Publicado: Mié Oct 19, 2011 9:40 pm
1935. Nubes de tormenta.
En el Almirantazgo, reunión del Almirante Lord Chatfield, Primer Lord del Mar, con sus colaboradores (1)
Cpt. Acora. … El Tratado de Londres resultó mucho más problemático que el anterior de Washington, por que ahora había varias potencias signatarias que deseaban emprender un rearme naval, aunque no querían dar el primer paso. Hubo que ceder a las demandas japonesas que pretendían aumentar su potencial, y se pasó del ratio 5-5-3 a 10-10-7...
… El tratado impuso unas “vacaciones navales” por la que las potencias renunciaban a construir nuevos acorazados. Por ello se detuvieron las obras de las tres últimas unidades de la clase Admiral, a cambio de mantener en servicio los viejos cinco acorazados de la clase ‘R’. Se pudo conseguir que no se desguazasen las nuevas unidades, pero a cambio de limitar las modernizaciones de los acorazados. Por ello el potencial de nuestra flota es en la actualidad es limitado. Disponemos de cinco buques modernos, no demasiado potentes, y uno potente y veloz, pero anticuado. Y además otros nueve acorazados potentes pero que no han sido modernizados, y con capacidad limitada… (2)
… Los cruceros clase Town han resultado un éxito, pero las otras potencias querían clasificarlos como “pesados” manteniendo el máximo de quince unidades. Viendo como las otras potencias han ignorado los límites firmados, resulta farisaico. De todas formas esos cruceros están resultando demasiado grandes para construirlos en gran número, y se necesitaba un diseño de menor tamaño, por lo que se decidió seguir construyendo unidades a menor ritmo, e iniciar la construcción de un crucero antiaéreo ligero … el cañón bivalente de 115/45 aunqe no es tan potente como sería deseable para el combate de superficie, tiene buenas posibilidades como antiaéreo, tanto en montajes abiertos únicos como cerrados dobles. Se podría considerar rearmar los cruceros antiguos de las clases ‘C’y ‘D’ supervivientes con esta arma, a medida que haya fondos disponibles. Sin embargo, y ante el estado de los cruceros supervivientes de la clase Hawkins, se recomienda no efectuar modificaciones en ellos.
… Los dos portaaviones clase Renown han resultado mejores que los Courageous, como se esperaba, pero su capacidad aérea sigue siendo reducida. En lugar de los 36 aparatos que pueden llevar los tipos precedentes, los Renown pueden operar con 50, que sigue estando lejos de la capacidad de los Lexington o del Akagi. El Tratado de Londres da margen para la construcción de dos portaaviones modernos de 23.000 Tn (4).
… La cláusula de progresión permitirá construir buques en el caso que haya potencias que abandonen el tratado. En lugar de buques de grandes dimensiones (las 45.000 Tn que pretende la US Navy) recomendaríamos acabar los tres Admiral y, en todo caso, algún diseño similar que se pueda construir en número eficiente. Asimismo se podría iniciar la construcción de portaaviones que sustituyan a los tres Furious y al Eagle.
Alm. Chatfield. Gracias, Capitán. Necesitaríamos saber cuales son las intenciones de nuestros posibles rivales.
Cpt. Intel: El hecho más significativo ha sido el resurgimiento de flota alemana. Tras el acuerdo anglobritánico la Alemania Hitleriana ha iniciado la construcción de dos acorazados modernos en lugar de los dos de bolsillo planeados, buques muy aptos para la guerra al tráfico. Más ominoso es la reconstrucción de la flota submarina. Aunque los submarinos alemanes son pocos comparados con los italianos o los japoneses, su posición estratégica amenaza directamente nuestras comunicaciones.
La actitud japonesa es cada vez más hostil desde la anulación de nuestra antigua alianza. Están siguiendo una política agresiva en China, que les mantiene ocupados por ahora, pero que en un futuro podría llevar a una confrontación. En el plano naval, han seguido construyendo cruceros pesados que, en lugar de las 10.000 Tn pactadas parecen acercarse a las 12.000 Tn. Asimismo están construyendo dos portaaviones de flota modernos, así como gran número de destructores y submarinos. El crecimiento de la flota japonesa y la actitud hostil obligan a considerar que Japón pueda ser enemigo nuestro en un futuro enfrentamiento.
