Publicado: Vie Oct 10, 2008 3:17 pm
por Domper
Has presentado un vehículo que mereció mejor suerte. Aunque yo reo que el mejor ATP italiano fue el 105/25, el 90/53 resultaba impresionante.

Tras los primeros combates en África los diseñadores italianos apreciaron el gran retraso que llevaban frente a ingleses y alemanes en el desarrollo de carros de combate. El estado de la industria italiana tampoco permitía realizar diseños muy avanzados (por ejemplo, con planchas soldadas). Un problema añadido era la "colaboración" alemana, pues los alemanes sólo estaban dispuestos a licenciar sus productos a un coste muy elevado.

Por ello dedicaron buena parte de sus esfuerzos a la producción de autopropulsados, con mayor o menos fortuna. Los primeros desarrollos sólo puede ser calificados de engendros: montaban un cañón de infantería de 47 mm de velocidad relativamente baja en el chasis del carro L6:

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Semovente 47/32

El problema de ese vehículo era que su cañón sólo podía combatir a los carros enemigos (especialmente a los Matilda o Valentine británicos, o a los T-34 y KV-1 soviéticos) a distancias muy cortas. En esas condiciones operar el Semovente 47/32, con escasa protección (máxima de 30 mm) y techo abierto, era casi suicida.

El segundo intento fue mucho mejor: se montó un cañón en un chasis de carro medio (primero el M13/40, luego el M15/41) en una superestructura cerrada:

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Semovente 75/18

Estos vehículos montaron primero el cañón de 75/18, que tenía una velocidad inicial muy baja, lo que los limitaba su capacidad como contracarro (aunque fueron unsados con frecuencia en esa misión). Posteriormente fueron equipados con el 75/34 y el 75/. Resultaron los vehículos italianos más eficientes, responsables de la mayoría de las pérdidas de tanques aliadas frente a unidades italianas. También se fabricaron dos centenares del Semovente da 105/25, sobre el chasis del carro P40.

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http://www.italie1935-45.com/RE/photoscopes/photoscopecannone90-53.html

Estos vehículos han sido comparados con el StuG-III, cuando el parecido sólo era superficial. El vehículo alemán disponía de un chasis mayor y una protección muy superior, que le permitía el combate a corta distancia. Los vehículos italianos tenían menos protección y el blindaje era remachado. A cambio eran vehículos muy pequeños (como lo sería el Hetzer), un blanco difícil. Los italianos usaron sobre todo el 75/18, los siguientes vehículos se produjeron sobre todo en 1943, no llegaron a ser desplegados, y fueron posteriormente capturados y usados por los alemanes.

Lo que resulta interesante es la eficacia de unos vehículos armados con cañones de velocidad inicial muy baja. Eso se debía al empleo por parte italiana de munición antitanque especial: los proyectiles de carga hueca (HEAT) y posteriormente los flexibles (HESH o HEP). Estos eran proyectiles rellenos de explosivo plástico y con espoleta en el culote. Al impactar en una coraza se aplastaban contra ella y, al estallar, producían una onda de choque que desprendía fragmentos de interior de la coraza como si fuesen metralla. Los proyectiles HESH, como los HEAT, son eficaces independientemente de la velocidad del proyectil, por lo que sepultan igualmente efectivos sean disparados por un cañón de alta o de baja velocidad, y a cualquier alcance.

La ventaja de los proyectiles HESH es que mientras las cargas huecas pierden eficacia si se disparan con un cañón rayado (el giro del proyectil interfiere con la formación del chorro de gas) los de cabeza flexible no se afectan por ello. El récord absoluto en tiro antitanque se consiguió cuando un tanque inglés Challenger, durante la Guerra del Golfo de 1991, destruyó un tanque iraquí a casi 5.000 m de distancia.

