los nadadores tuvo que quedarse a medio camino, debido a que sus aletas le dañaban los pies y no pudo seguir nadando, por lo que decidió quedarse. Los otros dos siguieron, y llevando su pesada carga, ayudados por la corriente, llegaron a una barrera de madera, dispuesta por los aliados, para impedir el paso de minas que por aquellas aguas estaban a la deriva. No tuvieron dificultades para pasar, y al poco rato divisaron el puente principal. Tal como lo había hecho el otro equipo fijaron la mina a la columna central, y retornaron a Caen. Al volver se dieron cuenta del por qué su viaje había sido tan rápido. Las corrientes eran muy fuertes, y no pudieron volver a nado. Decidieron dejarse llevar por ellas y busca un lugar seguro para salir del agua, y tratar de volver por tierra. A las 5:30, sintieron la gran explosión, y se dieron cuenta de que su misión había sido exitosa. Siguieron por el agua hasta un lugar en el cual el río se acerca al canal, salieron rápida y sigilosamente del agua, recorrieron las 400 yardas que separaban los dos cursos de agua, y procedieron a volver por las aguas más calmas del canal. Los dos hombres volvieron a Caen, sin mayores contratiempos. En cuanto al tercer nadador, que se había quedado en el camino, éste al no volver sus compañeros, entró al río con el objetivo de ayudarles a volver, o rescatarles, en caso de que fuese necesario, pero como después de la explosión los británicos redoblaron las guardias, fue descubierto, hecho prisionero, se cree que herido, muriendo en cautiverio.
Esta primera operación de los hombres rana de la Unidad K, se puede considerar un éxito, dos puentes ocupados por el enemigo destruidos, y sólo una pérdida que contar.
El vicealmirante Heye con el almirante Doenitz inspeccionando el equipo de los hombres rana alemanes.
Otra operación se suscitó cuando la batería costera de Bac du Hode, cayó en manos enemigas, y los artilleros de la Marina alemana no tuvieron tiempo de destruir los cañones de 150 milímetros y las municiones. Los aliados empezaron a utilizarlas enseguida para su propio beneficio, amenazando seriamente El Havre.
Después de varias tentativas de ataque fallidas por parte de la Marina, el almirante a cargo de El Havre solicitó a Prinzhorn que se hiciera cargo con su MEK. La idea era hacer una operación de comandos por el mar.
No se pudo encontrar la fecha exacta en que se llevó a cabo esta operación, sólo su relato, pero debe haber sido a los pocos días de producida la Invasión de Normandía.
Se hizo una primera tentativa de ataque a bordo de una lancha de asalto de infantería, pero esto no funcionó.
Prinzhorn pidió dos Lentillas ( lanchas explosivas ), que con sus nuevos silenciadores podían navegar a 8 nudos si hacer mucho ruido. Utilizando, además, a un ex sirviente de la batería, se interiorizó de su ubicación exacta y de todos los accidentes que había en el terreno circundante. Con esta información, se dispuso a intentarlo de nuevo. Dispuso además, que para encontrar el punto de desembarque, y tener puntos de referencia, se instalaran un par de poderosas lámparas portátiles en el techo de dos casas bien ubicadas, con una distancia vertical entre las dos. Con estas luces se podría guiar y poder estar seguro del punto exacto de desembarque.
Flotilla de Lentillas.
Base de flotilla de Lentillas.
Lentilla llegando a su base.
A las 23:45, Prinzhorn y un equipo de siete hombres del MEK-60, se encontraban a bordo de las Lentillas, utilizando como guía al ex sirviente de la batería.
Las luces guía no funcionaron, debido a un ataque aéreo en El Havre, que lo dejó sin energía eléctrica, por lo que el equipo Sin puntos de referencia y a punta de remos, llegaron a la orilla, dándose cuenta que había desembarcado algunos kilómetros demasiado al oeste. Reembarcaron y de nuevo con remos, llegaron a un punto más favorable, y siguieron su avance a pie. Hacia las 2:30, el guía informó que estaban cerca, a unos cien metros de le batería.
Los comandos se pusieron a cubierto, mientras Prinzhorn con el guía recorrían el terreno. Se verificó que la puerta de entrada al recinto estaba custodiada, pero el guía le mostró otro camino, un "camino privado", entre unos matorrales. Era un sendero que corría a lo largo de una tapia, unía el borde la roca en que se encontraba la batería con la carretera asfaltada que pasaba detrás de la posición.
