Publicado: Lun Ene 10, 2011 1:07 am
Hola a todos.
Ampliando un poco más el tema de las tropas de asalto soviéticas en la batalla de Stalingrado, os traduzco el primer asalto nocturno que llavaron a cabo estas tropas, pues me parece de vital importancia por su modus operandi y por lo que significó en el devenir de la batalla.
Chuikov era un general que siempre intentaba innovar ya fuera en el ataque o en la defensa la forma en la que luchaban las desesperadas tropas soviéticas en Stalingrado. Lo primero que hizo fue crear pequeños grupos de asalto para combatir a los alemanes, hecho que cambió profundamente el concepto de lucha que el Ejército Rojo había desarrollado en Stalingrado.
Conocedor de que los alemanes preferían no luchar cuerpo a cuerpo, y en su afán de no darles el mínimo descanso, para privarles del sueño y hostigarles sin cesar, decidió iniciar los asaltos nocturnos a los edificios o fortalezas ocupadas por las tropas alemanas.
El 8 de octubre, Zholudev al frente de la 37.ª División de guardias, que en realidad fue el militar que tuvo la idea, decidió asaltar por la noche, a modo de experimento una de las fortalezas de los alemanes en la ciudad. Chuikov aprobó el plan y se trasladó en persona al lugar de los hechos como observador, cosa que era habitual en él.
Alexander Rakitsky, jefe de operaciones de la 37.ª División de guardias, relata los hechos:
"Chuikov llegó a nuestro cuartel general de la división a las 10.00 de la noche. El asalto debía ser lanzado contra un complejo residencial conocido como el 'bloque de las seis casas', que eran seis grandes casas en forma de hexágono, en una zona de considerable altura, desde podían divisarse las viviendas de los trabajadores, la factoría y el Volga. Chuikov preguntó por las luces rojas intermitentes –nuestras unidades tenían luces rojas intermitentes como señal de que estaban preparadas- y le hicimos saber que nuestros grupos de asalto se hallaban ya en sus posiciones. 'Bien', dijo y cogió el teléfono se comunicó con el grupo de artillería estacionado en la Isla Zaitsevski, en medio del Volga. ‘'Fuego de artillería concentrado en el bloque de las seis casas durante diez minutos', dijo. 'Cuando nuestra artillería acabe, iniciad inmediatamente el ataque.'
Nos dirigimos al punto de observación para seguir el progreso del asalto. Chuikov estaba a mi lado y me preguntaba constantemente por todo. Durante el bombardeo de la artillería nuestros paracaidistas se acercaron arrastrándose. Cuando terminó, oímos una súbita y corta serie de explosiones. '¿Qué está pasando?', dijo Chuikov. Le expliqué que eran las granadas de nuestros soldados, probablemente a una distancia de 20-25 metros de la casa, añadiendo que cuando oyéramos el tableteo de las ametralladoras, nuestros hombres ya estarían dentro, saltando a través de las ventanas. Hubo un corto intercambio de disparos de ametralladora y explosiones de granada y de los gritos de los heridos. Aunque claramente la lucha proseguía en el edificio, entonces aparecieron las bengalas. Le expliqué a Chuikov que usábamos un sistema de señalas –con antorchas o bengalas- para mostrar que parte del edificio habían sido liberadas."
Algo crucial en los asaltos nocturnos fue añadir contraseñas, cosa que podía determinar rápidamente si delante de uno se encontraban sus compañeros o el enemigo.
"En los asaltos nocturnos, cuando abríamos la puerta de una habitación, gritábamos inmediatamente 'Soy el primero'. '¿Cuál es la respuesta?' , preguntó Chuikov. Sería lamentable que hubiera un alemán dentro que supiera algo de ruso e improvisase 'Soy el segundo'. 'Es algo diferente', continué, 'si uno de nuestros hombre oye la contraseña, gritará también 'Soy el primero' '. Chuikov hizo una pausa y entonces se echó a reír. 'Chicos inteligentes', dijo, '¡Chicos inteligentes!."
Chuikov quedó satisfecho, llamó a todos y les comunicó que debían proseguir con los asaltos nocturnos, usando grupos de asalto. "Es muy importante", añadió.
Cabe resaltar que en el realto de Alexander Rakitsky, se habla claramente de paracaidistas soviéticos, cosa que me ha dejado bastante desconcertado.
