Publicado: Sab Dic 09, 2006 11:42 pm
Nada que decir a lo ya expuesto. Salvo recomendar (como no) el libro de Stephen Ambrose "Día D".
Creo que es interesante señalar dos aspectos:
- El asalto de los Rangers y del 116ú de infantería. La resistencia en la playa Omaha fue muy dura, como era previsible al tratarse del punto crucial del sector. Es conocido como la primera oleada fue barrida por el fuego defensivo en (casi) todas partes. Lo crucial es el "casi".
Entre las fuerzas que atacaron Omaha estaba la Compañía C del 2ú batallón de Rangers. Estas fuerzas fueron las que desembarcaron más al Oeste de todo el grupo que atacó Omaha, completamente aisladas del resto, por lo que atrajeron el fuego de las fortificaciones de su sector. Dos pelotones de la compañía (68 hombres) desembarcaron a las 6:45. En pocos minutos habían perdido el 50% de sus hombres, pero a las 7:15 habían conseguido llegar a lo alto del risco. En las horas siguientes consiguieron asegurar una posición fortificada, causar al contrario casi un centenar de bajas (mucho más que los 21 muertos y 18 heridos sufridos) e incluso una escuadra consiguió enlazar con Point d’Hoc. El ataque de estos dos pelotones distrajo y debilitó el fuego que recibía el sector central de Omaha.
Pero esto no fue excepcional. Algo más hacia el Este, en la playa Juno, la 3ª división canadiense se encontró con fuertes defensas, y sufrió durante la primera hora un 50% de bajas, equiparables a las de Omaha. Pero los pelotones canadienses habían preparado minuciosamente al operación y, con el apoyo de vehículos especiales, pero sobre todo por su iniciativa, superaron las defensas en poco tiempo. Hay que tener en cuenta que a diferencia de la mayoría de los atacantes, los canadienses (y los Rangers) eran voluntarios seleccionados.
Otro tanto ocurría en el Pacífico. Tras la crisis de Tarawa el US Navy y el USMC modificaron los procedimientos, descartando el fuego de área y sustituyéndolo por un fuego menos intenso pero mejor dirigido, y modificaron también los procedimientos durante el asalto, incluyendo el amplio uso de vehículos anfibios y de apoyo táctico. El mejor resultado puede verse en el ataque a Kwajalein: era un atolón fortificado (desde los años treinta, cuando Japón empezó a violar los acuerdos firmados en Washington y Londres). La isla principal, de 4 x 0,8 Km, estaba defendida por 3.500 homres. El bombardeo fue efectuado sucesivamente por bombarderos, acorazados, destructores y finalmente artillería emplazada en islotes próximos. Mientras seguía el bombardeo, llegaron los tanques anfibios, guiados por buques ligeros (torpederas y corbetas) para evitar errores, y mientras si se distinguían objetivos concretos se les atacaba: por ejemplo, cuando un bunker fue avistado, el acorazado Pennsylvania disparó contra él con proyectiles perforantes hasta comprobar su destrucción. El resultado fue que las fuerzas atacantes sufrieron 142 muertos, por 3.500 japonees
En el Pacífico se había demostrado que con una táctica adecuada era casi imposible defenderse en las playas. Tanto que en lo sucesivo los japoneses decidieron no defender las playas y hacerlo sólo en el interior. Sin embargo en Europa se decidió ignorar las lecciones del Pacífico, y se cometieron en Omaha los mismos errores que en Guadalcanal o Tarawa.
Pero la impresión es que lo que resultó tan difícil para la 1ª y la 29ª divisiones, hubiese sido una perita en dulce para cualquier grupo anfibio y lara lso Marines.
2. Importancia del fego naval: creo que está fuera de toda duda que lo que decidió la batalla en Omaha fue el fuego naval, especialmente el de los destructores. A pesar que este fuego estuvo mal dirigido y coordinado, fue el que acabó con las defensas costeras.
Y es que no hay que subestimar la gran potencia del fuego naval en la SGM. Un solo destructor montaba cuatro o cinco cañones de calibre medio (127 mm generalmente, contra los cañones de 105 mm de la artillería terrestre media) de tiro rápido y con dirección de tiro centralizada. Un crucero equivalía a un regimiento de artillería pesada, pero con mayor movilidad y mejores sistemas de control de tiro (disponía de sus propios hidros de observación). Cualquier objetivo divisado dentro del alcance del fuego naval podía darse por destruido.
Esto lo aprendieron los alemanes varias veces: los contraataques en Salerno, Anzio o en Normandía se agotaron cuando empezaron a caer sobre las columnas blindadas cientos de proyectiles pesados. De haberse presentado los tanques alemanes en la costa hubiesen sido aplastados sin duda.
Un pobre sustituto del bombardeo naval es el aéreo: es brusco pero mucho menos preciso. Con todo, un bombardeo aéreo a baja cota fue la clave de la mínima respuesta alemana en Utah.
En Omaha todo falló: el fuego naval fue escaso y muy mal dirigido, el bombardeo aéreo fracasó. A pesar de todo, las defensas fueron vencidas.
