Publicado: Sab Feb 28, 2009 6:09 pm
Sólo pequeñas fuerzas de las tropas paracaidistas fueron utilizadas por los japoneses en sus operaciones durante la SGM. Éstos lograron únicamente algunas pequeñas victorias y desde el principio se dieron cuenta de que se debía pensar en un mejor entrenamiento y organización de esas fuerzas.
Tácticas de empleo:
En Palembang, Sumatra, en febrero de 1942, las tropas japonesas paracaidistas fueron asignadas una doble misión; la primera, hacerse con el control de los aeródromos en Palembang, y la segunda tomar las instalaciones de dos grandes refinerías de petróleo antes de que fueran puestas fuera de servicio por las fuerzas enemigas. El aeródromo y las 2 refinerías estaban tan separadas que el batallón (unos 700 hombres) se dividió en 3 equipos de combate, cada uno de los cuales tuvo que actuar de manera independiente y sin apoyo de las otras unidades que atacaban los otros 2 objetivos.
La fuerza utilizada parece haber sido demasiado pequeña para cumplir adecuadamente con la misión. Sin embargo, a pesar de que la fuerza de paracaidistas fue prácticamente destruida, y toda la operación se caracterizó por la gran confusión, el esfuerzo sirvió a los japoneses como una maniobra de entrenamiento. También sirvió como una operación de distracción (posiblemente involuntaria), mientras que la fuerza principal de invasión japonesa incursionaba desde el mar para tomar Palembang.
En la isla de Timor, en junio de 1942, las tropas paracaidistas fueron empleadas por los japoneses en dos días sucesivos, durante los desembarcos realizados para cortar las líneas de comunicación de las fuerzas de defensa. La operación se describe de la siguiente manera: 20 a 25 de transportes de tropas entraron apoyados por bombarderos y cazas. Los bombarderos operaban en grupos de 9, en formación de flecha. Se estima que cada uno de los transportes trasportaba de 15 a 25 tropas, que se lanzaban en grupos de 6 a 8. No había viento cuando la operación se llevó a cabo en 0830, a plena luz del día. El objetivo en cada ocasión era una posición hostil a al lado de la línea de comunicación. La zona elegida era bastante plana, pero con palmeras de 15 a 20 pies de altura en ciertas partes, con espesos arbustos en las zonas adyacentes. Los paracaidistas japoneses se lanzaron desde baja altura, se estima que desde unos 300 pies. Durante el descenso se dispararon armas automáticas, y un considerable se hizo ruido. Mientras que los desembarques se estaban realizando, los aviones de escolta bombardearon ametrallaron las posiciones de defensa. Al momento de aterrizar, los paracaidistas rápidamente asumieron posiciones de emboscada, y algunos subieron a los árboles desde los que actuaban como francotiradores. Las posiciones de vanguardia fueron marcadas con banderas japonesas, para facilitar su rápida localización por parte de las aeronaves de escolta y otras posiciones se fueron utilizadas tan pronto como cada equipo fue despejando el terreno. La utilización de estas tropas fue lo que impidió la retirada la relativamente pequeña guarnición que se oponía al aterrizaje de una mayor fuerza japonesa e la zona de Koepang, ya que los paracaidistas habían cortado la línea de retirada.
En noviembre de 1943, en el Lago Tungting, en el centro de China, se informó de que los japoneses utilizaron tropas paracaídas en el ataque a Taoyuan, Hunan. Previo a este ataque de los japoneses llevaron a cabo un minucioso reconocimiento aéreo de la zona y luego lo sometieron a fuertes ataques aéreos antes del lanzamiento de los paracaidistas. Durante el desembarco de las tropas, el cual fue realizado sobre terreno elevado, las posiciones chinas fueron sometidas a un constante bombardeo a mediana altura y a ataques de aviones caza volando bajo. Se estima que aproximadamente 60 hombres se lanzaron, todos aterrizaron cerca de su objetivo. El líder de la fuerza disparó una bengala que al parecer fue una señal para los hombres vestidos de civil en la ciudad y así se unieran y ayudaran en el combate. Las tropas paracaídas recogieron su equipo, que había sido lanzado en un principio, y se organizaron para el ataque terrestre en aproximadamente treinta minutos después del aterrizaje.
El ejército japonés, sin duda, obtuvo una práctica apreciación del valor de las tropas paracaidistas y el apropiado empleo de sus métodos, aunque fueran utilizadas sólo en una capacidad limitada. Los japoneses también se dieron cuenta de que el éxito del empleo de estas fuerzas está condicionado a la superioridad aérea y la ausencia de tropas de tierra en las zonas en las que se utilizan.