Fuente: Stalingrad, How the Red Army Triumphed, de Michael K. Jones
Saludos
Ampliando un poco más el tema de las tropas de asalto soviéticas en la batalla de Stalingrado, os traduzco el primer asalto nocturno que llavaron a cabo estas tropas, pues me parece de vital importancia por su modus operandi y por lo que significó en el devenir de la batalla.
Chuikov era un general que siempre intentaba innovar ya fuera en el ataque o en la defensa la forma en la que luchaban las desesperadas tropas soviéticas en Stalingrado. Lo primero que hizo fue crear pequeños grupos de asalto para combatir a los alemanes, hecho que cambió profundamente el concepto de lucha que el Ejército Rojo había desarrollado en Stalingrado.
Conocedor de que los alemanes preferían no luchar cuerpo a cuerpo, y en su afán de no darles el mínimo descanso, para privarles del sueño y hostigarles sin cesar, decidió iniciar los asaltos nocturnos a los edificios o fortalezas ocupadas por las tropas alemanas.
El 8 de octubre, Zholudev al frente de la 37.ª División de guardias, que en realidad fue el militar que tuvo la idea, decidió asaltar por la noche, a modo de experimento una de las fortalezas de los alemanes en la ciudad. Chuikov aprobó el plan y se trasladó en persona al lugar de los hechos como observador, cosa que era habitual en él.
Alexander Rakitsky, jefe de operaciones de la 37.ª División de guardias, relata los hechos:
"Chuikov llegó a nuestro cuartel general de la división a las 10.00 de la noche. El asalto debía ser lanzado contra un complejo residencial conocido como el 'bloque de las seis casas', que eran seis grandes casas en forma de hexágono, en una zona de considerable altura, desde podían divisarse las viviendas de los trabajadores, la factoría y el Volga. Chuikov preguntó por las luces rojas intermitentes –nuestras unidades tenían luces rojas intermitentes como señal de que estaban preparadas- y le hicimos saber que nuestros grupos de asalto se hallaban ya en sus posiciones. 'Bien', dijo y cogió el teléfono se comunicó con el grupo de artillería estacionado en la Isla Zaitsevski, en medio del Volga. ‘'Fuego de artillería concentrado en el bloque de las seis casas durante diez minutos', dijo. 'Cuando nuestra artillería acabe, iniciad inmediatamente el ataque.'
Nos dirigimos al punto de observación para seguir el progreso del asalto. Chuikov estaba a mi lado y me preguntaba constantemente por todo. Durante el bombardeo de la artillería nuestros paracaidistas se acercaron arrastrándose. Cuando terminó, oímos una súbita y corta serie de explosiones. '¿Qué está pasando?', dijo Chuikov. Le expliqué que eran las granadas de nuestros soldados, probablemente a una distancia de 20-25 metros de la casa, añadiendo que cuando oyéramos el tableteo de las ametralladoras, nuestros hombres ya estarían dentro, saltando a través de las ventanas. Hubo un corto intercambio de disparos de ametralladora y explosiones de granada y de los gritos de los heridos. Aunque claramente la lucha proseguía en el edificio, entonces aparecieron las bengalas. Le expliqué a Chuikov que usábamos un sistema de señalas –con antorchas o bengalas- para mostrar que parte del edificio habían sido liberadas."
Algo crucial en los asaltos nocturnos fue añadir contraseñas, cosa que podía determinar rápidamente si delante de uno se encontraban sus compañeros o el enemigo.
"En los asaltos nocturnos, cuando abríamos la puerta de una habitación, gritábamos inmediatamente 'Soy el primero'. '¿Cuál es la respuesta?' , preguntó Chuikov. Sería lamentable que hubiera un alemán dentro que supiera algo de ruso e improvisase 'Soy el segundo'. 'Es algo diferente', continué, 'si uno de nuestros hombre oye la contraseña, gritará también 'Soy el primero' '. Chuikov hizo una pausa y entonces se echó a reír. 'Chicos inteligentes', dijo, '¡Chicos inteligentes!."
Chuikov quedó satisfecho, llamó a todos y les comunicó que debían proseguir con los asaltos nocturnos, usando grupos de asalto. "Es muy importante", añadió.
Cabe resaltar que en el realto de Alexander Rakitsky, se habla claramente de paracaidistas soviéticos, cosa que me ha dejado bastante desconcertado.
Fuente: Stalingrad, How the Red Army Triumphed, de Michael K. Jones
Saludos