La crisis económica ha afectado gravemente a la US Navy, y en este periodo tan solo ha construido su cupo de cruceros pesados, el pequeño portaaviones Ranger, y un número limitado de naves menores. No parece probable un conflicto entre ambas potencias en un futuro.
La marina italiana también se ha provisto de un gran número de cruceros y destructores pesados que, como en el caso de Japón, superan las limitaciones del Tratado de Washington. Asimismo ha iniciado la modernización de sus cuatro acorazados clase Cavour, Estas obras, a la luz de los datos recibidos, parecen una completa reconstrucción.
La marina francesa parece un espejo de la italiana, salvo por sus dos modernos acorazados clase Strasbourg que, grosso modo, son un equivalente de nuestros Admiral. Como en el caso de USA no parece probable una crisis anglofrancesa en el futuro.
El resto de las marinas mundiales son muy reducidas y generalmente equipadas con buques viejos de valor militar dudoso, salvo algunos cruceros y destructores. (5)
Alm. Chatfield: ¿Cuál es la amenaza a la que nos podríamos enfrentar?
Cpt. Intel: Podría llegar a ser triple. Un enfrentamiento con la marina japonesa probablemente precisaría de la Royal Navy al completo. Y no olvidemos que tienen experiencia bélica adquirida en China. En aguas europeas la amenaza es en principio menor. La flota italiana es contrabalanceada por la francesa pero, incluso sin su ayuda la Mediterranean Fleet supera a la flota italiana, y podemos bloquear las dos salidas del Mediterráneo, luego la amenaza es solo local. En el caso alemán, su flota de superficie es dudoso que sea una amenaza seria en por lo menos cinco o diez años. Pero pueden efectuar incursiones peligrosas contra nuestras líneas de comunicación, especialmente usando sus submarinos. En la actualidad no tenemos ni por asomo la cantidad de buques de 1917, cuando estuvimos a punto de perder la guerra.
Alm. Chatfield: eso, más la política agresiva alemana… creo que dentro de no mucho nos veremos persiguiendo submarinos… o huyendo de ellos ¿alguna solución, Capitán Planes?
Cpt. Planes: Como usted habrá podido ver, los resultados de nuestra flota experimental han superado todas nuestras expectativas. No solo ha servido para crear un núcleo de oficiales muy aptos, sino que ha podido experimentar con lo que funciona y con lo que no. Y si no le importa, resumiré sus experiencias, que hemos podido probar en ejercicios a pequeña escala.
Respecto al combate naval, la revolución puede ser el combate nocturno con torpedos. El alcance y potencia de estas armas se ha multiplicado, lo que hace al torpedero un enemigo desproporcionadamente peligroso. Contra eso el mejor antídoto es una flota numerosa de cruceros con cañones de tiro rápido. Las maniobras han mostrado que el riesgo de operar con acorazados por la noche es desproporcionado. En esto, los experimentos con ondas de radio indican que se podría conseguir diseñar un método de detección en un futuro. (6)
Sobre la protección del tráfico naval. Las experiencias han demostrado la capacidad limitada para proteger las líneas de comunicación o bloquear las bases, por o que la alternativa, de nuevo, serán los convoyes. Las patrullas antisubmarinas han resultado un fracaso, y en varias ocasiones nuestros submarinos han podido hacer fotografías del Furious. Eso no quiere decir que los aviones no hayan resultado útiles, permiten cubrir grandes extensiones con eficacia. Pero en la actualidad tenemos demasiado pocos como para arriesgarlos. Asimismo, el número de escoltas disponible es muy pequeño, y los destructores de flota no son apropiados para esta misión. (7)
El comité de guerra aeronaval es el que ha presentado aspectos más interesantes. Por una parte, y como nos temíamos, el portaaviones resulta muy vulnerable a los submarinos, requiere ser escoltado y, preferiblemente, evitar las zonas de riesgo elevado. El grupo aéreo de un portaaviones ha resultado demasiado débil para proporcionar protección contra atacantes con base aérea o naval. Sin embargo, los pocos aviones disponibles han ejecutado una y otra vez ataques que aparentemente serían peligrosos contra buques de superficie, tanto en mar como en puerto. Los estudios muestran que un grupo aéreo numeroso, preferiblemente basado en varios buques, proporcionaría suficiente flexibilidad y potencia de fuego. Como en la guerra de superficie, en la aeronaval la concentración es crucial. Aparentemente cada agrupación de portaaviones debería estar compuesta de al menso dos unidades, de la mayor capacidad posible. (8)