Volvió y recogió a sus siete hombres, pasando muy cerca de los centinelas que custodiaban la batería, y aunque sus trajes mojados, emitían ruidos, además de arrastrar sus cargas explosivas, no fueron descubiertos.
Las instrucciones eran sólo emplear las armas en un último extremo. Sigilosamente entraron en el recinto. Tres de los marinos deslizaron las cargas en el alma de los cañones, mientras otros tres se introducían más dentro de las aberturas para tirar las cargas en los depósitos de municiones. Todo fue hecho con una precisión admirable, sin cometerse ninguna falta. El centinela de la entrada no tuvo ninguna sospecha, al igual que los demás soldados dormidos. Para que las cargas estallaran, se usaron fusibles de cargas submarinas, las que estallaban en cualquier condición de tiempo. Las cargas se habían puesto para estallar en los cañones a los cuatro minutos y en las municiones a los cinco.
Los hombres se reunieron, dieron su parte a Prinzhorn, y salieron por el "camino privado" tan sigilosamente como habían entrado. Llegaron a la playa y sintieron el estallido. Nadie resultó herido, la batería estaba destrozada, y se regresó a El Havre sin incidentes.
Esta fue una de las 24 operaciones que llevó a cabo el MEK-60 entre la invasión y la evacuación de Francia. En este período, cuando había algo que hacer y se creía imposible, se mandaba estos hombres de la Unidad K, siempre demostrando que un pequeño grupo de hombres intrépidos, bien entrenados y equipados, era perfectamente capaz de conquistar victorias sobre un enemigo considerablemente superior.
El MEK-60 siguió actuando en Bélgica y Holanda, donde nuevamente hicieron que hablar de ellos. Aunque sus operaciones y el éxito de ellas se mantenía en secreto, había indicios de que el enemigo ya las conocía, o por lo menos en parte. La estación de propaganda de Caláis, llegó hasta proferir amenazas contra los "granujas de la banda de Prinzhorn". Estos hombres y su comandante se sentían halagados de cómo se referían de ellos los aliados.
5.- Los Hombres Rana - Operaciones en Bélgica :
Después de que los aliados habían ingresado a Francia y hecho retroceder a la Wehrmacht, hasta la frontera de Alemania, ciertas unidades rápidas aliadas se lanzaron a Bélgica, conquistando Amberes después de un breve combate. El comandante del puerto alemán murió organizando la destrucción, pero la presa principal situada en Kruisschans, permaneció intacta.
Británicos en Bélgica, en las cercanías del Canal Alberto.
El hecho constituía una ventaja considerable para los aliados. Amberes, uno de los puertos mejor equipados de Europa occidental, podía entonces servir de base de aprovisionamiento a los ejércitos aliados para lanzarse por el corazón de Alemania. Amberes se encuentra a una gran distancia del estuario de Escalda, por lo que la marea siempre se hace sentir, ya que el sector posee importantes corrientes de agua. La presa de Kruisschans tiene por tarea mantener el agua al mismo nivel. Todas las naves para entrar o salir del puerto deben flanquearla. Y ahora estaba en poder de los aliados.
Había que atacarla, y se encomendó la misión al MEK-60.
Después de un estudio de la situación, demostró que sólo podían llegar a la presa, los nadadores de combate. Los aliados habían obstruido los mil metros que precedían a la presa con varias líneas de redes. La fuerza de las corrientes impedían a los hombres nadar la distancia de ida y vuelta, por lo que se decidió transportarlos en Lentillas hasta las cercanías de la presa. Ya que las orillas del río estaban custodiadas por el enemigo, las embarcaciones podían ser descubiertas, por lo que el ataque debía ser hecho en una noche especialmente oscura, de cielo nublado, y un tiempo ojalá neblinoso. Por otra parte el acercamiento debía ser hecho con la marea, ya que de otro modo, se debería emplear la fuerza de los motores al máximo, lo que produciría mucho ruido. En consecuencia, los nadadores sólo podrían operar en marea alta, a muy poca distancia bajo el pasillo de la presa, la cuál estaba custodiada permanentemente. El personal no puso impedimento a esta situación.
