Publicado: Mié Nov 02, 2011 1:56 pm
Lamentablemente discrepo contigo. Los King George V, aunque eran un compromiso razonable para el desplazamiento que tenían, no fueron buenos buques Tenían defectos muy serios.
De acuerdo en lo del buen andar (aunque con una proa tan húmeda que limitaba su capacidad para navegar contra el mar) y en lo de la protección. Pero ahí se acaba.
Respecto a la protección, no olvidemos que durante el combate del Estrecho de Dinamarca un proyectil alemán que siguió una trayectoria submarina se alojó (sin estallar). Si ese proyectil hubiese estallado es posible que el PoW también hubiese volado.
Sobre esto, una explicación: de haber funcionado bien la espoleta, hubiese estallado en el agua, y no hubiese perforado el casco y la protección antitorpedos. Pero Japón había diseñado unos proyectiles especiales diseñados expresamente para funcionar así: si caían cortos, se desviaban hacia arriba (siguiendo una trayectoria casi horizontal, como un torpedo). La espoleta tenía mayor retardo, y la idea era que el proyectil actuaría como un torpedo, pero estallando dentro del buque enemigo.
En la práctica esos proyectiles no funcionaron bien: la única vez que se usaron (contra el South Dakota) uno de estos proyectiles fue detenido por el mamparo blindado antitorpedos. Pero luego iré a ello. El caso es que ese tipo de amenaza ya se conocía, Japón pretendía explotarla, y los ingleses lo ignoraron. Mucho cinturón acorazado, pero dejaba expuesta una zona.
Otra cuestión polémica fue la de dejar el puente de mando sin protección. Contra el Bismarck un proyectil lo atravesó sin estallar, pero matando o hiriendo a todos los presentes, pero afortunadamente el Capitán Leach solo lo fue levemente, y no se perdió el control. Una protección total del puente (como la del South Dakota) hubiese resultado muy pesada. De haber llevado sólo protección anti esquirlas, el proyectil del Bismarck probablemente hubiese detonando matando hasta el gato.
El problema es que la amenaza no eran solo los proyectiles pesados, sino también los de cruceros, o las bombas. Y sobre todo los fragmentos que produjesen. Un puente sin protección implica que una explosión cercana lo afectará (como pasó en el acorazado West Virginia). Junto al puente del South Dakota hubo varias explosiones (creo recordar que un par de proyectiles estallaron justo encima) pero no afectaron al puente, y no se perdió el control del barco en un momento crítico. El puente desprotegido del PoW tiene sentido en un combate tipo Jutlandia, a largas distancias. No tanto para acciones nocturnas o contra bombas aéreas. Creo que fue un error de diseño.
Una alternativa era combinar un puente alto amplio y desprotegido, con un reducto blindado donde haya un oficial al cargo (el segundo de a bordo) que pueda controlar el barco si el puente es alcanzado. Eso se hacía en barcos de casi todas las marinas, pero no en el PoW y todo por llevar doce cañones.
La artillería, guste o no, era deficiente. No tanto por el cañón (aunque resultó problemático y sus proyectiles eran menos pesados que los del a US Navy del mismo calibre, la manía de la alta velocidad) sino por las torres, Y me explico.
En origen los KGV iban a llevar tres torres cuádruples, que les darían una potencia de fuego similar a la prevista por los North Carolina (doce cañones de 356 mm) pero más agrupadas, lo que permite tener una cintura acorazada más corta y más gruesa. Aparte que los cañones en torres dobles o cuádruples permiten disparar por medias salvas mientras se centra al enemigo. El problema es que las torres cuádruples implican un esfuerzo sobre el casco mayor que las triples, y las aperturas en la cubierta son mayores. Eso obliga a una construcción más pesada, por lo que no se ahorra peso, y no se puede hacer la coraza tan espesa.
Además hubo que sustituir la torre cuádruple B por una doble, para poder aumentar la protección (contra proyectiles de 406 mm) lo que implicó retrasos, y aún más problemas. La solución hubiese sido poner tres torres triples, derivadas de las ya probadas en los Nelson, y dejarse de líos. O solo dos torres cuádruples. Un cañón más o menso no va a ninguna parte, si luego las torres son problemáticas y se averían.
Más: el armamento secundario. El cañón de 133/45 resultó muy bueno como antibuque, menos potente que los 152 mm habituales pero con cadencia de tiro alta y buenas prestaciones. Pero lo deficiente eran las torres: demasiado pequeñas (lo que lentificaba el tiro) y con velocidad de giro y elevación escasa. Eso hacía que esos cañones no fuesen muy allá como antiaéreos. En el Vanguard se modificaron, haciéndolas más grandes, pero era ya tarde. Además dependían de solo dos generadores, que quedaron fuera de servicio en el PoW tras el primer torpedo, lo que dejó al buque inerme.
