Publicado: Sab Feb 14, 2009 4:27 pm
Pues según las memorias de Speer, fueron en avión y luego en tres Mercedes. Además: Por un instante sentí cierta compasión por él: tres horas en París, por primera y última vez, lo habían hecho feliz cuando se hallaba en la cumbre.
Luego, siguiendo el relato de Speer: Aquella misma noche me recibió de nuevo en la pequeña habitación de su casa campesina. Estaba sentado solo a la mesa. Me dijo sin rodeos: Prepare usted el decreto por el que ordeno la plena reanudación de las obras de Berlín. París es una ciudad hermosa, ¿verdad? Pues Berlín tiene que serlo mucho más. Antes solía preguntarme si no habría que destruir París -prosiguió con absoluta tranquilidad, como si se tratase de lo más normal del mundo-, pero cuando hayamos terminado Berlín, París no será más que una sombra. ¿Para qué íbamos a destruirla?
Luego, siguiendo el relato de Speer: Aquella misma noche me recibió de nuevo en la pequeña habitación de su casa campesina. Estaba sentado solo a la mesa. Me dijo sin rodeos: Prepare usted el decreto por el que ordeno la plena reanudación de las obras de Berlín. París es una ciudad hermosa, ¿verdad? Pues Berlín tiene que serlo mucho más. Antes solía preguntarme si no habría que destruir París -prosiguió con absoluta tranquilidad, como si se tratase de lo más normal del mundo-, pero cuando hayamos terminado Berlín, París no será más que una sombra. ¿Para qué íbamos a destruirla?