Publicado: Jue Sep 24, 2009 3:36 pm
Yo no tengo tan claro que fuese eso.
Como ya había escrito, yo pienso que la destrucción de las ciudades alemanas mostró hasta a los más fanáticos alemanes y japoneses que habían perdido la guerra, y los vacunó para futuras aventuras. Pero creo que eso fue una consecuencia secundaria, no buscada. Y me explico.
Por una parte, es cierto que Harris era un “mandado”, pero tenía mucha más autonomía de la que crees. En la práctica, una serie de mandos militares (Harris, Arnold, Spaatz, LeMay, McArthur, Nimitz, etcétera) eran los que dirigían la estrategia de sus respectivas armas, y luchaban con brazos y dientes para mantener el control sobre estas áreas, perseguir los objetivos que considerasen oportunos, e imponer a los demás sus opiniones. En el caso de Harris, era tan notorio que seguía burlándose de los “buscadores de panaceas” cuando era evidente que la destrucción de las instalaciones petrolíferas estaba derrotando a Alemania, y consiguió reiniciar los ataques contra las ciudades permitiendo que la producción de petróleo se recuperase parcialmente durante el invierno. Si Harris hubiese seguido las directrices, hubiese mantenido los ataques contra las instalaciones petrolíferas (y en esto el Bomber Command era más efectivo cuando había poca visibilidad) y los alemanes no hubiesen podido lanzar la ofensiva de las Ardenas (por ejemplo). Otro ejemplo es que Eisenhower tuvo que amenazar con dimitir para que Harris destinase una fracción de su fuerza para apoyar la invasión.
Respecto a que el motivo era el dinero… cuando se iniciaron esos ataques Inglaterra estaba contra las cuerdas, y bastante tenía con intentar sobrevivir. Y lo que primero se intentó fue atacar blancos concretos, hasta que se advirtió la pésima precisión (de los primeros ataques), cuando sólo la mitad de la fuerza lanzaba sus bombas a menos de 8 Km del blanco. En ese caso, había tres opciones: o cesar los ataques, o mantenerlos a sabiendas de su inutilidad, o por lo menos atacar a algo tan grande que fuese difícil de fallar, es decir, las ciudades.
Y esta estrategia no era tan absurda. Si los bombarderos no causaban daños, los alemanes podrían limitarse a ignorarlos. Y eso pasó, durante el invierno de 1940 y en 1941, tras la victoria en la “Batalla de Inglaterra”, se intentó seguir debilitando a la Luftwaffe. Para ello se lanzaron incursiones con gran escolta sobre blancos militares en Francia. Pero cuando se usaban bombarderos ligeros (Blenheim) la carga bélica era tan pequeña que apenas eran picotazos, y la Luftwaffe, comprometida en los Balcanes y en Rusia, los ignoró, y fue preciso que los bombarderos usados fuesen más grandes (Wellington y demás) para que la caza alemana “recogiese el guante”.
Atacando a las ciudades se podía obligar a Alemania a defenderse, y en 1941 y 1942 era la única forma con la que Inglaterra podía atacar a Alemania y desviar parte de su potencial. Si no lo hacía, todos los recursos empleados en la defensa de las ciudades podrían emplearse para apoyar el ataque a la URSS, en África, para fortificar Europa… El problema es que esa táctica ya adquirió su propio empuje, en 1943 aún tenía sentido, en 1944 había mejores blancos que atacar, y en 1945 era absurda. Y esa política se mantuvo en buena parte gracias al empecinamiento de Harris, una de las figuras más negras del bando aliado.
Saludos
Como ya había escrito, yo pienso que la destrucción de las ciudades alemanas mostró hasta a los más fanáticos alemanes y japoneses que habían perdido la guerra, y los vacunó para futuras aventuras. Pero creo que eso fue una consecuencia secundaria, no buscada. Y me explico.
Por una parte, es cierto que Harris era un “mandado”, pero tenía mucha más autonomía de la que crees. En la práctica, una serie de mandos militares (Harris, Arnold, Spaatz, LeMay, McArthur, Nimitz, etcétera) eran los que dirigían la estrategia de sus respectivas armas, y luchaban con brazos y dientes para mantener el control sobre estas áreas, perseguir los objetivos que considerasen oportunos, e imponer a los demás sus opiniones. En el caso de Harris, era tan notorio que seguía burlándose de los “buscadores de panaceas” cuando era evidente que la destrucción de las instalaciones petrolíferas estaba derrotando a Alemania, y consiguió reiniciar los ataques contra las ciudades permitiendo que la producción de petróleo se recuperase parcialmente durante el invierno. Si Harris hubiese seguido las directrices, hubiese mantenido los ataques contra las instalaciones petrolíferas (y en esto el Bomber Command era más efectivo cuando había poca visibilidad) y los alemanes no hubiesen podido lanzar la ofensiva de las Ardenas (por ejemplo). Otro ejemplo es que Eisenhower tuvo que amenazar con dimitir para que Harris destinase una fracción de su fuerza para apoyar la invasión.
Respecto a que el motivo era el dinero… cuando se iniciaron esos ataques Inglaterra estaba contra las cuerdas, y bastante tenía con intentar sobrevivir. Y lo que primero se intentó fue atacar blancos concretos, hasta que se advirtió la pésima precisión (de los primeros ataques), cuando sólo la mitad de la fuerza lanzaba sus bombas a menos de 8 Km del blanco. En ese caso, había tres opciones: o cesar los ataques, o mantenerlos a sabiendas de su inutilidad, o por lo menos atacar a algo tan grande que fuese difícil de fallar, es decir, las ciudades.
Y esta estrategia no era tan absurda. Si los bombarderos no causaban daños, los alemanes podrían limitarse a ignorarlos. Y eso pasó, durante el invierno de 1940 y en 1941, tras la victoria en la “Batalla de Inglaterra”, se intentó seguir debilitando a la Luftwaffe. Para ello se lanzaron incursiones con gran escolta sobre blancos militares en Francia. Pero cuando se usaban bombarderos ligeros (Blenheim) la carga bélica era tan pequeña que apenas eran picotazos, y la Luftwaffe, comprometida en los Balcanes y en Rusia, los ignoró, y fue preciso que los bombarderos usados fuesen más grandes (Wellington y demás) para que la caza alemana “recogiese el guante”.
Atacando a las ciudades se podía obligar a Alemania a defenderse, y en 1941 y 1942 era la única forma con la que Inglaterra podía atacar a Alemania y desviar parte de su potencial. Si no lo hacía, todos los recursos empleados en la defensa de las ciudades podrían emplearse para apoyar el ataque a la URSS, en África, para fortificar Europa… El problema es que esa táctica ya adquirió su propio empuje, en 1943 aún tenía sentido, en 1944 había mejores blancos que atacar, y en 1945 era absurda. Y esa política se mantuvo en buena parte gracias al empecinamiento de Harris, una de las figuras más negras del bando aliado.
Saludos