Finalmente, el comité que ha estudiado la movilización ha hecho hincapié en lo mismo que mis compañeros: en la carencia de suficientes unidades. Retrospectivamente parece que las negociaciones de Washington y Londres estaban destinadas a derrotarnos en los despachos, ya que no pueden en el mar. Será prioritario conseguir el mayor número de buques posible. Por desgracia, la capacidad de nuestros astilleros militares, tras quince años de construcciones con cuentagotas, es escasa. (9)
Una alternativa que recomiendan es el diseño y construcción de buques “de emergencia” en los que se prime la facilidad de construcción sobre otras consideraciones, incluyendo la capacidad combativa (si se mantiene en límites racionales). En este campo hay que señalar que la construcción de portaaviones puede hacerse en plazos relativamente cortos, en masa, en astilleros no especializados, mientras que aunque mañana pusiésemos la quilla de un acorazado, probablemente no entraría en servicio hasta 1939 o 1940. En el documento que le entregamos se proponían diferentes tipos de buques “de emergencia”.
Gracias, Cpt. Planes. Le agradeceré que me envíe el documento. Y además ordenaré que se preparen unas grandes maniobras de flota para probar de una vez la capacidad de los portaaviones contra acorazados….
(1) He mantenido los mismos primeros lores, con la excepción del Almirante Madden. Para facilitar la lectura, seguirá habiendo tres departamentos: el que indica la situación actual de la marina (Cpt. Acora), el panorama (Cpt. Intel) y la evaluación del futuro (Cpt. Intel).
(2) El asunto de las modernizaciones es bastante discutible. Los acorazados modernizados, de hecho, no dieron mucho juego durante la guerra, y es muy dudoso que compensase el coste que supuso. Con la posible excepción de la Mediterranean Fleet, y el combate de Surigao, se dedicaron sobre todo a proteger convoyes o a bombardear playas. Para eso las unidades sin modificar (como el Barham o el Resolution) no eran peores que las modernizadas (como el Queen Elitabeth). Además esas “modernizaciones” eran verdaderas reconstrucciones que costarían una fortuna.
Claro que un acorazado sin modernizar quedaba bastante cojo. Su armamento antiaéreo sería deficiente, su artillería de superficie quedaría muy limitada en alcance (por la elevación: El Barham alcanzaba los 17.000 m mientras que el modernizado Warspite llegaba a los 35.000) y sobre todo, su protección submarina quedaba limitada. Aunque eso solo pudo influir en la pérdida del Barham que, de todas formas, es muy dudoso que se hubiese salvado.
En este escenario, con la RN encargada de su fuerza aeronaval, no sobra el dinero. Teniendo varios buques modernos (cinco Admiral y el Hood, en lugar del Hood y los dos Renown) creo que no vale la pena gastar dinero, salvo el imprescindible, en acorazados viejos. En todo caso se podía plantear conservar su artillería dado lo eficaz que era el 381/45.
(3) Los Dido eran un diseño posterior parcialmente basado en los Arethusa. En este escenario se está más pendiente del aspecto aeronaval, por lo que se ha diseñado antes un cañón bivalente. De solo 115 mm (anatema para los amantes de los cañones) pero es que el cañón de 133 mm inglés no salió muy allá, tenía buenas prestaciones para el tiro de superficie pero era mediocre como antiaéreo.
(4) El Furious y los Courageous no salieron muy allá, y habitualmente operaron con muy pocos aviones, en parte por las limitaciones de sus ascensores. Es de suponer que la transformación de dos buques más grandes diese mejor resultado, pero seguían siendo barcos más pequeños que los Lexington, el Akagi o el Kaga. La capacidad de estas conversiones fue siempre limitada, en comparación con barcos diseñados para esa función. En la realidad Inglaterra pudo construir un único portaaviones, el Ark Royal, que tuvo problemas debido al hangar interno y a los ascensores de dimensiones reducidas.
