Publicado: Vie Mar 27, 2009 10:35 pm
Continuamos con un último escalón antes de llegar a Minsk, Bobruisk y otro cúmulo de decisiones desastrosas de Hitler y el OKH.
Bobruisk y el Sector Sur
Mientras el 3er. Frente Bielorruso avanzaba hacia Minsk desde el norte, el 1er Frente Bielorruso de Rokosovsky lo hacía desde el sur. El primer día de la ofensiva no había transcurrido según lo previsto para las fuerzas comandadas por Rokosovsky, debido a lo complicado del terreno pantanoso en algunas zonas claves del frente. Sin embargo, para el día 24 de Junio la situación cambió de forma drástica. El 3er. Ejército logró penetrar las líneas de la 134ª División de Infantería hasta en 10km, y el general Jordan, al mando del 9º Ejército consiguió el permiso del mariscal Busch para utilizar su reserva principal, la 20ª Div. Panzer, para intentar detener el avance soviético. Sin embargo, la 20ª Panzer no se hallaba al 100% de su capacidad, con tan sólo un regimiento de 71 Panzer IV y su otro regimiento blindado aún no reequipado al completo con nuevos Panthers.

Konstantin Rokosovsky, comandante del 1er. Frente Bielorruso.
Tan pronto como la 20ª Div. Panzer comenzó a avanzar, el 65º Ejército del general Batov aprovechó la brecha en las defensas alemanas en el sector sur de Bobruisk y contraatacó a su vez. Ante la efectividad del ataque de Batov, Rokosovsky decidió aprovechar la ruptura utilizando el 1er Cuerpo Acorazado de la Guardia. Ante la gravedad de la situación, Jordan modificó sus planes originales, y ordenó a la 20ª Panzer retroceder y dirigirse al sur, pero el avance era lento debido a las pobres condiciones de las carreteras, abarrotadas además de refugiados y tropas en retirada. Las unidades de infantería de vanguardia de la 20ª Panzer que precedían a los blindados se encontraron con el enemigo cerca de Slobodka, al sur de Bobruisk. Aunque las tropas alemanas lograron destruir sesenta carros soviéticos el coste fue de casi la mitad de los efectivos blindados propios, y no lograron detener el avance enemigo. Mientras tanto, el ataque del 1er. Cuerpo Acorazado de la Guardia y las divisiones de infantería que lo acompañaban sobre el norte de Bobruisk no sólo amenazaban la ciudad, sino también estaban a punto de cercar a las divisiones alemanas situadas aún en la orilla este del Beresina. Para acabar de agravar la situación, el 9º Cuerpo Acorazado del 3er. Ejército Soviético comenzaba a atacar Bobruisk desde el este. El mariscal Busch, temeroso de la ira de Hitler, se negó a permitir a las divisiones de infantería la retirada hacia el oeste mientras todavía quedara tiempo para intentar frenar el avance del Ejército Rojo.

El mariscal Busch, comandante del G. E. Centro.
El día 26 de Junio, la 20ª Div. Panzer se había visto obligada a replegarse en las afueras de Bobruisk, con las amenazas del 1er. Cuerpo Acorazado de la Guardia desde el sur y el 9º Cuerpo Acorazado desde el este. La mañana del día 27, el 9º Cuerpo Acorazado, avanzando desde el oeste, se había hecho con los principales cruces sobre el Beresina que habrían permitido la retirada de los restos de las tropas alemanas, dejando cercadas a varias divisiones de infantería. El absoluto colapso de la capacidad defensiva alemana convenció a Rokosovsky de aprovechar el momento, y atacar hacia el oeste, en dirección a Baranovichy, con el 1er. Cuerpo de Caballería de la Guardia y el 1er. Cuerpo Mecanizado, para así evitar cualquier posibilidad de refuerzos alemanes desde aquella dirección.

Carros e infantería soviética avanzando hacia Bobruisk.
La gravedad de las circunstancias en el sector del 9º Ejército obligó al mariscal Busch a volar a Obersalzburg en un intento de conseguir de Hitler el permiso para abandonar la estrategia de resistencia a cualquier precio, y se hizo acompañar del general Jordan para que explicara las confusas órdenes dadas a la 20ª Div. Panzer. Furioso ante la situación del 9º Ejército, Hitler ordenó la destitución de Jordan el día 27 de Junio, a la que siguió la del propio Busch al día siguiente, y se reafirmó en sus órdenes de resistencia, condenando de esta manera a las tropas alemanas que corrían el riesgo de ser cercadas por los soviéticos. Busch fue reemplazado por Walter Model, que fue enviado a Minsk el día 29 de Junio. Las últimas órdenes de Hitler habían inundado al Estado Mayor del 9º Ejército con una mezcla de ira y desánimo, por lo que la llegada de Model fue acogida como un soplo de esperanza.

