Publicado: Jue Sep 17, 2009 5:53 pm
Pues siento disentir. La puntería del Bomber Command se comprobó en blancos de tamaño reducido, tales como instalaciones ferroviarias, búnkers, etcétera.
De hecho, incluso el bombardeo de área necesitaba precisión. Dado que la mayor parte de los daños los causaba el fuego, era importante causar el mayor incendio posible. Para eso se necesitaba que las bombas cayesen en una zona muy reducida y en un plazo muy corto de tiempo, para intentar causar una “tormenta de fuego”, lo que ocurrió pocas veces, por cierto.
Si las bombas se dispersaban, en lugar de agrandar los daños, estos eran fácilmente controlables: se solía necesitar que varias bombas incendiarias alcanzasen el mismo edificio, a ser posible, sin tejado (por efecto de bombas explosivas), para que se incendiase.
El sistema británico, una vez desarrollado, llegaba al límite de la precisión de los bombarderos a nivel, al menos las noches claras: el blanco se localizaba por las ayudas electrónicas pero se atacaba visualmente, muchas veces a baja cota. Posteriormente el blanco se “marcaba” con bengalas especiales, y un director del bombardeo (un Master Bomber) iba modificando el blanco de los aviones que llegaban según si los anteriores acertaban o no, o si convenía atacar otra zona (como en la segunda oleada a Dresde). Cada bombardero atacaba el objetivo individualmente.
Al contrario, los bombarderos norteamericanos eran muy imprecisos: atacaban desde cotas mucho mayores, frecuentemente a ciegas (sólo mediante radar). Y sobre todo, el método usado implicaba dispersión: toda la formación lanzaba las bombas a la vez, a las órdenes del avión líder. Por tanto, si una formación atacaba a un blanco puntual (un puente o una fortificación) apenas una o dos bombas lo alcanzarían, aun suponiéndoles una puntería de Guillermo Tell.. Muchas veces las bombas caían en el campo.
Otro factor era que los aviones norteamericanos llevaban una carga de bombas menor (unas dos toneladas) de bombas menos potentes (225 ó 450 Kg) por lo que para destruir ciertos objetivos (puentes, fortificaciones, máquinas herramienta) eran precisos impactos directos.
El caso fue que durante la ofensiva contra el transporte o el petróleo los ingleses conseguían mejores resultados (más destrucción y más duradera) que los norteamericanos. Lamentablemente Harris, con su manía contra las ciudades alemanas, envió muy pocas misiones contra objetivos de transporte o industriales.
Saludos
De hecho, incluso el bombardeo de área necesitaba precisión. Dado que la mayor parte de los daños los causaba el fuego, era importante causar el mayor incendio posible. Para eso se necesitaba que las bombas cayesen en una zona muy reducida y en un plazo muy corto de tiempo, para intentar causar una “tormenta de fuego”, lo que ocurrió pocas veces, por cierto.
Si las bombas se dispersaban, en lugar de agrandar los daños, estos eran fácilmente controlables: se solía necesitar que varias bombas incendiarias alcanzasen el mismo edificio, a ser posible, sin tejado (por efecto de bombas explosivas), para que se incendiase.
El sistema británico, una vez desarrollado, llegaba al límite de la precisión de los bombarderos a nivel, al menos las noches claras: el blanco se localizaba por las ayudas electrónicas pero se atacaba visualmente, muchas veces a baja cota. Posteriormente el blanco se “marcaba” con bengalas especiales, y un director del bombardeo (un Master Bomber) iba modificando el blanco de los aviones que llegaban según si los anteriores acertaban o no, o si convenía atacar otra zona (como en la segunda oleada a Dresde). Cada bombardero atacaba el objetivo individualmente.
Al contrario, los bombarderos norteamericanos eran muy imprecisos: atacaban desde cotas mucho mayores, frecuentemente a ciegas (sólo mediante radar). Y sobre todo, el método usado implicaba dispersión: toda la formación lanzaba las bombas a la vez, a las órdenes del avión líder. Por tanto, si una formación atacaba a un blanco puntual (un puente o una fortificación) apenas una o dos bombas lo alcanzarían, aun suponiéndoles una puntería de Guillermo Tell.. Muchas veces las bombas caían en el campo.
Otro factor era que los aviones norteamericanos llevaban una carga de bombas menor (unas dos toneladas) de bombas menos potentes (225 ó 450 Kg) por lo que para destruir ciertos objetivos (puentes, fortificaciones, máquinas herramienta) eran precisos impactos directos.
El caso fue que durante la ofensiva contra el transporte o el petróleo los ingleses conseguían mejores resultados (más destrucción y más duradera) que los norteamericanos. Lamentablemente Harris, con su manía contra las ciudades alemanas, envió muy pocas misiones contra objetivos de transporte o industriales.
Saludos