Traducido de Manual de las fuerzas armadas japonesas, Departamento de Guerra del ejército de Estados Unidos, Septiembre de 1944, Capítulo VII, página 170.
Tácticas de empleo:
En Palembang, Sumatra, en febrero de 1942, las tropas japonesas paracaidistas fueron asignadas una doble misión; la primera, hacerse con el control de los aeródromos en Palembang, y la segunda tomar las instalaciones de dos grandes refinerías de petróleo antes de que fueran puestas fuera de servicio por las fuerzas enemigas. El aeródromo y las 2 refinerías estaban tan separadas que el batallón (unos 700 hombres) se dividió en 3 equipos de combate, cada uno de los cuales tuvo que actuar de manera independiente y sin apoyo de las otras unidades que atacaban los otros 2 objetivos.
La fuerza utilizada parece haber sido demasiado pequeña para cumplir adecuadamente con la misión. Sin embargo, a pesar de que la fuerza de paracaidistas fue prácticamente destruida, y toda la operación se caracterizó por la gran confusión, el esfuerzo sirvió a los japoneses como una maniobra de entrenamiento. También sirvió como una operación de distracción (posiblemente involuntaria), mientras que la fuerza principal de invasión japonesa incursionaba desde el mar para tomar Palembang.
En la isla de Timor, en junio de 1942, las tropas paracaidistas fueron empleadas por los japoneses en dos días sucesivos, durante los desembarcos realizados para cortar las líneas de comunicación de las fuerzas de defensa. La operación se describe de la siguiente manera: 20 a 25 de transportes de tropas entraron apoyados por bombarderos y cazas. Los bombarderos operaban en grupos de 9, en formación de flecha. Se estima que cada uno de los transportes trasportaba de 15 a 25 tropas, que se lanzaban en grupos de 6 a 8. No había viento cuando la operación se llevó a cabo en 0830, a plena luz del día. El objetivo en cada ocasión era una posición hostil a al lado de la línea de comunicación. La zona elegida era bastante plana, pero con palmeras de 15 a 20 pies de altura en ciertas partes, con espesos arbustos en las zonas adyacentes. Los paracaidistas japoneses se lanzaron desde baja altura, se estima que desde unos 300 pies. Durante el descenso se dispararon armas automáticas, y un considerable se hizo ruido. Mientras que los desembarques se estaban realizando, los aviones de escolta bombardearon ametrallaron las posiciones de defensa. Al momento de aterrizar, los paracaidistas rápidamente asumieron posiciones de emboscada, y algunos subieron a los árboles desde los que actuaban como francotiradores. Las posiciones de vanguardia fueron marcadas con banderas japonesas, para facilitar su rápida localización por parte de las aeronaves de escolta y otras posiciones se fueron utilizadas tan pronto como cada equipo fue despejando el terreno. La utilización de estas tropas fue lo que impidió la retirada la relativamente pequeña guarnición que se oponía al aterrizaje de una mayor fuerza japonesa e la zona de Koepang, ya que los paracaidistas habían cortado la línea de retirada.
En noviembre de 1943, en el Lago Tungting, en el centro de China, se informó de que los japoneses utilizaron tropas paracaídas en el ataque a Taoyuan, Hunan. Previo a este ataque de los japoneses llevaron a cabo un minucioso reconocimiento aéreo de la zona y luego lo sometieron a fuertes ataques aéreos antes del lanzamiento de los paracaidistas. Durante el desembarco de las tropas, el cual fue realizado sobre terreno elevado, las posiciones chinas fueron sometidas a un constante bombardeo a mediana altura y a ataques de aviones caza volando bajo. Se estima que aproximadamente 60 hombres se lanzaron, todos aterrizaron cerca de su objetivo. El líder de la fuerza disparó una bengala que al parecer fue una señal para los hombres vestidos de civil en la ciudad y así se unieran y ayudaran en el combate. Las tropas paracaídas recogieron su equipo, que había sido lanzado en un principio, y se organizaron para el ataque terrestre en aproximadamente treinta minutos después del aterrizaje.
El ejército japonés, sin duda, obtuvo una práctica apreciación del valor de las tropas paracaidistas y el apropiado empleo de sus métodos, aunque fueran utilizadas sólo en una capacidad limitada. Los japoneses también se dieron cuenta de que el éxito del empleo de estas fuerzas está condicionado a la superioridad aérea y la ausencia de tropas de tierra en las zonas en las que se utilizan.
Traducido de Manual de las fuerzas armadas japonesas, Departamento de Guerra del ejército de Estados Unidos, Septiembre de 1944, Capítulo VII, página 170.