Walter Model, el sustituto de Busch al frente del G. E. Centro tras el desastre de Bobruisk.
La situación del 9º Ejército en Bobruisk era crítica. El 1er. Frente Bielorruso había cercado a casi 40.000 hombres en una bolsa de 25km de diámetro al este de la ciudad, y aunque se realizaron varios intentos de romper el cerco, la artillería soviética los evitó sin mayores complicaciones. La zona de la bolsa más cercana al Beresina se convirtió en una carnicería cuando la Fuerza Aérea Soviética se unió a los combates contra las tropas cercadas. Los informes del Ejército Rojo cifran las bajas alemanas en torno a los 10.000 muertos y cerca de 6.000 prisioneros, mientras que el resto que logro escapar hacia Bobruisk, una minoría, lo hicieron para salir de un cerco y encontrarse en otro, ya que la ciudad quedó rodeada en las horas siguientes. Hitler consintió en desplazar a la 12ª Div. Panzer desde el Grupo de Ejércitos Norte para intentar romper el cerco sobre Bobruisk, pero la división estaba muy por debajo de su capacidad, con tan sólo un regimiento equipado con 44 carros PIII y PIV, y no consiguió llegar a Bobruisk a tiempo para servir de alguna ayuda a los cercados.

Uno de los escasos Panzer IV de la 12ª Div. Panzer.
Los intentos de la infantería soviética para hacerse con la ciudad comenzaron el 27 de Junio. Casi en una repetición de lo sucedido en Vitebsk, el general Hoffmeister, comandante del XXXI Cuerpo Panzer, fue autorizado a realizar una salida con la condición de mantener en Bobruisk una división, al mando del general Hamann, que defendiera la ahora bautizada como Fester Platz Bobruisk. También fueron dejados atrás alrededor de 3.500 heridos alojados en la ciudadela de la ciudad. El intento de ruptura fue iniciado por 5.000 hombres a las 23:00 del día 28 de Junio, apoyados por un pequeño número de blindados supervivientes de la 20ª Div. Panzer. Tras intensos combates, el débil cinturón noroeste del cerco soviético pudo ser roto, y oleada tras oleada de tropas alemanas se abrieron paso desde la ciudad. Sin embargo, con la llegada del día se vieron atacadas por infantería y carros soviéticos antes de poder alcanzar a la vanguardia de la 12ª Panzer, situada en el río Svisloch, a 20km de distancia. Tras una lucha sangrienta y desesperada se pudieron salvar cerca de 15.000 hombres, pero casi desarmados, desmoralizados y sin posibilidad de poder volver a combatir. Bobruisk, la plaza fuerte que sólo existía en la mente de Hitler, caía finalmente el día 29 de Junio, después de dos jornadas de duros combates.

Combates callejeros en Bobruisk.
En menos de una semana de ofensiva, el 1er. Frente Bielorruso había capturado o destruido 366 vehículos acorazados y 2.664 piezas de artillería, matando a 50.000 soldados alemanes y hecho prisioneros a otros 20.000. Con el 9º Ejército Alemán definitivamente fuera de combate, la STAVKA ordenó a Rokosovsky proseguir con el plan y avanzar hacia Minsk, para de este modo atrapar en un movimiento de pinza junto al 3er. Frente Bielorruso al 4º Ejército y los restos del 9º.

Prisioneros alemanes tras la caida de Bobruisk.
Mientras tanto, Alemania recurría a medidas desesperadas. El Kampfgeschwader 1 Hindenburg, equipado con 40 de los nuevos bombarderos He177, fue destinado a la campaña de Bielorrusia y tomó parte en algunos ataques, la mayoría inefectivos, contra líneas de comunicación y concentraciones de tropas y armamento soviéticos. A primeros de Julio se ordenó a la Luftwaffe que atacara a los blindados del Ejército Rojo que se aproximaban a Minsk. Los He177, operando a baja altitud fueron presa fácil para los antiaéreos y la caza soviética, y no fue tras perder una cuarta parte de sus efectivos que los bombarderos volvieron a reanudar sus misiones habituales a gran altura. De cualquier manera, la carencia de combustible era tan crítica que la campaña de bombardeo tuvo que ser abandonada poco tiempo después.
Continuará…
Fuentes texto e ilustraciones:
Bagration, 1944. Steven Zaloga. Osprey Publishing.
Armagedón. Max Hastings. Crítica.
Panzers in the East 2. Robert Michulec. Concord Publications.
Soviet Tanks in Combat. Steven Zaloga, Jim Kinnear, Andrey Aksenov y Alexander Koshchavtsev. Concord Publications.
http://www.bundesarchiv.de
www-cgsc.army.mil
http://www.wikipedia.org
Bobruisk y el Sector Sur
Mientras el 3er. Frente Bielorruso avanzaba hacia Minsk desde el norte, el 1er Frente Bielorruso de Rokosovsky lo hacía desde el sur. El primer día de la ofensiva no había transcurrido según lo previsto para las fuerzas comandadas por Rokosovsky, debido a lo complicado del terreno pantanoso en algunas zonas claves del frente. Sin embargo, para el día 24 de Junio la situación cambió de forma drástica. El 3er. Ejército logró penetrar las líneas de la 134ª División de Infantería hasta en 10km, y el general Jordan, al mando del 9º Ejército consiguió el permiso del mariscal Busch para utilizar su reserva principal, la 20ª Div. Panzer, para intentar detener el avance soviético. Sin embargo, la 20ª Panzer no se hallaba al 100% de su capacidad, con tan sólo un regimiento de 71 Panzer IV y su otro regimiento blindado aún no reequipado al completo con nuevos Panthers.