Para ejecutar la operación se definió el uso de unas nuevas minas torpedo (To-Minen) desarrolladas por la Unidad K, para destruir esta presa de 35 metros de ancho. Estas eran largos flotadores de aluminio que contenían cargas submarinas equilibradas ( al ser llenadas de gas amoniaco ), de tal forma de permanecer justamente bajo la superficie, con flotabilidad negativa de 30 o 40 gramos. En general eran dos los nadadores que los que iban adelante remolcando esta mina, con la ayuda de cuerdas, y otro atrás la guiaba corrigiendo el curso. En aguas calmas, los nadadores no tendrían dificultad para llevarlas a su objetivo. Estas minas torpedo no explotaban nunca en la superficie del agua, sino que al pie del objeto a destruir con el fin de acrecentar el efecto destructor por la masa de agua intermedia. Con la ayuda de botones se ajustaba finalmente la mina, hundiendo el torpedo y el detonador.
Se usarían dos minas con una tonelada de explosivo cada una. La segunda mina se usaría si la primera se averiaba.
La noche del 15 al 16 de Septiembre de 1944, salieron de la boca del Escalda dos Lentillas. En cada una iban un jefe de grupo, un dragaminas, tres nadadores y una mina torpedo remolcada. Un equipo lo lideraba el alférez Doerpinghaus y el segundo Prinzhorn.
La noche era muy oscura, y en el estuario había una densa neblina, lo que era excelente para el ataque. La primera Lentilla salió primero, avanzando silenciosamente con su motor ajustado a 8 nudos, velocidad que no se alcanzaba debido al peso de la mina que remolcaban. Añadiendo 4 o 5 nudos de velocidad era fácil calcular cuando se llegaría a la altura de la presa.
Dorpinghaus y sus hombres buscaron unos grandes pilares llamados "duques de Alba", después de los cuales se encontraba la presa. Al encontrarlos ataron la Lentilla a uno de estos pilares en la rivera este del río, y desatando de ella la mina torpedo siguieron por el agua, arrastrándola, relativamente cercanos a la rivera para guiarse.
Al cabo de diez minutos de nado se encontraron con la primera red, la que esquivaron sin contratiempos. La segunda la encontraron diez minutos después. Esta era más cerrada que la anterior, por lo que buscaron un pasaje, y la flanquearon. Para las dos redes siguientes, se hizo lo mismo, se ubicó un pasaje y fueron flanqueadas.
Cuando se pasó la última red, el equipo se encontró a 50 metros de la presa. Sigilosamente nadaron hacia la presa, empujando la mina torpedo contra la presa. Accionaron el botón de sumersión, y la mina torpedo se fue al fondo, arrastrando con ella a dos hombres. Estos nadadores usando los aparatos respiratorios, bajo el agua, colocaron en su lugar la mina torpedo y accionaron el botón de detonación, emergiendo a la superficie y tomando retirada, ayudando a uno que tenía el cuerpo completamente helado.
Una hora y cuarto después encontraron la Lentilla y fueron izados a bordo, retornando a la base. No habían andado casi nada, cuando vieron una embarcación que se les acercaba a toda velocidad, no pudiendo reconocer si era la Lentilla del segundo grupo o una lancha patrullera aliada. No quisieron saber de quien se trataba, por lo que huyeron a 30 nudos por el río. En realidad como se pudieron dar cuenta más tarde era la Lentilla de Prinzhorn, los que no habían podido localizar el objetivo, y cuando se dieron cuenta de ello, dieron media vuelta, logrando ver la presa, justo en el instante que el primer equipo ya iniciaba su regreso.
Prinzhorn, se dio cuenta perfectamente que la otra embarcación era la Lentilla del primer grupo, y al ver la velocidad que tomaban, se dio cuenta también que ya no arrastraban la mina torpedo, por lo que asumió que habían cumplido la misión. Al llegar a la base Prinzhorn recibió el parte de sus hombres, por lo que los felicitó por llevar a cabo satisfactoriamente la misión, nuevamente la había realizado en las barbas del enemigo sin que éste se hubiera dado cuenta, y sin ninguna baja.
A las 5 de la madrugada, una gran explosión sacudió toda la zona. A la mañana siguiente fotografías aéreas demostraban que la presa estaba rota. Los aliados tardaron tres meses en volver a repararla.