(5) Todo esto es cierto. En 1935 ya se oscurecía el cielo, y se preparaba la cadena de crisis que llevó a la guerra. Japón había iniciado un rearme masivo a escondidas, y no firmaría el segundo tratado de Londres de 1936. Tampoco lo haría Italia. El resto de las potencias al principio aceptó las restricciones, pero finalmente se liaron la manta y empezaron a construir barcos que superaban las limitaciones y en número mucho mayor. Incluyendo Inglaterra, por cierto. La única diferencia es que las sospechas sobre lo que haga Japón son aún mayores.
(6) En los años treinta se hicieron maniobras que probaban el combate nocturno. Asimismo se iniciaron los experimentos con el radar, en 1935 los alemanes probaron un prototipo que consiguió detectar buques a 8 km de distancia. Ese año inició la Royal Navy sus estudios, y la RAF iba más adelantada.
(7) La escasez de buques fue una queja crónica. Tanto que llevó al diseño de las corbetas clase Flower en 1939. La característica era que estaban pensadas para ser construidas en astilleros civiles, y manejadas por personal de reserva: por eso no llevaban las caras (y lentas de construir) turbinas de vapor engranadas. Por entonces, en Estados Unidos se hacían estudios (y maniobras) sobre movilización industrial ¿por qué no en este escenario? De portaaviones, las patrullas antisubmarinas fueron un fracaso costoso. Solo cuando hubo portaaviones baratos se reemprendieron con éxito.
(8) Si algo se sabía de guerra naval era que la flota numerosa vence con facilidad. Pero eso no se aplicó a los portaaviones, desplegaron uno por cada flota, y así les fue. Ahora hay aviadores navales, les gusta volar (a esas alturas ya mandarían portaaviones) y por tanto querrían muchos aviones.
(9) Lo dicho en el punto (7). La RN no se planteó la construcción en grandes series, tal vez por tradición industrial, hasta que la guerra ya estaba encima. Simplemente, adelanto los estudios.
Seguirá, espero: ahora vamos a llegar a los buques que la RN podría desplegar en los primeros años de la guerra.
Saludos
En el Almirantazgo, reunión del Almirante Lord Chatfield, Primer Lord del Mar, con sus colaboradores (1)
Cpt. Acora. … El Tratado de Londres resultó mucho más problemático que el anterior de Washington, por que ahora había varias potencias signatarias que deseaban emprender un rearme naval, aunque no querían dar el primer paso. Hubo que ceder a las demandas japonesas que pretendían aumentar su potencial, y se pasó del ratio 5-5-3 a 10-10-7...
… El tratado impuso unas “vacaciones navales” por la que las potencias renunciaban a construir nuevos acorazados. Por ello se detuvieron las obras de las tres últimas unidades de la clase Admiral, a cambio de mantener en servicio los viejos cinco acorazados de la clase ‘R’. Se pudo conseguir que no se desguazasen las nuevas unidades, pero a cambio de limitar las modernizaciones de los acorazados. Por ello el potencial de nuestra flota es en la actualidad es limitado. Disponemos de cinco buques modernos, no demasiado potentes, y uno potente y veloz, pero anticuado. Y además otros nueve acorazados potentes pero que no han sido modernizados, y con capacidad limitada… (2)
… Los cruceros clase Town han resultado un éxito, pero las otras potencias querían clasificarlos como “pesados” manteniendo el máximo de quince unidades. Viendo como las otras potencias han ignorado los límites firmados, resulta farisaico. De todas formas esos cruceros están resultando demasiado grandes para construirlos en gran número, y se necesitaba un diseño de menor tamaño, por lo que se decidió seguir construyendo unidades a menor ritmo, e iniciar la construcción de un crucero antiaéreo ligero … el cañón bivalente de 115/45 aunqe no es tan potente como sería deseable para el combate de superficie, tiene buenas posibilidades como antiaéreo, tanto en montajes abiertos únicos como cerrados dobles. Se podría considerar rearmar los cruceros antiguos de las clases ‘C’y ‘D’ supervivientes con esta arma, a medida que haya fondos disponibles. Sin embargo, y ante el estado de los cruceros supervivientes de la clase Hawkins, se recomienda no efectuar modificaciones en ellos.