Konstantin Rokosovsky, comandante del 1er. Frente Bielorruso.
Tan pronto como la 20ª Div. Panzer comenzó a avanzar, el 65º Ejército del general Batov aprovechó la brecha en las defensas alemanas en el sector sur de Bobruisk y contraatacó a su vez. Ante la efectividad del ataque de Batov, Rokosovsky decidió aprovechar la ruptura utilizando el 1er Cuerpo Acorazado de la Guardia. Ante la gravedad de la situación, Jordan modificó sus planes originales, y ordenó a la 20ª Panzer retroceder y dirigirse al sur, pero el avance era lento debido a las pobres condiciones de las carreteras, abarrotadas además de refugiados y tropas en retirada. Las unidades de infantería de vanguardia de la 20ª Panzer que precedían a los blindados se encontraron con el enemigo cerca de Slobodka, al sur de Bobruisk. Aunque las tropas alemanas lograron destruir sesenta carros soviéticos el coste fue de casi la mitad de los efectivos blindados propios, y no lograron detener el avance enemigo. Mientras tanto, el ataque del 1er. Cuerpo Acorazado de la Guardia y las divisiones de infantería que lo acompañaban sobre el norte de Bobruisk no sólo amenazaban la ciudad, sino también estaban a punto de cercar a las divisiones alemanas situadas aún en la orilla este del Beresina. Para acabar de agravar la situación, el 9º Cuerpo Acorazado del 3er. Ejército Soviético comenzaba a atacar Bobruisk desde el este. El mariscal Busch, temeroso de la ira de Hitler, se negó a permitir a las divisiones de infantería la retirada hacia el oeste mientras todavía quedara tiempo para intentar frenar el avance del Ejército Rojo.

El mariscal Busch, comandante del G. E. Centro.
El día 26 de Junio, la 20ª Div. Panzer se había visto obligada a replegarse en las afueras de Bobruisk, con las amenazas del 1er. Cuerpo Acorazado de la Guardia desde el sur y el 9º Cuerpo Acorazado desde el este. La mañana del día 27, el 9º Cuerpo Acorazado, avanzando desde el oeste, se había hecho con los principales cruces sobre el Beresina que habrían permitido la retirada de los restos de las tropas alemanas, dejando cercadas a varias divisiones de infantería. El absoluto colapso de la capacidad defensiva alemana convenció a Rokosovsky de aprovechar el momento, y atacar hacia el oeste, en dirección a Baranovichy, con el 1er. Cuerpo de Caballería de la Guardia y el 1er. Cuerpo Mecanizado, para así evitar cualquier posibilidad de refuerzos alemanes desde aquella dirección.

Carros e infantería soviética avanzando hacia Bobruisk.
La gravedad de las circunstancias en el sector del 9º Ejército obligó al mariscal Busch a volar a Obersalzburg en un intento de conseguir de Hitler el permiso para abandonar la estrategia de resistencia a cualquier precio, y se hizo acompañar del general Jordan para que explicara las confusas órdenes dadas a la 20ª Div. Panzer. Furioso ante la situación del 9º Ejército, Hitler ordenó la destitución de Jordan el día 27 de Junio, a la que siguió la del propio Busch al día siguiente, y se reafirmó en sus órdenes de resistencia, condenando de esta manera a las tropas alemanas que corrían el riesgo de ser cercadas por los soviéticos. Busch fue reemplazado por Walter Model, que fue enviado a Minsk el día 29 de Junio. Las últimas órdenes de Hitler habían inundado al Estado Mayor del 9º Ejército con una mezcla de ira y desánimo, por lo que la llegada de Model fue acogida como un soplo de esperanza.

