Publicado: Mar Nov 24, 2009 3:08 am
por ParadiseLost
Gracias Dimitry.
Hola Steiner, como ya he comentado, fue un precio muy alto a pagar, pero fue preferible eso a perder a las dos divisiones, la 94.ª I.D. y a la 60.ª I.D. (mot.), arrolladas tras una ofensiva soviética, por la imposibilidad de defender un frente tan extenso. Si la orden de ruptura se hubiera dado, no hubiera sido significativa la pérdida de las posiciones invernales. Fíjate que en los flancos del VI Ejército, cada división rumana cubría 20 Km., quedando sus defensas expuestas debido a la extensión exagerada del terreno (si bien hay que tener en cuenta que el material anticarro era escaso). El que no se avisase al VI Ejército de la operación por parte del jefe de Estado Mayor del LI Cuerpo, el coronel Clausius, es imperdonable. Como digo, es algo que cada uno deber juzgar, si lo conseguido fue superior a lo perdido.

Pero volvamos al hilo en cuestión y al desarrollo de la operación. Ya hemos leído como los diferentes historiadores relatan más o menos de la misma manera como se desarrollaron los hechos. Veamos que dice von Seydlitz al respecto:
"La noche del 22 al 23 de noviembre se llevó a cabo la retirada del saliente de Lataschamka por parte de la 94.ª I.D. y la 60.ª I.D. (mot.). Los rusos –parte del 62.º Ejército del general Chuikov, comandante de Stalingrado- se percataron prematuramente del inicio del movimiento de la retirada del saliente. No llegué a intuir que estuvieran tan pronto atentos al desalojo por la noche. Si justo antes y durante la orden de desalojo se quemaron y destruyeron las existencias de municiones, lo que los rusos debieron ver y oír, fue seguro un gran error de la tropa. Pero eso no tiene nada que ver con la orden general de destruir el equipo y otras cosas que podrían haber obstaculizado el movimiento de las tropas en un posible escape.
El Ib de la 94.ª I.D. (el capitán en el Estado Mayor, Toepke) presenció directamente el inicio de retirada de su División, y escribió en su libro Stalingrad, wie es wirklich war, sobre ello: 'Los rusos aprovecharon enseguida la ocasión favorable, que se les ofreció, y empujaron sin pausa con ataques nocturnos a nuestras tropas en retirada. En el terreno abierto de la estepa sin defensa, los granaderos rechazaron a la marea que no dejaba de empujar.
Oleada tras oleada, la infantería rusa, acompañada de tanques embestía contra ellos. Por cada agujero, por cada ruina se infiltraban los rusos, para atacar siempre de nuevo con un 'Hurra'. Una y otra vez aparecían oleadas de figuras agachadas detrás de nuestras granaderos. Los francotiradores con sus miras disparaban a nuestros jefes de pelotón y ametralladoras.
Una gran parte de los rusos, la mayoría de la quinta y sexta oleada del ataque, estaban solo equipados con palas y granadas de mano, y los fusiles los cogían primero de sus camaradas caídos. Sin embargo los rusos fueron rechazados siempre durante varios combates, y sus objetivos fracasaron.
Las pérdidas en ambos bandos fueron grandes. Pero las nuestras ya no serían reemplazadas. Nuestros agotados regimientos debían ser reemplazados por las rápidamente conducidas 16.ª Pz.D. y 24.ª Pz.D., también muy agotadas. Ambas divisiones blindadas asumieron los restos de mi 94.ª I.D. La 94.ª I.D. había dejado de existir.'

La 94.ª I.D., debido a su tan debilitada infantería, fue reemplazada y sus restos –al igual que los de la 384.ª I.D. (Gablenz) y de la 79.ª I.D. (Schwerin)- fueron repartidos como refuerzos en otras divisiones. Totalmente fuera de lugar están las exageradas y deformadas exposiciones que se derivan de ello, como por ejemplo el libro del americano William Craig: 'Seydlitz intentó provocar una retirada no autorizada del Volga. Ordenó a la 94.ª I.D. retirarse de su sector al nordeste del Kessel. El propósito de dicho plan consistía en provocar la marcha rápida de las unidades alemanas próximas en retiradas similares, lo cual, a su vez, forzaría a Paulus a ordenar un éxodo desde el Kessel. Al amanecer, la 94.ª División dejó de existir.'
Realmente, la probada División en una encarnizada defensa, rechazó siempre a los rusos, y las nuevas posiciones fueron conservadas, respaldadas fuera de la ciudad y el frente del Volga, así como con partes de la 60.ª I.D. (mot.), hasta que las dos divisiones blindadas (la 16.ª y la 24.ª) regresaron y tomaron posesión de las posiciones. Lo anteriormente dicho es válido también para las deformadas y contradictorias exposiciones de W. Görlitz en Paulus, Ich stehe hier auf Befehl (página 203): '...la 94. División fue sujetada por el enemigo y totalmente destruida...' y en Entscheidungsschlachten des 2. Weltkriees (página 300): '...casi totalmente destruida'.
Naturalmente fue mi actuación unilateral fue una desobediencia. Pero por aquel entonces, como pienso hoy, poder ser responsable de esa desobediencia."


