Publicado: Sab Dic 23, 2006 1:30 am
por Domper
No he leído las memorias de Churchill (porque mi presupuesto y tiempo es limitado, y hay obras más atractivas) pero sí algún libro de Liddel Hart. Como testigos contemporáneos de los hechos, sus libros tienen un gran valor. Pero no hay que olvidar que los autores defienden unas tesis a las que subordinan los hechos.

En el caso de Churchill, escribo por las críticas que he leído de su obra, ya que no la conozco de primera mano. En el caso de Liddel Hart en su obra está intentando continuamente apoyar su concepto de la guerra moderna, y recuerdo algunos pasajes que eran discutibles (no lo puedo comprobar, porque tengo media biblioteca en cajas tras la última mudanza). Eso sí, todavía no tengo "Al otro lado de la colina", y puedo estar errado.

Empezando por los hechos militares: apoyo por completo lo que indica Liddel Hart. Japón había sido destruido como potencia, y no sólo eso, la situación, ya de por sí catastrófica, se hubiese hecho mucho peor en los meses siguientes. Con Estados Unidos en Okinawa y enviando patrullas navales por el mar de la China, la ruptura de las defensas submarinas del Mar del Japón, las patrullas aéreas sobre dicho mar, y el minado de los puertos, la perspectiva para loa próximos meses era de una gran hambruna, en una población ya bastante depauperada y por tanto muy vulnerable. Sólo hay que recordar los efectos a corto y largo plazo del invierno del hambre en Holanda para imaginarse lo que significaría en Japón.

Sin embargo, una puntualización respecto a la campaña submarina: esta había sido muy efectiva en 1943 y sobre todo en 1944 (costándose a Japón además de las pérdidas de mercantes y de buques de escolta, siete portaaviones y un acorazado, y decenas de miles de soldados), pero una vez los aliados pusieron pie en el "perímetro interior", es decir, en Filipinas, las fuerzas de superficie y sobre todo las incursiones de los portaaviones rápidos causaron grandes pérdidas en la marina mercante: por lo menos dos millones de toneladas de buques mercantes de los más de tres hundidas por la marina lo fueron en los doce últimos meses de la guerra. Además estas patrullas eran más efectivas contra la navegación de cabotaje con buques ligeros (sampanes y demás) a la que Japón había tenido que recurrir.

Respecto a los efectos sobre la producción de guerra, también por completo de acuerdo. Mientras que los bombardeos de precisión de finales de 1944 fueron ineficaces, la campaña contra las ciudades fue terriblemente efectiva, al destruir un gran número de pequeños talleres y, sorbe todo, al desplazar a sus trabajadores e interrumpir la producción. Ese aspecto es el que me dificulta el condenar la campaña incendiaria de LeMay: los ataques a las ciudades japonesas causaron un gran sufrimiento, pero fueron una campaña aérea "dohuetiana" que por sí sola derrotó decisivamente a Japón. Por cierto, el sistema de alertar con octavillas resultó muy efectivo: indicó a los japoneses su debilidad (pues el enemigo se podía permitir avisar) y causaba éxodos masivos, lo que era (en teoría) el objetivo del bombardeo de área: inutilizar el valor de las ciudades (pero si de paso morían miles de japoneses, pues mejor).

En esta línea, señalar que el bombardeo atómico de Hiroshima también tuvo un gran efecto: muchos supervivientes de Nagasaki relatan como se escondieron cuando se dio la alerta aérea por un único avión, lo que les salvó. Es decir, la noticia había llegado a las ciudades próximas a los tres días de la bomba, cuando al día siguiente de esta parte del gobierno no sabía ni que había pasado ahí. Supongo (no lo sé) que durante esos días las alertas de ese tipo se multiplicaron por Japón, y probablemente el éxodo de las ciudades aumentó.

Con todo, una campaña de bombardeos contra las ciudades me parece criminal. Los aliados hacían lo que el Eje había empezado, pero eso no impide que me parezca lamentable. Los Estados Unidos fueron farisaicos, pues llevaron a cabo contra Japón lo que habían criticado a los ingleses en Europa. Por cierto, la campaña submarina sin restricciones llevada a cabo por USA había sido condenada por ellos mismos en 1917 y en 1940.