Saludos
Creo que es interesante señalar dos aspectos:
- El asalto de los Rangers y del 116ú de infantería. La resistencia en la playa Omaha fue muy dura, como era previsible al tratarse del punto crucial del sector. Es conocido como la primera oleada fue barrida por el fuego defensivo en (casi) todas partes. Lo crucial es el "casi".
Entre las fuerzas que atacaron Omaha estaba la Compañía C del 2ú batallón de Rangers. Estas fuerzas fueron las que desembarcaron más al Oeste de todo el grupo que atacó Omaha, completamente aisladas del resto, por lo que atrajeron el fuego de las fortificaciones de su sector. Dos pelotones de la compañía (68 hombres) desembarcaron a las 6:45. En pocos minutos habían perdido el 50% de sus hombres, pero a las 7:15 habían conseguido llegar a lo alto del risco. En las horas siguientes consiguieron asegurar una posición fortificada, causar al contrario casi un centenar de bajas (mucho más que los 21 muertos y 18 heridos sufridos) e incluso una escuadra consiguió enlazar con Point d’Hoc. El ataque de estos dos pelotones distrajo y debilitó el fuego que recibía el sector central de Omaha.
Pero esto no fue excepcional. Algo más hacia el Este, en la playa Juno, la 3ª división canadiense se encontró con fuertes defensas, y sufrió durante la primera hora un 50% de bajas, equiparables a las de Omaha. Pero los pelotones canadienses habían preparado minuciosamente al operación y, con el apoyo de vehículos especiales, pero sobre todo por su iniciativa, superaron las defensas en poco tiempo. Hay que tener en cuenta que a diferencia de la mayoría de los atacantes, los canadienses (y los Rangers) eran voluntarios seleccionados.
Otro tanto ocurría en el Pacífico. Tras la crisis de Tarawa el US Navy y el USMC modificaron los procedimientos, descartando el fuego de área y sustituyéndolo por un fuego menos intenso pero mejor dirigido, y modificaron también los procedimientos durante el asalto, incluyendo el amplio uso de vehículos anfibios y de apoyo táctico. El mejor resultado puede verse en el ataque a Kwajalein: era un atolón fortificado (desde los años treinta, cuando Japón empezó a violar los acuerdos firmados en Washington y Londres). La isla principal, de 4 x 0,8 Km, estaba defendida por 3.500 homres. El bombardeo fue efectuado sucesivamente por bombarderos, acorazados, destructores y finalmente artillería emplazada en islotes próximos. Mientras seguía el bombardeo, llegaron los tanques anfibios, guiados por buques ligeros (torpederas y corbetas) para evitar errores, y mientras si se distinguían objetivos concretos se les atacaba: por ejemplo, cuando un bunker fue avistado, el acorazado Pennsylvania disparó contra él con proyectiles perforantes hasta comprobar su destrucción. El resultado fue que las fuerzas atacantes sufrieron 142 muertos, por 3.500 japonees
En el Pacífico se había demostrado que con una táctica adecuada era casi imposible defenderse en las playas. Tanto que en lo sucesivo los japoneses decidieron no defender las playas y hacerlo sólo en el interior. Sin embargo en Europa se decidió ignorar las lecciones del Pacífico, y se cometieron en Omaha los mismos errores que en Guadalcanal o Tarawa.
Pero la impresión es que lo que resultó tan difícil para la 1ª y la 29ª divisiones, hubiese sido una perita en dulce para cualquier grupo anfibio y lara lso Marines.
2. Importancia del fego naval: creo que está fuera de toda duda que lo que decidió la batalla en Omaha fue el fuego naval, especialmente el de los destructores. A pesar que este fuego estuvo mal dirigido y coordinado, fue el que acabó con las defensas costeras.
Y es que no hay que subestimar la gran potencia del fuego naval en la SGM. Un solo destructor montaba cuatro o cinco cañones de calibre medio (127 mm generalmente, contra los cañones de 105 mm de la artillería terrestre media) de tiro rápido y con dirección de tiro centralizada. Un crucero equivalía a un regimiento de artillería pesada, pero con mayor movilidad y mejores sistemas de control de tiro (disponía de sus propios hidros de observación). Cualquier objetivo divisado dentro del alcance del fuego naval podía darse por destruido.
Esto lo aprendieron los alemanes varias veces: los contraataques en Salerno, Anzio o en Normandía se agotaron cuando empezaron a caer sobre las columnas blindadas cientos de proyectiles pesados. De haberse presentado los tanques alemanes en la costa hubiesen sido aplastados sin duda.
Un pobre sustituto del bombardeo naval es el aéreo: es brusco pero mucho menos preciso. Con todo, un bombardeo aéreo a baja cota fue la clave de la mínima respuesta alemana en Utah.
En Omaha todo falló: el fuego naval fue escaso y muy mal dirigido, el bombardeo aéreo fracasó. A pesar de todo, las defensas fueron vencidas.
Saludos