5.- Los Hombres Rana - Operaciones en Holanda :
Después de que los aliados lanzaran la Operación Market-Garden, cayeron en su poder intactos los dos importantísimos puentes del río Waal, cerca de Nímega, a pocos kilómetros de la frontera germano-holandesa; uno, el ferroviario, que, en la precipitación de la retirada, los alemanes sólo habían destruido parcialmente su sistema de rieles; otro, cuya carretera permitía el paso a los tanques más pesados.
Puente carretero en Nímega.
Estos dos puentes adquirieron una importancia excepcional ; los alemanes trataron por todos los medios de destruirlos mientras los ingleses considerándolos tan preciosos como una joya, organizaron en pocos días una defensa al parecer infranqueable. Algunos grupos de asalto del ejercito que trataron de destruir estos puentes no pudieron acercarse al objetivo y la Luftwaffe tubo que renunciar en su afán de bombardearlos.
En esta situación, se llamó a la Unidad K. El MEK-60 fue reforzado por el MEK-65 al mando del alférez Richard, y se instalaron en una granja cercana al río a poca distancia de la frontera holandesa y dieron principio a los preparativos. Se estudió en todos sus detalles los puntos del problema : el curso del río y sus corrientes, la posición de los puentes y su amplitud, su tipo de construcción, los pilares que se deberían destruir, la cantidad de explosivo necesaria, la defensa enemiga de las orillas y en los puentes mismos, la distancia a recorrer, las condiciones del tiempo, el apoyo eventual que deberían solicitar a ciertas divisiones de la Wehrmacht; en resumen, todo lo que les permitiera evaluar con precisión si es que en realidad la operación era factible, y si era así, sus posibilidades de éxito o fracaso.
El análisis dio como resultado, que las dificultades encontradas en las operaciones anteriores, no eran comparables a las dificultades que presentaba esta nueva operación.
Del mismo modo lo complicada de esta misión, también dio como resultado que los comandantes de los dos MEK, tuvieran opiniones diferentes en cuanto de cómo se debiera realizar.
Richard opinaba que un acercamiento con Lentillas era imposible y que serían descubiertos, por lo cual tan sólo los nadadores de combate podrían llegar al objetivo.
Por el contrario, Prinzhorn pensaba que si las condiciones del tiempo eran favorables habría mayor oportunidad de éxito en un ataque con Lentillas; estimaba además que las corrientes eran muy fuertes, en especial por un pequeño recodo que tenía el Waal en ese lugar. Prinzhorn opinaba que suponiendo, y en las condiciones más favorables, que los nadadores pudieran divisar las columnas de los puentes a 150 metros, sería muy problemático que pudieran en una distancia tan corta, vencer la fuerza de la corriente para vencerlas, además que deberían arrastrar las pesadas minas torpedo al objetivo, por lo cual sus movimientos serían bastante más limitados. Los pilares eran tan macizos que necesitarían tres toneladas de explosivo cada uno. Tal cantidad de explosivos en las minas torpedo, les daría demasiados problemas para llevarlas adecuadamente y serían inexorablemente arrastradas hacia la orilla o sea hacia el enemigo.
Ya que los pilares de los puentes eran muy grandes, más de once metros de largo y cerca de cuatro de espesor, además de suponer que se necesitaría tres toneladas de explosivo, se tenía claro que no sería suficiente anclar una mina en sus cercanías, ya que la explosión las dañaría sin lugar a dudas, pero sin llegar a destruirlas. Se necesitaban medios más potentes, se estudió que se necesitaban dos cargas enormes dispuestas contra las fachadas opuestas que deberían explotar al mismo tiempo con el fin de producir dos gigantescas fuerzas de tracción.
Se escogió el uso de dos minas torpedo que contenían una tonelada y media de explosivo cada una. Tenían cinco metros de largo y un diámetro de 56 centímetros. Estaban equilibradas de manera que flotaran bajo la superficie. Se accionaba el detonador al retirar un gancho situado en la parte superior. Para hundirlas, siguiendo la trayectoria de los pilares, bastaba con apretar un botón.
Estos dos torpedos fueron atados en sus cabos traseros con cierta distancia entre ellos con la ayuda de un cable muy resistente de 15 metros de largo. La intención era que acercarse al pilar los hombres de la unidad depositarían el "paquete", de manera que uno de los torpedos pasara a la izquierda del pilar y el otro a la derecha.
