Publicado: Jue Feb 27, 2014 11:23 pm
El Cuerpo de Marines, por su parte, siendo estrictamente una organización de combate, determinó poco después de la creación de la 1ª Escuela de Entrenamiento de Perros de Guerra en Camp Lejune, Carolina del Norte, que no tenía mucho sentido usar soldados y malgastar esfuerzos en dicho programa de entrenamiento a menos que el uso de esos animales contribuyera directamente a eliminar enemigos o salvaguardar vidas en las unidades en las que los ejemplares estuvieran destinados.
Como consecuencia, mientras que al inicio del programa de entrenamiento había perros en proceso de entrenamiento como centinelas o guardias, el Cuerpo de Marines finalmente se limitó a entrenar perros con sólo dos roles: exploradores o mensajeros.
En el momento en que estamos, últimos días de Noviembre - primeros días de Diciembre de 1942, la 1ª División de Marines continúa combatiendo en Guadalcanal, y era algo evidente que el plan de los Aliados en el Pacífico sería continuar luchando en las Islas Solomón, lo que significaba terreno de densa jungla, donde el enemigo podía ocultarse y las emboscadas estaban a la orden del día. Los perros ahí eran instrumentos muy necesarios.
Al principio resultó difícil encontrar entrenadores que encajasen con el punto de vista del Cuerpo de Marines, con su estilo de entrenamiento de combate y con la necesidad que tenían de solucionar las emboscadas, por lo que muchos acabaron siendo seleccionados porque habían ejercido de entrenadores caninos en su vida civil, formando a perros policías, o similares. En consecuencia, entrenaban a los perros, si, pero no veían ni conocían la necesidad del Cuerpo y acababan entrenando a los animales, y a los humanos, de la forma que no querían los marines.
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Como consecuencia, mientras que al inicio del programa de entrenamiento había perros en proceso de entrenamiento como centinelas o guardias, el Cuerpo de Marines finalmente se limitó a entrenar perros con sólo dos roles: exploradores o mensajeros.
En el momento en que estamos, últimos días de Noviembre - primeros días de Diciembre de 1942, la 1ª División de Marines continúa combatiendo en Guadalcanal, y era algo evidente que el plan de los Aliados en el Pacífico sería continuar luchando en las Islas Solomón, lo que significaba terreno de densa jungla, donde el enemigo podía ocultarse y las emboscadas estaban a la orden del día. Los perros ahí eran instrumentos muy necesarios.
Al principio resultó difícil encontrar entrenadores que encajasen con el punto de vista del Cuerpo de Marines, con su estilo de entrenamiento de combate y con la necesidad que tenían de solucionar las emboscadas, por lo que muchos acabaron siendo seleccionados porque habían ejercido de entrenadores caninos en su vida civil, formando a perros policías, o similares. En consecuencia, entrenaban a los perros, si, pero no veían ni conocían la necesidad del Cuerpo y acababan entrenando a los animales, y a los humanos, de la forma que no querían los marines.
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