Publicado: Mar Mar 17, 2009 11:20 pm
por Capitan Miller
Continuamos con la segunda parte de Bagration. :)

El inicio de la ofensiva.

La ofensiva soviética comenzó el 10 de Junio de 1944 con una ofensiva limitada localmente al norte de Leningrado, llevada a cabo por los frentes de Carelia y Leningrado, con la intención fundamental de dejar fuera de combate a Finlandia y forzar su salida de la guerra. Unos días más tarde, para el 21 de Junio, Finlandia inició los pasos para una tregua que se haría firme a finales de ese mismo mes.

En paralelo, el día 8 de Junio se dieron instrucciones a las fuerzas partisanas en Bielorrusia para reiniciar las operaciones contra la retaguardia alemana, pensando en que el punto álgido de la actividad guerrillera debería coincidir con el inicio de Bagration. Sin embargo, problemas logísticos llevaron a retrasar el inicio de la ofensiva, y paralizar las actividades de la guerrilla fue poco menos que imposible dada la dispersión de sus fuerzas sobre el terreno. Además, el impacto de las operaciones irregulares fue menor del esperado. El Ejército Alemán había iniciado a mediados de Mayo la Operación Kormoran, una ofensiva antiguerrillera de considerables dimensiones que había llevado a las divisiones alemanas de seguridad a cercar a una significativa cantidad de las fuerzas partisanas en Bielorrusia. Los servicios de información alemanes habían conseguido interceptar las instrucciones de radio soviéticas enviadas a sus guerrilleros, y se habían logrado desactivar 3.500 de las 14.000 cargas explosivas instaladas en las líneas de ferrocarril de la retaguardia alemana.

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Situación de fuerzas en Bielorrusia previa al inicio de la Operación Bagration.

Para el día 22 de Junio, el Ejército Rojo inició una serie de acciones de reconocimiento en fuerza a niveles de compañía y batallón contra las posiciones defensivas alemanas a lo largo del frente, con el fin de determinar su fortaleza y atraer a las primeras líneas al mayor número de defensores de cara al masivo bombardeo de artillería planeado para el inicio de la ofensiva al día siguiente. Al mismo tiempo, varias divisiones llevaron a cabo ataques contra el 3er. Ejército Panzer, en un intento de debilitar la línea alemana y crear brechas en ella. El mayor de ellos, el día 22, se realizó a ambos lados del saliente de Vitebsk. El 1er. Frente Báltico, por medio del 6º Ejército de la Guardia, avanzó sobre Sirotino, al norte del saliente, mientras que el 3er. Frente Bielorruso hacía lo propio en el sur, en las cercanías de Vysochany. La ofensiva continuó durante todo el día, hasta el amanecer del 23 de Junio, obligando a las fuerzas alemanas a retroceder para no ser rodeadas. Durante la noche del 22 al 23, mientras se desarrollaba el ataque sobre Vitebsk, la Fuerza Aérea Roja realizó más de 1.000 salidas, entre IL4 y Tu2, contra las concentraciones de tropas y posiciones de artillería alemanas.

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Un Iliushin IL2 camuflado en su base.

El inicio de Bagration estaba previsto para las 05:00 del 23 de Junio, y comenzó con el que sería el bombardeo artillero de mayor intensidad y capacidad destructiva hasta entonces visto en toda la guerra. Su intensidad fue mayor en las zonas del 1er. y 3er. Frentes Bielorrusos, cada uno de los ellos con un Cuerpo de Artillería al completo. Ello significaba, como promedio y en el caso de los obuses de 122mm, un total de 160 disparos por pieza, alrededor de 6 toneladas de munición. Aunque cada Frente disponía de su propio plan, en términos generales se trataba de un bombardeo de unas dos horas de duración. Los primeros 10 a 20 minutos serían de saturación contra la línea alemana del frente y blancos situados hasta a 6km en retaguardia, sobre las posiciones de artillería enemigas. La intensidad del fuego debía ser creciente según avanzaba el bombardeo, llegándose en los últimos cinco minutos al límite técnico de la capacidad de cada pieza. En algunos sectores se preparó un doble fuego de barrera, con la barrera inicial comenzando en la primera línea de defensa alemana y avanzando hacia la segunda, y la siguiente barrera en orden inverso, comenzando en la segunda línea y retrocediendo hacia la primera. Era la primera vez que esta doble barrera se ponía en práctica en el Frente Oriental, y ello era posible debido a la alta concentración artillera desplegada por el Ejército Rojo.