Se necesitarían tres "paquetes", uno para el puente ferroviario, y dos para el puente carretero.
Todavía quedaba por decidir como se transportarían las minas, con hombres rana o con Lentillas.
Dos nadadores se ofrecieron de voluntarios, para recorrer 35 kilómetros en el río. La operación se realizó de noche y no fueron descubiertos, pero los resultados no fueron del todo buenos, ya que las corrientes les impidieron llegar a los pilares, por lo que de nuevo salió la idea de remolcar las minas con Lentillas, las que ayudadas por sus motores podrían vencer las corrientes.
Pero ocurrió algo bastante distinto que cambió la forma de ejecutar la misión. Hitler designó un nuevo jefe para la misión. Este era el capitán de la Abwehr Hummel, acompañado por dos de sus hombres. Este oficial siendo parte de la Unidad Skorzeny, había sido entrenado en operaciones con hombres rana en Italia por los hombres de la Unidad K y la Décima MAS. En aquella época se le conocía como capitán Helmers. Es necesario indicar que la Abwehr creó una escuela de nadadores de combate propia, los que después fueron asignados a la Unidad Skorzeny con el nombre de Grupo de Hombres Rana del Danubio.
Lo anterior causó indignación en los hombres de los MEK. Además este oficial desechó los proyectos que tenía la Unidad K para llevar a cabo la misión. Entre otras cosas consideró que el acercarse a los puentes en forma silenciosa y secreta no era primordial, ya que si los defensores de los puentes los descubrían se les podía mantener a raya con ametralladoras de algunas lanchas de asalto mientras los nadadores cumplían la misión...
Los hombres de la Unidad K consideraron este tipo de ataque un suicidio.
Después de la llegada del capitán Helmers o Hummel, solicitó al vicealmirante Heye, que se le asignara otra misión, y es allí cuando se le asignó el ataque a la presa de Kruisschans, ya relatada anteriormente. Cuando el MEK-60 volvió nuevamente a Nímega se encontró con algunas sorpresas.
El capitán Helmers había insistido en que se efectuara un reconocimiento hasta los puentes. Envió dos embarcaciones cuyos motores no fueron lo bastante discretos, y fueron descubiertas, por lo que tuvieron que volver perseguidos por las balas enemigas.
Lo anterior puso en alerta a los ingleses, que pudiera ser que los alemanes atacaran los puentes por el río. Establecieron "barreras luminosas" antes de llegar al primer puente, el carretero, instalando proyectores para explorar la superficie del agua. Iluminaron los puentes, reforzaron los centinelas y doblaron el número de armas ligeras en las dos orillas del río y entre los puentes, que se encontraban a unos 500 metros el uno del otro. Sobre el puente ferroviario, se instalaron varios nidos de ametralladora.
Lo anterior desechó totalmente alguna posibilidad de ataque usando Lentillas, y la única posibilidad era el uso de los hombres rana.
Ahora aquí se encontraron también dos situaciones opuestas. El exceso de iluminación era una ventaja, ya que los nadadores tendrían una gran visibilidad de los puentes. Pero a la vez, se transformaba en dificultad, ya que debían trasladar las tres toneladas de explosivos, sin ser vistos por los reflectores y en esas aguas con tantas corrientes.
En este minuto fue la Unidad K, la que inconscientemente tomó el mando tácito de la operación.
Se decidió dejar pasar una semana, para dar tiempo a que el enemigo se calmara un poco. El objetivo se logró, ya que al cabo de ocho días, el puente carretero dejó de ser barrido por los reflectores, aún cuando el puente conservó el mismo alumbrado.
En la noche del 28 al 29 de Septiembre de 1944, los comandos se deslizaron al río, a una distancia de 10 kilómetros de Nímega. Se designaron tres grupos de 4 nadadores cada uno, en total 12 hombres rana. Cada uno de los "paquetes", antes descritos, sería remolcado por los cuatro hombres. El primer grupo debía destruir el puente ferroviario; los otros dos el puente carretero.