… Los dos portaaviones clase Renown han resultado mejores que los Courageous, como se esperaba, pero su capacidad aérea sigue siendo reducida. En lugar de los 36 aparatos que pueden llevar los tipos precedentes, los Renown pueden operar con 50, que sigue estando lejos de la capacidad de los Lexington o del Akagi. El Tratado de Londres da margen para la construcción de dos portaaviones modernos de 23.000 Tn (4).
… La cláusula de progresión permitirá construir buques en el caso que haya potencias que abandonen el tratado. En lugar de buques de grandes dimensiones (las 45.000 Tn que pretende la US Navy) recomendaríamos acabar los tres Admiral y, en todo caso, algún diseño similar que se pueda construir en número eficiente. Asimismo se podría iniciar la construcción de portaaviones que sustituyan a los tres Furious y al Eagle.
Alm. Chatfield. Gracias, Capitán. Necesitaríamos saber cuales son las intenciones de nuestros posibles rivales.
Cpt. Intel: El hecho más significativo ha sido el resurgimiento de flota alemana. Tras el acuerdo anglobritánico la Alemania Hitleriana ha iniciado la construcción de dos acorazados modernos en lugar de los dos de bolsillo planeados, buques muy aptos para la guerra al tráfico. Más ominoso es la reconstrucción de la flota submarina. Aunque los submarinos alemanes son pocos comparados con los italianos o los japoneses, su posición estratégica amenaza directamente nuestras comunicaciones.
La actitud japonesa es cada vez más hostil desde la anulación de nuestra antigua alianza. Están siguiendo una política agresiva en China, que les mantiene ocupados por ahora, pero que en un futuro podría llevar a una confrontación. En el plano naval, han seguido construyendo cruceros pesados que, en lugar de las 10.000 Tn pactadas parecen acercarse a las 12.000 Tn. Asimismo están construyendo dos portaaviones de flota modernos, así como gran número de destructores y submarinos. El crecimiento de la flota japonesa y la actitud hostil obligan a considerar que Japón pueda ser enemigo nuestro en un futuro enfrentamiento.
La crisis económica ha afectado gravemente a la US Navy, y en este periodo tan solo ha construido su cupo de cruceros pesados, el pequeño portaaviones Ranger, y un número limitado de naves menores. No parece probable un conflicto entre ambas potencias en un futuro.
La marina italiana también se ha provisto de un gran número de cruceros y destructores pesados que, como en el caso de Japón, superan las limitaciones del Tratado de Washington. Asimismo ha iniciado la modernización de sus cuatro acorazados clase Cavour, Estas obras, a la luz de los datos recibidos, parecen una completa reconstrucción.
La marina francesa parece un espejo de la italiana, salvo por sus dos modernos acorazados clase Strasbourg que, grosso modo, son un equivalente de nuestros Admiral. Como en el caso de USA no parece probable una crisis anglofrancesa en el futuro.
El resto de las marinas mundiales son muy reducidas y generalmente equipadas con buques viejos de valor militar dudoso, salvo algunos cruceros y destructores. (5)
Alm. Chatfield: ¿Cuál es la amenaza a la que nos podríamos enfrentar?
Cpt. Intel: Podría llegar a ser triple. Un enfrentamiento con la marina japonesa probablemente precisaría de la Royal Navy al completo. Y no olvidemos que tienen experiencia bélica adquirida en China. En aguas europeas la amenaza es en principio menor. La flota italiana es contrabalanceada por la francesa pero, incluso sin su ayuda la Mediterranean Fleet supera a la flota italiana, y podemos bloquear las dos salidas del Mediterráneo, luego la amenaza es solo local. En el caso alemán, su flota de superficie es dudoso que sea una amenaza seria en por lo menos cinco o diez años. Pero pueden efectuar incursiones peligrosas contra nuestras líneas de comunicación, especialmente usando sus submarinos. En la actualidad no tenemos ni por asomo la cantidad de buques de 1917, cuando estuvimos a punto de perder la guerra.
Alm. Chatfield: eso, más la política agresiva alemana… creo que dentro de no mucho nos veremos persiguiendo submarinos… o huyendo de ellos ¿alguna solución, Capitán Planes?