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Artillería soviética de 152mm en acción.

A aquel infierno artillero le siguió el ataque de la infantería. Ahora las cosas ya no eran igual que en los primeros años de la guerra, en los que los avances de la infantería soviética era poco más que ciegas cargas contra las líneas alemanas. Según informes procedentes del 9º Ejército alemán, el enemigo había adoptado nuevas tácticas, utilizando grupos concentrados de infantería apoyados por fuego puntual y bien dirigido de armas pesadas. Detrás de estos grupos, y en el momento justo para evitar la exposición innecesaria al fuego defensivo enemigo, avanzaban las fuerzas acorazadas que debían explotar la ruptura lograda por la infantería. En esta ofensiva también se gritaban “hurras” a Stalin, pero sin el ímpetu suicida del pasado.

Mientras tanto, en el saliente de Vitebsk, el 3er. Ejército Panzer comenzaba a ver como sus defensas se tambaleaban, y cada vez era más evidente que se podía llegar a producir un cerco en la ciudad que afectaría a las tres divisiones que la defendían, fruto de los avances combinados del 1er. Frente Báltico y del 3er. Frente Bielorruso. El mariscal Busch informó al OKH de que el 3er. Ejército Panzer no sería capaz de resistir mucho más por sus propios medios, y de que la situación en Vitebsk podía volverse particularmente seria, pero el OKH respondió que había pocas posibilidades de recibir refuerzos por parte del Grupo de Ejércitos Sur/Ucrania Norte, ya que se esperaba que el ataque principal del Ejército Rojo llegaría por allí. Aunque el OKH pudiera considerar el hecho de una retirada del 3er. Ejército Panzer a una segunda línea de defensa más allá del Dvina, Hitler sólo permitiría una retirada limitada y circunscrita a las defensas alrededor de la propia ciudad de Vitebsk. Lo que los alemanes desconocían era que el 6º Ejército de la Guardia ya había logrado penetrar en profundidad las defensas al norte de Vitebsk, y que Baramyan había dado órdenes al 1er. Cuerpo Acorazado para que avanzara y diera comienzo a la segunda fase de la ofensiva.

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Un PT-34, equipado con un rodillo barreminas.

En el sector del 4º Ejército, las fuerzas soviéticas no habían logrado un éxito tan sustancial, aunque lograron penetrar las defensas alemanas en varios puntos. El objetivo principal en este sector era la carretera Moscú-Minsk que discurría entre Smolensko y Orsha. Esta área ya había sido objeto de durísimos combates durante el otoño-invierno de 1943-44, y las defensas alemanas en la misma eran de una densidad mayor a la acostumbrada. Entre ellas se encontraba la 78ª División de Asalto, comandada por el Tte. General Hans Traut, y que era de hecho la formación alemana más importante en toda Bielorrusia. Mientras que las divisiones típicas disponían de aprox. 3.000 efectivos, la 78ª agrupaba un total de aprox. 5.700, además de un importante soporte de artillería que incluía 45 piezas ligeras, 55 pesadas, 31 cañones de asalto StuG III y 18 Nashorn de 88mm. Para acabar de consolidar su posición, el flanco sur de la Div. 78ª estaba cubierto por otra unidad bien organizada y equipada, la 25ª de Granaderos Panzer.

Ante un enemigo tan considerable, el ataque soviético sobre Orsha fue planificado al máximo. La fuerza de infantería la componían cinco divisiones, de las que las tres que debían atacar la zona más densamente fortificada al sur fueron precedidas por una fuerza blindada de asalto. Cada una de las tres fuerzas de asalto estaba compuesta por una compañía de 10 T34 con rodillos antiminas, seguidos 150m más atrás por un regimiento de tanques pesados KV o IS-2, seguidos a su vez por un batallón de ingenieros de asalto y, por último, un regimiento de cañones de asalto con 21 ISU-152. Por detrás de esta cortina de fuego y blindados se encontraba la infantería, apoyada por compañías de tanques lanzallamas y cañones de asalto ligeros SU-76. Sin embargo, tan impresionante fuerza sobre el papel, en la práctica se vio frenada contra las defensas germanas. No se trataba tanto del número de defensores, ni de los obstáculos antitanque o los campos de minas, sino de la tenaz defensa de los soldados alemanes, atrincherados en los cráteres de los obuses y armados con ametralladoras y panzerfaust. Sin embargo, era sólo cuestión de tiempo que la avalancha de fuerzas soviéticas terminara logrando penetrar el cinturón defensivo alemán. Dos divisiones del 11º Ejército de la Guardia consiguieron abrirse paso por una zona boscosa al norte de las posiciones alemanas, y Cherniakovsky aprovechó para enviar al sector un grupo mecanizado que explotara la ruptura lograda por los guardias. Busch, por su parte, echó mano de la Div. Feldherrnhalle, una de sus pocas unidades de reserva, para que tomara posiciones en la línea del Dniper, la segunda línea de defensa.

