Publicado: Jue Ene 24, 2008 3:29 pm
por Domper
Pues tiene más sentido del que parece.

Por de pronto, lo habitual es que un acorazado dispare por los flancos por lo que, si está bien diseñado, la torre ‘C’ no tiene demasiados puntos ciegos. En caza pueden disparar las torres ‘A’ y ‘B’ (seis cañones), más que el Bismarck o el Hood. En retirada sólo puede disparar con el armamento secundario, pero esa situación táctica no es habitual (la retirada se suele hacer cubierto por humo), y disparar con una única torre (caso de los acorazados de torres triples: Scharnhorst, Yamato, Littorio o Washington y sucesores) es casi garantía de fallar.

De hecho no es así, por raro que parezca un buque veloz que caza a otro más lento suele disparar por un flanco y hacia atrás, al intentarle cruzar la ‘T’. El mejor ejemplo, la batalla de los cruceros en Jutlandia. Pero esa es otra.

Concentrar las torres tiene una gran ventaja: se disminuye la eslora del buque, se disminuye (sobre todo) la zona de pañoles que requiere máxima protección, y se consigue un importante ahorro de peso, lo que era muy importante en un buque limitado por el tratado de Washington. Así los Nelson disponían de un cinturón blindado de espesor máximo en la zona de torres y pañoles, donde un impacto puede ser letal, disminuyendo en parte el espesor en la zona de máquinas, donde los impactos pueden dejar al buque fuera de combate pero raramente hundirlo. Además se puede aislar mejor la zona de los pañoles de las salas de máquinas y calderas, y de los pañoles del armamento secundario.

Esto no es banal, pues el armamento secundario (que por primera vez en los Nelson iba montado en torres) está menos protegido y supone un grave riesgo a bordo. En Jutlandia creo recordar que fue el Barham el que sufrió un incendio de corditas en la batería de 152 mm que la dejó fuera de combate, causó bastantes bajas y supuso un riesgo para el buque. Peor aún, el Hood se perdió, casi con seguridad, porque un proyectil perforante del Bismarck alcanzó un pañol de la artillería secundaria y causó un incendio de cordita, y este se extendió al pañol principal popel, que se incendió a su vez partiendo el barco por la mitad.

Otros barcos que volaron a causa de incendios que se comunicaron a los pañoles principales fueron el Yamato (aquí parece que volaron los pañoles de las torres ‘B’ y ‘X’) y el Tirpitx (claro que tras una Tallboy…). Sin embargo el Bismarck sufrió por lo menos un incendio de cordita (en una torre secundaria) y varias explosiones en las torres principales sin que se comunicasen. El barco no voló pero se hundió poco a poco permitiendo que parte de su tripulación lo abandonase.

Luego proteger al máximo los pañoles, y aislarlos de otras zonas vulnerables, es crítico, y agrupando las torres puede conseguirse aumentar la protección con un buen ahorro de peso. Recordemos que el diseño del Nelson fue imitado por los Strasbourg y Richelieu (con dos torres cuádruples).

Agrupando las torres existe el riesgo teórico de un impacto que deje fuera de combate toda la artillería principal (sobre todo si es preciso inundar pañoles) pero es más teórico que real, creo que eso no ocurrió durante la guerra. Los combates de la SGM fueron todos relativamente cortos (comparados con Dogger Bank o Jutlandia) y los daños acumulados no eran importantes. Y si un barco perdía parte de su artillería, se retiraba del combate (si podía) o su eficacia quedaba muy mermada (caso del Scharnhorst).

Más problemático es que, en la práctica, los arcos de fuego de la torre ‘C’ quedan muy reducidos (apenas 45° a cada banda) ya que la gran deflagración de los cañones de 406 mm puede causar daños muy graves en superestructuras (y tripulantes). Por raro que parezca, para un acorazado es muy importante poder disparar hacia atrás, para poderse cruzar al enemigo, y esta disposición limita las torres a usar.

Pero los Nelson tuvieron otros problemas. El cañón de 406 mm resultó mediocre, inferior al soberbio cañón de 381 mm al que sustituía: tenía más dispersión, sufría mucho desgaste, era propenso a las interrupciones, tenía una cadencia de tiro baja y no era más efectivo que los cañones de 381 mm (al escogerse un cañón de alta velocidad con proyectil relativamente ligero). La coraza interna implicaba un mantenimiento difícil, y los compartimentos exteriores a la coraza son de acceso complejo: en los King George V se volvió a la coraza externa vertical, aceptando que pfreciese menor protección pero aumentando el volumen protegido y facilitando el mantenimiento. La velocidad era otro inconveniente, pero relativo, porque era similar a la de los otros acorazados ingleses (clases Queen Elizabeth y ‘R’) con las que podía formar escuadrones homogéneos.

Un problema extra fue que el gran valor militar de esas unidades hizo que no fuesen modernizadas: la clase ‘R’ apenas fue mejorada (no eran barcos satisfactorios) pero los Queen Elizabeth, espina dorsal de la RN, sufrieron modernizaciones, en algunos casos completas reconstrucciones, que los dejaron fuera de servicio durante años. Los dos Repulse, barcos también inadecuados, estuvieron más tiempo en obras que en servicio (eran llamados en lugar de Rewnon y Repulse "Refit" y "Repair"), lo que hizo que los dos Nelson y el Hood permaneciesen continuamente en servicio.

De hecho se había planeado una reconstrucción de los dos Nelson y del Hood, con los equipos de los nuevos King George V (y en el caso del Hood, añadiendo una cubierta blindada que le hubiese salvado) y reconstruyendo las ya gastadas máquinas. Estaba planeado iniciarla entre 1939 y 1941. Pero el aumento de la tensión internacional, y luego la guerra, lo impidieron. El Nelson, durante su estancia en un astillero norteamericano (para ser reparado) vio sustituida toda su batería antiaérea y sirvió hasta 1945, pero el Rodney pasó a la reserva en 1944.

Saludos