Durante la Guerra Civil Española los italianos habían apreciado las limitaciones de los cañones existentes, y requirieron un nuevo cañón antiaéreo que pudiese ser empleado también para la defensa costera. Este cañón estaba basado en un cañón antiaéreo naval, y la producción se inició en 1939 por Ansaldo. Por desgracia para los italianos, limitaciones industriales impidieron que se fabricasen muchas unidades de este excelente arma, de la que hubo tres versiones: una fija para uso antiaéreo y de costas, una antiaérea móvil, y un pequeño número que se instaló en vehículos.

Todos sabemos como el desierto de Libia resultó el campo de pruebas para los ‘88’, que podían aprovechar su gran alcance contra los carros aliados. Lo que no se suele saber es que muchos de esos ‘88’ no eran el Flak 37 de 88/56, sino el Canone da 90/53 modelo 41C, la versión remolcada del cañón. Los alemanes y los aliados apreciaban tanto este cañón que ponían en servicio las unidades capturadas, sobre todo para uso antiaéreo: los alemanes usaron cientos de estos cañones para al defensa de sus ciudades, llamándolos 9 cm Flak 309/I (i). Los aliados los usaron para defensa de las ciudades italianas que capturaban. Siguió en servicio en Italia hasta 1960, y unas pocas piezas capturadas por Yugoslavia, y desplegadas como artillería de costa, acabaron en manos croatas que las usaron en ¡1990! contra la marina serbia.

El cañón había sido concebido desde su inicio para la defensa costera, por lo que costó muy poco dedicarlo a misiones antitanque: disponía de miras y munición adecuadas. El único inconveniente era la cureña cruciforme, pensada para un cañón antiaéreo, que tenía un perfil muy alto y pesaba 6,5Tn (parecido al Flak 37 alemán).

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El ejército italiano no disponía de tanques ni de cañones contracarro eficaces por lo que estaba casi indefenso ante loa ingleses, especialmente ante sus tanques de infantería con gran blindaje. Los 41C eran ideales, pero por su peso no se podían trasladar, especialmente durante el combate. La solución era motorizar esos cañones. La primera medida fue montarlos en camiones pesados. Fueron llamados "autocannoni da 90/53" y resultaron muy eficaces:

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La carencia de protección no era excesivamente grave, pues la idea era que estos vehículos combatiesen desde larga distancia, por detrás de las líneas propias, y si eran batidos (por la artillería enemiga) podrían cambiar de posición casi inmediatamente. Por ello las piezas remolcadas fueron relegadas a misiones antiaéreas, dejando las contracarro a las montadas sobre camiones. Eran muy apreciadas y, cuando se podía, los alemanes les echaban mano. Aunque eran algo menos potentes que los cañones alemanes similares, tenían la ventaja de tener mejor munición contracarro y, sobre todo, la movilidad.

Con todo un camión tiene excesivas limitaciones, tanto por su vulnerabilidad como por la limitada capacidad todo terreno, por lo que se estudió su instalación sorbe chasis militares. cuatro fueron los seleccionados: el carro pesado P43 (debái llevarlo en la torre), el semioruga Breda 61 y (no construido), el autocañón Breda 501 (que no pasó de prototipo)

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Y el chasis del carro medio M14/41.

Este vehículo seguía teniendo muy poca protección, pero ya hemos visto que no era demasiado grave dado su empelo táctico. Como sólo podía llevar seis disparos, se solía acompañar por un carro portamuniciones L6 con 66 disparos.

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El Semovente da 90/53 llegó tarde: sólo se fabricaron 30 unidades, usadas en Sicilia contra los aliados. Los alemanes capturaron cuatro unidades pero al parecer no las usaron.

No fue el final. Cuando Italia capituló aún estaba preparando un nuevo desarrollo: el Semovente da 149/40. Esta vez se montaba sobre el chasis del M15/42 un cañón pesado que se había mostrado mejor que la artillería de campaña aliada o alemana. Esta pieza leería emplearse no como contracarro sino como artillería de campaña, pero tenía potencia suficiente como para destruir a cualquier carro visible.

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Era tarde. Cuando estaban saliendo de fábrica los tanques P28/40 y los Semovente da 90/53, 105/25 y 149/40, con los que el ejército italiano por fin tendría un equipo similar al de sus enemigos, Italia capituló.

Saludos