Walter Model, el sustituto de Busch al frente del G. E. Centro tras el desastre de Bobruisk.
La situación del 9º Ejército en Bobruisk era crítica. El 1er. Frente Bielorruso había cercado a casi 40.000 hombres en una bolsa de 25km de diámetro al este de la ciudad, y aunque se realizaron varios intentos de romper el cerco, la artillería soviética los evitó sin mayores complicaciones. La zona de la bolsa más cercana al Beresina se convirtió en una carnicería cuando la Fuerza Aérea Soviética se unió a los combates contra las tropas cercadas. Los informes del Ejército Rojo cifran las bajas alemanas en torno a los 10.000 muertos y cerca de 6.000 prisioneros, mientras que el resto que logro escapar hacia Bobruisk, una minoría, lo hicieron para salir de un cerco y encontrarse en otro, ya que la ciudad quedó rodeada en las horas siguientes. Hitler consintió en desplazar a la 12ª Div. Panzer desde el Grupo de Ejércitos Norte para intentar romper el cerco sobre Bobruisk, pero la división estaba muy por debajo de su capacidad, con tan sólo un regimiento equipado con 44 carros PIII y PIV, y no consiguió llegar a Bobruisk a tiempo para servir de alguna ayuda a los cercados.

Uno de los escasos Panzer IV de la 12ª Div. Panzer.
Los intentos de la infantería soviética para hacerse con la ciudad comenzaron el 27 de Junio. Casi en una repetición de lo sucedido en Vitebsk, el general Hoffmeister, comandante del XXXI Cuerpo Panzer, fue autorizado a realizar una salida con la condición de mantener en Bobruisk una división, al mando del general Hamann, que defendiera la ahora bautizada como Fester Platz Bobruisk. También fueron dejados atrás alrededor de 3.500 heridos alojados en la ciudadela de la ciudad. El intento de ruptura fue iniciado por 5.000 hombres a las 23:00 del día 28 de Junio, apoyados por un pequeño número de blindados supervivientes de la 20ª Div. Panzer. Tras intensos combates, el débil cinturón noroeste del cerco soviético pudo ser roto, y oleada tras oleada de tropas alemanas se abrieron paso desde la ciudad. Sin embargo, con la llegada del día se vieron atacadas por infantería y carros soviéticos antes de poder alcanzar a la vanguardia de la 12ª Panzer, situada en el río Svisloch, a 20km de distancia. Tras una lucha sangrienta y desesperada se pudieron salvar cerca de 15.000 hombres, pero casi desarmados, desmoralizados y sin posibilidad de poder volver a combatir. Bobruisk, la plaza fuerte que sólo existía en la mente de Hitler, caía finalmente el día 29 de Junio, después de dos jornadas de duros combates.

Combates callejeros en Bobruisk.
En menos de una semana de ofensiva, el 1er. Frente Bielorruso había capturado o destruido 366 vehículos acorazados y 2.664 piezas de artillería, matando a 50.000 soldados alemanes y hecho prisioneros a otros 20.000. Con el 9º Ejército Alemán definitivamente fuera de combate, la STAVKA ordenó a Rokosovsky proseguir con el plan y avanzar hacia Minsk, para de este modo atrapar en un movimiento de pinza junto al 3er. Frente Bielorruso al 4º Ejército y los restos del 9º.

Prisioneros alemanes tras la caida de Bobruisk.
Mientras tanto, Alemania recurría a medidas desesperadas. El Kampfgeschwader 1 Hindenburg, equipado con 40 de los nuevos bombarderos He177, fue destinado a la campaña de Bielorrusia y tomó parte en algunos ataques, la mayoría inefectivos, contra líneas de comunicación y concentraciones de tropas y armamento soviéticos. A primeros de Julio se ordenó a la Luftwaffe que atacara a los blindados del Ejército Rojo que se aproximaban a Minsk. Los He177, operando a baja altitud fueron presa fácil para los antiaéreos y la caza soviética, y no fue tras perder una cuarta parte de sus efectivos que los bombarderos volvieron a reanudar sus misiones habituales a gran altura. De cualquier manera, la carencia de combustible era tan crítica que la campaña de bombardeo tuvo que ser abandonada poco tiempo después.
Continuará…
Fuentes texto e ilustraciones:
Bagration, 1944. Steven Zaloga. Osprey Publishing.
Armagedón. Max Hastings. Crítica.
Panzers in the East 2. Robert Michulec. Concord Publications.
Soviet Tanks in Combat. Steven Zaloga, Jim Kinnear, Andrey Aksenov y Alexander Koshchavtsev. Concord Publications.
http://www.bundesarchiv.de
www-cgsc.army.mil
http://www.wikipedia.org