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Los generales Bagramyan y Cherniakovsky, comandantes del 1er. Frente Báltico y del 3er. Frente Bielorruso.

El ataque que menos había progresado había sido el efectuado por el 1er. Frente Bielorruso, al sur, en dirección a Bobruisk. Lo complicado del terreno, en el que se encontraban las marismas de Drut, había retrasado el ataque principal hasta el día siguiente, y la mayoría de los avances que se habían intentado contra las posiciones del 9º Ejército habían sido frenados, aunque las pérdidas alemanas habían sido considerables. Rokossovsky decidió, por tanto, que la mañana siguiente el ataque fuera precedido por ataques aéreos y un nuevo bombardeo de artillería.

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El general Reinhardt, segundo por la izquierda, comandante del 3er. Ejército Panzer.

Después de un día de combates, la ofensiva parecía marchar bien. Vitebsk estaba a punto de ser rodeada, y la carretera Moscú/Minsk parecía estar al alcance del 11º Ejército de la Guardia. Sin embargo, en lo que parecía una repetición de lo sucedido en el Oeste hacía sólo unos días, el OKH seguía convencido de que aquello no era más que un ataque de diversión, y la ofensiva principal debía esperarse en Ucrania, por lo que no se consideró necesario el mover ninguna defensa estratégica hacía la zona de los combates.

El cerco de Vitebsk

El sector norte fue el escenario de la primera victoria soviética en Bagration. Durante la noche del 23 al 24 de Junio, el 4º Ejército había logrado romper las defensas del IX Cuerpo de Ejército, llegando en algunos puntos hasta el segundo cinturón defensivo alemán, llamado la Línea Tigre, y el ataque del 6º Ejército de la Guardia contra el norte del saliente de Vitebsk amenazaba con aislar al IX C.E. del LIII que defendía la ciudad. A las 02:45 se ordenó al IX C.E. que realizara una retirada desde la Línea Tigre a una línea de defensa secundaria al oeste del río Dvina. Al mediodía del 24 de Junio, las vanguardias del Ejército Rojo habían llegado a la orilla oriental del Dvina, y habrían continuado más allá de no haber sido volados varios puentes, aún cuando todavía quedaban unidades alemanas en la orilla oriental.

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Despliegue de fuerzas en el sector de Vitebsk.

Durante la mañana del día 24, resultó evidente para el comandante del 3er. Ejército Panzer, el general Reinhardt, que los soviéticos intentaba aislar Vitebsk mediante continuos ataques sobre el saliente, pero ya era muy tarde para evitarlo. A última hora de la mañana, el 6º Ejército de la Guardia y el 43er. Ejército convergieron al oeste de Vitebsk, confirmándose el cerco del LIII Cuerpo de Ejército. El general Gollwitzer ordenó a la 4ª Div. de Campaña de la Luftwaffe que se desplazara al suroeste de la ciudad, con el fin de intentar romper el cerco y buscar una salida, solicitando la correspondiente autorización para operar de forma autónoma en ese sentido. La solicitud, como no podía ser de otra manera fue rechazada por Hitler, y Busch decidió ordenar que el LIII C.E. usará sus dos divisiones de la Lufwaffe para intentar la ruptura, mientras que dos divisiones de infantería se encargarían de defender la ciudad. Finalmente, a las 20:25 de la noche llegó el permiso de Hitler para que el LIII C.E. se retirara hasta la Línea Tigre, pero ordenando al general Hitter y a su 206ª Div. de Infantería que permanecieran en Vitebsk y defendieran la ciudad hasta el último hombre. Sin embargo, volvía a ser dramáticamente tarde, ya que para entonces la 4ª Div. de Campaña de la Luftwaffe, que supuestamente debía encabezar la ruptura, había sido cercada en las proximidades de Ostrovno.

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Infantería soviética a la vista de Vitebsk, en la orilla oriental del Dvina.