El primer grupo lo comandaba el contramaestre radiotécnico Heinz Bretschneider, que ya había tenido al mando un grupo de nadadores en el ataque al puente del río Orne. Este grupo se deslizó por el río sigilosamente, y con bastantes dificultades, arrastrando la pesada carga de explosivos. Lograron pasar entre los pilares del puente carretero, nadando sumergidos, sin ser descubiertos. Pero antes de llegar al puente ferroviario, a unos 200 metros del puente carretero, se encuentran que los británicos estaban construyendo un puente de pontones que atravesaba el río en toda su longitud. Nadie se había percatado antes de este puente auxiliar, que no estaba en los planes. Trataron de pasar bajo éste, pero la mina torpedo se atoró en alguno de los botes. Nadaron en la superficie desatorando la mina, mientras los británicos estaban a no más de un metro de ellos; los comandos sentían sus pasos, escuchaban sus voces y veían sus cigarrillos encendidos.
El puente ferroviario no estaba iluminado, pudiendo reconocerlo por sólo por la caída de algunas bombas de lanzadas en un ataque aéreo alemán, en un lugar cercano. Los comandos nadaron a la deriva con la mina hacia el poderoso pilar, eran los últimos 100 o 150 metros. El personal separó las dos partes de la mina, cuatro o cinco metros una de otras, colocándolas paralelas unidas por el cable. Las pusieron en posición a cada lado del pilar, Tiraron simultáneamente los dos ganchos de detonación y las hundieron, y salieron de la zona en forma tan sigilosa como habían llegado.
En cuanto a los otros equipos de nadadores, la operación la realizaron en forma similar al equipo del puente ferroviario. En el caso segundo equipo, destinado al puente carretero, no tuvo incidentes en la primera parte, pero por una mala apreciación de la distancia al objetivo, en un momento dado se encontraron demasiado cerca de la orilla oeste, colocándolos en una posición bastante angustiosa. Ya se encontraban cerca del puente pero a no más de 50 metros de la orilla. Se toparon con un tronco que había en el río, el que fue imposible de esquivarlo, y las minas torpedo tocaron fondo, además que el agua llegaba a la cintura de los comandos, y a cincuenta metros de las posiciones inglesas. Optaron por desplazar las minas a aguas más profundas. Cuando en eso estaban sintieron gritos y disparos, dándose cuenta que el tercer equipo, también destinado al puente carretero, estando en una situación análoga, había sido descubierto, y se dispersaron dejando la mina torpedo en el lugar. De este equipo un nadador fue muerto, dos heridos y otro hecho prisionero.
Esta situación de concentración de las fuerzas enemigos frente al tercer equipo, hizo que para el segundo equipo renaciera una pequeña posibilidad para tratar de cumplir su misión. Se deshicieron del obstáculo y continuaron, llevando a la mina torpedo a aguas más profundas. Llegando al puente, se dieron cuenta que a ellos también les disparaban, por lo que sumergieron las minas como estaban y accionaron los detonadores. Los nadadores se dejaron llevar por la corriente, y finalmente fueron capturados por los ingleses, siendo uno de ellos herido.
En cuanto al primer grupo, que atacó el puente ferroviario, dos de los nadadores quedaron en el camino de regreso, el cansancio y el frío hicieron mella en ellos, siendo capturados por los ingleses, uno herido. Sólo Breitschneider y Jaeger regresaron.
A las seis de la mañana detonó la mina destruyendo el puente ferroviario. En cambio el puente carretero, sólo se sacudió su estructura, resistiendo, ya que las únicas minas que fueron instaladas, no se hicieron correctamente, por lo que siguió siendo utilizable.
De los 12 nadadores de combate que salieron, diez fueron capturados después de un combate bastante dramático de algunos, y tres de ellos murieron a consecuencia de sus heridas. A los dos nadadores que regresaron se les concedió la "Cruz de Oro de Alemania".
El enemigo reforzó de tal forma las defensas del puente, que ninguna otra operación con nadadores fue posible.
Después de la operación, el 6 de Octubre de 1944, el "Times" de Londres, publicaba que "el ataque efectuado por los alemanes contra los puentes del Waal cerca de Nímega, constituía una de las empresas más atrevidas de toda la guerra". Seis semanas más tarde, un parte del Alto Mando de la Wehrmacht, entregaba algunos detalles de la operación, hablando por primera vez del éxito obtenido por los nadadores de combate de la Marina. La agencia inglesa Reuter, entregó la traducción completa del comunicado alemán, agregando que "nadie ha desmentido oficialmente esta afirmación de los alemanes referente a los resultados obtenido por sus hombres rana". En enero de 1945, "Picture Post", calificó esta operación "como la hazaña más sorprendente de la guerra".
