Publicado: Sab Dic 23, 2006 1:27 am
por Bitxo
He de adelantar que yo intento, dentro de lo posible -la memoria- participar en un foro sin copiar literalmente lo que tengo delante. Ello es así porque me gusta participar con mis propias ideas y palabras. Pero, desde luego, supone un riesgo: meter la pata, cosa que hice y que rápido descubrió Domper. Es absolutamente cierto que al menos habían yacimientos de uranio en Checoslovaquia. Basta leer la famosa carta de Einstein a Roosevelt para confirmarlo. Mi fallo, la traición de mi memoria, vino del no menos famoso uranio incautado en Bruselas procedente del Congo Belga.
Una vez aclarado esto voy a aclarar más cosas. Justamente lo contrario: a partir de ahora voy a copiar literalmente. Es más, voy a copiar literalmente desde fuentes conocidas y netamente pro-Aliados Occidentales que cualquiera puede tener en su casa o conseguirlas a un precio económico tal y como hice yo en su momento. Así me libraré, espero, del mal uso de ciertos términos que comienzan por "anti" y que suelen provenir de personas "pro".

Del libro "La guerra que había que ganar", de William Murray y Allan R. Millet, que, por cierto, a mí no me parece más que un panfleto de más de 800 páginas…: "(…) En 1904 dos científicos británicos arguyeron que esta energía [la radioactividad] podía aprovecharse para fabricar una bomba y liberarla luego como explosión para fines militares. Los trabajos, muy teóricos pero afortunados, sobre la manipulación de los núcleos atómicos continuaron hasta el decenio de 1930 y en ellos se combinaron avances en la física de partículas, la química física y la ingeniería de laboratorio. Las matemáticas que sustentaban esta investigación básica y aplicada permanecieron en manos de unos cuantos hombres de talento. La dificultad es que tales hombres se encontraban tanto en la Alemania nazi, Japón y la Unión Soviética como en Occidente. Por suerte para los Aliados, en los años treinta gran número de genios de la ciencia abandonó la Europa continental para sumarse a los pioneros de la física nuclear en Gran Bretaña y luego se trasladaron a Estados Unidos, el único país con los recursos y el interés necesarios para patrocinar más investigaciones."

Así pues tenía razón Domper con otro fallo mío: la bomba atómica no existía en teoría en la década de los 20, sino ¡mucho antes!

"Groves [administrador del Proyecto Manhattan] tomó la iniciativa en 1943 y organizó un pequeño grupo de fieles, la Comisión Militar, para que estudiase el empleo de armas nucleares en el contexto de la guerra. El grupo examinó objetivos alemanes y japoneses, unos militares y otros urbano-industriales. Nadie puso en duda que la bomba se utilizaría. En 1944-1945 los norteamericanos supieron que los alemanes no podrían crear la bomba y, de hecho, perderían la guerra. La atención se volvió entonces hacia Japón, el único beligerante que quedaba cuando la explosión de Fat Man lo vaporizó o cristalizó todo."

Es decir, que la decisión de lanzar bombas atómicas se tomó mucho antes del supuesto dramático dilema entre lanzarlas o sacrificar la vida de miles de EUA y británicos. Es más, se consideró la opción de lanzarla en Europa. De haber sido así, quizás más de uno que habla de antiamericanismo habría acudido a más de una manifestación antiglobalización.

"En septiembre de 1944 [Tibbets, el piloto del Enola Gay] recibió de pronto la orden de presentarse a una entrevista relacionada con el mando especial. (…) Después se enteró de que su grupo B-29 especial algún día lanzaría bombas atómicas."

Otra vez queda claro que el uso de esta arma fue mucho antes del mencionado dilema, antes incluso de la rendición de Alemania, esperada ya.