La cadencia de tiro real del 127/38 de los acorazados norteamericanos era doble a los 133/45 de los ingleses (la cadencia de tiro de los norteamericanos era de 15 – 20 proyectiles por minuto durante varios minutos). Luego un South Dakota podía poner en el aire casi el triple de proyectiles que el PoW. Esa cadencia de tiro tan alta también los hacía más eficaces contra destructores (blancos pequeños y de movimiento rápido). Los montajes eran de dimensiones mayores, tenían mayor velocidad de giro y de elevación.
Eso no quiere decir que la artillería secundaria del PoW fuese mala. Era mucho mejor que la de los italianos (el antiaéreo de 90 mm era malo) o los Strasbourg franceses (los montajes cuádruples de 130 mm eran muy malos). El Bismarck tampoco iba fino, los montajes de 105 mm también tenían problemas para seguir aviones rápidos, aparte de la genial idea de poner dos modelos diferentes. Pero la del PoW era bastante inferior a la coetánea japonesa o norteamericana.
El armamento terciario, a medias. Los Pon Pon de 40 mm eran mejores que los 28 mm norteamericanos, pero estos fueron sustituidos a toda prisa por los Bofors de 40/60. Estos tenían un alcance efectivo doble al de los ingleses (los llevaría el Vanguard). Mejor llevar los 40 mm ingleses a los 37 mm semiautomáticos de los alemanes o los 25 mm japoneses, pero era otro defecto. En su combate final la artillería antiaérea inglesa se mostró solo medianeja.
La electrónica era buena, al nivel de la americana de la época, pero no de los equipos que serían instalados en 1943 y 1944.
La principal deficiencia fue la pobre protección submarina. NO está claro cuantos torpedos tocaron al PoW, pero parece que casi con seguridad se hubiese hundido por uno único: lo tocó en la popa y produjo una inundación por el eje de la hélice, que no pudo ser contenida. Esa inundación primero dejó al barco sin energía eléctrica, luego sin propulsión, y al final se lo llevó al fondo. Perder un acorazado por un torpedo es un fallo gravísimo. No eran únicos: ya sabemos lo ocurrido con el Bismark, y el Richelieu se quedó apoyado en el fondo por un único torpedo (aun no estaba finalizado). De los norteamericanos, no lo sabemos, pero el North Carolina resistió con escasos daños un torpedo mayor de los calculados durante el diseño (aunque superó la defensa antitorpedo, solo lo hizo puntualmente).
Una característica de la protección de los North Carolina y South Dakota es que se había considerado el riesgo que suponían proyectiles que cayesen con elevados ángulos de incidencia o con trayectorias submarinas. Tenían uno o varios mamparos blindados destinados no solo a contener explosiones de torpedos, sino a frenar ese tipo de proyectiles. Eso pasó en Guadalcanal (donde según revisiones recientes el South Dakota recibió una docena de proyectiles de 356 mm, no solo uno como se pensaba). Todos los proyectiles que tocaron zonas blindadas fueron frenados, incluyendo uno de trayectoria submarina, sin afectar al interior del mamparo blindado (como mucho lo abollaban un poco).
Respecto a lo del South Dakota, el barco recibió una docena de proyectiles pesados y otros tantos medios (de 140, 152 y 203 mm). El triple del castigo del PoW en el Estrecho de Dinamarca. Sufrió daños en las zonas no protegidas, afectó a los equipos electrónicos (aunque sobre todo por una avería y un error humano: el Duke of York también se quedó temporalmente sin radar combatiendo con el Scharnhorst). Pero no afectó ni al armamento, ni a la propulsión, ni a la flotabilidad, ni al control del barco, que fue reparado en poco tiempo.
Y sigue quedando otro detalle: la progresión. Los acorazados norteamericanos fueron reequipados con el mejor sistema de tiro de la SGM a partir de 1943. Se usó pocas veces pero fue letal. En Surigao el West Virginia (con esa dirección de tiro) consiguió un impacto en el Yamashiro, a más de 20.000 m de distancia y de noche ¡con la primera salva! (ahí va una pregunta para el Quiz). Con semejante precisión de tiro y a semejantes distancias, asuntos como la protección, etcétera, son anecdóticos: un acorazado norteamericano podía dejar fuera de combate a su enemigo con unas pocas salvas, antes que el candidato a víctima llegase siquiera a centrar el tiro.
Para acabar, de desplazamientos. Los South Dakota se construyeron cuando ya estaba vigente la “cláusula de progresión”. Los North Carolina tenían menor protección, pero eran más veloces, igualmente armados, eran más marineros y parece que la protección submarina era mejor. Y respetaban los límites del Tratado de Londres.