Por lo que vemos, von Seydlitz hace especial hincapié en que la 94.ª I.D. estaba ya muy menguada antes del inicio de la retirada a nuevas posiciones, y no acabó totalmente destruida, tal como aseguran los diferentes historiadores. Este hecho viene respaldado por el testimonio del capitán Toepke, perteneciente al Estado mayor de la citada 94.ª I.D.
Con estos dos nuevos testimonios seguimos descubriendo nuevas versiones de lo sucedido en la batalla de Stalingrado, que contradicen a lo que afirmaban hasta ahora la mayoría de historiadores. Beevor es quizás el que más se ajusta a estos testimonios, pues solo habla de retirada de la 94.ª I.D. sin entrar a calificarla como un intento de ruptura del cerco, y de que la 94.ª I.D, sufrió la pérdida de 1.000 hombres, no que fue casi totalmente destruida:
"En la noche del 23 de noviembre, Seydlitz ordenó a la 60ª división de la infantería motorizada y a la 94ª división de infantería que quemaran los almacenes y volaran sus posiciones, y luego abandonaran las posiciones en la zona norte de Stalingrado. 'En miles de incendios rápidamente provocados –escribió el oficial de intendencia de la 94ª división de infantería- quemaron abrigos, uniformes, botas, documentos, mapas, máquinas de escribir así como alimentos. El general quemó personalmente su propio equipo'. El Ejército Rojo, alertado por las explosiones y las llamas, acorraló a la debilitada división al descubierto cuando se retiraba de Spartakovka y le inflingió casi mil bajas. La formación vecina, la 389ª división de infantería en la planta de tractores de Stalingrado también sufrió en la confusión.
Hitler, furioso al saber de esta retirada, culpó a Paulus. Para impedir cualquier nueva desobediencia de sus órdenes, tomó la extraordinaria decisión de dividir el mando en el Kessel. El general Von Seydlitz, al que creía capaz de una resistencia fanática, fue hecho comandante en jefe de la parte nordeste del Kessel, incluida la misma Stalingrado."


Me he repasado los diarios del VI Ejército sobre esas fechas, concretamente el primer tomo de Die Anlagenbänder zu den Kriegstagebüchern der 6. Armee y me aparece los siguientes datos:
La 94.ª I.D. a fecha de, 12-11-1942 (11 día antes de que von Seydlitz ordenase su retirada a posiciones más atrasadas) disponía solamente de 7.002 hombres, de los cuales 219 eran oficiales y 1.146 suboficiales. Sólo en las fechas comprendidas entre el 3-10 y el 31-10-1942 había perdido 1.233 hombres. Si según Beevor perdió 1.000 hombres en la retirada, más los que debió haber perdido en el período comprendido entre el 12-11 y el 23-11-1942, es difícil pensar que la citada División fuera casi totalmente destruida.
Es curioso que en el comunicado diario del LI Cuerpo de Ejército a fecha de 23-11-1942, aparezca lo siguiente, y traduzco del alemán:

Frente norte
Avances enemigos desde Jersovka y contra el ala izquierda de la 60.ª I.D. están en marcha.
Objetivo
Retirada del ala derecha del Frente norte. Con ello liberar a la 3.ª I.D. (mot.) para misiones en el Frente oeste y suroeste.


A partir del 25 de noviembre, ya no hay ninguna mención más sobre la 94.ª I.D.

Hasta aquí lo acontecido con la orden de retirada de la 94.ª I.D. y 60.ª I.D. (mot.). En el siguiente artículo abordaremos las consecuencias y responsabilidades de tal acción, emprendida de forma unilateral por el general de Artillería Walther von Seydlitz.

Fuentes:
Stalingrad, Konflikt und Konsequenz, de Walther von Seydlitz
Stalingrado, de Antony Beevor
Die Anlagenbänder zu den Kriegstagebüchern der 6. Armee, Band I, de Florian Freiherr


Saludos