"En los niveles más altos de la política y la estrategia, Estados Unidos y Japón se aferraban a cualquier leve promesa de que la guerra terminase sin llegar a una invasión a gran escala de Kiu-shiu (cuyo nombre cifrado era operación Olímpica) en noviembre y de Honshu (Operación Corona) la primavera siguiente. Unidas bajo el nombre de operación Caída, las dos invasiones requerirían fuerzas de desembarco integradas por 1’3 millones de hombres y toda la flota del Pacífico, reforzada por la Royal Navy, así como 5.000 aviones de combate. La planificación estratégica en Washington, complementada con estudios de McArthur y Nimitz, empezó a evaluar el creciente despliegue de las divisiones japonesas de Asia en las islas de la metrópoli, la dosificación de escuadrones de aviones y lanchas suicidas y la movilización de la población japonesa (especialmente obreros industriales y agricultores desplazados) para que sirvieran en unidades de construcción y de defensa interior. (…) Ante este nivel de preparativos de defensa, los planes norteamericanos incluyeron estimaciones de bajas preparadas por especialistas en personal, planificadores médicos y estados mayores logísticos. (…) El total de bajas que se calculaba que sufrirían los norteamericanos en la operación Caída (…) podía ser de hasta 500.000. (…) King y otros planificadores de la Marina se preguntaban si no sería más prudente cancelar la operación Caída y continuar con el programa de estrangulamiento económico y bombardeos incendiarios hasta que Japón se rindiera. Pero a Stimson, Marshall y Arnold, así como a sus asesores, la idea de una guerra prolongada con un final incierto no les gustaba demasiado."
"Parte de la urgencia por terminar la guerra era fruto de problemas creados por Estados Unidos. Aunque Roosevelt no siguió sus propias declaraciones sobre la rendición incondicional en el caso de Italia, Truman las había hecho suyas y en mayo exigió la capitulación total del Tercer Reich. Debido a las bajas que habían sufrido los norteamericanos en los últimos tiempos de guerra y a los horrores que acababa de revelar la liberación de los campos de exterminio en Alemania y las Filipinas, cualquier concesión a las potencias del Eje sería dinamita política. Se había condicionado a la opinión pública a ver en Hiro-Hito un criminal de guerra, por lo que cualquier capitulación que le permitiera seguir siendo emperador podría considerarse un abuso de confianza cuyo responsable sería Harry Truman. Sin embargo, los expertos en asuntos japoneses que trabajaban en el Departamento de Estado instaron al gobierno a salvar a Hiro-Hito y hacer de él una figura clave para controlar al pueblo japonés, que sería totalmente desarmado, despojado de su imperio, privado de sus líderes tradicionales y sometido a una inevitable reconstrucción económica y emocional durante la ocupación. Aunque algunos expertos sospechaban que Hiro-Hito había tenido una participación activa en las agresiones japonesas, veían en él un instrumento esencial para reconstruir y reformar el país."

Me parece que todos sabemos a estas alturas que los Aliados conocían la existencia de los campos de concentración mucho antes de su liberación. El problema era que, desde su liberación, su existencia era conocida por el público en general, es decir, los votantes. También queda claro que andaba con razón cuando expuse el error del término rendición incondicional y recordaba a Italia. No obstante, todo esto luego se verá nuevamente confirmado por otras fuentes que también citaré. Por otra parte, por supuesto, el peso de las pérdidas humanas. Ningún líder decide una ofensiva sin calcular las bajas y nadie va a negar, por tanto, que tienen su peso a la hora de tomar una decisión. Es más, en demasiadas ocasiones han pesado muy poco frente al valor estratégio militar-político de la operación.