Después del ataque con los nadadores a los puentes del Waal, la Unidad K, intentó otra operación, pero ahora con submarinos de bolsillo, que será tema de la tercera parte de la Unidad K.
6.- Otras operaciones de Hombres Rana (a modo de paréntesis) :
Me gustaría puntualizar algo. La Unidad Skorzeny tenía una unidad de hombres rana, como ya hemos dicho anteriormente.
Este grupo fue formado por la Abwehr casi en la misma época en que se formaba el segundo grupo de hombres rana en Italia, e instruido por los instructores de la Décima MAS y los primeros instructores de la Unidad K.
Su primera misión, fue la de Nímega, que en más de algún documento el propio Skorzeny ha intentado dejar entrever que fue una misión de ellos, cosa que no fue así.
Después de esta misión, Skorzeny siempre consideró que su participación en ella fue un fracaso, pero considero que si fue un fracaso, no por los resultados, sino que principalmente por el hecho que sus hombres nunca pudieron tomar las riendas de la misión, actuando con un grado de prepotencia, además de que sus teorías eran bastante equivocadas, como se probó en los hechos que ocurrieron.
Después de lo de Nímega esta unidad tuvo una única nueva misión.
El 7 de marzo de 1945, los norteamericanos toman un puente intacto en el Rhin, el puente Remagen, el que no pudo ser volado por fallas en las cargas explosivas.
El puente Remagen.
Hitler encolerizado, considerando la captura del puente como algo personal, citó a Skorzeny.
Cuando éste llegó al cuartel general, el Furher ya se había acostado. Fue recibido por el general Jodl, quien le confió la misión de destruir el puente inmediatamente con la ayuda de sus hombres rana, los cuales transportarían cargas explosivas colocándolas en los soportes y lo volarían en mil pedazos. Skorzeny protestó debido a los malos resultados que habían obtenido sus buceadores, en el fallido intento de destruir el puente de Nímega. Ahora se le pedía que enviara a sus especialistas del "Grupo de Hombres Rana del Danubio" a una acción en aguas cuyas temperaturas eran casi de cero grados. Además los norteamericanos había establecido su cabeza de puente varios kilómetros aguas arriba, y estarían vigilantes contra los sabotedores, después de la experiencia de Nímega. Fue la primera vez que Skorzeny no aceptó una misión incondicionalmente. Se marchó prometiéndole a Jodl, hacer todo lo que se pudiera, pero sin estar convencido de que la operación fuera viable.
Los norteamericanos intentando reparar el puente Remagen.
Las defensas del puente Remagen.
Los hechos le dieron la razón. El grupo del Danubio hizo el intento varios días después, cuando los norteamericanos ya se habían establecido firmemente en la orilla opuesta del río. Saliendo una noche oscura y fría, varios de sus miembros desaparecieron tan pronto como se metieron al agua helada. Otros fueron captados un poco más tarde por la luz de los proyectores norteamericanos, colocados en ambas orillas del caudaloso río. No escapó ni uno sólo de los supervivientes que alcanzaron el Remagen. Todos fueron hechos prisioneros y, aunque algunos lograron poner las cargas, su sacrificio no valió para nada, fueron desactivadas, además, los norteamericanos ya había construido un puente de pontones para atravesar el río. Cuando, al final, el puente Remagen se desplomó, debido probablemente a los infructuosos intentos de voladura iniciales de los alemanes, los norteamericanos continuaron transportando suministros a través del Rhin por el de pontones. Todos los esfuerzos para impedirlo habían fracasado.
Hombre rana capturado en la operación del puente Remagen. Obsérvese las aletas de caucho puestas en los pies, sobre unos zapatos livianos.
Amigos hasta aquí la segunda parte, pronto la tercera parte, en la cual se tratará el uso de submarinos de bolsillo, nadadores, hombres rana y operaciones de comandos, en el Frente Oriental, y en el Adriático.
Fuentes de esta segunda parte de la Unidad K :
Los Hombres Rana (Cajus Bekker)
Otto Skorzeny (Charles Whiting)
Saludos.