Cpt. Planes: Como usted habrá podido ver, los resultados de nuestra flota experimental han superado todas nuestras expectativas. No solo ha servido para crear un núcleo de oficiales muy aptos, sino que ha podido experimentar con lo que funciona y con lo que no. Y si no le importa, resumiré sus experiencias, que hemos podido probar en ejercicios a pequeña escala.
Respecto al combate naval, la revolución puede ser el combate nocturno con torpedos. El alcance y potencia de estas armas se ha multiplicado, lo que hace al torpedero un enemigo desproporcionadamente peligroso. Contra eso el mejor antídoto es una flota numerosa de cruceros con cañones de tiro rápido. Las maniobras han mostrado que el riesgo de operar con acorazados por la noche es desproporcionado. En esto, los experimentos con ondas de radio indican que se podría conseguir diseñar un método de detección en un futuro. (6)
Sobre la protección del tráfico naval. Las experiencias han demostrado la capacidad limitada para proteger las líneas de comunicación o bloquear las bases, por o que la alternativa, de nuevo, serán los convoyes. Las patrullas antisubmarinas han resultado un fracaso, y en varias ocasiones nuestros submarinos han podido hacer fotografías del Furious. Eso no quiere decir que los aviones no hayan resultado útiles, permiten cubrir grandes extensiones con eficacia. Pero en la actualidad tenemos demasiado pocos como para arriesgarlos. Asimismo, el número de escoltas disponible es muy pequeño, y los destructores de flota no son apropiados para esta misión. (7)
El comité de guerra aeronaval es el que ha presentado aspectos más interesantes. Por una parte, y como nos temíamos, el portaaviones resulta muy vulnerable a los submarinos, requiere ser escoltado y, preferiblemente, evitar las zonas de riesgo elevado. El grupo aéreo de un portaaviones ha resultado demasiado débil para proporcionar protección contra atacantes con base aérea o naval. Sin embargo, los pocos aviones disponibles han ejecutado una y otra vez ataques que aparentemente serían peligrosos contra buques de superficie, tanto en mar como en puerto. Los estudios muestran que un grupo aéreo numeroso, preferiblemente basado en varios buques, proporcionaría suficiente flexibilidad y potencia de fuego. Como en la guerra de superficie, en la aeronaval la concentración es crucial. Aparentemente cada agrupación de portaaviones debería estar compuesta de al menso dos unidades, de la mayor capacidad posible. (8)
Finalmente, el comité que ha estudiado la movilización ha hecho hincapié en lo mismo que mis compañeros: en la carencia de suficientes unidades. Retrospectivamente parece que las negociaciones de Washington y Londres estaban destinadas a derrotarnos en los despachos, ya que no pueden en el mar. Será prioritario conseguir el mayor número de buques posible. Por desgracia, la capacidad de nuestros astilleros militares, tras quince años de construcciones con cuentagotas, es escasa. (9)
Una alternativa que recomiendan es el diseño y construcción de buques “de emergencia” en los que se prime la facilidad de construcción sobre otras consideraciones, incluyendo la capacidad combativa (si se mantiene en límites racionales). En este campo hay que señalar que la construcción de portaaviones puede hacerse en plazos relativamente cortos, en masa, en astilleros no especializados, mientras que aunque mañana pusiésemos la quilla de un acorazado, probablemente no entraría en servicio hasta 1939 o 1940. En el documento que le entregamos se proponían diferentes tipos de buques “de emergencia”.
Gracias, Cpt. Planes. Le agradeceré que me envíe el documento. Y además ordenaré que se preparen unas grandes maniobras de flota para probar de una vez la capacidad de los portaaviones contra acorazados….
(1) He mantenido los mismos primeros lores, con la excepción del Almirante Madden. Para facilitar la lectura, seguirá habiendo tres departamentos: el que indica la situación actual de la marina (Cpt. Acora), el panorama (Cpt. Intel) y la evaluación del futuro (Cpt. Intel).