Luego los KGV, sin ser malos buques, no eran tampoco la excelencia de los mares. Tenían defectos, especialmente la mediocre protección submarina. Y su armamento era solo medianejo.
Saludos
De acuerdo en lo del buen andar (aunque con una proa tan húmeda que limitaba su capacidad para navegar contra el mar) y en lo de la protección. Pero ahí se acaba.
Respecto a la protección, no olvidemos que durante el combate del Estrecho de Dinamarca un proyectil alemán que siguió una trayectoria submarina se alojó (sin estallar). Si ese proyectil hubiese estallado es posible que el PoW también hubiese volado.
Sobre esto, una explicación: de haber funcionado bien la espoleta, hubiese estallado en el agua, y no hubiese perforado el casco y la protección antitorpedos. Pero Japón había diseñado unos proyectiles especiales diseñados expresamente para funcionar así: si caían cortos, se desviaban hacia arriba (siguiendo una trayectoria casi horizontal, como un torpedo). La espoleta tenía mayor retardo, y la idea era que el proyectil actuaría como un torpedo, pero estallando dentro del buque enemigo.
En la práctica esos proyectiles no funcionaron bien: la única vez que se usaron (contra el South Dakota) uno de estos proyectiles fue detenido por el mamparo blindado antitorpedos. Pero luego iré a ello. El caso es que ese tipo de amenaza ya se conocía, Japón pretendía explotarla, y los ingleses lo ignoraron. Mucho cinturón acorazado, pero dejaba expuesta una zona.
Otra cuestión polémica fue la de dejar el puente de mando sin protección. Contra el Bismarck un proyectil lo atravesó sin estallar, pero matando o hiriendo a todos los presentes, pero afortunadamente el Capitán Leach solo lo fue levemente, y no se perdió el control. Una protección total del puente (como la del South Dakota) hubiese resultado muy pesada. De haber llevado sólo protección anti esquirlas, el proyectil del Bismarck probablemente hubiese detonando matando hasta el gato.
El problema es que la amenaza no eran solo los proyectiles pesados, sino también los de cruceros, o las bombas. Y sobre todo los fragmentos que produjesen. Un puente sin protección implica que una explosión cercana lo afectará (como pasó en el acorazado West Virginia). Junto al puente del South Dakota hubo varias explosiones (creo recordar que un par de proyectiles estallaron justo encima) pero no afectaron al puente, y no se perdió el control del barco en un momento crítico. El puente desprotegido del PoW tiene sentido en un combate tipo Jutlandia, a largas distancias. No tanto para acciones nocturnas o contra bombas aéreas. Creo que fue un error de diseño.
Una alternativa era combinar un puente alto amplio y desprotegido, con un reducto blindado donde haya un oficial al cargo (el segundo de a bordo) que pueda controlar el barco si el puente es alcanzado. Eso se hacía en barcos de casi todas las marinas, pero no en el PoW y todo por llevar doce cañones.
La artillería, guste o no, era deficiente. No tanto por el cañón (aunque resultó problemático y sus proyectiles eran menos pesados que los del a US Navy del mismo calibre, la manía de la alta velocidad) sino por las torres, Y me explico.
En origen los KGV iban a llevar tres torres cuádruples, que les darían una potencia de fuego similar a la prevista por los North Carolina (doce cañones de 356 mm) pero más agrupadas, lo que permite tener una cintura acorazada más corta y más gruesa. Aparte que los cañones en torres dobles o cuádruples permiten disparar por medias salvas mientras se centra al enemigo. El problema es que las torres cuádruples implican un esfuerzo sobre el casco mayor que las triples, y las aperturas en la cubierta son mayores. Eso obliga a una construcción más pesada, por lo que no se ahorra peso, y no se puede hacer la coraza tan espesa.
Además hubo que sustituir la torre cuádruple B por una doble, para poder aumentar la protección (contra proyectiles de 406 mm) lo que implicó retrasos, y aún más problemas. La solución hubiese sido poner tres torres triples, derivadas de las ya probadas en los Nelson, y dejarse de líos. O solo dos torres cuádruples. Un cañón más o menso no va a ninguna parte, si luego las torres son problemáticas y se averían.
Más: el armamento secundario. El cañón de 133/45 resultó muy bueno como antibuque, menos potente que los 152 mm habituales pero con cadencia de tiro alta y buenas prestaciones. Pero lo deficiente eran las torres: demasiado pequeñas (lo que lentificaba el tiro) y con velocidad de giro y elevación escasa. Eso hacía que esos cañones no fuesen muy allá como antiaéreos. En el Vanguard se modificaron, haciéndolas más grandes, pero era ya tarde. Además dependían de solo dos generadores, que quedaron fuera de servicio en el PoW tras el primer torpedo, lo que dejó al buque inerme.