"Otra consideración final era el papel de la Unión Soviética en Asia después de la guerra. En la conferencia celebrada en Yalta en febrero, Roosevelt había obtenido de Stalin la promesa de participar en la guerra de Asia a cambio de la devolución de las "tierras perdidas" y de concesiones especiales en el norte del continente. Si los soviéticos exigían ahora un papel activo en la ocupación, incluido el pago de enormes reparaciones, la rehabilitación de Japón correría peligro. Algunos de los asesores de Truman también habían sacado la conclusión de que en relación con Europa la Unión Soviética tenía sus propios designios contra los que nada podían hacer las recién creadas Naciones Unidas ni la alineación de estados europeos destruidos que había en el momento. A algunos les parecía que valía la pena tomar alguna medida -por ejemplo, introducir al bomba atómica- que diera que pensar a los soviéticos."

Está claro: Los EUA tenían miedo de perder la influencia sobre el Japón del futuro, por no hablar de Asia, tal y como ya sucedía en Europa. Por ello, hasta la bomba atómica, habían resultado más bien sumisos a las peticiones de Stalin. Los EUA no eran lo bastante fuertes y por ello, pese a tener claro que el verdadero botín de la SGM era Asia, tragaron la exigencia de Churchill de "Europa primero", pues precisaban el apoyo militar y la infraestructura del Imperio Británico que, por otra parte, Gran Bretaña estaba dispuesta a perder en buena parte en tal de sobrevivir como nación independiente en aras de su gran aliado y no en aras de sus enemigos. El papel de los EUA para la Francia liberada fue otro y bastante desconocido, pero eso son otras historias… Más adelante veremos cómo, una vez acabada la guerra en Europa, esta ya no importaba tanto y se dejó a Churchill a un lado para negociar a solas con Stalin. Para esto dejaremos "hablar" al propio Churchill, que también traeré como "testigo". Supongo que Churchill no será tachado de antiamericanismo, al igual que estos dos historiadores EUA...

"La elección del objetivo definitivo y del momento de lanzar la bomba dependería del tiempo y de otras consideraciones de carácter local. (…) Huelga decir que Truman hubiese podido cancelar la misión si hubiese querido, y Stimson le brindó la oportunidad de hacerlo el 27 de julio. Truman ordenó que la misión siguiera adelante."
"El general LeMay escogió Hiroshima porque la ciudad tenía cierto valor militar, porque su puente en forma de T era un blanco perfecto y porque, que él supiera, no había en ella campos de prisioneros de guerra aliados. Esta última suposición resultó errónea."

Ya tenemos más claro el por qué de esa ciudad y no otra…

Bueno, ya está bien de momento. Cuando acabe con Churchill lo expondré igualmente, y después a Liddell Hart, pues me gusta mucho cómo cuenta la rendición japonesa "en Japón".
En cuanto al tema de la 4ª bomba atómica, hay por internet centenares de artículos que la anuncian tras la desclasificación de no se qué archivos en 1985. Yo desde luego no la tengo en mi biblioteca personal, pero parece una historia cierta.
La V2 tenía una capacidad de poco más de una tonelada de explosivos. Una bomba atómica de las usadas en la época pesaban entre 4 y 5 toneladas, aunque no se lo que pesaba la misteriosa 4ª bomba, de uso más táctico. Pero bueno, por suponer que no quede. En cualquier caso, nunca he dicho que la paranoia aliada para lograr la bomba atómica antes que Alemania/URSS/Japón no fuese inteligente.

La paz honorable japonesa pasaba por mantener al Emperador en su sitio, cosa que se hizo al final, por cierto. Eso ya lo veremos con Churchill y Liddell Hart.

Avísame sobre más errores de bulto, o si uso bibliografía más allá de tu gusto en particular. También yo pediré disculpas si no vivo en un mundo de ángeles y demonios, si pienso que todos los seres humanos son en esencia iguales y por tanto me alejo de tesis rancias que algunos abanderados en la lucha por la Justicia mantienen a todas luces; y por, en definitiva, mantener un juicio distante, equilibrado, objetivo e informado sin dejarme llevar por posturas consideradas como políticamente correctas hasta el punto de leer también a aquellos historiadores con los que no coincido, provengan de donde provengan.

Mañana más si tengo tiempo...