(2) El asunto de las modernizaciones es bastante discutible. Los acorazados modernizados, de hecho, no dieron mucho juego durante la guerra, y es muy dudoso que compensase el coste que supuso. Con la posible excepción de la Mediterranean Fleet, y el combate de Surigao, se dedicaron sobre todo a proteger convoyes o a bombardear playas. Para eso las unidades sin modificar (como el Barham o el Resolution) no eran peores que las modernizadas (como el Queen Elitabeth). Además esas “modernizaciones” eran verdaderas reconstrucciones que costarían una fortuna.
Claro que un acorazado sin modernizar quedaba bastante cojo. Su armamento antiaéreo sería deficiente, su artillería de superficie quedaría muy limitada en alcance (por la elevación: El Barham alcanzaba los 17.000 m mientras que el modernizado Warspite llegaba a los 35.000) y sobre todo, su protección submarina quedaba limitada. Aunque eso solo pudo influir en la pérdida del Barham que, de todas formas, es muy dudoso que se hubiese salvado.
En este escenario, con la RN encargada de su fuerza aeronaval, no sobra el dinero. Teniendo varios buques modernos (cinco Admiral y el Hood, en lugar del Hood y los dos Renown) creo que no vale la pena gastar dinero, salvo el imprescindible, en acorazados viejos. En todo caso se podía plantear conservar su artillería dado lo eficaz que era el 381/45.
(3) Los Dido eran un diseño posterior parcialmente basado en los Arethusa. En este escenario se está más pendiente del aspecto aeronaval, por lo que se ha diseñado antes un cañón bivalente. De solo 115 mm (anatema para los amantes de los cañones) pero es que el cañón de 133 mm inglés no salió muy allá, tenía buenas prestaciones para el tiro de superficie pero era mediocre como antiaéreo.
(4) El Furious y los Courageous no salieron muy allá, y habitualmente operaron con muy pocos aviones, en parte por las limitaciones de sus ascensores. Es de suponer que la transformación de dos buques más grandes diese mejor resultado, pero seguían siendo barcos más pequeños que los Lexington, el Akagi o el Kaga. La capacidad de estas conversiones fue siempre limitada, en comparación con barcos diseñados para esa función. En la realidad Inglaterra pudo construir un único portaaviones, el Ark Royal, que tuvo problemas debido al hangar interno y a los ascensores de dimensiones reducidas.
(5) Todo esto es cierto. En 1935 ya se oscurecía el cielo, y se preparaba la cadena de crisis que llevó a la guerra. Japón había iniciado un rearme masivo a escondidas, y no firmaría el segundo tratado de Londres de 1936. Tampoco lo haría Italia. El resto de las potencias al principio aceptó las restricciones, pero finalmente se liaron la manta y empezaron a construir barcos que superaban las limitaciones y en número mucho mayor. Incluyendo Inglaterra, por cierto. La única diferencia es que las sospechas sobre lo que haga Japón son aún mayores.
(6) En los años treinta se hicieron maniobras que probaban el combate nocturno. Asimismo se iniciaron los experimentos con el radar, en 1935 los alemanes probaron un prototipo que consiguió detectar buques a 8 km de distancia. Ese año inició la Royal Navy sus estudios, y la RAF iba más adelantada.
(7) La escasez de buques fue una queja crónica. Tanto que llevó al diseño de las corbetas clase Flower en 1939. La característica era que estaban pensadas para ser construidas en astilleros civiles, y manejadas por personal de reserva: por eso no llevaban las caras (y lentas de construir) turbinas de vapor engranadas. Por entonces, en Estados Unidos se hacían estudios (y maniobras) sobre movilización industrial ¿por qué no en este escenario? De portaaviones, las patrullas antisubmarinas fueron un fracaso costoso. Solo cuando hubo portaaviones baratos se reemprendieron con éxito.
(8) Si algo se sabía de guerra naval era que la flota numerosa vence con facilidad. Pero eso no se aplicó a los portaaviones, desplegaron uno por cada flota, y así les fue. Ahora hay aviadores navales, les gusta volar (a esas alturas ya mandarían portaaviones) y por tanto querrían muchos aviones.
(9) Lo dicho en el punto (7). La RN no se planteó la construcción en grandes series, tal vez por tradición industrial, hasta que la guerra ya estaba encima. Simplemente, adelanto los estudios.
Seguirá, espero: ahora vamos a llegar a los buques que la RN podría desplegar en los primeros años de la guerra.
Saludos