La cadencia de tiro real del 127/38 de los acorazados norteamericanos era doble a los 133/45 de los ingleses (la cadencia de tiro de los norteamericanos era de 15 – 20 proyectiles por minuto durante varios minutos). Luego un South Dakota podía poner en el aire casi el triple de proyectiles que el PoW. Esa cadencia de tiro tan alta también los hacía más eficaces contra destructores (blancos pequeños y de movimiento rápido). Los montajes eran de dimensiones mayores, tenían mayor velocidad de giro y de elevación.
Eso no quiere decir que la artillería secundaria del PoW fuese mala. Era mucho mejor que la de los italianos (el antiaéreo de 90 mm era malo) o los Strasbourg franceses (los montajes cuádruples de 130 mm eran muy malos). El Bismarck tampoco iba fino, los montajes de 105 mm también tenían problemas para seguir aviones rápidos, aparte de la genial idea de poner dos modelos diferentes. Pero la del PoW era bastante inferior a la coetánea japonesa o norteamericana.
El armamento terciario, a medias. Los Pon Pon de 40 mm eran mejores que los 28 mm norteamericanos, pero estos fueron sustituidos a toda prisa por los Bofors de 40/60. Estos tenían un alcance efectivo doble al de los ingleses (los llevaría el Vanguard). Mejor llevar los 40 mm ingleses a los 37 mm semiautomáticos de los alemanes o los 25 mm japoneses, pero era otro defecto. En su combate final la artillería antiaérea inglesa se mostró solo medianeja.
La electrónica era buena, al nivel de la americana de la época, pero no de los equipos que serían instalados en 1943 y 1944.
La principal deficiencia fue la pobre protección submarina. NO está claro cuantos torpedos tocaron al PoW, pero parece que casi con seguridad se hubiese hundido por uno único: lo tocó en la popa y produjo una inundación por el eje de la hélice, que no pudo ser contenida. Esa inundación primero dejó al barco sin energía eléctrica, luego sin propulsión, y al final se lo llevó al fondo. Perder un acorazado por un torpedo es un fallo gravísimo. No eran únicos: ya sabemos lo ocurrido con el Bismark, y el Richelieu se quedó apoyado en el fondo por un único torpedo (aun no estaba finalizado). De los norteamericanos, no lo sabemos, pero el North Carolina resistió con escasos daños un torpedo mayor de los calculados durante el diseño (aunque superó la defensa antitorpedo, solo lo hizo puntualmente).
Una característica de la protección de los North Carolina y South Dakota es que se había considerado el riesgo que suponían proyectiles que cayesen con elevados ángulos de incidencia o con trayectorias submarinas. Tenían uno o varios mamparos blindados destinados no solo a contener explosiones de torpedos, sino a frenar ese tipo de proyectiles. Eso pasó en Guadalcanal (donde según revisiones recientes el South Dakota recibió una docena de proyectiles de 356 mm, no solo uno como se pensaba). Todos los proyectiles que tocaron zonas blindadas fueron frenados, incluyendo uno de trayectoria submarina, sin afectar al interior del mamparo blindado (como mucho lo abollaban un poco).
Respecto a lo del South Dakota, el barco recibió una docena de proyectiles pesados y otros tantos medios (de 140, 152 y 203 mm). El triple del castigo del PoW en el Estrecho de Dinamarca. Sufrió daños en las zonas no protegidas, afectó a los equipos electrónicos (aunque sobre todo por una avería y un error humano: el Duke of York también se quedó temporalmente sin radar combatiendo con el Scharnhorst). Pero no afectó ni al armamento, ni a la propulsión, ni a la flotabilidad, ni al control del barco, que fue reparado en poco tiempo.
Y sigue quedando otro detalle: la progresión. Los acorazados norteamericanos fueron reequipados con el mejor sistema de tiro de la SGM a partir de 1943. Se usó pocas veces pero fue letal. En Surigao el West Virginia (con esa dirección de tiro) consiguió un impacto en el Yamashiro, a más de 20.000 m de distancia y de noche ¡con la primera salva! (ahí va una pregunta para el Quiz). Con semejante precisión de tiro y a semejantes distancias, asuntos como la protección, etcétera, son anecdóticos: un acorazado norteamericano podía dejar fuera de combate a su enemigo con unas pocas salvas, antes que el candidato a víctima llegase siquiera a centrar el tiro.
Para acabar, de desplazamientos. Los South Dakota se construyeron cuando ya estaba vigente la “cláusula de progresión”. Los North Carolina tenían menor protección, pero eran más veloces, igualmente armados, eran más marineros y parece que la protección submarina era mejor. Y respetaban los límites del Tratado de Londres.
Luego los KGV, sin ser malos buques, no eran tampoco la excelencia de los mares. Tenían defectos, especialmente la mediocre protección submarina. Y su armamento era solo medianejo.
Saludos