Es decir, Japón estaba derrotado. Sólo faltaba que se rindiese. La duda era cuando lo haría, y si el gobierno pacifista de Suzuki aguantaría. No olvidemos que los militares ya habían llevado a cabo un sangriento golpe de estado en 1936 con el asesinato de ministros moderados, y el día 14 de Agosto estuvo a punto de pasar lo mismo.

A la hora de valorar los tímidos intentos de negociación, hay que considerar dos factores:

- Japón ya tenía tradición de violar tratados. Los aliados no hubiesen aceptado nada menos que los términos del 15 de Agosto, pero esos términos me parece muy dudoso que Japón los hubiese aceptado.

- Churchill siempre se manifestó en contra de la rendición incondicional, pero no tuvo en cuenta las dificultades que hubiese tenido para explicar a su electorado un tratado que dejase intactas (aunque fuese mínimamente) el poder o las instituciones de Alemania o de Japón (aparte que Churchill perdió el poder durante la conferencia de Postdam). El ejemplo italiano no vale, pues había sido un contendiente de opereta, no era el agresor (sino un "yo me apunto"), no había sido demasiado cruel, y no había creado especial resentimiento. Lo mismo con otros actores secundarios, como Finlandia o Tailandia. Pero en los casos de Alemania o Japón eran países que habían preparado y desencadenado la guerra (que empezó realmente en 1937 en China por una agresión japonesa) y con estructuras de poder corruptas.

Francamente, ni creo que Truman hubiese podido ofrecer mejores condiciones que las de Agosto, ni creo que Japón las hubiese admitido sin algún "revulsivo".

Respecto a lo de Rusia, es cierto que Truman desconfiaba mucho más que su predecesor de las intenciones de Stalin, y la situación empeoró a lo largo de 1945. Pero aun así siguió pidiendo (exigiendo, según los términos del acuerdo firmado) que la URSS entrase en la guerra. Un aspecto que no se ha citado es que los envíos de material a la URSS se mantuvieron tras la rendición alemana al mismo nivel que previamente, con vistas a ayudar para un ataque a Japón. Material construido según peticiones soviéticas, y que Stalin (lealmente) almacenó con vistas a una futura guerra en Europa: por ejemplo, eso pasó con la mayoría de los P-63 Kingcobra enviados.

De todas formas, la política norteamericana ha sido vacilante tantas veces que no sería de extrañar que este fuera otro caso. En USA se ha aplicado muchas veces el dicho bíblico "que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha", pero literalmente: cada departamento actúa por libre interfiriendo con los demás. Un caso notorio cercano fue el "malentendido" que llevó a Irak a invadir Kuwait, gracias a la confusa diplomacia yanqui. En la SGM la política norteamericana mostró una llamativa ceguera sobre lo que sería la posguerra, mezclada con un fariseísmo que les permitía abandonar media Europa a un régimen tan brutal como el que derrocaban. Con la administración Truman se empezó a tomar conciencia de la situación, pero probablemente este episodio fue una última consecuencia.

La duda que se ha planteado siempre es si fue el ataque ruso o las bombas, o su conjunto, lo que decidió la rendición de Japón. Yo no lo sé. Pero sin declaración rusa, se hubiese producido un tercer ataque nuclear en la tercera semana de Agosto, y otro más en Septiembre, y varios por mes a partir de entonces. La destrucción de una tercera ciudad tal vez hubiese forzado al Japón a rendirse. Lo que no sabemos es si únicamente la declaración rusa de guerra hubiese bastado, yo creo que no, al menos hasta que hubiesen sido derrotados en Manchuria. Pero no lo sé, ni creo que se llegue a saber.

Para acabar, sobre mi supuesta admiración a USA. No es así, no soy tan ciego como para no ver muchos de los desmanes que han cometido. La "guerra fría" fue consecuencia de la ceguera norteamericana. Pero de todos los contendientes de la guerra, fue probablemente el que fue a ella con menos intereses espurios, y el que hizo menos maniobras con vistas a conseguir ventajas para la posguerra. Inglaterra, al fin y al cabo, lo que quería impedir es el engrandecimiento de Alemania y su Imperio. Parecido, Francia. En el caso de la URSS o del Eje, peor aún. Si no tenemos en cuenta a países pequeños (porque entonces mi favoritos son Finlandia o Dinamarca) los yanquis fueron de los más "puros" de la guerra. Luego sacaron tajada, pero por agotamiento de los otros poderes, por su potencial económico, y sin olvidar el Plan Marshall. Pero no dejo de ver la basura que esconden bajo la alfombra.

Saludos