Con la ruptura del perímetro defensivo alrededor de Vitebsk, los dos Frentes del Ejército Rojo comenzaron a moverse a fin de enlazar entre si. A primera hora de la tarde del 24 de Junio, el 1er Cuerpo Acorazado del 1er. Frente Báltico tenía sus unidades de reconocimiento en el Dvina, y había asegurado un puente que no había sido totalmente destruido por las tropas alemanas en retirada. En el sector del 3er. Frente Bielorruso, el 39º Ejército seguía avanzando hacia el Dvina, y el 5º Ejército atacaba sobre Bogushevsk. Esa misma noche, el general Chernyakovsky ordenó al Grupo de Caballería Mecanizada de Oslikovsky que comenzara a avanzar, dejando al LIII C.E. alemán totalmente cercado en Vitebsk. Al mismo tiempo, el cerco de la 4ª Div. de Campaña de la Luftwaffe se estrechaba, y el general Gollwitzer solicitaba que se les lanzaran suministros mediante paracaídas ante la imposibilidad de contactar por otros medios, solicitud que ante la clara superioridad aérea soviética fue imposible de llevar a cabo. La suerte de la 4ª Div. estaba a punto de ser compartida por la 246ª Div. de Infantería y la 6ª Div. de Campaña de la Luftwaffe, ambas amenzadas por el 39º Ejército soviético. El mariscal Busch intentó una vez más convencer a Hitler y al OKH de que se permitiera a la 206ª Div. abandonar Vitebsk y apoyar a las divisiones cercadas y amenazadas de cerco. La respuesta fue una orden de Hitler de que se lanzara a un oficial de enlace en paracaídas sobre la ciudad para recordar la orden dada a la 206ª de resistir hasta el final. Finalmente, y como no podía ser de otra manera, las dos divisiones alemanas fueron cercadas a 10km al suroeste de Vitebsk, incluyendo a partes de la 206ª Div. que quedaron atrapadas en el interior de la ciudad.

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Los generales Gollwitzer y Hitter tras la caida de Vitebsk.

Para la tarde del 26 de Junio las posiciones alemanas resistían a la desesperada, penetrando el 39º Ejército soviético en varios puntos de sus defensas. El general Gollwitzer decidió intentar una salida durante la noche, esperando que al dividir sus fuerzas al menos algunas unidades pudieran atravesar las posiciones soviéticas. A las 03:45 envió un mensaje cifrado al general Reinhardt pidiendo información sobre las posiciones amigas más cercanas y solicitando un ataque aéreo de apoyo a su intento de ruptura. Fue la última comunicación con el LIII Cuerpo de Ejército, y para cuando el mensaje fue codificado, en las primeras horas de la mañana, el C.E. había dejado de existir como unidad. Gollwitzer desobedeció las órdenes de Hitler, y ordenó a su vez al general Hitter que retirara a su 206ª Div. o lo que quedara de ella junto con los restos del LIII Cuerpo de Ejército. La mañana del día 27, las unidades que había logrado salir del cerco, la mayoría a nivel de batallón, se encontraron aisladas y en un terreno dominado por los partisanos que, tras la Operación Kormoran del pasado mes de Mayo, no mostraban demasiado interés en hacer prisioneros. El destino de los 28.000 hombres del LIII C.E. sigue siendo al día de hoy motivo de discusión. Las fuentes soviéticas indican que 20.000 murieron y 10.000 fueron hechos prisioneros, mientras que las memorias de Gollwitzer cuentan que sólo 5.000 cayeron en combate, siendo 22.000 los prisioneros. En cualquier caso pocos fueron los soldados que lograron alcanzar las líneas alemanas después de que Vitebsk hubiera sido tomado.

La ferocidad del ataque sobre Vitebsk había sorprendido al OKH, que aún pensaba que se debía esperar un ataque principal sobre Ucrania, y la terquedad de Hitler al negarse a permitir cualquier retirada táctica había sacrificado a un gran número de hombres, caídos en la defensa inútil de una ciudad cercada que en los mapas soviéticos ya figuraba muy por detrás de las unidas acorazadas que formaban su frente de ataque. Sin embargo, la caida de Vitebsk no era más que el principio de una derrota aún mayor.

Continuará…

Fuentes texto e ilustraciones:
Bagration, 1944. Steven Zaloga. Osprey Publishing.
Armagedón. Max Hastings. Crítica.
Panzers in the East 2. Robert Michulec. Concord Publications.
Soviet Tanks in Combat. Steven Zaloga, Jim Kinnear, Andrey Aksenov y Alexander Koshchavtsev. Concord Publications.
www-cgsc.army.mil
http://www.wikipedia.org